MegaFauna Web. Gigantes Prehistoricos del Periodo Mioceno.
 
   

Aqui encontraras informacion paleontologica de las principales criaturas prehistoricas de todos los continentes.

 

*** Paleontología Internacional ***

 Pagina Principal I Presentación I Agregar en Mis Favoritos I Imprimir  I Copyright  I Correo I Colabore I Gmail I Grupo Paleo

 

 

Gigantes Prehistóricos del Periodo Mioceno.

El Mioceno es la cuarta división del periodo terciario del cenozoico, que comenzó hace 23,3 millones de años y finalizó hace 5,2 millones de años.

Tomado de:  - Magnussen Saffer, Mariano (2013). Vertebrados del Mioceno en distintos continentes. Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 11. 96: 32-40.  - Magnussen Saffer, Mariano (2013). Algunos representantes característicos de la fauna del Mioceno.  Paleo, Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año 11. 95: 25-31. 

La elevación de las grandes cordilleras montañosas que había comenzado como resultado de la colisión entre placas tectónicas durante el oligoceno, siguió adelante. Entre estas cordilleras, las principales fueron los Alpes en Europa, el Himalaya en Asia y las cadenas montañosas del continente americano. Los sedimentos producidos por la erosión de estos sistemas se depositaron en cuencas marinas poco profundas, para terminar convirtiéndose en la localización de ricos depósitos petrolíferos en California, Rumania y la costa oeste del mar Caspio.

El clima del mioceno era más fresco que el de la época precedente. En el hemisferio sur se había establecido ya un sistema circumplanetario de corrientes oceánicas, que aislaba a la Antártida de las corrientes más cálidas del resto del mundo.

Esto favoreció la aparición de un gran casquete de hielo antártico. En el hemisferio norte, grandes áreas antes cubiertas por espesos bosques se convirtieron en grandes praderas. La fauna del mioceno incluía una serie de mamíferos, entre ellos el rinoceronte, el camello, el gato y el caballo. El mastodonte hizo también su aparición, al igual que el mapache y la comadreja. Durante esta época, los grandes simios, relacionados con el orangután, vivían en Asia y en la parte sur de Europa; estos simios del mioceno son los parientes más próximos de los simios humanoides que aparecieron en el plioceno.

América

África

Europa

Asia

Oceanía

Purussaurus Platybelodon Paramachairodus Archaeotherium Bullockornis
Desmostylus Agriotherium Stegotetrabelodon Hemicyon Nimbacinus
Baguatherium Percrocuta Deinotherium Megantereon  
Pliohippus Ictitherium  Cetotherium Desmatophoca  
Phlaocyon   Cheirogaster Eurhinodelphis  
Enaliarctos   Chalicomys    
Gomphotherium   Amphiperatherium    
Amebelodon        
Thalassoleon        
Stupendemys        
Aguascalientia        
Pelagiarctos        
Livyatan        
Barinasuchus        
Panamacebus        
 

Panamacebus transitus.
 

             

América Central. Los monos del Nuevo Mundo (platirrinos) forman parte de los ecosistemas tropicales modernos tanto del norte como del sur de América. Sin embargo, estas dos gigantescas masas de tierra estaban separadas por un océano hasta que el istmo de Panamá los unió hace unos 3,5 millones de años. Estimaciones genéticas sugerían que los monos no llegaron a América Central, la parte más meridional de la masa continental de Norteamérica, hasta este momento, pero la ausencia completa de fósiles había limitado el conocimiento de su historia. Los nuevos fósiles del Panamacebus fueron encontrados en la formación Las Cascadas gracias al trabajo de los investigadores, que se vieron obligados a correr detrás de los ingenieros de las obras cada vez que dinamitaban las empinadas orillas del canal. Creemos que el Panamacebus estaba relacionado con el capuchino (también conocido como mono cariblanco) y con los monos ardilla que se encuentran en América Central y del Sur en la actualidad.


Desmostylus hesperus.  Marsh, 1888

Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus Desmostylus

     

Asia (Japón) y América del Norte (costa del Pacífico). Era un ungulados, y tenia 1.8 m de longitud Desmostylus  era un miembro típico de este grupo. Tenía la forma de un hipopótamo y tal vez su comportamiento también fuera similar; e! cuerpo era grueso y las patas robustas, con pies anchos y cuatro dedos ungulados en cada uno. Los huesos de la parte inferior de las patas estaban fusionados, formando un pilar sólido, lo cual significaba que para girar el pie tenía que dar la vuelta a toda la extremidad. Debajo del agua, es probable que el animal se fuera impulsando, como hacen los hipopótamos modernos cuando «caminan» sobre el lecho de los ríos. La parte anterior de las mandíbulas, tanto superiores como inferiores, era alargada y portaba una serie de colmillos que apuntaban hacia adelante, formados por los incisivos alargados y por los caninos. La cabeza del animal debió de parecerse a la de los elefantes de colmillos en forma de paleta, que vivían en esa época. Desmostylus debía de tener una forma de vida anfibia, impulsándose por las aguas poco profundas cercanas a la costa y arrancando moluscos de las rocas con sus colmillos delanteros. También es posible que se haya zambullido hasta e! fondo del mar en busca de alimentos. Algunos paleontólogos suponen que en medio de las mareas se ali­mentaba de algas marinas.


Purussaurus brasiliensis. Barbosa-Rodrigues, 1892.

Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus Purussaurus

         

Lima, Perú. Una expedición de investigadores peruanos encontró fósiles de un cocodrilo de unos 14 metros, el mayor depredador que acechó en la Amazonia, cuando en lugar de la espesa selva había un gran mar tropical, hace 15 millones de años.  Fueron hallados restos del gigantesco esqueleto del cocodrilo, así como la mandíbula y la dentadura, bajo el fango a unos 480 kilómetros al noreste de Lima. El cocodrilo pesaba unas nueve toneladas y la cabeza tenía una longitud de 1.3 metros, mientras que el cuerpo tenía una envergadura de unos 14 metros. Este es el segundo fósil de este tamaño y características que descubren los científicos en las tres últimas décadas, según afirmó Rodolfo Salas, responsable del área de paleontología del Museo de Historia Natural de Perú. Los expertos creen que el cocodrilo se alimentaba de tortugas gigantes, y en el museo de Lima ya hay al menos un fósil de una tortuga de estas características con las marcas de una mordedura del depredador. “El hallazgo del fósil del Purussaurus ayudará a reconstruir su ambiente y a recuperar así un poco del tiempo perdido en el pasado”, dijo Salas. Cerca de los restos del cocodrilo los científicos también encontraron fósiles de otros reptiles más pequeños, así como de perezosos y armadillos gigantes.


Baguatherium jáuregui. Salas, Sánchez & Chacaltana, 2006.

Baguatherium Baguatherium Baguatherium Baguatherium Baguatherium Baguatherium Baguatherium Baguatherium

     

Bagua Chica, Perú. Gracias a unos restos fósiles hallados en Bagua, se ha podido confirmar la existencia en el territorio peruano de esta terrible bestia a quienes los científicos conocen como piroterio. El implacable sol causaba estragos sobre su espalda, pero ni el calor ni el sudor lograban detener sus manos que sujetaban el cincel y la picota de geólogo con firmeza, como si vaticinaran que la brújula y su antiguo localizador satelital (GPS) lo conducirían al tesoro más codiciado entre sus colegas paleontólogos. "Los geólogos a veces tenemos ojos infrarrojos. Nos llama la atención cualquier piedra y nos lanzamos a buscar", rememora y a las pruebas se remite. Ante sus ojos y los del equipo que colaboraba en la excavación, desarrollada en el sector El Milagro, a diez minutos de la ciudad de Bagua Chica, aparecieron el maxilar, algunas vértebras y dientes de un piroterio, uno de los mamíferos menos estudiados del continente, debido a los escasos vestigios de su tipo descubiertos a la fecha. Con los restos desenterrados en Bagua, la comunidad científica pudo finalmente estimar el tamaño del animal, casi tres metros de largo y 2,5 toneladas de peso. Igualmente se verificó que su morfología era similar al 'Pyrotherium romeroi', especie del que se conocía gran parte del esqueleto. Pero ni siquiera son parientes. A diferencia del romeroi, el piroterio de Bagua, 'Baguatherium', era más pequeño y primitivo. Para el hombre contemporáneo parecería un híbrido entre rinoceronte y sachavaca, con una pequeña trompa, colmillos y patas de elefante. Estos fósiles son de una época muy especial en la evolución de la Tierra porque fue entonces cuando se extinguieron los dinosaurios. Hace 60 millones de años Sudamérica semejaba una isla, alejada del resto de tierra firme formada por lo que hoy se conoce como América del Norte, África, Europa, Asia y Oceanía. Mientras animales como los primitivos caballos y camélidos empezaban su evolución en el hemisferio norte, un peculiar grupo de mamíferos se diversificaba miles de kilómetros al sur, durante el período de aislamiento geográfico cuyos resultados aún concitan interés. Los huesos fosilizados de estas especies, que se encuentran entre rocas del período Terciario, pertenecen a linajes ausentes en los demás continentes, razón por la que cuentan con una historia evolutiva propia. Siempre que se habla de los animales representativos del Perú nos referimos a los camélidos, al oso andino y al puma. Casi nadie sabe que estos animales invadieron Sudamérica hace relativamente poco tiempo y que los verdaderos mamíferos nativos de nuestro territorio fueron animales totalmente distintos", dijo. "El de Bagua fue el más grande que existió en su época. Hasta hace 10 años sus fósiles eran prácticamente desconocidos en territorio peruano. Hubo hallazgos en Argentina, Brasil, Colombia y Bolivia, pero limitados. Sin embargo, gracias a los restos encontrados recientemente en nuestro país, ahora se sabe que existieron diversas especies, muchas de ellas nuevas para la ciencia. Decididos a que la reconstrucción paleontológica peruana abandone de a pocos su anonimato, cinco especialistas del Museo de Historia Natural elaboraron un modelo a escala real del piroterio de Bagua, que esperan sea reconocido como 'Baguatherium jáuregui' en homenaje al lugar donde se descubrió y al funcionario del INC que colaboró con las excavaciones.


Stupendemys geographicus. Wood, 1976.

Stupendemys Stupendemys Stupendemys Stupendemys Stupendemys Stupendemys Stupendemys Stupendemys Stupendemys

Urumaco, Venezuela. Corresponde a un género extinto de tortugas de agua dulce. Sus fósiles han sido encontrados en el norte de América del Sur, concretamente en Venezuela, en rocas que datan de fines del Mioceno al inicio del Plioceno, hace aproximadamente 6 a 5 millones de años. De la cantidad de fósiles hallados en la expedición de 1972 a Urumaco, se encuentra el caparazón de 23 dm de largo y 19,5 dm de ancho, que dio origen a una nueva especie bautizada con el nombre científico de Stupendemys geographicus que proviene de la combinación de "estupenda", cualidad atribuida a la especie, y el nombre de la organización "National Geographic". En Venezuela se conoce a esta especie bajo el nombre afectivo de uruma, tal como la bautizó el Museo de Ciencias de Venezuela. Según el Dr. Roger Wood, la uruma es el género y la especie de tortuga más grande que haya existido sobre la faz de la Tierra y se cree que se extinguió hace aproximadamente 6 millones de años atrás. De los estudios realizados al fósil, se pudo conocer que se trataba de una tortuga acuática y seguramente ovípara. Su alimentación debió ser de material vegetal y de invertebrados acuáticos. De las tortugas actuales, la Arrau es hasta el momento la más parecida a Uruma, siendo la más grande de las aguas continentales de Venezuela, llegando a medir el especímen hembra hasta 9 dm y 5 dm el macho.


Livyatan melvillei. Lambert et al., 2010.

Livyatan melvillei Livyatan melvillei Livyatan melvillei Livyatan melvillei Livyatan melvillei Livyatan melvillei

     

Región de Ica, Perú. Es un género y especie extinto de odontoceto, perteneciente a la familia Physeteridae conocido por un único ejemplar que habitó en lo que ahora es Perú. Se encontró en el desierto de Pisco, Región de Ica, en rocas de hace 12-13 millones de años. Se han encontrado restos fósiles del 75% del cráneo y grandes fragmentos de los maxilares, así como varios dientes (los mayores medían 36 cm de longitud, mucho más que el actual cachalote). Su cráneo medía unos 3 metros de largo y la longitud total debió ser de 13,5 a 17,5 metros. La ballena más parecida a Livyatan melvillei es el actual cachalote (Physeter macrocephalus), aunque la diferencia consiste en que Livyatan poseía dientes en ambos maxilares. Se supone que era un predador agresivo y posiblemente cohabitó y tal vez luchó con otro superdepredador, Carcharodon megalodon, un tiburón que pudo llegar a medir hasta 16 metros de longitud.[ Restos fósiles de muchos animales como ballenas barbadas, zifios, delfines, marsopas, tiburones, tortugas marinas, focas y aves marinas se hallaron en el mismo sitio donde los fósiles de L. melvillei se extrajeron. L. melvillei pudo haber sido el superdepredador de su tiempo, junto con el tiburón gigante, Megalodon, contemporáneo de L. melvillei en el mismo hábitat, y probablemente tenía gran impacto en la estructura de las comunidades marinas del Mioceno. La aparición de cachalotes depredadores en el registro fósil coincide con una fase de diversificación e incremento del tamaño y rango de distribución de los misticetos (ballenas barbadas) en el Mioceno.

Barinasuchus arveloi. Paolillo & Linares, 2007.

Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus Barinasuchus

  

Parángula, Venezuela. Pertenece a un grupo extinto de reptiles crocodiliformes venezolano clasificado en la Infraorden Sebecosuchia, descubierto en la Formación de Parángula en el estado Barinas. Su nombre deriva del término “Barinas”, denominación del estado en Venezuela al que pertenece la localidad donde fue hallado y de la latinización en masculino del término griego “souchos”, que significa cocodrilo. El cráneo de 70 cm que comparativamente con otras especies su largo total pudiera llegar hasta 6 m de longitud. Era carnívoro y carroñero. Vivió en el Mioceno medio entre 13 y 15 millones de años, en Sudamérica. Pudo haber alcanzado una velocidad aproximada a los 20 km/h a cuatro patas y un poco más rápido si lograba una marcha bípeda en cortos trayectos. El Barinasuchus arveloi tenia narinas que se ubican en la punta de la cabeza, lo que sugiere que pudo haber vivido más en tierra que en el agua, hay que recordar que las narinas de los crocodiliformes acuáticos actuales normalmente se encuentran de lado a lado sobre una prominencia en la cima del hocico, para respirar sin tener que exponer toda la cabeza fuera del agua y de esa manera emboscar a sus presas en el momento que necesiten el preciado líquido. Motivado a todas las características anteriormente descritas, se conjetura que el Barinasuchus arveloi debió haber habitado en bosques tropicales y subtropicales.


Pliohippus. J. Leidy, 1869.

Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus Pliohippus

       

Califórnia, Texas, Estados Unidos. Uno de los últimos en la gran línea de evolución de los caballos fue el Pliohippus, un caballo que se extinguió hace unos cinco millones de años. El Pliohippus evolucionó en América del Norte hace unos 15 millones de años. Fue el primer caballo en tener un solo dedo en cada pata. Los caballos más primitivos sólo tocaban el suelo con un dedo, pero aún tenían dos dedos laterales en forma de pequeñas sobrecañas. El Pliohippus era ligeramente más pequeño que los caballos modernos, y sus dientes no estaban tan profunda­mente enraizados. Es una forma importante puesto que se extendió por América del Norte y dio lugar a una forma que invadió América del Sur (y que ya se extinguió) y al verdadero caballo moderno que se extendió por el mundo y fue domesticado más tarde por los humanos.


Miohippus. Marsh, 1874.
 

        

Estados Unidos. Es un género extinto de équidos de la subfamilia Anchitheriinae. Los fósiles se encuentran en Norteamérica; parece haber evolucionado del género Mesohippus, con el que coexistió durante cuatro a ocho millones de años. Los ejemplares pesarían entre 40 y 55 Kg, siendo más grandes que la mayoría de los primeros équidos del Eoceno, pero menores que los caballos actuales. Era algo más grande que Mesohippus, y con el cráneo ligeramente más largo. También tenía una cresta adicional en sus molares superiores, lo que le permitía masticar hierba con mayor efectividad. Algunas especies estaban adaptadas a la vida en los bosques, y otras a la vida en las praderas. Miohippus fue nombrado por Marsh en 1874 y su especie tipo es Miohippus annectens. Fue asignado a la familia Equidae por Marsh en 1874. Fue sinonimizado subjetivamente con Mesohippus por Matthew en 1899.


Pelagiarctos thomasi.   Barnes, 1988.

Pelagiarctos Pelagiarctos Pelagiarctos Pelagiarctos Pelagiarctos Pelagiarctos Pelagiarctos Pelagiarctos

   

Califórnia, Estados Unidos. Las investigaciones que se han realizado gracias a este nuevo fósil,  revelan que este animal era un diestro depredador de otros animales marinos gracias a sus robustas mandíbulas con grandes caninos. Además, este tipo de morsa, conocida como Pelagiarctos y que ya se extinguió, era capaz, gracias a su morfología, de devorar grandes presas sin discriminar: se alimentaba de peces, invertebrados y, en ocasiones, podía también comer presas de sangre caliente. Lo más característico de las mandíbulas de esta morsa asesina es que son muy grandes y sus huesos se fusionan en la barbilla, como en el caso de los hombres. Los grandes dientes son parecidos a los que tienen los animales 'rompe-huesos' como las hienas. Esta morsa vivió hace 15 millones de años, en un momento de calentamiento global en la Tierra.

Phlaocyon leucosteus. Matthew, 1899.

Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon Phlaocyon

       

América del Norte (Nebraska). Tenia 80 cm de longitud Así como Phlaocyon tenía un parecido su­perficial con los felinos, Phlaocyon se ase­mejaba más a los mapaches (prociónidos). Sin embargo, por varios ras­gos del cráneo resulta evidente que pertene­cía a la familia de los perros (cánidos), si bien era un miembro muy primitivo. Es probable que Phlaocyon viviera de una forma bastante similar a los mapaches ac­tuales. Si bien tenía las patas típicas de los perros, los miembros estaban adaptados para subir a los árboles, más que para co­rrer. Tenía la cabeza corta y ancha, con los ojos dispuestos en la parte anterior. La mandíbula superior de esta criatura era curva, como la del mapache, y tanto los premolares como los molares estaban he­chos para moler, y no incluían las cuchillas para desgarrar la carne que caracterizan a los perros. Esta dentadura permite suponer que Phlaocyon era omnívoro y que tenía una dieta combinada de semillas, frutos, insec­tos y huevos de aves, además de mamíferos pequeños y aves.


Enaliarctos mealsi. Mitchell & Thedford, 1973.

Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos Enaliarctos

               

América del Norte {costa del Pacífico).Tenia 1,5 m de longitud. Este mamífero marino de aspecto primitivo representa una de las primeras etapas de la adaptación de un carnívoro terrestre a una forma de vida marina. Enaliarctos se encuentra casi a mitad de camino entre la nutria y el león marino. Sus muelas todavía tenían cuchillas para desgarrar la carne (carniceras), como las de los perros terres­tres. El cuerpo era fusiforme y bastante pa­recido al de la nutria, con patas definidas y cola, aunque los pies ya se habían modificado para convertirse en aletas. Es probable que Enaliarctos tuviera una manera de vivir bastante parecida a la de la nutria de mar moderna, pasando parte del tiempo sobre la tierra, además de en el mar, y consumiendo una variedad de animales marinos, incluidos tanto los peces corno los crustáceos. Sin embargo, ya habían aparecido algunas de las características de los leones marinos, como los ojos grandes, los sen­tidos complejos asociados con los bigotes y la especialización del oído interno para de­tectar la dirección del sonido debajo del agua. Todos estos sentidos le servían a Enaliarctos para localizar a sus presas. Es probable que el olfato tuviera un papel insignifi­cante para cazar, como ocurre en los pinnipedos actuales.


Aguascalientia panamaensis.  Rincón et al, 2012.

 Aguascalientia Aguascalientia Aguascalientia Aguascalientia Aguascalientia Aguascalientia Aguascalientia Aguascalientia

           

Panamá. América Central. El hallazgo reciente de fósiles muestra que pequeños camellos con grandes hocicos deambularon por la selva tropical de Panamá hace unos 20 millones de años. Un estudiante de doctorado de geología de la Universidad de Florida encontró los fósiles de camello cuando analizaba el sedimento de una zona de obras en el Canal de Panamá. La especie no tiene joroba, a diferencia de los actuales rumiantes y una de las dos especies encontradas al parecer se levantaba en dos patas. Los investigadores creen que los camellos, Aguascalientia panamaensis y Aguascalientia minuta, posiblemente utilizaron sus afilados dientes para masticar follaje exuberante y fruta. El hallazgo está despertando dudas sobre hace cuánto tiempo se creó el istmo y el descubrimiento de un fósil de mamífero puede ayudar a los científicos a entender mejor qué sucedió cuando las Américas del Norte y el Sur finalmente se conectaron. Aunque es un país relativamente pequeño, Panamá tiene gran importancia científica porque sirve como el puente terrestre que une al continente. Cuando se creó esta puerta entre los continentes, hubo un cambio global en los mares: los océanos Pacífico y Atlántico se separaron y comenzó un gran intercambio de animales, llevando a algunas especies a la extinción y otras a adaptarse. Los científicos pensaron durante mucho tiempo que el istmo se creó hace 3,5 millones de años, pero ahora han descubierto especies de camellos que vivieron en el área unos 17 millones de años antes


Gomphotherium angustidens.   Burmeister, 1837.

Gomphotherium Gomphotherium Gomphotherium Gomphotherium Gomphotherium Gomphotherium Gomphotherium Gomphotherium

       

Europa (Francia), África (Kenia), Asia (Pakistán) y América del Norte (Nebraska). Tenia 3 m de altura Este mastodonte de cuatro colmillos estaba muy difundido y sus fósiles han aparecido en cuatro continentes. Como consecuencia de esto, el mismo animal fósil ha recibido varios nombres, entre los que se incluyen Trilophodon y Tetrabelodon. La mandíbula inferior, con sus colmillos paralelos, era muy larga. Probablemente se utilizaba en combinación con una trompa igual de larga, situada en la mandíbula su­perior. Hubo una reducción progresiva de la can­tidad de dientes, pero los que quedaron de­sarrollaron una cantidad de rebordes elevados, o cúspides, para aumentar la superficie donde se molía. Esto era necesario para procesar las enormes cantidades de alimentos vegetales que se necesitaban para satisfacer a un animal de semejante corpulencia. La mayoría de los miembros del género Gomphotherium comían las hojas de los ar­bustos, pero una especie vivía en las ciéna­gas y se aumentaba de plantas acuáticas tiernas.


Amebelodon.  Barbour, 1927.

Amebelodon Amebelodon Amebelodon Amebelodon Amebelodon Amebelodon Amebelodon Amebelodon Amebelodon

   

América del Norte (Colorado, Nebraska). Tenia 3 m de altura. Amebelodon era un miembro típico de !a familia de los gonfotéridos, alto y con colmillos en forma de paletas, que ramoneaba por las praderas de América del Norte, durante el final del Mioceno. Hace alrededor de 10 millones de años, los bosques se habían convertido en vastas praderas secas, un ambiente más adecuado para los anima­les corredores ungulados, como los caballos. Pero también atravesaban las planicies muchos ríos sinuosos en los que abundaban las plantas acuáticas exuberantes. En este nicho se desarrolló Amebelodon. Por el tamaño de su cuerpo y la apariencia general, Amebelodon se parecía a los elefantes modernos; aunque el cráneo y los colmillos eran muy diferentes. Los colmillos aplanados de la mandíbula inferior, alargada, estaban el uno junto al otro, formando una especie de pala que se proyectaba más de 1 m y tenía un borde cortante como el de una espada. Se supone que Amebelodon sujetaba las plantas acuáticas que le servían de alimento entre la trompa aplanada y los colmillos, las arrancaba del barro del fondo del río y des­pués las empujaba con la trompa a lo largo de la pala, hasta introducirlas en la boca.


Thalassoleon mexicanus.

Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon Thalassoleon

México y Estados Unidos. Las focas, los leones marinos y las morsas evolucionaron de antepasados similares a osos en el oligoceno (33,7-23,5 millones de años atrás). Los primeros tipos se parecían a las nutrias, pero tenían manos y pies con forma de aletas y grandes ojos que les permitían ver mejor dentro del agua. Para fines del mioceno, las focas se habían diseminado por el mundo, mientras que las morsas y los leones marinos, como el Thalassoleon, evolucionaron en el hemisferio norte.


Amphiperatherium frequens. Von Meyer, 1846.

Amphiperatherium Amphiperatherium Amphiperatherium Amphiperatherium Amphiperatherium Amphiperatherium Amphiperatherium

                

España, Europa. Este grupo de mamíferos, que se caracterizan porque las crías completan su desarrollo en el interior de la bolsa marsupial materna (o marsupio), habitaron también en épocas pasadas en África, Asia y Europa. En estos tres continentes, los marsupiales se fueron extinguiendo a lo largo del Terciario, y el último registro en Europa data del Mioceno. La especie fósil hallada en tierras castellonenses, cuyo nombre científico es Amphiperatherium frequens, está emparentada con los marsupiales americanos, ya que forma parte de la familia de los didélfidos, a la que también pertenecen las zarigüeyas actuales. El ambiente donde vivían estos animales debió tratarse de una zona boscosa subtropical, en las cercanías de un gran lago que abarcaba los actuales términos municipales de Alcora y Ribesalbes. En la parte profunda del lago se depositaron los sedimentos que constituyen el clásico yacimiento paleontológico de conservación excepcional de Ribesalbes, que ha proporcionado "magníficos" fósiles de plantas, insectos y anfibios. En una etapa posterior, en los fangos de las riberas del lago se acumularon los restos esqueléticos de mamíferos que constituyen los yacimientos de Araia. Para su obtención, se tuvieron que procesar varias toneladas de sedimento, que fue tamizado para eliminar las arcillas y los limos. Posteriormente, se procedió a triar el residuo grano a grano para extraer los fósiles, que consisten sobre todo en dientes aislados. Para su estudio se requieren técnicas de microscopía electrónica, ya que estas piezas dentarias poseen un tamaño que no suele superar el milímetro.

Cheirogaster bolivari. E. Hernández-Pacheco,1917

Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster Cheirogaster

        

Murcia, España. Es una especie de tortuga terrestre gigante, cuyos caparazones superan el metro de diámetro y pesan más de una tonelada, que datan de hace más de seis millones de años. El hallazgo de los cuatro caparazones, dos de ellos todavía sin extraer, se produjo el pasado octubre durante las obras de construcción del tercer carril de la autovía A-31, que une el Puerto de la Cadena con el polígono de San Ginés, por parte de la empresa constructora, y fue certificado por la Asociación Cultural Paleontológica Murciana. Los trabajos llevados a cabo por los técnicos han conllevado también la recuperación de 35 fragmentos de fósiles y huesos de bóvidos y caballos, entre otros animales, como falanges, vértebras, dientes o costillas. La hipótesis de que hace más de 11 millones de años la zona estaba cubierta por el mar, poco a poco fue saliendo a la superficie y surgió un delta que fue introduciendo sedimentos desde el mar que arrastraron los caparazones de las tortugas muertas al lugar donde se han encontrado.


Platybelodon. Borissiak, 1928

Platybelodon Platybelodon Platybelodon Platybelodon Platybelodon Platybelodon Platybelodon Platybelodon Platybelodon

       

Europa (Montañas del Cáucaso), Asia (Mongolia) y África (Kenya). Tenía 3 m de altura. Platybelodon era otro animal con colmillos en forma de paletas, similar a Amebelodon, que vivió en Europa y Asia. Tenía las paletas mas cortas y mas anchas estaban hendidas a ambos lados para dejar lugar a los colmillos de la mandíbula superior. Es evidente que el estilo de vida de Platybelodon era muy parecido al de Amebelodon: se bañaba en aguas poco profundas y arrancaba plantas acuáticas. El hecho de que en esta época vivieran en Eurasia y América del Norte distintos tipos relacionados de proboscídeos indica la existencia de una ruta migratoria entre estas dos masas continentales, que atravesaba un istmo que había donde hoy está el estrecho de Bering. Los animales con colmillos en forma de paletas presentan una espedaliíadón exce­siva para un tipo determinado de alimentación. Como ocurre con las demás criaturas demasiado especializadas, eran sumamente vulnerables a los cambios ambientales y no vivieron durante demasiado tiempo.


Chalicomys batalleri. Casanovas et. Al, 2008.

Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys Chalicomys

       

Anoia, Catalunya, Europa. Paleontólogos del Institut Català de Paleontologia (ICP) han descubierto una nueva especie de castor que vivió en Hostalets de Pierola (Anoia, Catalunya) hace doce millones de años. La nueva especie descrita, Chalicomys batalleri, ya tiene el fémur como el del castor actual, que le permite impulsarse usando las patas posteriores y así se puede mover con rapidez en el agua. Los castores son los roedores más bien adaptados a vivir en el agua, hasta el extremo que, mediante la construcción de presas con troncos, llegan a inundar extensas áreas de bosque para no tener que alejarse para alimentarse. No obstante, los primeros castores, que vivieron hace unos 30 millones de años, eran animales terrestres que excavaban madrigueras, y no fue hasta hace unos 25 millones de años que aparecieron algunas formas adaptadas a vivir en el agua pero que nadaban de una manera mucho menos eficiente que las actuales, usando las cuatro patas a la vez. La especie se ha denominado Chalicomys batalleri en memoria del padre Ramón Bataller, uno de los pioneros de la paleontología en Catalunya que, además, fue uno de los primeros especialistas que estudió los fósiles encontrados en los Hostalets de Pierola ya en la década de 1930.

Agriotherium africanum. Wagner, 1837.

Agriotherium Agriotherium Agriotherium Agriotherium Agriotherium Agriotherium Agriotherium Agriotherium Agriotherium

   

África (Namibia), Asia (China) y Europa (Francia). Tenia 2 m de longitud Si bien ya no quedan osos en África, sí los hubo en el pasado. Agriotherium vivió en el sudoeste de África, que entonces era un continente completo, separado de Europa y de Asia. Agriotherium era un oso muy grande, mayor incluso que el oso gigante de Kodiak. También era muy primitivo y se parecía bastante a los perros, en algunos sentidos. Sin embargo, los dientes se ajustaban al modelo típico de los osos. Por consiguiente, parece seguro suponer que se trataba de un omnívoro.


Percrocuta gigantea. Soria, 1980.

Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta Percrocuta

   

África. Asia y Europa. Tenia 1,5 metros de longitud. Las hienas del género Percrocuta fueron las más grandes que existieron. Una de las especies, Percrocuta gigantea, oriunda de China, era tan grande como el león actual. A pesar de su enorme tamaño, Percrocuta era muy similar a la hiena manchada, Crocuta crocuta, que vive actualmente en África. Esta criatura estaba mucho más difundida durante el Pleistoceno que en la actualidad; se han encontrado fósiles por toda África, Europa y Asia. Como su familiar moderno, Percrocuta tenía una cabeza grande y unas mandíbulas muy poderosas, armadas con unos dientes enormes, capaces de triturar huesos. Adoptaba la típica postura inclinada de sus familiares actuales, con las patas delanteras más largas que las traseras.

Ictitherium viverrinum. Wagner, 1848.

Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium  Ictitherium 

   

África (Marruecos), Europa (Grecia) y Asia. Tenia 1,2 metros de longitud. Aunque las hienas modernas puedan parecerse más a los perros que a los gatos, pertenecen al mismo grupo de carnívoros que éstos. Las características esqueléticas muestran que las hienas primitivas eran similares a las civetas y jinetas. Estas hienas moledoras de huesos evolucionaron en el mioceno y se diseminaron por África, Asia y Europa. Las hienas primitivas, como el Ictitherium, eran mucho más pequeñas que las modernas. Seguramente fue un gran depredador y un carroñero oportunista muy tenaz. Ictitherium fue una de las hienas más primitivas y es probable que se pareciera más a la civeta, por su estructura y su aspecto. Sus dientes también eran como los de la civeta, adecuados para una alimentación a base de insectos, en lugar de los formidables dientes de las hienas, que les servían para destrozar huesos. Junto con sus familiares primitivos, Ictitherium fue uno de los cazadores más difundidos de la época. Incluso, durante una etapa del Plioceno, sus restos fósiles superan en número a los de todos los demás carnívoros en conjunto. A menudo se encuentran grupos de animales que se han fosilizado juntos, lo que indica que una inundación los ha arrastrado al mismo tiempo. Es probable que esta hiena primitiva ya hubiese desarrollado un orden social bastante avanzado y que cazase en manadas, como hacen las hienas actuales.

Paramachairodus ogygia. Pilgrim, 1913.

Paramachairodus Paramachairodus Paramachairodus Paramachairodus Paramachairodus Paramachairodus Paramachairodus

            

Torrejón de Velasco, España. Fueron depredadores dominantes hace 9 millones de años, pero su propia especialización los llevó a la extinción. Fósiles hallados en el Cerro de Batallones ayudan a explicar la evolución de los «tigres con dientes de sable de europa» o macairodontinos. Son criaturas extinguidas desarrollaron un método de caza más rápido y seguro, con ventajas sobre el de los felinos que matan a sus presas por asfixia. Y es que, como afirma Salesa, «los grandes dientes y otros rasgos de los primeros macairodontinos les permitieron cazar empleando menos tiempo y energía, y con menos riesgo de sufrir heridas o fracturas durante la inmovilización de la presa». Dada la escasez de restos fósiles de félidos macairodontinos, el yacimiento de Batallones es un filón que poco a poco va ofreciendo a la comunidad científica pistas y datos sobre el origen evolutivo de una especie que, a pesar de su nombre común, no es antepasada de ningún felino. Para Salesa, investigador de la anatomía, filogenia, biomecánica y paleoecología de fósiles del Neógeno, especialmente félidos macairodontinos, el estudio de los 24 fósiles de Paramachairodus ogygia -uno de los macairodontinos más primitivos y del tamaño de un puma- hallados en Batallones desvela lo que hasta ahora suponía uno de los grandes misterios de la especie: cuál era su anatomía, cómo se movían y cómo mataban a sus presas. Así, el análisis de los fósiles revela el inicio del desarrollo de grandes caninos aplanados, unido a una serie de modificaciones craneales, mandibulares y cervicales. Por ello, los Paramachairodus ogygia inmovilizaban a sus presas y con una fuerte flexión de la cabeza les clavaban los caninos de sable en la garganta, lo que suponía el desmayo y una muerte rápida al cortar el suministro de sangre al cerebro. Como reconocen los investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España, esta táctica les convirtió rápidamente en cazadores dominantes que siguieron evolucionando para poder apresar animales del tamaño de cebras, jirafas y ñúes. Pero esa misma especialización pudo ser la causa de su extinción. En palabras de Salesa, «una de las posibles causas fue un cambio en las faunas de herbívoros, que hizo que durante cierta época del año las presas migraran, como hacen los ñúes en África. Los macairodontinos tendrían problemas para alimentarse de animales más pequeños y así fueron haciéndose más escasos y desaparecieron. El último de los «tigres con dientes de sable» fue el Smilodon, que vivió en América hasta hace 10.000 años. Sin embargo, los fósiles de Batallones eran sus antepasados, por lo que este hallazgo abre nuevas vías de investigación y podría revelar nuevas claves sobre los orígenes de otros grandes depredadores.


Stegotetrabelodon. Petrocchi, 1941.

stegothabelodon stegothabelodon stegothabelodon stegothabelodon stegothabelodon stegothabelodon stegothabelodon

   

Elche, España. Los restos del animal, que posee cuatro colmillos de dos metros, fueron hallados cerca de Elche y podrían desvelar una nueva especie. Paleontólogos del Museo Paleontológico de Elche (MUPE) excavaron entre julio y octubre de 2006 en el sur de Alicante los restos de un elefante prehistórico completo de 8,5 millones de años que, con cuatro colmillos, podría pertenecer a una especie nueva. El coordinador del equipo de excavaciones, el paleontólogo Enrique Peñalver, informó de que podría tratarse de un ejemplar de Proboscidio del género hallado en un yacimiento del sur de la provincia de Alicante. Se trata de un animal de tamaño similar a un elefante africano actual pero con cuatro colmillos o defensas, de unos dos metros de longitud cada una de ellas. Este ejemplar parece ser que vivió durante el periodo Mioceno, concretamente en la fase Vallesiense de esta época glaciar. En el yacimiento se encuentra el animal completo aunque algo disperso, según Peñalver. En esta línea, el coordinador indicó que estos animales llegaron a la actual Península Ibérica procedentes del continente africano “a través del estrecho de Gibraltar que, por aquel entonces, no estaba cubierto por el mar”, a lo que añadió: “invadieron España y Europa, así como la provincia de Alicante, que era un área muy cálida pero que tenía también cursos de agua, por lo que presentaba un paisaje similar a las actuales partes áridas de Africa”. Por su parte, el director del MUPE, José Manuel Marín, afirmó que este importante hallazgo servirá para ampliar las investigaciones y la información que se tiene actualmente sobre ese periodo geológico. En ese mismo yacimiento ya se hallaron en el pasado restos de animales de la misma época, como tigres de dientes de sable, tortugas de gran tamaño y puercoespines prehistóricos, a los que se une ahora los restos de este gran elefante.


Deinotherium giganteum.. Arambourg, 1934

Deinotherium Deinotherium Deinotherium Deinotherium Deinotherium Deinotherium Deinotherium Deinotherium Deinotherium

         

Europa  (Alemania y  Bohemia), Asia (India) y África (Kenya). Tenia 4 m de altura. La característica más destacada de este elefante eran sus colmillos, aunque todavía se sigue discutiendo su utilidad. No había ningún colmillo en la mandíbula superior, pero la inferior estaba doblada hacia abajo, en ángulo recto, y de allí surgían dos inmensos colmillos curvos. Esta forma parecía tan poco probable que, cuando en la década de 1820, los científicos trataron de realizar las primeras reconstrucciones de Deinotherium, le pusieron la mandíbula al revés. Es posible que el animal utilizara los colmillos para arrancar la corteza de los árboles o para desenterrar tubérculos. Si logró sobrevivir casi sin cambiar durante 20 millones de años es evidente que Deinotherium era un animal muy próspero.


Cetotherium. Brandt, 1843.

Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium Cetotherium  Cetotherium Cetotherium

   

Europa (Bélgica y URSS). Tenía 4 metros de longitud. Cetotherium pertenecía a una familia de ballenas primitivas que evolucionó a fines del Oligoceno y alcanzó su auge durante el Mioceno, hace unos 15 millones de años. Tenía un parecido sorprendente con la ballena gris actual del Pacífico Norte, aunque tenía menos de la tercera parte de su longitud. Es probable que sus placas fuesen bastante cortas, aunque esto resulta difícil de determinar, ya que las ballenas, como los cuernos y los pelos, no se fosilizan. Sin embargo, los cráneos conservan las marcas de los vasos sanguíneos que aumentaban a las ballenas durante su vida, y a partir de es­tos restos se pueden averiguar muchas cosas. Cetotherium y sus familiares eran, probablemente, presas de una especie de enorme tiburón blanco, Carcharodon, que, a juzgar por el tamaño de los dientes que a menudo se encuentran fosilizados, alcanzaba un tamaño similar al de una ballena pequeña.


Archaeotherium. Leidy, 1850.

Archaeotherium Archaeotherium Archaeotherium Archaeotherium Archaeotherium Archaeotherium Archaeotherium Archaeotherium

   

América del Norte, Europa y Asia.  Al principio de su historia, los cerdos eran mucho más variados y estaban más extendidos que ahora. Uno de los primeros grupos, de los bosques de América del Norte, Europa y el oriente de Asia de hace 25 a 50 millones de años,  fue el de los entelodontes, como el Archaeotherium. El cráneo era largo y tenía dientes afilados al frente, entre ellos dos colmillos y muchas muelas anchas detrás. Las mandíbulas eran profundas, lo que muestra que debían tener músculos fuertes. También tenía grandes protuberancias óseas en la mandíbula inferior cuya función se ignora. El Archaeotherium probablemente se alimentaba de plantas duras y raíces. La zona del cerebro relacionada con el sentido del olfato estaba muy desarrollada, por lo que el Archaeotherium tal vez era capaz de oler raíces desde la superficie. Tenía cuello corto por el gran tamaño de su cabeza: cabezas grandes requieren grandes músculos para moverlas . Las patas eran lo suficientemente grandes como para correr entre los árboles. Los entelodontes se extinguieron cuando las praderas se extendieron en América del Norte, Europa y Asia, pues probablemente no estaban adaptados para vivir en terreno abierto.


Hemicyon.   Lartet, 1851.

Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon Hemicyon

     

Asia (Mongolia), Europa (Francia y España) y América del Norte (Estados Unidos). No obstante su enorme tamaño, Hemicyon era bastante ligero para ser un oso. En realidad, se parecía más a un perro pesado; su nombre quiere decir «medio perro». Probablemente, era más carnívoro que la mayoría de los otros osos y se supone que era un cazador activo. Tenía piernas fuertes y la estructura de los pies indica que corría sobre los dedos (una adaptación para correr a toda velocidad) en lugar de hacerlo apoyando todo el pie en el suelo, como los osos actuales. De estas características se deduce que Hemicyon era un cazador de vastas planicies y es posible que vagara en grupos.


Megantereon. Cuvier, 1824.

Megantereon Megantereon Megantereon Megantereon Megantereon Megantereon Megantereon Megantereon Megantereon

     

África (Sudáfrica), Asia (India), Europa (Francia) y América del Norte (Texas). Tenia 1,2 metros de longitud. Megantereon era un auténtico felino de " dientes de sable primitivo, y es probable que fuese el antepasado de otras formas. Los dientes no eran lo bastante largos como para parecer verdaderos sables; más bien parecían dagas, por su tamaño y su forma, y a esto se debe el que Megantereon y sus familiares inmediatos a menudo se conozcan con el nombre de felinos de dientes de daga. Gracias al desarrollo de largos caninos, estos predadores poderosos podían matar a los mamíferos de piel gruesa que pacían en el mismo hábitat que ellos. Megantereon prosperó en la región mediterránea durante el final del Plioceno y el principio del Pleistoceno, entre tres y dos millones de años atrás. También se difundió por África y América de! Norte, desde su origen, en el norte de India, a fines Mioceno.


Desmatophoca brachycephala.. Barnes, 1987.

Desmatophoca Desmatophoca Desmatophoca Desmatophoca Desmatophoca Desmatophoca Desmatophoca Desmatophoca

    

Asia (Japón) y América del Norte (California y Oregón). Tenia 1.7 m de longitud. La típica forma fusiforme del león marino actual había comenzado a aparecer con Desmatophoca. Igual que en sus familiares vivos, los miembros anteriores eran más poderosos que los posteriores, y los pies estaban modificados para formar aletas, con los dedos alargados, desplegados y unidos mediante unas membranas de piel, para producir una superficie amplia para nadar. Todos los huesos de las extremidades se habían acortado para darles más fuerza. Aunque Desmatophoca todavía tenía cola, en contraste con los leones marinos, ésta se encontraba muy reducida y no era más larga que el cráneo del animal. Como su antepasado Enaliarctos, tenía unos ojos enormes, lo cual indica que la vista era el sentido más importante para cazar. Es posible que no tuviera el oído totalmente adaptado para percibir los sonidos submarinos, pero no hay duda de que le servía cuando se encontraba en tierra.


Eurhinodelphis. Du Bus, 1867.

Eurhinodelphis Eurhinodelphis Eurhinodelphis Eurhinodelphis Eurhinodelphis Eurhinodelphis Eurhinodelphis Eurhinodelphis

Asia y América del Norte (las costas del Pacífico). Eurhinodelphis tenia 2 metros de longitud. Los odontocetos se dividieron en varios grupos durante el Oligoceno, hace unos 30 millones de años. Eurhinodelphis era un miembro típico de la familia de los rabdosteidos, que incluye a las marsopas de hocico largo. La estructura de los oídos se había vuelto mucho más compleja que la de los odontocetos más primitivos, de modo que es probable que esta ballena hubiese desarrollado el complejo sistema de detección a través de ultrasonidos que se observa en las ballenas dentadas actuales. Las ballenas vivas utilizan una forma de sonar ultrasónico; emiten sonidos ligeros de alta frecuencia que rebotan en los objetos y los ecos se analizan en su enorme cerebro para determinar, con sorprendente precisión, el tamaño, la forma, la distancia y la velocidad de un objeto y, por supuesto, si es comestible o no. Al igual que el del delfín moderno, el cráneo de Eurhinodelphis se ha vuelto un poco asimétrico y las estructuras que aparecen en uno de los lados son diferentes a las que aparecen en el otro. Esta distribución se podría vincular al desarrollo de nuevas capacidades, como la de perseguir presas de movimientos rápidos y navegar con mayor exactitud. Sin embargo, la característica mas peculiar de Eurhinodelphis era su hocico alargado. No tenía dientes en el extremo y el posible que empleara la «espada» del pez espada actual para golpear y aturdir a sus presas, que entonces quedaban atrapadas en las mandíbulas del animal.


Bullockornis planei.  Rich, 1979.

Australia, Oceanía. Es un género extinto de ave no voladora de la familia Dromornithidae que vivió a mediados del Mioceno, hace aproximadamente 15 millones de años, en lo que ahora es Australia. Bullockornis medía aproximadamente 2,6 metros de altura, y puede haber llegado a pesar 500 kilogramos. Las características del cráneo de Bullockornis, incluyendo un enorme pico adaptado a cortar, indican que el ave puede haber sido carnívora. Dicho cráneo es mayor que el de muchos caballos pequeños. Varios paleontólogos, incluyendo a Peter Murray del Museo Central Australiano, creen que Bullockornis estaba relacionado con los gansos y patos. Esto, unido al enorme tamaño del ave y a sus posibles hábitos carnívoros, han originado su notorio apodo. Por su parte, el nombre científico del género significa "ave buey".


Nimbacinus dicksoni.

Australia, Oceanía. La especie Nimbacinus dicksoni forma parte de una familia extinta de carnívoros marsupiales australianos y de Nueva Guinea, la Thylacinidae. Si exceptuamos a una especie extinguida en tiempos modernos, la mayor parte de la información conocida sobre las especies de esta familia procede de fragmentos de cráneos recuperados, lo que limita el análisis de su diversidad y su ecología. Gracias al hallazgo de un cráneo conservado de N. dicksoni de aproximadamente 16 a 11,6 millones de años de antigüedad, procedente del yacimiento paleontológico de Riversleigh, declarado Patrimonio de la Humanidad, y ubicado en el noroeste de Queensland, en Australia, unos especialistas de la Universidad de Nueva Inglaterra y la Universidad de Nueva Gales del Sur, ambas en Australia, han resuelto finalmente el enigma de si el N. dicksoni era capaz de cazar presas grandes o solo pequeñas. Las similitudes en cuanto a rendimiento mecánico del cráneo entre el N. dicksoni y el Dasyurus maculatus (quol de cola moteada o gato tigre) son mayores que con respecto al tigre de Tasmania. Attard y sus colaboradores sugieren que el N. dicksoni, un marsupial de tamaño medio y un peso de unos 5 kilogramos, poseía una fuerza de mordedura superior para el tamaño que tenía, era sobre todo carnívoro, y probablemente era capaz de cazar vertebrados que excedían su propia masa corporal. El hallazgo sugiere que el Nimbacinus dicksoni era un cazador oportunista, cuyas presas potenciales incluían a pájaros, ranas, lagartos y serpientes, así como un amplio surtido de marsupiales.


Bibliografía sugerida.

Barnes, Lawrence G. (1988-03-18). "A New Fossil Pinniped (Mammalia: Otariidae) from the Middle Miocene Sharktooth Hill Bonebed, California". Contributions in Science (Kansas: Natural History Museum of Los Angeles County) (396): 1–11. 

Berta, A. 1991. New Enaliarctos* (Pinnipedimorpha) from the Miocene of Oregon and the role of "Enaliarctids" in Pinniped Phylogeny. Smithsonian Contributions to Paleobiology 69.

Lambert, W. D., and J. Shoshani, 1998. The Proboscidea. In Janis, C., K. M. Scott, and L. Jacobs (eds.), Evolution of Tertiary Mammals of North America, Volume 1. Cambridge University Press: Cambridge, UK.

Palmer, D., ed (1999). The Marshall Illustrated Encyclopedia of Dinosaurs and Prehistoric Animals. London: Marshall Editions. p. 312.

R. L. Carroll. 1988. Vertebrate Paleontology and Evolution. W. H. Freeman and Company, New York 1-698R. L. Carroll. 1988. Vertebrate Paleontology and Evolution. W. H. Freeman and Company, New York 1-698.

Rich, P. (1979) The Dromornithidae, an extinct family of large ground birds endemic to Australia. Bureau of National Resources, Geology and Geophysics Bulletin 184: 1–196.

Rodolfo Salas, José Sánchez, César Chacaltana. 2006. A New Pre-Deseadan Pyrothere (Mammalia) From Northern Peru And The Wear Facets Of Molariform Teeth Of Pyrotheria. Journal Of Vertebrate Paleontology, 26(3):760-769

Rodrigues, J.B. 1892. "Les reptiles fossils de la Vallée de L’Amazone". Vellosia, Contribuições do Museu Botânico do Amazonas 2:41-60.

W. D. Lambert y J. Shoshani. 1998. Proboscidea. In C. M. Janis, K. M. Scott, and L. L. Jacobs (eds.), Evolution of Tertiary mammals of North America 606-621

 
 

Ver los principales fósiles del Mioceno de Argentina.

fosiles periodo mioceno fosiles periodo mioceno fosiles periodo mioceno fosiles periodo mioceno fosiles periodo mioceno

Usted es el visitante numero que consulta esta sección.


En tu hogar

Formato PDF

Archivo

Tu Homepage

En tu mail

En tu PDA
Bajar Zip   Imprimir
RSS

Volver a la Pagina Anterior 

^ Arriba

Pagina Principal del Grupo Paleo

Principal MegaFauna Web Agregar en Mis Favoritos Contáctese a MegaFauna Web

Copyright  ©  2006-2015. MegaFauna Web. Todos los derechos reservados. Sitio de Divulgación Científica del Grupo Paleo.  www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/megafauna/

 

 

Política de privacidad   Objetivos   Declaración de responsabilidad   Aviso Legal   Colaboraciones   Contactos   Salir

 

En tu Facebook

se el primero de tus amigos

 
 

It selects Language

 

+  idiomas / + Language

 
 

Desea informar un error o aportar información al sitio web: grupopaleo@gmail.com

Aviso Legal 

 
 
 

 

 
Grupo Paleo
PaleoArgentina
Agregar a Mis Favoritos 
Presentación
Objetivos
Colaboraciones
Copyright 
Política de privacidad 
Declaración de responsabilidad 
Aviso Legal
 

Buscanos en

como

 
Introducción
PaleoGuia
Precámbrico
Paleozoico
Triasico 
Jurasico
Cretácico
Paleoceno
Eoceno
Oligoceno
Mioceno
Plioceno
Pleistoceno
Holoceno
 
 
Pioneros en el Mundo
Videos Paleontológicos
Paleopalinología
Animatronica
Wallpaper
Evolución
Paleontólogos Kids
Museos del Mundo
Paleo Divulgación
Noticias del mundo
Paleo Hemeroteca
Paleo Glosario
 

 

 

 

 

 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Desea informar un error o aportar información al sitio web: grupopaleo@gmail.com

Aviso Legal 

 
 
 

 

 
Grupo Paleo
PaleoArgentina
Agregar a Mis Favoritos 
Presentación
Objetivos
Colaboraciones
Copyright 
Política de privacidad 
Declaración de responsabilidad 
Aviso Legal
 

Buscanos en

como

 
Introducción
PaleoGuia
Precámbrico
Paleozoico
Triasico 
Jurasico
Cretácico
Paleoceno
Eoceno
Oligoceno
Mioceno
Plioceno
Pleistoceno
Holoceno
 
 
Pioneros en el Mundo
Videos Paleontológicos
Paleopalinología
Animatronica
Wallpaper
Evolución
Paleontólogos Kids
Museos del Mundo
Paleo Divulgación
Noticias del mundo
Paleo Hemeroteca
Paleo Glosario