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Esta información debe ser considerada dentro del marco de la divulgación científica e informativa para público en general, no especializado, aficionado, técnico o profesional. Este contenido debe ser tomado solo como una guía educativa.

La Era de Hielo; desde la gran pantalla a la sala del museo.

Por Mariano Magnussen Saffer. Museo Municipal Punta Hermengo. Grupo Paleo. marianomagnussen@yahoo.com.ar.

Tomado de; Magnussen Saffer, Mariano (2015). La Era de Hielo; desde la gran pantalla a la sala del museo. Paleo Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año XIII. 127: 16-28.  Aviso Legal. Con adaptaciones para este sitio

El Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, desarrolla desde hace un tiempo en su sala de paleontología regional, una significante muestra educativa y gratuita que compara a los integrantes de la película La Era de Hielo con las verdaderas criaturas prehistóricas que habitaron en la región pampeana argentina, que seguramente, inspiraron a los creadores de este gran éxito animado.

Ice Age (titulada Ice Age: La edad de hielo en España y La era de hielo en Hispanoamérica) es una película estadounidense de animación del año 2002-2016 creada por Blue Sky Studios y lanzada por 20th Century Fox. Fue dirigida por Chris Wedge y Carlos Saldaña, y se conocen cinco sagas hasta la fecha.

Se proyectó junto al corto previo Gone Nutty (traducido como Bellotas), protagonizado por una ardilla dientes de sable llamada Scrat que busca y almacena obsesivamente bellotas, y que aparecerá también en el resto de películas de la serie.

La película comienza hace 20.000 años durante la era glacial, mostrando a Scrat, una pequeña ardilla que busca un lugar para guardar su bellota, al encontrar un lugar, forma todo una grieta haciendo que la ardilla termine escapando con su Bellota, al salir con vida, Scrat se alegra de que se encuentre de vuelta con su Bellota, pero luego termina siendo aplastado por los animales que caminan. Los animales migran hacia el sur, a tierras más cálidas. Sin embargo, Manny, un mamut malhumorado, va en otra dirección por no hacer lo que hacen todos.

Poco después conoce a Sid, un perezoso gigante torpe, charlatán y bromista, que huye de dos brontotéridos que lo quieren matar tras haber arruinado su almuerzo (una ensalada de diente de león). Manny decide salvar a Sid porque, según sus propias palabras, “detesta a los animales que matan por placer”. Una vez salvado, Sid decide seguir junto a Manny para escapar de los brontotéridos que lo amenazan a lo lejos, a pesar de que Manny le insiste en que lo deje en paz. Paralelamente, un siniestro tigre dientes de sable llamado Diego tiene la misión de robar a un bebé llamado Roshan, que es el hijo del cazador humano que mató a la mitad de su manada.

Entre los animales que se observan allí, podemos encontrar a las especies fósiles Mammuthus primigenius, Megatherium, Smilodon, Ardilla dientes de sable (posiblemente Argyrolagus como forma parecida), Glyptodon, Homo sapiens, Dodo, Macrauchenia, Tyrannosaurus, Eurotamandua, Embolotherium, Arsinoitherium (Posiblemente), Moeritherium, Lobo Terrible, Buey almizclero, Spinosauridae sin identificar (Posiblemente Suchomimus), Gigantopithecus, Liebre prehistórica sin identificar, Perezoso (Folivora) entre otros.

Debemos aclarar, que estos animales representados en las cinco sagas, en su mayoría, no se conocían entre si, mejor dicho, no son todos de la edad de hielo, ya que algunos son primitivos, y no vivieron en el  Pleistoceno, y otros, son de distintos continentes.

Tengamos en cuenta que se trata de una película animada para niños y que tuvo buen éxito con los adultos, y no estamos hablando de un documental estrictamente educativo, he mas, en la segunda versión aparecen dinosaurios, que se habían extinto 65 millones de años antes que sucediera la edad de hielo, pues, los dinos son muy marketineros, y siempre venden. Pero nuestros raros mamíferos también son ampliamente conocidos a partir de esta película.

Una nueva exhibición del Museo Municipal Punta Hermengo es la propuesta que el organismo pensó para sorprender a su público. Las verdaderas bestias prehistóricas que dieron origen a Scrat, Manny, Sid y Diego, los cuatro personajes principales de la película “La Era de Hielo”, alguna vez deambularon por la ciudad de Miramar y gran parte del territorio argentino y sadamericano, otras eran criaturas similares y hasta más asombrosas.

El Museo Municipal “Punta Hermengo” de Miramar preparo una exhibición especial para conocer los fósiles de La Era de Hielo, a partir de campañas de búsquedas e investigación cuyas bases se encuentran en rigurosos estudios de excavaciones paleontológicas realizadas por instituciones científicas del país y de la institución local.

La exhibición especial que interactúa con los restos fósiles originales de las grandes criaturas prehistóricas que vivieron en Miramar y que se extinguieron hace 10 mil años antes del presente, y su relación directa con los personajes de la Era de Hielo en la gran pantalla , llevando directamente al visitante mediante la combinación de elementos ilustrativos, información breve, precisa y las piezas de origen paleontológico orgullo del museo, a una época difícil de imaginar.

La imperdible exhibición integrará por fósiles originales y modelos que permitirán conocer la increíble diversidad de animales que alguna vez habitaron la ciudad balnearia, conformada por colecciones de fósiles de gigantescos elefantes, dientes de sable, grandes perezosos, animales pequeños y demás.

<<<<<Cráneo de Smilodon, o tigre dientes de sable en el Museo de Miramar.

Durante la exhibición se descubre el origen de cada una de estas especies, sus hábitos alimenticios y forma de vida, a través de paneles explicativos con contenidos didácticos e ilustrativos, cuya información dará a conocer el origen de la vida, los cambios de la corteza terrestre, las eras geológicas y la teoría de la extinción de los mismos.

La idea surgió luego de una nota televisiva para el programa “Vivo en Argentina” de la Tv Publica, donde personal del Museo de Miramar, mostraba y explicaba los fósiles hallados en la zona. Cuando llego el momento de mostrar el cráneo de un perezoso gigante llamado Scelidotherium leptocephalum, de modo explicativo y didáctico, se lo ilustro con la imagen de “Sid” el perezoso gigante y simpático de la película. De este hecho casual, el museo ideo y reorganizo la muestra de paleontología local.

La muestra fue montada para ser exhibido durante las vacaciones invernales de 2012. Debido a su éxito, lleva casi 4 años, siempre con variantes y nuevos materiales. Los niños, y sobre todos sus padres gustosos y agradecidos  por las excelentes explicaciones, aprendiendo en familia como fue nuestra propia edad de hielo, y siendo pionera en su estilo, a pesar del poco espacio y en recursos económicos.

 

Scrat, la ardilla de dientes de sable.

Empezaremos por el verdadero protagonista y desencadenante de la historia en la película. Se trata del pequeño Scrat, la ardilla de dientes de sable, que en realidad es un animal que invento Ice Age. Scrat, es un nombre de una mezcla de squirrel+rat, es decir de ardilla+rata, a la que han añadido unos comillos largísimos, "dientes de sable", típicos de algunos carnívoros prehistóricos, que veremos mas adelante. Pero Scrat no puede ser un roedor debido al tipo de dentición que tiene, típica de un carnívoro, ya que posee dos caninos (colmillos) y no dos insicivos centrales, como ratones y conejos por dar un ejemplo mas domestico.

Scrat podría estar basado o inspirado en el pequeño mamífero insectívoro prehistórico Leptictidium, del que se conocen restos bien preservados del mismo, e hicieron algunas modificaciones para hacerlo aun más simpático. Este ultimo si era un animal vegetariano, aunque tal vez no comiera bellotas. Pero como la realidad supera la ficción, recientemente se dio a conocer a Cronopio dentiacutus, un pequeño mamífero que vivió a la sombra de los dinosaurios en lo que es hoy la Patagonia argentina, y cuya descripción se publico la revista Nature.

Con unos 10 a 15 centímetros de largo, ojos grandes, aparentemente adaptados para una visión nocturna, y un delgado hocico armado con prominentes caninos, el cronopio no sólo viene a demostrar que la biología puede ser mucho más creativa que los guionistas de Hollywood.

Localmente este pequeño animal lo podríamos encuadrar con un mamífero marsupial, el cual reconocemos con el nombre científico de Argyrolagus, que vivió en nuestra región en  el Plioceno.

Fue un pequeño mamífero marsupial de tamaño pequeño, como un ratón (aprox. 40 cm de largo), emparentado con los actuales canguros de Australia y las zarigüeyas de América del sur. Su apariencia es muy semejante a las actuales ratas canguros de Egipto.

Tenia largas patas traseras y brazos cortos. Sus mandíbulas eran con apariencia rodariforme. Tal vez, tuvo orejas largas, pero estas no se han preservado como fósiles. Se alimentaba de vegetales e insectos y probablemente tuvo hábitos crepusculares o nocturnos. Sin embargo, Argyrolagus fue parte de una evolución notable e independiente que tuvo lugar en Sudamérica durante los últimos 70 millones de años, cuando esta quedara aislada del resto de las masas continentales y se desarrollara una fauna única y que no se repitió en otras partes del mundo.

Estos marsupiales, mamíferos con bolsa, habían ocupado nichos ecológicos que en otras partes del mundo estaban ocupados por mamíferos placentarios. El primer hallazgo se realizó en el yacimiento de Monte Hermoso, al sur de la provincia de Buenos Aires. Es curioso que el nicho ocupado por Argyrolagus, no fuera ocupado por otra especie.

Manny, el mamut testarudo.

Al igual que Ellie y el resto de la manada pertenecen a la especie Mamuthus primigenius o mamut lanudo. Estos enormes antecesores de los elefantes comenzaron a extinguirse hace unos 12000 a 8000 años antes del presente, también durante la edad de hielo. Pero en nuestra región estaba representado por el Mastodonte.

Era un megamamifero que emigro desde el norte en "El gran cambio biótico Americano", encontrando en América del sur un nuevo lugar para expandirse. Fue un Proboscideo (que posee trompa) al igual que el extinto Mamut y el actual elefante. Era herbívoro y llegaron a tener una masa corporal de 3,5 toneladas y unos 4 metros de altura. Habitaron lugares abiertos y pantanosos, donde sus huesos se iban incorporando al sedimento a medida que morían. Los hallazgos de restos fósiles de antiguos elefantes son algo escasos.

<<<<<Mastodonte, por el paleoartista Daniel Boh.

En América del Sur, los elefantes prehistóricos están representados por el Mastodonte, y pertenecen a dos tipos diferentes, que los paleontólogos incluyen en los géneros Cuvieronius (dedicado al naturalista francés George Cuvier, el primero en describir un mastodonte) y Stegomastodon (mastodonte con defensas). Hasta ahora, el género Stegomastodon es conocido en la Argentina por una única especie: Stegomastodon platenses, cuya distribución más austral es la provincia de Buenos Aires.

Sid, el simpático y divertido perezoso.

El personaje mas divertido de la película es Sid, que parece ser un perezoso terrestre, emparentados con los actuales perezosos arborícolas, pero de tamaño mayor. Durante el Pleistoceno hasta fines de la edad de hielo, vivió un perezoso gigante muy común, que reúne varias características que lo asemejan a Sid, se trata de Scelidotherium.

Los primeros restos fósiles atribuidos a esta especie fueron descubiertos por Charles Darwin en su viaje del Beagle en la localidad de Bahía Blanca. Basados en restos del cráneo, vértebras y costillas, Richard Owen lo bautizo como Scelidotherium en 1840.

Tenía 1,7  metros de alto y 3,5 de largo. Su peso estimado es de una tonelada. El cráneo es alargado, bajo y estrecho, con un rostro proyectado hacia adelante. Su alimentación consistía de vegetales que hallaba en áreas secas. Investigadores del Museo de La Plata, habían realizado estudios biomecánicos en los huesos de las patas delanteras de Scelidotherium, concluyendo que estos extintos animales estaban plenamente capacitados para emplear sus fornidos brazos para cavar.

La robustez de cada uno de sus huesos, así como las amplias manos en forma de palas, son coherente con este comportamiento de superexcavadores. Se pudo saber que estos enormes mamíferos cavaban madrigueras, las cuales realizaban para refugiarse, o bien para invernar, ya que es posible que tuvieran un metabolismo muy bajo. En el año 2002 se hallo en Miramar una paleocueva, con galerías, dos cámaras y garras marcadas en paredes y techos.

<<<Scelidoterio saliendo de su madriguera, por el paleoartista Daniel Boh.

En el año 2004, se hallo el esqueleto casi completo de una hembra adulta abrazando a su posible cría, preservado en el Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar, un hallazgo único. Este animal de notables proporciones desaparece del registro fosilífero hace unos 7 mil años atrás.

Las especies de este género habitaron en espacios abiertos, parcialmente arbolados, de climas templados. Durante el Pleistoceno más tardío se lo encuentra también en ambientes de altura, compatibles con condiciones ambientales templado-frías, entre 2.000 y más de 3.000 m, específicamente en las localidades de Las Juntas, Catamarca y Lauricocha, Perú, aunque es importante mencionar que en este último sitio existen evidencias que los restos fueron llevados allí por el hombre.

Diego, el tigre de dientes de sable.

Los felinos de dientes de sable eran unos depredadores fácilmente identificables por sus enormes colmillos, que les dan nombre. También son Smilodon, como Diego, los demás integrantes de su clan en la primera película, Soto, el jefe, Zeke, Oscar y Lenny. Diego, a pesar de su aspecto de carnívoro feroz y deprecatorio, es un gentil y fiel amigo de la “extraña manada”. Pero, más allá de la pantalla grande, Diego o Smilodon para los científicos, habito en casi toda América.

El tigre dientes de sable fue uno de los grandes triunfos evolutivos de los mamíferos depredadores. Smilodon significa “dientes de sable”, característica que evidencia su acentuada especialización en la cacería de presas grandes, como el megaterio y el mastodonte, enormes mamíferos hoy desaparecidos. El primer hallazgo de un smilodonte en nuestro país fue realizado por el naturalista Francisco Javier Muñiz en 1844, en la barranca del Río Luján. En 1842 un paleontólogo danés, Peter Lund, halló fósiles en unas cavernas del sur brasileño.

<<<<Smilodon o tigre dientes de sable, por Daniel Boh.

El Smilodon superaba el peso y tamaño que el león actual; sin embargo, sus proporciones corporales diferían de las de cualquier félido moderno. Las extremidades posteriores del Smilodon populator eran más cortas y robustas, su cuello proporcionalmente más largo, y el lomo más corto. La extraordinaria peligrosidad de este félido se debía al gran desarrollo de la parte anterior de su cuerpo y al tamaño asombroso de sus caninos superiores, que llegaban a sobresalir más de quince centímetros. A diferencia de la mayoría de los félidos, tenía un rabo corto, como el lince o el gato montés actual.

Todo su cuerpo tenía una estructura poderosa y los músculos de los hombros y del cuello estaban dispuestos de tal manera que su enorme cabeza podía lanzarse hacia abajo con gran fuerza. Las mandíbulas se abrían formando un ángulo de más de 120 grados, permitiendo que el par de los inmensos dientes de sable que tenía en el maxilar superior se pudiera clavar en sus víctimas. Los dientes de sable eran ovales en sentido transversal, lo que aseguraba una mínima resistencia cuando se hundían en su presa.

También estaban aserrados por el extremo posterior, permitiendo atravesar la carne de la víctima con mayor facilidad. Así vivió desde hace un millón de años, hasta que la llegada del hombre y la desaparición de las grandes presas provocó a su vez la extinción del tigre dientes de sable hace apenas unos 8000 años, durante la edad de hielo.

Aquí terminamos con los cuatro principales personajes de la película, y su relación con las verdaderas criaturas que habitaron la región. Pero también hay otros personajes secundarios, que vale la pena mencionar y relacionar con nuestro pasado biológico.

Los otros personajes secundarios, también de nuestra región.

Durante la escena de la migración de la primera película aparece un extraño mamífero con aspecto de tortuga, llamado Eddie, que es un gliptodonte. En la segunda película aparece otro gliptodonte llamado Stu, y una cría de esta especie llamado Billy. La especie probablemente que inspiro a los dibujantes y guionistas fue Doedicurus.

Es tal vez la familia extinguida mas popular de todos los mamíferos fósiles, cuyo nombre significa "diente tallado" (alude a la compleja forma de sus dientes). La característica principal de este grupo es su coraza, la cual no poseía bandas móviles como los armadillos fósiles y actuales propiamente dichos, lo que limitaba sus movimientos, formadas por placas óseas circulares e irregulares que embonaban como un mosaico. Patas cortas y robustas.

Al parecer no se alimentaban de hormigas como sus parientes modernos, sino de pastos y otras plantas duras. Se conocen alrededor de 65 especies de "glyptodontidos", los cuales presentan distintas formas de caparazón o del resto de su esqueleto, que ha permitido a los científicos diferenciarlos en un rango de 40 millones de años.

Doedicurus tuberculatus, fue la especie de mayor tamaño. Tenia 4,3 metros de largo y 2 metros de alto, Su cola estaba formada por cuatro anillos, un tuvo cilíndrico y en su termino una masa ósea con púas corneas, convirtiéndose en una técnica de defensa contra los habituales depredadores. Su masa estimada en vida es de 2 toneladas. Todas las especies se extinguieron sin dejar representantes vivientes hace unos 8 mil años durante la edad de hielo.

Los dos grandes animales, con aspecto de rinocerontes, que quieren matar a Sid al principio de la primera película son, por su aspecto físico, Brontotherium, aunque por su tamaño sería más acertado decir que pertenecen al género Brontops.

Aquí en nuestra región, no vivieron ninguno de estos dos géneros, sin embargo vivieron animales muy parecidos, sobre todo en tamaño y hábitos, que recuerdan a los rinocerontes o hipopótamos actuales, se trata del Toxodon.

El aislamiento geográfico de América del sur, permitió el desarrollo gradual de mamíferos muy extraños, los cuales se diversificaron ocupando  distintos ambientes. El Toxodon llego a medir unos 3 metros de largo y una masa estimada de una tonelada. El cráneo de este animal tiene un tamaño de 70 centímetros y sus mandíbulas provistas de incisivos de crecimiento continuo, cuyos esmaltes se representan en fajas longitudinales.

Se asemejaban a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela o convergencia adaptativa, es decir, cuando dos especies totalmente aisladas comparten nichos ecológicos similares, desarrollando algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos. Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y frondosos pantanos, alimentándose principalmente de vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus mandíbulas en forma de "pala".

<<<Aspecto de Toxodon, según el paleoartista Daniel Boh.

Se dio a conocer en el año 1916, el hallazgo de un fémur de Toxodon con una punta de proyectil incrustada en el, descubierta en la ciudad de Miramar y generando hasta nuestros días notables polémicas entre la comunidad científica, considerado un fraude de la época. Este género tiene una amplia distribución estratigráfica ya que se extiende desde el Plioceno tardío hasta el Holoceno temprano, al final de la edad de hielo. Hallazgos mas recientes en la región pampeana, demuestran que el hombre y el Toxodon coexistieron.

Los animales de cuello largo, cuerpo de camello y una pequeña trompa, vistos en la migración y en el parque acuático, pertenecen al genero Macrauchenia, concretamente a la especie Macrauchenia patachonica. Parecían desafiantes en la película, y algo indiferentes. Más allá de las diferencias de tamaño, guarda cierta semejanza con las paleoreconstrucciones. 

Los primeros restos de la Macrauchenia fueron hallados por Charles Darwin en su histórico viaje a bordo del "Beagle" a comienzos de la década de 1830. Proceden de sedimentos del Pleistoceno tardío aflorantes en los alrededores de Punta Arena, en el sur de la región patagónica; fueron dados a conocer por el paleontólogo inglés Richard Owen en 1838.

Su aspecto en vida es digno de una película de ciencia-ficción, y por eso se lo aprovecho como muchos otros en Ice Age. Su nombre significa "cuello largo". Sus dimensiones eran semejantes al de los camellos actuales, pero los orificios nasales y una gran fosa elíptica señala la presencia de una trompa, algo más larga que la del tapir actual. Poseía largas patas y pies ungulados, provistos de tres dígitos.

<<<Macrauchenias, por el paleoartista Daniel Boh.

Es probable que no corriera con mucha velocidad, ya que las proporciones de las patas traseras estaban invertidas, como ocurren con los animales no corredores, por ejemplo, la jirafa. Su alimentación estaba basada en vegetales de zonas pantanosas donde pasaba la mayor parte de su tiempo, y del pastoreo. Algunos autores han formulado la hipótesis de que estos mamíferos estaban adaptados a una vida semiacuática.

Sin embargo, sus restos han sido hallados no sólo en depósitos asociados a cuerpos de agua sino también en eólicos correspondientes a ambientes áridos y semiáridos. Los molares superiores son de sección cuadrangular de corona alta. Se extinguió a fines del Pleistoceno y principios del Holoceno.

Crash y Eddie, los supuestos hermanastros del mamut Ellie, son dos zarigüeyas, o algún antepasado de éstas. Las zarigüeyas pertenecen al género Didelphis y parientes muy cercanos de las zarigüeyas actuales. Una características de estas y que se ve fielmente reflejada en la película, es la habilidad que tienen en hacerse os muertos ante el peligro, e incluso, emanan un fuerte olor a descomposición para desalentar a cualquier depredador.

En nuestra región vivieron varios géneros muy parecidos entre si, y con relación directa a los dos personajes de la película. Uno de ellos es Thylophorops que vivió durante el Plioceno y Didelphys, durante el Pleistoceno más reciente, y compatible con la edad de hielo.

Thylophorops es un género extinto de marsupiales didelfimorfos de la familia Didelphidae, estrechamente emparentado con los géneros de zarigüeyas modernas Philander y Didelphis. Sus fósiles proceden de la provincia de Buenos Aires en Argentina. Una de sus especies, Thylophorops lorenzinii, es el mayor representante conocido de los didélfidos, con un peso estimado entre 4,7 a 7,5 kilogramos, superior al de Didelphis virginiana.

Un hallazgo recientemente publicado, señala que tal vez, un representante de Thylophorops chapadmalensis fue depredado por un Cyonasua lutaria, un pequeño carnívora parecido a los mapaches y coatíes, que también aparecen en la película, ya que ambos fueron encontrados asociados a otras especies dentro de una madriguera atribuida a un gran armadillo en el Plioceno de Miramar. También se le atribuye a este genero de marsupial, los restos de varios coprolitos (excremento fosilizado), encontrado en el interior de esta estructura.

Este grupo son adaptables a ambientes diversos, aunque preferirían las zonas arboladas, cercanas a alguna fuente de agua. Estas necesitarían disponer de un refugio seguro que les proporcionara reparo durante el día, ya que sus actividades son nocturnas, y abrigo durante el invierno, periodo que le resultaba especialmente critico ya que no toleraría bien los enfriamientos y los fuertes vientos que provenían del Pacifico. Sin embargo, no construía madrigueras. Aprovechaba los refugios naturales -cuevas formadas en las rocas y, sobre todo, los troncos de los árboles-, o bien ocupaba refugios construidos por otros animales.

En la segunda película aparece un personaje timador y rastrero, llamado Tony el rápido, que no es ni mas ni menos que un armadillo gigante, como el actual tatu carreta Priodontes maximus que aun vive en el norte argentino, o los Pampatherium, Eutatus o Propraopus, comunes en el registro fosilífero pampeano.

La familia de los "Dasipodidos" agrupa a animales cuyos cuerpos se hallan protegidos por una coraza ósea y placas dérmicas, la que se divide en dos partes, una la coraza escapular y la otra la coraza pélvica, separadas por varias bandas móviles que varían en su cantidad según la especie. En la actualidad se encuentran representados por mamíferos de pequeño tamaño como los peludos y las mulitas.

<<<<Aspecto del armadillo gigante extinto por el paleoartista Jorge Blanco en el libro Bestiario Fósil.

Durante la era Cuaternaria vivió una mulita gigante llamada Pampatherium, cuyo nombre significa "bestia de la pampa". Es probable que su peso fuese de unos 225 kilogramos y superaba los 2,5 metros de longitud. Poseía un caparazón con bandas móviles, lo que le permitía realizar movimientos rápidos y variados, facilitando la excavación de largas galerías donde pasaría la mayor parte de su tiempo.

Suponemos que su alimentación era variada, desde gusanos, huevos, vegetales y no desperdiciaría la carroña, demostrada por sus raros dientes. De hecho, la existencia en sus molariformes de una cresta axial de dentina compacta indicaría que los Pampaterios se alimentarían mayormente de vegetales duros, o altamente abrasivos, como las gramíneas.

Los ciervos que se pueden ver durante la migración y el pequeño del parque acuático son muy parecidos a cervidos fósiles hallados en Norteamérica, como Syndyoceras o Blastomerix, ambos del Pleistoceno de Texas.

Pero en la región pampeana también tuvimos ciervos de grandes dimensiones, ya extintos, como Morenelaphus. Es otra de las especies que llegaron a América del sur en el gran intercambio biótico americano a principios del Pleistoceno. Pertenece a la familia de los Cervidos, pero se trata de un género totalmente desaparecido y algo más grande que los representantes vivientes de la familia.

<<<<Aspecto del ciervo prehistorico por el paleoartista Jorge Blanco en el libro Bestiario Fósil.

Tenían cuernos muy robustos, cilíndricos y achatados, longitudinalmente arqueados y en forma de "s" terminado en tres puntas muy filosas, ideales para la defensa. Su alimentación y comportamiento no habrá sido muy diferente a los ejemplares actuales.

En la actualidad los descubrimientos de estos mamíferos se realizaron en abundancia en la localidad fosilífera de Centinela del Mar a unos 45 kilómetros de la ciudad de Miramar, donde se halla un enorme médano "fósil" con una antigüedad estimada de 200 mil años antes del presente.

Durante la migración se pueden ver algunos insectos como los escarabajos peloteros. En la región pampeana hallar evidencias de insecto es poco frecuente, o inusual. Pero hace unos años atrás, personal del Museo Municipal Punta Hermengo hallo el cráneo de un perezoso gigante (como Sid en la película) y junto a este, se encontraba un perfecto molde de un escarabajo preservado, al cual, los investigadores identificaron como representante de la familia Tenebrionidae.

Posiblemente, este pequeño escarabajo se estaba alimentando de los restos orgánicos luego de la descomposición del cráneo hallado, como cuero y tendones sobre el hueso, y por motivos que no sabemos, murió junto a su fuente de alimento y se preservó extraordinariamente durante miles de años, guardando detalles muy íntimos de su morfología.

También durante la migración y en el parque acuático vemos a las enormes aves no voladora, junto a nidos y graciosos pichones, que le preguntan al mamut “cuando tomas agua con tu trompa, sale a mocos”.

En argentina se hallaron restos de las “aves del terror”, conocidas como  Phorusrhacos. Es un género de gigantescas aves depredadoras no voladoras que habitaron la Patagonia, de la familia de las Phorusrhacidae, conteniendo una sola especie; el Phorusrhacos longissimus. Sus parientes más cercanos en la actualidad son los de la familia Cariamidae, llamados también Seriemas o Chuñas, pero su tamaño era mucho mayor que el de éstos; siendo su aspecto más parecido al de un avestruz. Estas aves habitaron en bosques y pastizales.

Phorusrhacos situó en torno a 2,5 metros de alto y pesaba unos 130 kilos. Fue apodado el "Terror Bird" por razones obvias: es uno de los mayores carnívoros aves que jamás haya existido, y sus alas rudimentarias formadas como estructuras de brazo con garras en forma de un gancho de carnicero para presa frente, que fue asesinado luego con el pico enorme. El ave mataba de dos maneras. En primer lugar sujetando a su presa con su pico y romper contra el suelo varias veces al igual que sus parientes modernos, los chuñas.  

En segundo lugar, y más espectacularmente, al golpear hacia abajo con la punta hacia abajo agudo en la parte delantera de su pico superior. Si en la posición correcta, la serie especulado, la espiga podría penetrar en el cráneo y matar instantáneamente. Tenía un cráneo enorme de hasta sesenta centímetros de largo, armado con un poderoso gancho con punta de pico. La estructura del pico y las garras grandes en los dedos demostrar que se trataba de un carnívoro.

Los buitres cantantes de la segunda película, son por su plumaje buitres negros o Aegypus monachus, aunque su anatomía es mas parecida a la del buitre leonado o Gyps fulvus. Por su ubicación en Norteamérica, deberíamos situarlos entre los buitres del nuevo mundo: zopilotes y cóndores.

En la región pampeana y sobre la edad de hielo, tenemos un representante de este grupo, muy parecido al cóndor real o jote, del genero Sarcoramphus. Fue un importante carroñero durante el Pleistoceno superior. Estos animales, actualmente viven asociados a áreas no disturbadas del bosque tropical y subtropical húmedo y subhumedo, ocupando ambientes de sabanas y pastizales solo cuando perduran parches boscosos cercanos. Difícilmente sea encontrado en áreas abiertas extensas con temperaturas invernales extremas.

Así resulto que la localidad fosilífera se halla muy alejada del límite septentrional de distribución actual de la especie, y por consiguiente, de los habitats más acordes a sus requerimientos ecológicos. La presencia de restos fósiles en esta zona contradice, al menos parcialmente, reconstrucciones paleoambientales previas que sugerían la existencia de condiciones climáticas semiáridas en el mismo lapso temporal y lugar.

En la película, también parecen unos pequeños roedores. En la región pampeana hemos recuperados numerosos restos fósiles de distintas especies y de diferentes tamaños. Una de las especies más características es Ctenomys, que vivió también durante la edad de hielo.

El género Ctenomys comprende actualmente más de sesenta especies de roedores subterráneos distribuidas en América del Sur, desde el centro-oeste de Perú hasta el archipiélago fueguino. Uno de los roedores más comunes en el registro fosilífero durante la mitad del Pleistoceno y todo el Holoceno y posee semejanza adaptativas iguales a la de un topo.

En la actualidad este mismo género se encuentra representado por unas 55 especies que han colonizado distintos territorios en Sudamérica. Son conocidos por el nombre de "Tuco tuco", en las cuales se encuentran grupos de marcada afinidad morfológica y genética, lo cual señalaría que la diversidad actual. En el Plioceno, el genero representativo fue Actenomys. Su vida esta ligada principalmente a hábitos subterráneos, realizando galerías y cuevas en el suelo, cavando con sus miembros anteriores robustos y provistos de fuertes garras, como así también de sus largos incisivos. Estas galerías eran realizadas a escasa profundidad, con salidas que se encontraban taponadas con material arenoso.

Su alimentación estaba orientada principalmente a raíces y tallos duros. Su cráneo es corto y robusto y sus dientes son muy particulares, armados por incisivos largos y anchos de color anaranjado y por una hilera de tres molares por mandíbulas de forma semi-lunar. Su cabeza y cuerpo estaban formados por una sola unidad, ya que prácticamente no poseían cuello. Patas cortas y robustas y una cola corta y relativamente ancha.

Durante el Holoceno fue un animal muy común y se lo considera un "fósil guía". También se han protagonizado algunos hallazgos arqueológicos en la región pampeana o en patagonia, donde se ha demostrado que los humanos habrían especializado técnicas de captura y su posterior alimentación de estos pequeños animalitos del tamaño de un cuis pampeano o de un cobayo.

En quinta entrega aparece un camélido, es el jefe de Geotopia, llamado Shrangi-llama, que dirige dicho espacio como un lugar de retiro para hacer yoga. La manada busca a Shangri-llama para encontrar respuestas a su monumental reto, pero en vez de ofrecer sabiduría para salvar al mundo, insiste en que Manny, Diego, Sid y los otros hagan contorsiones para hacer alocadas posiciones de yoga. Eso no solamente no ayuda, sino que es doloroso.

En el Pleistoceno, vivió en Sudamérica y en especial, en la región pampeana un camélido gigante, llamado Hemiachenia. Las llamas y los guanacos no estaban restringidos a su presente distribución andino-patagónica, y eran habitantes frecuentes de nuestras praderas. Es un camélido oriundo de América del norte que llego a nuestras praderas hace mas de 1,5 millones de años. El registro mas primitivo de la familia Camelidae, corresponde al Plioceno de Barranca los Lobos, entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar (Provincia de Buenos Aires, y para el Pleistoceno se hallaban bien diferenciados Hemiachenia, Paleolama y Lama. Su apariencia era semejante a la de una llama o guanaco contemporáneo, pero su altura superaba la de un camello viviente de Asia y África, unos 2,5 metros aproximadamente. Se alimentaba principalmente del pastoreo y sus restos son muy abundantes en la Provincia de Buenos Aires hasta hace unos 8 mil años.

Algunas curiosidades en la película basadas en hechos reales.

En los últimos dos millones de años la historia evolutiva de la tierra estuvo asignada por el frió. Enormes y extensos glaciares cubrían los polos, montañas por consecuencia de la abrupta caída de la temperatura.

Grandes extensiones de hielo cubrieron la mayor parte de Europa, Asia, Norteamérica y el extremo austral de la Patagonia (Argentina y Chile). Pero existen evidencias que durante el Pleistoceno hubo varios interglaciares, ósea, pequeños lapsos mas calidos. Los glaciares se forman por la presencia de extensas de agua en estado líquido evaporada, quitando humedad en la atmósfera, convirtiendo el clima en frió y seco. En Argentina los glaciares se extendieron en la zona cordillerana, especialmente sobre las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Los glaciares no llegaron a la región pampeana, pero el frió se hizo sentir.

Algunos estudios realizados por el Museo de La Plata señalan que hace unos 20 mil años antes del presente, la temperatura era menor, entre 2º y 6º por debajo al actual, lo que infiere en la fauna y flora. Esta región era árida a semiárida durante gran parte del Pleistoceno, con oscilaciones intercaladas de calido a frió, de húmedo a sec

La primera película de “La Era de Hielo” comienza hace 20.000 años durante la era glacial, mostrando a Scrat, una pequeña ardilla que busca un lugar para guardar su bellota. Al encontrar un lugar, intenta guardar la bellota pero termina formando una grieta y termina escapando con su bellota. Al salir con vida, Scrat se alegra de que se encuentre de vuelta con su bellota, pero luego termina siendo aplastado por un Mamut lanudo, a lo que le sigue una manada gigante de varios animales de la era Glacial, como Macrauchenias, Gliptodontes entre otos.

En esta primera parte, se dan a conocer los personajes principales, como Manny, Sid y Diego, y paulatinamente se agregan otros. El argumento principal es que encuentran “un cachorro humano” y ellos lo quieren devolver a “su manada”.

Lo interesante y real en la misma, es que los humanos ya se encontraban presentes en La Era de Hielo (o edad de hielo). Los mismos ingresaron al continente hace unos 30 mil años, mientras que el registro de actividad cultural en Argentina más antiguo datado es de 14 mil años. Tengamos en cuenta que La Era de Hielo culmino entre los 10 y 8 mil años antes del presente, limite entre el Periodo Pleistoceno y Holoceno.

En la segunda película de La Era de Hielo “El deshielo” cuyo estreno fue en el año 2006, comienza con Scrat, quien se sube en un gigantesco bloque de hielo y encuentra una bellota. Él logra quitarla pero provoca unos agugeros saliendo agua del bloque. Scrat los tapa, pero al quinto aguero usa su boca lo cual se hace demasiado gordo y sale disparado perdiendo su bellota. Cae en lo más bajo hasta estar en un tobogan de hielo la cual pasa un animal y Scrat cae.

Los animales han llegado a un nuevo lugar, un parque acuático conformado por glaciares ha hecho del lugar un centro de reunión para algunos de los animales de la primera película. La Era de Hielo está por llegar a su fin y los animales se deleitan en ese nuevo paraíso en deshielo que es su nuevo mundo para aquellos que vivían cerca de los polos. Esto provocara grandes inundaciones.

<<<Huellas únicas de un dientes de sable del genero Smilodon. Museo de Miramar.

Esto ultimo quedo reflejado en sedimentos de origen marino en el continente, sobre todo el ultimo, que erosiono e ingreso al continente en zonas bajas,  ayudado por los arroyos. Los investigadores reconocen estos sedimentos como Formación Querandi, una formación geológica portadora de invertebrados, mamíferos marinos entre otros, ocurrido hace unos 6 mil años atrás.

La Era de Hielo tres, “El origen de los Dinosaurios” cuyo estreno fue en el año 2009, tuvo un sabor algo amargo con la incorporación de “Dinosaurios” para aquellos gustosos de los mamíferos fósiles del Cuaternario, pero nadie discute el marketin que provocan los dinos, además de que se trata de una película infantil, no de un documental.

Mas allá de este pequeño tropezón, en esta entrega Ellie estará preñada, causando conflictos en la manada, habrá un personaje "Solitario y con aires de Indiana Jones" que ayudará a la inusual manada a sobrevivir en el nuevo mundo de dinosaurios y aparecen nuevas criaturas prehistóricas. Entre ellos Buck, la comadreja aventurera nombrada anteriormente.

En la cuarta película de La Era de Hielo “La deriva continental” cuyo estreno fue en el año 2012, comienza con Scrat y su bellota, Scrat la entierra pero abre una montaña y termina dentro del núcleo de la Tierra, empieza a correr sobre este para atrapar su bellota, pero causa que los continentes se empiecen a formar hasta que se atora en este y sale disparado junto con su bellota. Mientras cae ve que caerá sobre el mar, así que se pone en posición para un clavado, pero se estrella en un témpano de hielo; a su vez este se divide provocando que la bellota de Scrat se aleje de él y este desesperado empieza a gritar.

La característica principal en esta cuarta película es la división de los continentes y el intercambio faunistico. En nuestra región este suceso paleogeografico esta documentado por el registro fósil. GABI, fue el suceso que acaeció durante los últimos 3 millones de años, cuando se restableciera la unión de Sudamérica con el resto del continente. Este evento geológico posibilito que la fauna de América del sur se desplazara hacia el hemisferio norte, y la de este, hacia hemisferio sur.

Así fue que hacia el norte se movilizaron los grandes Gliptodontes, Megaterios, Toxodontes etc. en tanto que los emigrantes del norte llegaron a nuestras tierras fueron los Cervidos, Mastodontes, Hippidion y carnívoros como osos y tigres dientes de sable entre otros.

El impacto de este fluido intercambio trajo aparejadas consecuencia dramáticas, como la competencia por los nichos ecológicos, la falta de readaptación, enfermedades etc, logrando la disminución de especies autóctonas, algunas llevadas  a la extinción.

La Era de Hielo cinco “Choque de Mundo”, cuyo estreno fue en el año 2016, vemos a Scrat y su mítica bellota en el espacio, donde accidentalmente desencadenará una serie de acontecimientos que amenazarán la Edad de Hielo. Para salvarse, Sid, Manny, Diego y el resto de la manada deberán salir de su hogar y embarcarse en una aventura llena de comedia y aventuras, viajando por tierras exóticas donde se encontrarán con nuevos y peculiares personajes.

Se desata un caos, esta vez a nivel cósmico. Los planetas chocan y la lluvia de asteroides amenaza con extinguir a los mamíferos que habitan la Tierra. Entre ellos, la pareja de mamuts que integran Manny y Ellie, cuya única hija -Peaches (o Morita)- no sólo ya tiene novio, sino que además planea casarse para celos de su padre, que no puede ni ver al joven pretendiente de ella. 

En la región pampeana Argentina, mas precisamente en las localidades bonaerenses de Chapadmalal y Miramar, se encuentran evidencias de un impacto de un asteroides (o varios de ellos tal vez) que ocurrió poco antes del comienzo de la edad de hielo.

En Diciembre de 1998 se dio a conocer por medio de  la  revista "Science", los resultados de los estudios realizados por  científicos Argentinos y Norteamericanos, sobre el impacto de Asteroide en Sudamérica hace 3,3 millones de años y sus posibles consecuencias para los organismos vivientes del Plioceno.  

El mismo pudo afectar el ecosistema de este sector del continente y haber contribuido con la extinción de varias especies, tanto animales como vegetales, ya que este momento coincide con la desapareció de grandes aves depredadoras, una gran parte de los marsupiales originados en el continente y una amplia diversidad de notoungulados.

El hallazgo de impactitas y tierras cocidas productos de importantes incendios, visibles solo en un nivel estratigráfico, cuyas escorias presentan cristales formados por grandes choques y altas temperaturas.

Para algunos investigadores, el impacto de este asteroide, fue el causante de sucesivas “Eras de Hielo”

Así culminamos este recorrido literario entre los personajes de una simpática película y las evidencias científicas que se conocen hasta el momento, siempre relacionándolo con la región pampeana argentina, y pudiéndose tal vez, relacionar con gran parte de América, con las mismas especies, o morfológicamente afines.

Bibliografía sugerida.

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BERMAN, W.D. 1994. Los carnívoros continentales (Mammalia, Carnivora) del Cenozoico de la Provincia de Buenos Aires. Tesis Doctoral inédita, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Argentina.

BOND, M.; CERDEÑO, E.P. & LOPEZ, G. 1995. Los Ungulados Nativos de America del Sur. In: Alberdi, M.T.; Leone, G. & Tonni, E.P. (Eds.), Evolución climática y biológica de la región Pampeana durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental. Museo Nacional de Ciencias Naturales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Monografías 12, p. 259-275.

CRUZ, L. 2007. Xenarthra (Mammalia) del Pleistoceno tardío-Holoceno temprano del Departamento de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina. Aspectos bioestratigráficos. Ameghiniana, 44(4

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KRAGLIEVICH, J. 1932. Contribución al conocimiento de los ciervos fósiles del Uruguay. Anales del Museo de Historia Natural de Montevideo, 2(3):355-438.

MAGNUSSEN SAFFER, M.  BOH, D Y ESTARLI, C. 2014. Asociación de un ejemplar juvenil y uno adulto de Scelidotherium leptocephalum Owen, 1839  (Xenarthra, Mylodontidae, Scelidotheriinae ) en una paleocueva en el Pleistoceno del Partido de General Alvarado. Aspectos Sistemáticos y Tafonomicos. XXVIII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados. Zapala – Villa El Chocon, Neuquén. Mayo del 2014. Libro de Resúmenes. , p 38 

MAGNUSSEN SAFFER, M.  BOH, D Y ESTARLI, C. 2014. Primer registro de un Tenebrionidae (Arthropoda, Coleoptera) asociado a restos del cráneo de un Mylodontidae (Mammalia, Xenarthra), en el Pleistoceno Superior de Punta Hermengo, Miramar, Provincia de Buenos Aires, Republica Argentina. Libro de resumenes. III Jornadas Paleontológicas del Centro.

NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.

SCILLATO-YANÉ, G.J. 1982. Los Dasypodidae (Mammalia, Edentata) del Plioceno y Pleistoceno de Argentina. Tesis Doctoral (inédita). Facultad de Ciencias Naturales y Museo, Universidad Nacional de La Plata.

TAMBUSSI, C. P., 1995. Aves. En: ALBERDI, M. T., G. LEONE y E. P. TONNI (eds.), Evolución biológica y climática de la Región Pampeana durante los últimos 5 millones de años. Monografía del Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC, España, cap. 7: 145-161.

Wikipedia Ice Age: The Meltdown


 

Tiempo de aves gigantes.

Por Ari Iglesias. Paleontólogo del INBIOMA (CONICET-UNCOMA). Originalmente publicado en ANB. Adaptada para este sitio web. Aviso Legal

Cuando hablamos de fósiles de tamaño descomunal en la historia de la vida, rápidamente pensamos en los grandes reptiles del periodo Mesozoico (entre los 250 y 65 millones de años). Luego de la extinción de los gigantes dinosaurios, los mamíferos dominaron el gigantismo por mucho tiempo, en lo que es denominada la Megafauna Terciaria. Pero pocas veces se hacen referencia a las grandes aves que vivieron en esas épocas remotas y de las cuales tan magníficos fósiles se conocen.

Uno de los hallazgos más recientes fue realizado por una paleontóloga de la Universidad Nacional de La Plata (la Dra. Carolina Acosta-Hospitaleche) en una campaña antártica liderada por Argentinos en el 2013. Se trata de un pingüino gigante de 1,7 metros de altura (pero más de 2 metros de la cola a la  punta del pico) y unos 115 kilogramos de peso, que fue hallado en sedimentos de 35 millones de años en la Isla Marambio (Península Antártica).

El nombre de semejante pingüino es Palaeeudyptes, del que hasta el momento se conocen fósiles en Antártida, Australia, Nueva Zelanda y el Sur de Chile (cerca de Río Turbio). Pero los nuevos fósiles descubiertos son más completos y dan una mayor dimensión de las tallas que alcanzaron estas aves.

Estas formas eran probablemente de los mayores pingüinos que existieron, siendo las menores del tamaño de un pingüino emperador actual (que llegan a 1,3 metros de altura y 45 Kilos). Los fósiles fueron hallados junto a otras 14 especies de pingüinos de tallas menores lo que indica una alta diversidad de estas aves durante ese periodo de tiempo para el norte de la península antártica.

En el 2013, fueron hallados restos de pingüinos de tallas mucho menor, pero muy cerca de la localidad de El Bolsón, en rocas marinas del Cerro Plataforma de 23 millones de años (Mioceno). Este es un registro muy raro al proceder de rocas actualmente a 1.400 metros sobre el nivel del mar y ubicadas a 500 kilómetros de la actual costa Pacífica. Sin duda la elevación de la cordillera andina tiene una larga historia para contarnos sobre estos registros de aves marinas nadadoras.

¿Son las aves de climas fríos las más grandes ? 

Pues la respuesta es no. El registro fósil nos muestra que el gigantismo ha ocurrido independientemente del grupo de aves y de los climas del pasado. Un extremo interesante lo constituye el registro fósil del buho más grande que se conozca, con casi un metro de altura.

Los fósiles fueron originalmente descubiertos en sedimentos de hace 10.000 años en la Isla de Cuba por un paleontólogo en el año 1950. Se trata del Ornimegalonyx, un búho cursorial (caminador) gigante que se conoce de varias localidades fosilíferas de Cuba. Este búho gigante tenía cerca de 1,1 metro de alto y pesaba 9 kilogramos (bastante pesado para un ave voladora) y debido a que sus alas y su quilla en el esternón (lo que conocemos como pechuga) eran reducidas, este búho gigante podía volar solamente distancias cortas.

Es probable que el búho volara sólo cuando estuviera extremadamente presionado a hacerlo, y que más a menudo prefiriera correr, como hoy lo hace una gallina o un pavo. Tenía piernas muy largas para el tamaño de su cuerpo y de una constitución poderosa las cuales le permitían cazar sus presas a la carrera.

En otro, registro del norte de Chile, los paleontólogos hallaron el Pelagornis chilensis, una gigantesca ave marina planeadora, similar a un albatros actual (similar a una gaviota gigante). Los fósiles fueron recuperados en rocas del Mioceno (16 millones de años). Su esqueleto casi completo tiene 5,2 metros de envergadura alar y un cráneo de 45 centímetros de longitud, con unas poderosas mandíbulas con un fuerte aserramiento como si fueran dientes, que le otorga una apariencia terrible.

Y… ¿en Patagonia ?

Uno de los registros más espectaculares, aunque con pocos fósiles conocidos, corresponde al ave de mayor tamaño conocida en la historia del mundo, y es argentina. Su nombre científico es Argentavis magnificens (ave argentina magnífica), una especie extinta de ave del grupo de las cigüeñas.

Los restos fósiles fueron encontrados en Salinas Grandes (Provincia de La Pampa) en el año 1979 por los paleontólogos argentinos Eduardo Tonni y Rosendo Pascual, y se cree que se extinguió hace 6 millones de años (periodo Mioceno), llegando a vivir en las llanuras del norte de Patagonia.

Se estima que pudo llegar a tener una envergadura de alas de 8 metros, con plumas remeras que llegaban al metro de largo y un peso total de unos 70 kilogramos. Siendo una gigantesca ave, lo más probable es que el Argentavis se aprovechara de las presas cazadas por otros carnívoros, un hábito frecuente en los actuales buitres americanos.

Actualmente las águilas europeas llegan a pesar 4 kilogramos y levantar presas de hasta 17 kg. Esto sugeriría que el Argentavis, con ayuda del viento, podría levantar presas de más de 150 kg. No obstante el registro fósil de esta ave permite reconocer que si bien tenía unas gigantescas patas, estas eran débiles y no podrían haber sido muy útiles para elevar sus presas.

Sus dimensiones gigantescas han cuestionado por mucho tiempo cómo sería posible que estas aves remontaran vuelo. Investigadores del Museo de La Plata (entre ellos el Dr. Sergio Vizcaino) han comprobado gracias a modelos computarizados en el 2003 que su vuelo habría sido facilitado por el relieve llano alternado con elevaciones y un régimen casi constante de vientos para esos millones de años.

Esta enorme ave podía levantar el vuelo de modo semejante a los actuales planeadores, con cortas carreras contra el viento y con las alas extendidas. También se lanzaría como un aladelta, desde lomas y colinas. Una vez en el aire, de un modo semejante a los actuales cóndores y buitres, aprovecharía las corrientes térmicas ascendentes con las cuales seguiría planeando fácilmente hasta los 1000 metros de altura sin necesidad de batir sus alas.

 ¿Y en la región de Bariloche?

Muy cerca de Bariloche se encuentra el pueblo de Comallo (Río Negro). Esta localidad se encuentra directamente asentada sobre un yacimiento fósil de extremada riqueza.

En el año 1999, un joven estudiante de 15 años de esa localidad (el Sr. Guillermo Aguirrezabala) halló en rocas expuestas cerca de la estación de tren de Comallo, un gigantesco cráneo de ave y algunos huesos más de lo que fue denominado el Kelenken guillermoi.

Los fósiles fueron llevados al Museo Paleontológico Bariloche, en donde fueron debidamente preparados y limpiados y pueden ser observados hoy expuestos en su exhibición. Estos restos fueron estudiados por paleontólogos argentinos (Las doctoras Sara Bertelli y Claudia Tambussi y el Dr. Luis Chiappe) y publicado en la prestigiosa revista Science en el año 2006, donde dedicaron el nombre al joven que halló el fósil.

-La historia quiso que ese joven se interesara por la paleontología, viajó para estudiar paleontología en la Universidad de La Plata y hoy trabaja en la Sección de Paleovertebrados del Museo de Buenos Aires Bernardino Rivadavia.-

El Kelenken, corresponde a la especie de ave corredora más grande jamás conocida. Se habían descubierto varias otras especies pero de menor tamaño, las cuales se agrupan dentro de lo que se denominan Fororracos o Aves del Terror (o científicamente Phorusrhacidae). Eran aves corredoras y depredadores que habitaron durante casi todo el Cenozoico y solo en Continente Americano. Fueron los depredadores dominantes en América del Sur durante el Cenozoico, entre los 62 y 1 millones de años.

El Kelenken tenía una talla de 2,5 metros de altura y habría pesado 160 kilogramos. Sus pequeñas alas no podrían haberse utilizado ni siquiera para planear, pero habrían evolucionado para ser utilizadas como brazos para el equilibrio en la carrera. Eran corredoras rápidas, estiman que hasta los 80 kilómetros por hora. Sus parientes más cercanos hoy en día son las chuñas de las provincias de Corrientes y Misiones (familia Cariamidae) que se alimentan de ranas y pequeños roedores.

El cráneo del Kelenken de casi 70 centímetros de largo, tiene una consistencia masiva, con un pico muy puntiagudo hacia abajo, lo que le habría conferido una buena herramienta para matar y desagarrar sus presas. Sus poderosas patas no habrían dejado chances de zafarse a ninguna presa.

Los Fororracos son ejemplos relativamente raros de animales que evolucionaron en América del Sur mientras fue un continente isla, y que luego pasaron al norte extendiendo su área biogeográfica tras la formación del Istmo de Panamá. Ningún esqueleto completo proviene de América del Norte, sólo se conocen en su totalidad algunos fororracos sudamericanos.

El registro de aves fósiles es muy variado y demuestra que muchos grupos modernos existieron varios millones de años antes que el hombre. Los fósiles de aves más antiguos convivieron en la era de los dinosaurios. Millones de años después aún siguen dominando el espacio aéreo y muchos hábitats de praderas y boscosos también.


 

Bathyuriscus mendozanus entre los primeros organismos que habitaron Mendoza.

Por Osvaldo Luis Bordonaro - Ianigla-Conicet-Mendoza. Imágenes ilustrativas de archivo de Grupo Paleo. Aviso Legal

En los comienzos de la Era Paleozoica, hace unos 510 millones de años, durante mediados del Período Cámbrico, la mayor parte de la actual provincia de Mendoza estaba cubierta por un mar tropical, cuyas aguas cálidas y translúcidas eran como las del actual mar Caribe.

Los trilobites son una clase de invertebrados ubicada dentro del Filum Artrópoda. Estos organismos están totalmente extinguidos y hoy los conocemos por sus fósiles. Tenían un caparazón externo en posición dorsal subdividido en tres lóbulos, motivo por el cual toman el nombre de tri-lobites, llamados céfalo, tórax y pigidio.  Estos pequeños artrópodos, cuyos tamaños sólo llegaban a medir unos pocos centímetros, tenían el cuerpo segmentado y articulado y eran los dominadores de aquellos remotos fondos marinos. Con sus múltiples apéndices y antenas removían el fango en busca de alimento microplanctónico. Vivían en comunidades segregadas en diferentes grupos o Familias  adaptadas a las cambiantes condiciones ambientales que imperaban en cada sector particular del fondo marino.

Es por ello que al estudiar sus restos petrificados, se puede conocer la forma de vida y el ambiente que ocupaban estos antiguos organismos.

Los estudios paleontológicos realizados en los últimos años por investigadores del Ianigla- Conicet de Mendoza (Bordonaro y Banchig, 2007, Bordonaro et al. 2006 y Bordonaro y Fojo, 2011) permitieron hallar numerosos ejemplares de trilobites en rocas calizas de la precordillera.

Entre los restos fósiles se pudo reconocer una especie de amplia dispersión en Mendoza y San Juan. La especie llamada Bathyuriscus mendozanus, ya había sido descubierta por Rusconi en 1945, aunque en aquella oportunidad fue clasificada erróneamente y su identidad permanecía desconocida.  Los nuevos estudios paleontológicos permitieron resucitar a la especie mendocina, en base al hallazgo de cientos de ejemplares, que proceden de las localidades de San Isidro y Sierra del Alojamiento en Mendoza, como de la Sierra del Tontal en San Juan.

Esta especie estaba ampliamente dispersada por la región cuyana en un período de la Era Paleozoica que se llama Cámbrico (hace unos 510 millones de años).  Bathyuriscus mendozanus es un trilobites de unos 3 cm de largo por 1 cm de ancho, cuyo caparazón está integrado por varios segmentos articulados que le permitían enrollarse como el actual “bicho bolita”. Una característica de la especie es la presencia de espinas en el sector dorsal central, que seguramente utilizaría como elementos de defensa ante la agresión de los depredadores.

Sin la espectacularidad que poseen los grandes fósiles, estos pequeños invertebrados marinos de la precordillera nos permiten conocer las condiciones ambientales, ecológicas y geográficas que imperaban en esta región en épocas muy antiguas.
 
Todos los fósiles, por pequeños que sean, son registros muy particulares de la vida pasada e historia geológica de un lugar y nos ayudan a entender la relación que siempre existió entre los organismos y su ambiente.

Por ello, es importante rescatar estas riquezas paleontológicas  para que puedan ser estudiadas e incorporadas al patrimonio paleontológico de Mendoza. Los fósiles son testimonios irrefutables de la remota historia de nuestro terruño y sus restos deben ser preservados y protegidos en repositorios adecuados para que las futuras generaciones puedan conocerlos.

Los ejemplares de este estudio se hallan depositados en los repositorios  del Museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano y del Ianigla - Conicet Mendoza.

Bibliografía.

- Bordonaro, O.L., Banchig, A., 2007. Biofacies de trilobites cámbricos en la Formación Alojamiento, Precordillera de San Juan y Mendoza. Ameghiniana 44 : 91-107.

- Bordonaro, O. L. y Fojo, C.F. 2011. Bathyuriscus mendozanus (Rusconi, 1945), trilobites del Cámbrico Medio de la Precordillera argentina. Revista Española de Paleontología, 26: 11-23.

- Bordonaro, O.L., Banchig, A., Pratt, B.R., y Raviolo, M.- 2008.
Trilobite-based biostratigraphic model (biofacies and biozonation) for the Middle Cambrian carbonate platform of the argentine Precordillera. Geologica Acta, 6:115-129.

- Rusconi, C. 1945. Trilobites silúricos de Mendoza. Anales de la Sociedad Científica Argentina, 139: 216-219.

 

El primer Ornitorrinco Americano.

Por Pascual, Rosendo. Fragmento de "El primer ornitorrinco americano". Investigación y Ciencia. Barcelona: Prensa Científica, abril, 1996. Imágenes incluidas en este articulo por PaleoArgentina Web. Aviso Legal

Los mamíferos del Cretácico tardío documentados por Bonaparte, también en Patagonia, y muchos de los grupos de marsupiales y “ungulados” nativos del Terciario sudamericano han aportado ejemplos de adquisición y convergencia de nuevos caracteres en aislamiento geográfico. Pensábamos que el hallazgo de fósiles más completos de Sudamerica ameghinoi podría desentrañar las relaciones filogenéticas de dicho taxón, así como sobre muchos otros aspectos relativos a la teoría evolutiva, como la que habían ofrecido ya los mamíferos fósiles sudamericanos. Es bien conocida la influencia que ejercieron en Darwin para su teoría de la evolución y en Simpson para su intervención, desde la paleontología, en la configuración del neodarwinismo.

Nuestro esfuerzo se vio recompensado por el descubrimiento de un molar de un mamífero que presentaba caracteres morfológicos singulares. El molar perteneció a un monotrema ornitorrínquido vinculado a la única especie oligo-miocena que se conocía entonces: Obdurodon insignis. Su análisis ratificó la similitud morfológica de este molar con los de las especies del género Obdurodon, del Oligoceno-Mioceno australiano. De ahí la denominación que le dimos: Monotrematum sudamericanum. Un breve repaso de la historia de los mamíferos sudamericanos ayudará a evaluar la trascendencia de este hallazgo.

Durante la mayor parte del período Terciario, aproximadamente entre 63 y 3 millones de años, el continente sudamericano fue insular. Lo corroboran los mamíferos fósiles, que muestran también que el aislamiento se quebró transitoriamente, al menos en tres momentos: hacia fines del Eoceno manifestado por el ingreso de los roedores y primates, desde Africa; hacia fines del Oligoceno o comienzos del Mioceno, cuando roedores y primates autóctonos emigraron hacia Las Antillas; y hacia fines del Mioceno, cuando se produjo el primer intercambio americano saltando de isla en isla. Fue un movimiento precursor de otros que ya usarían una vía terrestre directa con el surgimiento del “puente panameño” que estableció la conexión interamericana.

No sólo el aislamiento persistente es la causa de la diferenciación de una fauna peculiar de mamíferos durante la mayor parte del Cenozoico, sino que la posición austral del continente contribuyó a dar a su biota un carácter distintivo. Su conexión con la Antártida hasta bien entrado el período Terciario, su subsecuente rotura y escasa deriva hacia el norte imprimieron a su biota un sello polar conjugado con otro ecuatorial. Esta singularidad, que en términos paleobiogeográficos podría definirse como la suma de la historia de Gondwana oriental con la de Gondwana occidental, alcanzó un grado mayor al establecerse la conexión con América del Norte, permitiendo la incorporación de la biota laurásica, que se fundió a la de ambos continentes gondwánicos. En los mamíferos este episodio final tuvo efectos más ostensibles, ya que la gran mayoría de los taxa vivientes descienden de esos inmigrantes norteamericanos.

Si bien los mamíferos vivientes y fósiles evidencian la historia biogeográfica del continente sudamericano durante los últimos 60 millones de años, apenas se conocían los que debieron habitar en el continente durante los tiempos geológicos precedentes. Aunque todavía no se han registrado mamíferos terrestres del lapso Triásico-Jurásico, ni del Cretácico más tardío y de la primerísima parte del Cenozoico, los recientes hallazgos de restos en capas del Cretácico temprano (Hauteriviano) y del Cretácico tardío (Campaniano), sumados a los del Paleoceno temprano han aportado pruebas sobre la transición Cretácico-Terciario y sobre los mamíferos del Mesozoico.

Los mamíferos mesozoicos —por lo menos hasta finales del Cretácico— eran grupos pretribosfénicos, es decir, sin la morfología y oclusión molar coronaria especializadas que distinguen a los terios. Se advierte un elevado grado de endemismo, apoyado en su prolongado aislamiento, roto por esporádicas conexiones. En efecto, algunos dinosaurios indican que hacia fines del Cretácico existió alguna relación con América del Norte, permitiendo lo que parece haber sido el primer intercambio americano de vertebrados terrestres.

Durante el lapso Campaniano tardío-Daniano temprano (ocurrido hace entre 74 y 64 millones de años) debieron de producirse los primeros procesos emigratorios e inmigratorios de mamíferos; con América del Norte los marsupiales y placentarios como actores principales, y con Australia los marsupiales. La ausencia en América del Sur de monotremas entre los mamíferos de fines del Cretácico y su presencia en el Paleoceno temprano apuntan a que ellos también formaran parte del intercambio o expansión geográfica de mamíferos con Australia: los marsupiales desde América del Sur y los monotremas hacia América del Sur austral.

Si bien el extremo austral del continente sudamericano estuvo conectado a la Antártida occidental hasta bien entrado el Terciario —hasta el Oligoceno temprano (hace 35 millones de años), y por esa vía a Australia hasta el Eoceno tardío—, la ausencia de monotremas entre los mamíferos del Cretácico tardío de Patagonia indujo a suponer que el origen y evolución de los mismos era un fenómeno acontecido en Australia.

Nuestro hallazgo en el Paleoceno temprano del extremo austral sudamericano ha dado respuesta a algunos interrogantes y planteado otros nuevos. Obliga a un desplazamiento hacia el sur del enfoque de los antecedentes históricos de los mamíferos sudamericanos, que por largo tiempo se centró en la vinculación de éstos con la historia de los mamíferos de América del Norte. El ornitorrínquido de Patagonia es la primera prueba empírica de la relación histórica de los mamíferos australianos y sudamericanos.

Fuente: Por Pascual, Rosendo. Fragmento de "El primer ornitorrinco americano". Investigación y Ciencia. Barcelona: Prensa Científica, abril, 1996.

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Trafico de Fósiles en Argentina y el daño del Patrimonio Colectivo.

Recopilación de información por Mariano Magnussen Saffer. Dirección de PaleoArgentina. Aviso Legal

Los armarios del mayor museo de ciencias naturales del país desbordan de piezas paleontológicas robadas y recientemente recuperadas. Son 2.675 ejemplares, confiscados en los últimos dos años a turistas, ladrones y traficantes de estos tesoros prehistóricos, únicos en el mundo y cotizados como el oro en el negocio de los objetos culturales. Están en armarios repletos del Museo Bernardino Rivadavia, al costado del Parque Centenario. Hay restos de mamíferos, equinodermos, cangrejos, trilobites, placas de gliptodontes y leños petrificados de entre 100 y cinco millones de años. Son tantos que con ellos se podría armar la mayor muestra paleontológica del país, una idea insólita, porque se exhibirían exclusi vamente piezas extraídas en forma ilegal, pero que tiene chances de concretarse antes de fin de año, revelaron a Clarín autoridades del museo.

Saqueo al pasado. Nada detiene el tráfico ilegal de tesoros prehistóricos del país.

Tomado del Diario Clarín.

La Argentina es uno de los principales yacimientos mundiales de fósiles de la más variada edad: los hay desde prácticamente la formación de la corteza terrestre. Pero la falta de políticas de protección paleontológica que hubo durante décadas la han convertido en abastecedor del multimillonario mercado negro que recorre naciones pobres y termina blanqueado en países centrales. Se transformó, de acuerdo a la definición policial recogida por Clarín, en "un país de tránsito" para este comercio.

Recién ahora, cuando piezas irrecuperables ya fueron sacadas del país, subastadas en Estados Unidos, ofrecidas en ferias de Europa o vendidas por Internet a precios que van desde los cinco dólares hasta los 80 mil por unidad, se están confeccionando los primeros escudos.

A comienzos de la gestión de Néstor Kirchner, el Congreso sancionó una ley de protección del patrimonio arqueológico y paleontológico que establece la propiedad del Estado sobre estos bienes, incluso los que estén en propiedad privada, prohíbe las exportaciones y obliga a los responsables de una excavación a denunciar cada descubrimiento.

La ley lleva dos años en vigor, pero el Estado aún no recaudó un centavo por las multas que deberían aplicarse a quienes acopian estas piezas, alentados por la falta de sanción. Tampoco hay condenados y sólo se consiguió extraditar al Perú a un ciudadano tucumano que traía vestigios del de la civilización inca y los comercializaba desde Córdoba.

El negocio de los objetos culturales —en el que se incluyen los fósiles— es el tercero en el mundo, detrás del tráfico de drogas y la venta de armas. En la Argentina, la incidencia es menor, pero presenta signos de cuidado, como la sucesión de robos a museos en los últimos años y la aparición de los "botines" en otros países. Hoy están vigentes reclamos de la Cancillería por huevos de dinosaurio con embriones y otras piezas sacadas ilegalmente de la Patagonia y transportadas al exterior, para ser vendidas finalmente en Estados Unidos. En uno de los casos actuó hasta el FBI (ver Insólita disputa...).

Las 2.675 piezas que desbordan los pasillos y armarios del museo Rivadavia, órgano de aplicación de la nueva ley, forman parte del primer inventario que se hace en el país de piezas recuperadas en 14 causas abiertas entre junio de 2003 y el mes pasado. Los expertos estiman, además, que se trata de "una cantidad muy baja" en proporción al volumen global de objetos que son llevados más allá de la frontera.

A fines del año 2000, fueron secuestradas unas 15 mil piezas arqueológicas y paleontológicas en pleno microcentro porteño. Hay una causa abierta, pero sin sanciones firmes.

Los corresponsales de Clarín, sobre todo los que trabajan en la Patagonia o en las provincias de la Cordillera de los Andes (que en el pasado constituían el fondo del océano Pacífico), vienen incrementando la frecuencia de sus reportes sobre robo de fósiles. Son noticias de un saqueo. Aquí su actualización:

Aún no aparecen los dientes y las partes de la cola de un titanosaurio que fueron robadas en agosto pasado, a punta de pistola, del Museo Ameghino de Cipolletti. Ese día desapareció un huevo de dinosaurio herbívoro de 75 millones de años. En diciembre fue asaltado el Museo Regional de Valcheta, también de Río Negro. Los ladrones se llevaron agua fosilizada y trozos de cáscara de huevo de un dinosaurio. Hay investigaciones en marcha, hasta ahora sin resultados. Pese al esfuerzo de los paleontólogos por conservar las piezas, "hay museos que ni siquiera tienen teléfono para avisar a tiempo de un robo", señalaron en el Centro Nacional de Protección del Patrimonio Cultural del Departamento Interpol en Argentina.

<<< Piña Fósil del Cretácico de Patagonia.

El Gobierno de Neuquén inició el proceso de devolución, a las intendencias de Chos Malal, Zapala, Rincón de los Sauces, Las Lajas y Piedra del Aguila, de 208 piezas fósiles que fueron incautadas a turistas y acopiadores durante 20 procedimientos que se hicieron en el aeropuerto internacional de la provincia.

Se recuperaron 70 restos de palecípodos, 62 amonites, 42 fragmentos de troncos, nueve de huesos, seis de corales, cuatro gastrópodos y un trozo de lava, entre otros elementos. "Se dispone el retorno de las piezas a su lugar de origen en forma rápida", explicó el juez federal de Neuquén, Antonio Labate.

Debido a la depredación hormiga que llevan a cabo los turistas extranjeros, el Gobierno nacional comenzó a capacitar a los miembros de las fuerzas de seguridad y la Aduana para que puedan reconocer fósiles disimulados en los equipajes. "Se prepara además una campaña visual para los aeropuertos que estará lista en noviembre, cuando nos visiten los presidentes que participarán de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, para que la gente entienda que se trata de un tráfico ilícito", adelantó a Clarín el director nacional de Patrimonio y Museos, Américo Castilla.

  Lentamente, se elabora por primera vez una "Lista Roja de Argentina" sobre ejemplares en peligro, según lo establece el decreto de creación del Comité Argentino de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, un organismo deliberativo que funciona en el ámbito de la Secretaría de Cultura, que no resuelve ni toma medidas de fondo, pero puede sugerir políticas de protección y conservación.
Estarán en esa lista "los principales fósiles que están siendo traficados y corren peligro".

La lucha es desigual: mientras los traficantes ganan fortunas y actúan a gran escala, los estudiantes de la carrera de Paleontología de la Universidad de Buenos Aires tienen a mano un solo diente de tiburón para examinar durante el aprendizaje.

En el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el principal del país, se interceptan a diario encomiendas con objetos que no pueden salir de la Argentina y son declarados con una referencia falsa. En enero, Clarín reveló que en esos paquetes despachados por correos privados se encontraron desde fósiles —148 piezas de invertebrados de la era cenozoica, por ejemplo— hasta partículas de meteoritos. Desde entonces, la AFIP reforzó los controles y redujo de US$ 3.000 a US$ 1.000 el valor máximo de las mercaderías que se pueden exportar por ese régimen simplificado.

<<< Diente de Tiburón del Mioceno.

"Desde el robo selectivo en el Museo de Miramar registrado en 2002, en el que se llevaron el cráneo de un oso prehistórico. hasta hoy, se han registrado hechos cada vez más graves, con estudio y precisión. Sin dudas, se trata de traficantes por encargo y las piezas sustraídas pasan por lugares fronterizos sin control. Como en el caso de Bolivia, la Argentina ha promulgado durísimas leyes, pero el delito obviamente se ha acrecentado", detalló Mariano Magnussen Saffer, colaborador técnico de paleontología del Museo Punta Hermengo de Miramar y coordinador del sitio web Paleontología de Argentina.

Los puestitos de venta montados de improviso en las rutas patagónicas siguen siendo vistos por los pobladores. Se consiguen piezas fosilizadas por cinco pesos. Y se talla en la historia de la humanidad una nueva cicatriz.

Insólita disputa diplomática por media docena de huevos.

Argentina, Estados Unidos y Australia transitan hoy dos disputas por fósiles y huevos de dinosaurio.

La primera es por media docena de huevos con embriones fosilizados, que llegan a cotizarse a 60 mil dólares por unidad. Fueron sacados de la zona de influencia del cerro Auca Mahuida, en el yacimiento conocido como Auca Mahuevo, y estuvieron a punto de ser subastados en la casa de remates Guernsey's de Nueva York. Las piezas, ofrecidas por un coleccionista británico, no se vendieron, porque el FBI lo impidió. Pero tampoco volvieron a la Argentina, pese a que ya pasó un año del operativo.

En su reclamo al Departamento de Estado norteamericano, la Cancillería argentina invocó la convención de la UNESCO que insta a los países a "tomar medidas para decomisar o restituir, a petición del Estado de origen, todo bien cultural robado e importado". Se trata en este caso de piezas muy valiosas, como un embrión con garra, desarrollada al sólo efecto de romper la cáscara en el nacimiento y huevos de titanosaurio. Estas piezas se venden por sumas que van de los 10 mil a los 60 mil dólares. "Actuamos rápido, pero los huevos no han vuelto. El proceso sigue abierto y hoy estamos atentos a su desenlace", señaló el viernes a Clarín el juez federal de Neuquén Antonio Labate. 

En el segundo caso aparece Australia. Los fósiles en disputa habrían sido extraídos de la Patagonia, llevados a Sydney y capturados por la Policía Federal Australiana antes de emprender viaje hacia los Estados Unidos.

"Nosotros intervenimos solicitando el decomiso y devolución de los fósiles de origen argentino que eran ofrecidos por Internet, en la página www.cristal-world.com, perteneciente a una empresa australiana. No sabemos más que eso", explicó Pedro Gutiérrez, jefe del Area de Paleontología del Museo Argentino de Ciencias Naturales.

Interpol, que está al tanto del caso, no descarta una conexión entre las subastas y los robos a museos argentinos que se vienen produciendo en los últimos dos años. Del Museo Ameghino de Cipolletti, por ejemplo, se llevaron en agosto pasado un huevo de unos 75 millones de años. Y uno más fue robado del Museo de Valcheta.

En Australia, donde los fósiles quedaron a resguardo judicial, la persona que los tenía también reclama la devolución, "argumentando que no se trata de objetos extranjeros protegidos", por una ley específica. Esa persona tiene cuatro meses para llevar el asunto ante un tribunal. Los diplomáticos australianos especificaron que "si luego de este proceso los fósiles son confiscados, el ministro de Medio Ambiente y Patrimonio de nuestro gobierno tendrá la facultad de disponer de ellos. En casos anteriores similares, el ministro ha devuelto objetos al país solicitante".

La Embajada de Australia en Buenos Aires aclaró que "no existe ningún conflicto" con Argentina por este problema y que funcionarios de ambos países "han colaborado estrechamente" para solucionarlo.

Varios eslabones en la cadena del contrabando.

El circuito del tráfico ilegal de piezas paleontológicas se inicia con los pobladores de la zona en la que se hallan los fósiles. Conocidos como huaqueros, en muchos casos descendientes de aborígenes y casi siempre pobres, acceden a sacar piezas de los yacimientos o cementerios que conocen, y se las venden a acopiadores primarios que los visitan periódicamente o les encargan piezas específicas. Estos suelen ser personas que visitan los campos simulando que van a cazar o haciéndose pasar por arqueólogos que quieren estudiar los suelos, aunque también hay estancieros venidos a menos que exploran sus propias tierras con retroexcavadoras. Pero hay métodos más organizados todavía. Existen safaris a sitios con importantes reservas arqueológicas o paleontológicas. En San Juan, por ejemplo, en estos verdaderos tours del saqueo se sacaron hasta momias incas congeladas en los Andes.

Los acopiadores primarios son los que limpian las piezas, las pulen y eligen las que son vendibles. El material que seleccionan pasa a manos de los grandes acopiadores o traficantes, quienes a través de Internet o de sus propios contactos en el circuito ilegal son los que colocan las piezas tanto en el país como en el exterior: la concentración, en cualquier caso, se hace en Buenos Aires. Si los compradores están en Argentina, existe alguna posibilidad de que si el Estado las detecta pueda recuperarlas. Pero las que cruzaron las fronteras difícilmente puedan repatriarse. Los cargamentos salen en contenedores, y en muchos casos se declaran como piedra, arenisca y arcilla, materiales que pueden exportarse legalmente para su estudio o para construcción.

Los principales centros mundiales de compra y reventa de material paleontológico están en Estados Unidos, con Denver a la cabeza y otras ciudades de Arizona y Colorado como sedes de las ferias de fósiles más grandes del mundo. En Europa el país más activo en el tráfico es Suiza, y en Asia, Japón: allí tienen muy buena salida las piezas arqueológicas del imperio incaico encontradas en el noroeste argentino. Los valores de las piezas se fijan de acuerdo a las sucesivas modas: ahora son muy buscados los huevos de dinosaurios y los objetos de tallados en piedra. Un huaquero puede sacar unos 50 pesos por una caja llena de puntas de flechas, que después se ofrecen por Internet a 30 dólares cada una. Y una momia puede llegar a valer 50.000 dólares.

Pero también es posible comprar fósiles en una subasta pública, como la que la casa Guernsey's organizó hace un año en Nueva York, con 300 lotes: es que en Estados Unidos las piezas paleontológicas pertenecen al dueño de las tierras en las que fueron encontradas, y su comercio es totalmente legal. Sin embargo, siempre hay sospechas de que en los remates también se ofrecen piezas que fueron contrabandeadas desde sus países de origen, con China, Mongolia y Argentina entre los principales damnificados. Los grandes museos tienen como política no comprar piezas cuyo origen es dudoso, para no alimentar el tráfico ilegal de fósiles. Habrá que esperar entonces que el resto de los oferentes sea igual de escrupuloso, o que la gente se canse de coleccionar huevos de dinosaurio. O quizás, mejor, sea hora de valorar y proteger con más firmeza el patrimonio cultural milenario que la naturaleza depositó en Argentina.

Los fósiles son los historiadores de la Tierra.

Por Pedro R. Gutiérrez. Paleontólogo, Jefe del área Paleontología del Museo Argentino de Ciencias Naturales B. Rivadavia de Buenos Aires.


La preservación del patrimonio paleontológico es importante desde varios puntos de vista. Ya sea como un elemento que nos permite conocer e interpretar la historia de la tierra en la que vivimos (aspecto geográfico-cultural) y también como un irreemplazable factor que nos permite entender cómo fue evolucionado esta historia a partir de su interrelación con los cambios geológicos (climáticos, tectónicos, ambientales, etc.) que sufrió el planeta desde el momento de su creación hasta ahora, con una perspectiva hacia el futuro.

Cuando se habla de patrimonio paleontológico se debe tener en cuenta que nos referimos al lugar físico (puntual o areal) donde se hallan los restos fósiles (yacimiento) y a los fósiles (piezas únicas e irrepetibles) que de él son extraídos y que conforman las colecciones, que son los objetos de estudio de los paleontólogos y el corazón de las exposiciones en los museos públicos. Es en estas muestras donde se produce una transferencia del conocimiento generado por los investigadores hacia la comunidad.

Otro aspecto a resaltar es que un fósil sacado de su contexto (el yacimiento) pierde casi la totalidad de la información que la ciencia puede extraerle. Todas las piezas que se descubren aparecen rodeadas en su lugar de yacencia de importante información (ubicación relativa, fósiles asociados, estructuras sedimentarias, orientación, etc.), que si no se registra en el momento de su extracción por personal idóneo se pierde para siempre. Y el fósil pasa a ser un mero objeto decorativo.

El tráfico de fósiles crece en Argentina.

Por Ximena Pascutti. Diario Perfil. 29.05.2007

A pesar de que existe una ley que prohíbe su comercio y traslado, la venta de piezas prehistóricas genera en nuestro país un negocio que mueve cerca de 2 millones de dólares por año. Japón, Suiza, Alemania y Estados Unidos son algunos de los destinos más habituales de este mercado ilegal. Hoy la Justicia tiene en la mira a un coleccionista alemán que salió de Ezeiza con cerca de 3.000 piezas que encontró en la Patagonia. Los especialistas se quejan de la falta de recursos y controles en las zonas fronterizas, mientras la oferta de tesoros paleontológicos es un éxito en Internet.

Ulrich D. es alemán y amante de los fósiles. En enero de 2002, un viaje de tres meses por la Argentina le alcanzó para hurgar en suelo santacruceño. De esta tierra milenaria extrajo huesos de dinosaurios rellenos con ágata, conos de araucaria petrificados –únicos en el mundo– y otras tres mil piezas paleontológicas que llevó a su museo privado, en la ciudad de Heppenheim. Verdaderos hallazgos, salvo por un detalle: en la Argentina, fósiles y yacimientos son propiedad del Estado, según las leyes locales desde hace casi cien años.

<<< Laja con esqueleto de tortuga del Mioceno.

La ecuación es simple: A. El tráfico de fósiles ocupa el tercer puesto a nivel mundial luego de las drogas y las armas. Y según la Interpol, en la Argentina mueve unos 2 millones de dólares al año. B. Nuestro país está sembrado de joyas prehistóricas. Y es difícil controlar. Conclusión: la Argentina es la meca de los traficantes.

El circuito. La semana pasada y a través de la Cancillería argentina, el Juzgado Federal Nº 1 de Río Gallegos envió a Alemania un exhorto solicitando el secuestro y la restitución de las piezas extraídas por Ulrich D. Interpol, que participó de la investigación, halló la punta del ovillo en un libro científico escrito por él a partir de sus viajes a la Argentina. Allí se ufanaba de haber sacado las piñas del aeropuerto de Ezeiza “ envueltas en ropa interior”.

El caso de Ulrich D. no es el único. Desde 2003, se decomisaron en el país más de
50.000 fósiles camuflados en containers de fruta, dobles fondos de autos y valijas, y en mochilas de turistas. Los registros policiales hablan de 39 causas, cuatro detenidos y dos condenados con probation. Hasta en Internet, en sitios como Ebay, se ofrecen fragmentos de hueso de Carnotaurus a 359 dólares.

Los traficantes de fósiles tienen una especial fascinación por los huevos de dinosaurios, porque son fáciles de extraer y transportar. No es como excavar un fémur de 90 kilos”, explica José Bonaparte, paleontólogo y biólogo, quien en 1985 descubrió el Carnotaurus, el primer ejemplar conocido de dinosaurio carnívoro con cuernos.

El periplo ilegal de estas piezas es
similar al de otros tráficos: hay un acopiador primario, un i ntermediario y un vendedor que ofrece sus productos en ferias o negocios. “ Se aprovechan de la pobreza de algunos pobladores y les pagan con un par de zapatillas para que les recolecten fósiles”, apunta el biólogo Ernesto Rodrigo Paz, del Registro Nacional de Yacimientos, Colecciones y Piezas Paleontológicas. “ Después lo venden por Internet, en casas de subastas o en negocios de gemas o antigüedades de San Telmo. El traficante tiene su circuito, pero básicamente trabaja con coleccionistas del exterior”, precisa Paz.

La Ley 25.743 (Protección de bienes arqueológicos y paleontológicos)
prohíbe en el territorio argentino el transporte, almacenamiento, compra o venta de fósiles locales y extranjeros. Establece penas de hasta dos años e inhabilitaciones de hasta cinco para todo aquel que la vulnere.

Japón, Suiza, Alemania y Austria son algunos de los destinos habituales del mercado ilegal. Pero sobre todo Estados Unidos, donde no está prohibida la extracción ni la venta de piezas paleontológicas. Allí, en Tucson, Arizona, funciona una de las ferias de fósiles más importantes del mundo, donde en enero de 2006 se decomisaron siete toneladas de piezas argentinas. “ Todos los fósiles son únicos. Por eso, cuando la pieza es robada, toda la información registrada en el substrato o en la roca huésped se pierde para siempre”, advierte Bonaparte.

La paleontóloga
Silvia Césari, presidenta de la Asociación Paleontológica Argentina, acuerda: “ Los fósiles que se reintegran ya no podrán ser objeto de estudios científicos relevantes. En muchos casos, formarán parte del material didáctico o de vitrinas de museos”.

Para los expertos los controles no alcanzan. “
Se dice mucho y se invierte poco. Por ejemplo, sólo hay cuatro personas en el Registro Nacional de Yacimientos para documentar las piezas de todo el país”, advierten en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.

El paleontólogo
Rodolfo Coria, del Museo Carmen Funes de Plaza Huincul, Neuquén, va más allá: “ Llama la atención la inacción en los controles en zonas fronterizas. Los minuciosos controles de la Policía Aeroportuaria contrastan con lo que ocurre en las terminales de ómnibus.

En las bauleras de los micros se puede transportar huesos de dinosaurios, troncos fósiles, vasijas. Las máquinas de rayos X brillan por su ausencia”.

Los coleccionistas. En el mundo “paleo”, los únicos que no protestan son los caracoles fósiles. “ La ley no hace distinción entre piezas recolectadas aquí o en el exterior. Un coleccionismo controlado por los museos es la solución. Su personal debería acompañarnos a buscar fósiles: así sumarían fondos al cobrar la expedición y obtendrían piezas nuevas”, comenta Eduardo Jawerbaum, coleccionista desde hace 30 años.

También hay quejas en el museo de Parque Centenario: “ La mayoría de la comunidad paleontológica no está de acuerdo con esta ley. Esta permite a los coleccionistas ofrecer al Estado cualquiera de su piezas, para que vuelvan a éste, pero nadie les pregunta cómo las consiguieron”, protestan, en imaginada trinchera.

“Hazte fama y échate a dormir”, dice el dicho. Lástima que a los dinosaurios nadie los deja.

Prehistoria en la Web. El sitio www.dinostore.com muestra algo parecido a una piedrita, pero que cuesta tanto como un televisor de plasma o un pasaje a España. La descripción aclara: “ Trozo de huevo de Saltasaurus robustus, formación de Allen, Patagonia argentina, 1.295 dólares”.

Otra página, www.fossilplants.com, publica la foto de una piña de conífera, de esas que tapizan los bosques patagónicos en otoño. Pero más abajo indica: “
Cono de Araucaria mirabilis, Jurásico, Bosque Petrificado, Cerro Cuadrado, Argentina: 299 dólares”.

En Internet casi todo es posible. Incluso que se ofrezcan a la venta
fósiles argentinos cuyo comercio y traslado están prohibidos por las leyes locales. Cientos de tesoros paleontológicos sustraídos del territorio argentino –sobre todo patagónico– se ofrecen diariamente. Desde trilobites a 100 dólares hasta dientes de tiburones prehistóricos, conos de araucaria, pesuñas y huevos de dinosaurios. Y aunque las autoridades policiales lo saben, la virtualidad del delito les complica la tarea.

Lista Roja de bienes culturales argentinos en peligro.

Tomado de Cultura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Atención: si por casualidad se topa con el diente de un mastodonte del Pleistoceno o el fósil de una hoja del Cretácico, no los mueva. Mucho menos los intente exportar: forman parte de la Lista Roja de bienes en peligro que presentó la Secretaría de Cultura de la Nación con motivo del lanzamiento de una campaña para prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales. Con un volumen de seis mil millones de dólares al año, esta actividad ocupa el tercer lugar en el escalafón mundial de mercados ilegales, detrás del tráfico de drogas y el de armas.

El lanzamiento de esta campaña informativa fue en el Espacio Arte del aeropuerto Jorge Newberry, donde ya podían verse algunos de los nueve pares de afiches que llegarán a puertos, puestos de frontera, aeropuertos y museos de todo el país. Hablaron el secretario de Cultura José Nun, la directora de relaciones institucionales de Aeropuertos Argentina 2000, Teresa González Fernández, y el director nacional de Patrimonio y Museos, Américo Castilla, que aseguró que se trata de una campaña de complicidad, no de amenaza. "Hay gente que ni siquiera sabe que esto es ilegal", aseguró.

La campaña contra el tráfico ilícito de bienes culturales que comenzó, continuará hasta marzo de 2007. Así, cubrirá el período en que se registra el mayor tráfico y circulación de pasajeros. Además de la campaña gráfica, se emitirá un vídeo institucional en televisión y habrá una campaña digital vía correo electrónico.

En el sitio web de la Secretaría de Cultura, ya hay una sección (www.cultura.gov.ar/traficoilicito) que contiene datos relevantes como la legislación en materia de bienes culturales, un listado con bienes robados o la Lista Roja, que contiene algunos de los bienes más expuestos al saqueo y a la comercialización.

Nun enfatizó que la protección de bienes paleontológicos y arqueológicos tendrá "el mismo grado de protagonismo que el tráfico de obras visuales", y coincidió con Castilla en la importancia de ubicar en contexto a esos objetos. "Si se extraen piezas del lugar de origen se desarticula su sentido y además se impide el estudio del sitio". Además, Nun anunció que la Secretaría trabaja en un anteproyecto de ley sobre protección de patrimonio cultural. "Solamente hay dos leyes que regulan el tráfico de bienes culturales, y es necesario re-formularlas". Otra de las claves para la prevención, será la capacitación del personal aduanero. "En 2000, se desarticuló una red de traficantes que contaba con unas 50 mil piezas. Un pasajero intentaba pasar una artesanía, pero el aduanero la reconoció como una pieza arqueológica", contó.

La destrucción y el saqueo de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos, así como los robos en iglesias y museos, causan grandes pérdidas al patrimonio cultural de nuestro país. Los bienes que conforman el patrimonio son fuente de información para la construcción del conocimiento, y son un componente insustituible de la identidad y del desarrollo comunitario sustentable de la Nación. Estos bienes son únicos, y por lo tanto no son renovables. Su pérdida provoca una fragmentación de la memoria colectiva y compromete la preservación de nuestra herencia cultural, lesionando el derecho a construir un futuro sostenible sobre la base de un pasado común.

Para evitar la pérdida de nuestro patrimonio, la Secretaría de Cultura de la Nación, a través del Comité argentino de lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, ha impulsado la Lista Roja Argentina de bienes en peligro de tráfico ilícito.

La Lista Roja Argentina ha sido elaborada por el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), autoridades de aplicación nacional de la Ley 25743 en materia paleontológica y arqueológica respectivamente.

Se trata de una lista indicativa, no exhaustiva, de los bienes más expuestos al saqueo y cuya comercialización y exportación definitiva está prohibida por ley.

Esta Lista pone al alcance de la población información confiable e idónea sobre los bienes en peligro de tráfico ilícito y constituye una herramienta eficaz, para las fuerzas de prevención del delito, control de fronteras y aduanas, para el reconocimiento de estos bienes.

 
Legislaciones Provinciales en Materia Paleontológica.
 
Provincia de Catamarca: Ley Provincial N° 4.218 / 84, Decreto Reglamentario N° 1.479 / 93.
Provincia de Chaco: Ley Provincial N° 4.076 / 94.
Provincia de Chubut: Ley Provincial N° 3.559 / 90, Decreto Reglamentario N° 1.387 / 98.
Provincia de Corrientes: Ley Provincial N° 4.047 / 85.
Provincia de Córdoba: Ley Provincial N° 5.543 / 73.
Provincia de Entre Ríos: Ley Provincial N° 9686 / 06.
Provincia de Formosa: Ley Provincial N° 351 / 73 y Ley Provincial N° 784 / 79.
Provincia de Mendoza: Ley Provincial N° 6.034 / 93, Decreto Reglamentario N° 1.273 / 96.
Provincia de Misiones: Ley Provincial N° 2.932 / 92; Ley Provincial N° 1.280 / 80, Decreto Reglamentario N° 2530 / 93.
Provincia de Neuquen: Ley Provincial N° 2.184 / 96, Decreto Reglamentario N° 2.711 / 97.
Provincia de Río Negro: Ley Provincial N° 3.041 / 96.
Provincia de Santa Cruz: Ley Provincial N° 2.472 / 97, Decreto Reglamentario N° 1.398 / 97.
Provincia de Santa Fé: Ley Provincial N° 12.208 / 04.
Provincia de San Juan: Ley Provincial N° 6801 / 97.
Provincia de San Luis: Ley Provincial N° 5.455 / 04, Decreto 573-MP-2004.
Provincia de Santiago del Estero: Ley Provincial N° 4.603 / 78, Decreto Reglamentario N° 1.933 / 78.
Provincia de Salta: Ley Provincial N° 6.649 / 91.
Provincia de Tucumán: Ley Provincial N° 4.593 / 76.
Provincia de Tierra del Fuego: Ley Provincial N° 370 / 97.

 

Noticias sobre el último taller de Patrimonio en Córdoba, 22 de Septiembre de 2006.

Tomado de la Asociación Paleontológica Argentina.

En el marco del IX Congreso de Paleontología y Bioestratigrafía se realizó un taller para tratar aspectos relacionados con la legislación vigente sobre patrimonio, así como la problemática de su aplicación.

Se dio comienzo con una introducción sobre la temática, las reuniones previas realizadas y la metodología de trabajo propuesta para este taller. Se incluyó una exposición informativa y un debate ordenado en el cual algunos representantes de las delegaciones de la Asociación Paleontológica Argentina expusieron sus inquietudes y propuestas.

Luego de la introducción, la Dra. María Luz Endere, invitada por la organización del IX Congreso y la Asociación Paleontológica Argentina, dictó una conferencia acerca de aspectos legales generales de fondo y desarrolló el contexto y las problemáticas particulares de la legislación nacional vigente, con énfasis en los temas de la tenencia, dominio, venta de fósiles y concesiones. La Dra. Endere sugirió asimismo líneas de procedimientos legales a seguir para paliar estas problemáticas.

A continuación de la Dra. Endere, el Dr. Edgardo Romero, como representante de la Autoridad de Aplicación Nacional ofreció el asesoramiento legal y la gestión de dicho organismo dentro de su competencia.

Las delegaciones de Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, Tucumán y Chubut, así como otros socios interesados participaron en el debate.

La delegación de Córdoba hizo énfasis en una propuesta de registro nacional de investigadores con una acreditación o credencial que debería gestionarse a través del CONICET, Universidades, e Institutos y centros de investigación. Por otra parte, propuso la modificación de los artículos 5 y 20 de la ley nacional 25.743.

Asimismo, la delegación de Tucumán propuso un registro de Instituciones en condiciones de cumplir con requerimientos que exigen los repositorios oficiales.

La delegación de Buenos Aires propuso entre otros temas la modificación de dos artículos (arts. 19 y 28) de la ley nacional 25.743.

La delegación Mendoza introdujo la temática de la jurisdicción municipal que contempla la ley, expresando preocupación por algunos anteproyectos de ley que delegarían facultades provinciales en los municipios.

A continuación se listan las conclusiones resultantes del debate:

- Las mayores objeciones a la normativa expresada en la ley nacional se puntualizaron en la necesidad de efectuar gestiones para solicitar cambios en los artículos 5, 19, 20 y 28. Estos artículos fueron reconocidos tanto por los participantes como por la Dra. Endere como los más problemáticos para la aplicación de la ley. La redacción final de las propuestas de modificación se pondrá a consideración de los socios.

- Se identificó como problemática principal el funcionamiento de los órganos de aplicación de algunas provincias. Sobre este tema, la Dra. Endere aconsejó formalizar en la mayor medida posible los pedidos de concesiones o permisos (e.g., copias selladas y firmadas por la Autoridad de Aplicación con fecha y hora de entrega). Se comentó que estas gestiones pueden ser realizadas por otro profesional o gestor, autorizado por poder. Asimismo, se destacó que existen procedimientos administrativos a seguir en caso de demora en el otorgamiento de los permisos (como la presentación de un escrito de pronto despacho).

A continuación se mencionan las sugerencias propuestas:

- Para solicitar subsidios de proyectos de investigación ante los organismos correspondientes, se podría tramitar un permiso provisorio al solo efecto de la tramitación del subsidio. En caso de adjudicación del subsidio, se completaría la gestión del permiso.

- Se debería solicitar a las provincias que la aprobación de los permisos se realice en los términos que determina la ley (30 días) y que la duración del permiso abarque la duración del proyecto o, al menos, períodos bianuales renovables.

- Se sugirió que el profesional a cargo del otorgamiento de permisos tenga bloqueo de título por el término que dure su gestión por razones de ética profesional. A esta moción adhirieron tanto la Autoridad de Aplicación Nacional como la concurrencia.

- Se alentó a estimular la formación y capacitación de recursos humanos en conservación y gestión del patrimonio, dentro de la comunidad y solicitar que la Autoridad de Aplicación Nacional arbitre los medios necesarios para capacitar a los funcionarios intervinientes en la administración cultural.

- Se sugirió elaborar un proyecto de ley modelo que podría servir de base para futuros proyectos, que resulte esclarecedor sobre aspectos exclusivos de la paleontología como criterios de significación (tipos de fósiles), métodos, procedimientos de trabajo, requerimientos de conservación y criterios de zonificación (intangibilidad de áreas) y categorías de protección.

Consideraciones finales:

El taller contó con un elevado número de asistentes y de participaciones en los temas del debate. Por ello, la Asociación Paleontológica Argentina agradece a sus asociados las contribuciones realizadas y a la comisión organizadora del IX Congreso de Paleontología y Bioestratigrafía el espacio cedido para el desarrollo de este taller.

Si bien, los resultados de este taller quizás no resulten en soluciones a corto plazo, la Asociación reconoce un progreso en la calidad de la información y la profundidad del debate realizado. De este taller surgió la propuesta de tareas concretas a realizar por la Asociación Paleontológica Argentina tendientes a agilizar los trámites que demanda la aplicación de la ley.

Contacto.

Más información: Bienes arqueológicos: Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano http://www.inapl.gov.ar/ . Bienes paleontológicos: Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia http://www.macn.secyt.gov.ar/

Bibliografía Sugerida en Arqueología.

 
Arqueología de Cazadores- recolectores. Límites, casos y aperturas. Comp. J.L. Lanata y L. A. Borrero. Arqueología Contemporánea 5. Ed. Especial 1994
Berberian, E. y Raffino, R. 1991. Culturas Indígenas de los Andes Meridionales. Alambra, Madrid.
Baker, W.; Svensson, S. y Scheen, R.1983. Las Artes de LA VELA. Guía Autorizada, exhaustiva e ilustrada de principio a fin. Editorial Raíces.
Dennell, R. 1987 Prehistoria económica de Europa. Serie General. Estudios y ensayos. Ed. Crítica
González, A.R. 1977. Arte Precolombino de la Argentina. Ediciones Valero, Buenos Aires.
González, A.R. y Pérez Gollán, J. A. 1972. Argentina Indígena. Vísperas de la Conquista. Paidos Buenos Aires.
Henderson, J. 2000. The Science and Archaeology of materials. An investigation of organic materials. Routledge. London and New York.
Historia Argentina Prehispánica 2001 Tomo 1. Eds. E. Berberían y A. Nilsen. Editorial Brujas.
Hume, I. N. 1969. A Guide to Artefacts of Colonial America. A.A. Knopf. New York.
Lofstrom, E. 1976. An Analysis of Temporal Change in a 19 th- Century. Ceramic assemblage from Fort Snelling, Minnesota. The Minnesota Archaeology 35 (1). Pp 16-40
Ottonello, M. y Lorandi, M.A. 1987. Introducción a la Arqueología y Etnología Argentina: 10.000 Años de Historia. Eudeba, Buenos Aires.
Palma, J. 1998 Curacas y Señores. Una visión de la sociedad política prehispánica en la Quebrada de Humahuaca. Serie Monográfica. IIT. FFyL. UBA.
Pérez Gollán, J. A. 1986. "Iconografía Religiosa Andina en el Noroeste Argentino." Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos: XV, 4 Lima.
Price, R. C. 1979. 19 th Century Ceramics in the Eastern Ozark Border Region. Center for Archaeological Research. Monograph Series: number 1- First edition: 1-83.
Raffino, R. 1990. Poblaciones Indígenas en Argentina. Editorial TEA, Buenos Aires.
Raffino, R, Iácona, A y García Montes, V. 1997. Corpus Antiquitatum Americanensium. Argentina 1 Los suplicantes del Museo de La Plata. Academia Nacional de la Historia. Buenos Aires.
Rolandi de Perrot, D. y Nardi, R. 1978. 1000 años de Tejido en la Argentina. Talleres Gráficos Sacerdoti. Buenos Aires.
Tarragó, M.; González, L. y Nastri, J. 1999. "Las interacciones prehispánicas a través del estilo: el caso de la iconografía Santamariana." Estudios Atacameños. 14:223-242. San Pedro de Atacama, Chile.
Yakubik, K. 1980. A suggested approach to the Archaeological Classification of Nineteenth Century Ceramics. Human Masaic. Pp 144-154
Bibliografía Sugerida en Paleontología.
 
Archangelsky, Sergio., 1970. Fundamentos de Paleobotánica. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Ciencias Naturales y Museo. Serie Técnica y Didáctica N° 11, 347 pp., La Plata.
Benton, M., 1995. Paleontología y Evolución de los Vertebrados. Editorial Perfils, Lleida, 369 pp.
Camacho, H.H. y M. Longobucco (Eds.). Los Invertebrados Fósiles. Fundación Félix de Azara, Buenos Aires, 700 pp. (En prensa).
Clarkson, E.N.K., 1986. Paleontología de Invertebrados y su evolución. Editorial Paraninfo, Madrid; 360 pp.
Paula Couto, J.C., 1979. Tratado de Paleomastozoología. Academia Brasileira de Ciencias, Río de Janeiro, 590 pp.
Meléndez, B., 1986. Paleontolog´a (4 Volúmenes). Editorial Paraninfo, Madrid.

Ley de Protección de Patrimonio Paleontológico y Arqueológico.

Ver mas Artículos de Divulgación Paleontológica.

 


El Centro Paleontológico Los Barreales.

Por Jorge O Calvo (1) y Juan D Porfiri (2).

Fragmento publicado en la Revista de la Fundación Ciencia Hoy. Volumen 14 - Nº 79
Febrero - Marzo 2004.
Aviso Legal


1 - Geólogo de la Universidad Nacional de Córdoba y Master en Ciencias de la Universidad de Illinois en Chicago. Docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue y director del Centro Paleontológico Lago Barreales de la misma Universidad. 2 - Lic. en Ciencias Biológicas egresado de la Universidad Nacional de la Pampa. Investigador Centro Paleontológico Lago Barreales, Universidad Nacional del Comahue.

Volver al pasado.

Las masas continentales han ido cambiando de posición a lo largo de la historia de la Tierra, alterando sus formas y las formas de vida que sobre ellas existieron. Entre los animales que habitaron exitosamente durante la era mesozoica nuestro planeta, se encuentran los dinosaurios. Richard Owen, quien fuera uno de sus primeros descubridores, en 1842, denominó a estos organismos Dinosauria, o sea ‘lagartos terribles’. Estos ‘lagartos’ fueron seres muy especializados que habitaron el planeta Tierra por más de 135 millones de años. Muchos de ellos eran gigantes, poderosos y dignos de temer, pero también había pequeños, débiles y temerosos. Sus tamaños iban desde los 40 metros de largo hasta animales que no superaban siquiera el tamaño de una paloma, lo que indica que desarrollaron un sinnúmero de adaptaciones que les permitieron ocupar casi todos los ambientes y nichos ecológicos.

Si bien no se sabe exactamente cómo era el comportamiento de esta fauna extinta, se lo puede inferir sobre la base de los estudios realizados sobre huellas, coprolitos, nidos fósiles, etc.; dichos estudios han posibilitado estimar la velocidad en el desplazamiento, su alimentación y cuidados parentales, entre otros aspectos.

Al igual que la mayoría de los reptiles, los dinosaurios también eran ovíparos, esto significa que nacían de huevos. Todos caminaban en una postura digitígrada, es decir, apoyando solamente los dedos.

Entre otros aspectos, se ha especulado acerca de su comportamiento maternal. Si bien muy posiblemente muchos lo tenían, se cree que los grandes saurópodos usaban una estrategia de reproducción tipo ‘r’, esto quiere decir, ponían muchos huevos y sobrevivían algunos de ellos.

En algunos  casos, su cuerpo estaba cubierto de placas como en los reptiles actuales, pero en otros, como los terópodos más derivados, su cuerpo estaba recubierto de ‘plumas’ que les servían de protección térmica o atractivo sexual. Si bien la piel y las plumas pueden preservarse como fósiles, el color nunca ha sobrevivido al proceso de fosilización; en ese sentido, solo se pueden hacer aproximaciones por comparación con animales actuales, y el paleontólogo juntamente con el artista pueden estimar su coloración.

Los dinosaurios se clasifican en dos grandes grupos: los Saurischia (cadera de lagarto), entre los que se encuentran los sauropodomorfos mayoritariamente herbívoros y los terópodos mayoritariamente carnívoros; y los Ornitischia (cadera de pájaro) en su gran mayoría herbívoros.

Desde finales del siglo XIX, muchos paleontólogos se han dedicado al estudio de esta interesante fauna del pasado geológico. Particularmente los descubrimientos realizados en la Patagonia han sorprendido a científicos de todo el mundo por su  importancia, ya que entre ellos se han hallado dinosaurios que están entre los más grandes del mundo u otros que, por su estudio anatómico, se ha podido inferir que han sido precursores de las aves actuales y representan verdaderos eslabones perdidos. En las provincias que componen la Patagonia argentina existen grandes afloramientos que corresponden a los períodos jurásico y cretácico. En esos afloramientos de ambiente continental, compuestos por conglomerados, areniscas, limolitas y arcilitas, se pueden observar estratos cuya composición y estructuras evidencian haberse originado en ambientes  donde existían grandes cauces de ríos, llanuras de inundación, lagunas o grandes bosques, hace más de 65 millones de años, momentos en que la Cordillera de los Andes se preparaba para su elevación. Estos fueron los paisajes típicos de esa época y el hogar de miles de seres que hoy los paleontólogos descubren y estudian.

Los hallazgos paleontológicos realizados en el campo y los estudios científicos de los materiales extraídos producen la información y el conocimiento que luego se vuelca en revistas científicas y de divulgación. Los trabajos de investigación han dado lugar al desarrollo de teorías evolutivas y a cambios en la comprensión de la historia de la vida en el planeta. En Neuquén, el hallazgo de un gran yacimiento paleontológico en la costa Norte del Lago Barreales no solo está brindando información sobre los dinosaurios y sus relaciones filogenéticas, sino también pone en evidencia un ecosistema completo y único, donde se han encontrado, entre otras particularidades, vertebrados asociados a improntas vegetales. Este trabajo tiene como objeto dar a conocer los hallazgos paleontológicos realizados en fecha reciente, su importancia y las causas que llevaron al desarrollo de un centro científico paleontológico con fines educativos, único en la Argentina.

Los saurópodos.

Entre estos colosos se encuentran los seres más grandes que caminaron sobre la Tierra. Los saurópodos fueron grandes dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos de hasta 40 metros de largo y 90 toneladas de peso. Se caracterizaban por haber tenido cabezas relativamente pequeñas y largos cuellos que les permitían alimentarse de la copa de grandes árboles. Sus colas largas en muchos casos eran utilizadas para defenderse de otros animales, probablemente carnívoros. Tenían patas robustas ubicadas en posición vertical por debajo del cuerpo, su postura se puede comparar con la de los elefantes actuales. Las vértebras de estos dinosaurios poseían cavidades a los lados de los cuerpos vertebrales conocidos como pleurocelos. Estos aligerarían el peso del animal, y una serie de láminas hacían de estas vértebras estructuras lo suficientemente rígidas como para soportar el peso del individuo. No hay evidencia de que los saurópodos pudieran correr, sin embargo, estudios hechos sobre huellas estiman que su andar era rápido y les permitía desplazarse a una velocidad de hasta 30 kilómetros por hora.

‘Futalognko’, el gran saurópodo hallado en Lago Barreales, habría tenido una longitud de 37 metros y aproximadamente unas 80 toneladas de peso. Hasta el momento, se ha rescatado el 60 por ciento del esqueleto, lo que lo convierte en el dinosaurio gigante más completo hallado hasta el presente en el mundo.

Este material está siendo preparado en el laboratorio del CePaLB para comenzar con el estudio en detalle del mismo y su exhibición. Se le ha dado su nombre en lengua mapuche, en honor a las comunidades mapuches Paynemil y Kaxipayin quienes desde el momento del hallazgo hasta su rescate brindaron todo el apoyo a su alcance para que se pudiera extraer este material que yacía en tierras cercanas a su comunidad. El nombre Futa significa grande o gigante y Lognko jefe o cacique y se traduce literalmente como el ‘gran jefe’ entre los dinosaurios. Análisis preliminares ubican a este espécimen cercano a los titanosaurios serie A y B hallados en Peirópolis, Brasil. Algunas de las características que ´Futalognko´ comparte con otros titanosaurios, son ciertos rasgos anatómicos pero solo lo hace con otros miembros de la misma familia, como por ejemplo las vértebras dorsales posteriores (en la espalda) no presentan las articulaciones accesorias llamadas hipósfeno-hipantro. En la cadera posee seis vértebras sacras. Las vértebras de la cola son fuertemente procélicas, esto quiere decir que el cuerpo vertebral es cóncavo en la parte posterior y convexo en la anterior.

Los huesos del pecho, llamados placas esternales, son de forma semilunar. La mano se distinguía por la ausencia de garra en el dedo uno (el pulgar) y las falanges manuales estaban totalmente ausentes, a diferencia de los demás saurópodos en donde estas son conspicuas. Un rasgo propio de este animal es que posee espinas neurales cervicales muy altas y de forma triangular (tipo velero). Las vértebras caudales no poseen rasgos compartidos con los saltasaurios.

Asociado a este ejemplar se han hallado evidencias de otros dos saurópodos gigantescos pero algo más pequeños que ‘Futalognko’ representados por algunas vértebras dorsales completamente distintas de las de aquel, por lo que se estaría en presencia de un taxón diferente.

Durante los trabajos de extracción, también se han recolectado varios dientes de saurópodos de tamaños que oscilan de los 3 hasta los 8cm; estos poseen forma de lápiz con punta de cincel (figura 7) y los primeros avances muestran que la morfología descripta es típica de ejemplares de la familia Titanosauridae.

Los terópodos.

Los dinosaurios terópodos en su gran mayoría comparten hábitos predadores. Algunas de las generalidades que caracterizan a los terópodos son su postura bípeda, cuerpos ágiles que les permitían moverse con gran rapidez, poderosas mandíbulas con dientes triangulares, en muchos casos con bordes aserrados que los hacían muy efectivos al momento de atacar a sus víctimas. Dentro de este grupo de dinosaurios existían formidables cazadores y carroñeros de todos los tamaños.

En el área de estudio se encontraron pequeñas garras pertenecientes a un grupo de terópodos denominado Abelisaurios, de una especie hasta el momento sin clasificar. Además se encontraron varias piezas, entre las cuales se destaca una mano articulada de 70cm de largo de una especie conocida, denominada Megaraptor namunhuaiquii (gran ladrón con puñal en el pie). En la mano, la garra más grande medía unos 42cm de largo, unos 5cm más que la hallada por  Fernando Novas en el año 1998, con un filo muy marcado que la transformaba en su principal arma de ataque. Seguramente Megaraptor clavaba con gran fuerza y rapidez sus garras a sus presas y las desgarraba. Este dinosaurio carnívoro, de unos ocho metros de largo, es uno de los más espectaculares depredadores que existieron durante el período cretácico en la región. Las piezas halladas, que incluyen vértebras del cuello, huesos de la cadera, de la cola, de la pata y de la cintura escapular, además de la mano, permiten conocer la anatomía de este dinosaurio y las relaciones filogenéticas del mismo. Megaraptor namunhuaiquii exhibe semejanzas con Carcharodontosauridae (grupo que incluye a Giganotosaurus y Carcharodontosaurus) en algunos aspectos de las vértebras cervicales y caudales, pero la forma de la escápula y coracoide son compartidas con el spinosaurio basal Baryonyx y el pubis se asemeja a Torvosaurus. Además, Megaraptor muestra varios caracteres derivados en sus miembros anteriores que claramente distinguen el taxón de la Patagonia respecto de la taxa de los terópodos mencionados anteriormente. Muchos de los caracteres diagnósticos (autopomorfías) de Megaraptor están presentes en las cervicales, ulna, falange del dedo I, la mano y los metatarsos III y IV (Ciencia Hoy, 76: 12-17, 2003) que demuestran que Megaraptor era un dinosaurio sudamericano con características únicas.

Otro de los dinosaurios terópodos hallados en Lago Barreales, representado por un pubis, íleon (huesos de la cadera), húmero, garra y una vértebra dorsal, correspondería a una nueva especie del terópodo Unenlagia. Este dinosaurio fue bautizado en 1997 por Fernando Novas y Pablo Puerta y su nombre genérico significa en mapuche Uñen, mitad; lagia pájaro (mitad pájaro) y el nombre específico comahuensis, en referencia a la región del noroeste de la Patagonia. Este carnívoro es muy importante en la evolución de los dinosaurios y las aves ya que representa un verdadero eslabón entre ambos grupos.

Unenlagia, posiblemente, al igual que otros ‘dinosaurios avianos’ habría tenido plumas que recubrían su cuerpo, un cráneo con dientes en su ‘pico’ y vértebras en la cola. El ejemplar hallado en Lago Barreales presenta caracteres morfológicos más plesiomórficos (primitivos) que Unenlagia comahuensis. Estos caracteres primitivos lo acercarían más al grupo de los dinosaurios Maniraptores, donde se encuentra el famoso Velociraptor de Jurassic Park. Sin embargo, la pelvis de Unenlagia es semejante a la de Archaeopteryx, un ave primitiva del período jurásico. Si bien muchos de los materiales de este taxón son fragmentarios, las piezas recuperadas permiten asignarlas a este género, ya que comparte similitudes en la lámina ilíaca y el vástago del pubis. La nueva especie, hoy en revisión, presenta caracteres derivados en la región distal del pubis, el húmero y la región posterior del ileón.

El material confirma la hipótesis propuesta por Novas y Puerta en 1997 que ubican a Unenlagia como un miembro de Maniraptora y grupo hermano de Avialae, donde actualmente se incluye a las aves.

Posiblemente y al igual que los velociraptores, Unenlagia tenía una poderosa garra curvada en forma de puñal. El tamaño de este individuo habría superado los 2,3 metros de largo y 1,2 metros de alto. Si bien estudios realizados demuestran que Unenlagia no podía volar, mostraría un estado transicional que le permitiría tener una buena elevación del brazo, pero no tanto como para realizar el aleteo típico de las aves.

Además, en esta megaexcavación, se han encontrado aproximadamente 80 dientes de carnívoros con diferentes tipos de dentículos (‘serruchos’) que permiten asignarlos a cinco diferentes taxa de terópodos (figura 9) entre los que no se descarta que algunos de estos puedan pertenecer tanto a Megaraptor como a Unenlagia.

Los ornitópodos.

Los dinosaurios ornitópodos (Ornithischia) fueron herbívoros de tamaño pequeño a grande y en su mayoría ágiles corredores. Los miembros traseros eran largos, bastante robustos y potentes, mientras que los miembros delanteros, por lo general con cinco dedos, eran la mitad del largo de los traseros. El bipedalismo parece haber sido su postura habitual. Estos herbívoros habrían sido animales que se escondían de los depredadores, no solamente dinosaurios sino también cocodrilos, pterosaurios, etc. y posiblemente sus colores debieron haber sido fácilmente confundibles con los del ambiente que los rodeaba.

En la excavación Futalognko se encontró un fémur de un nuevo taxón (figura 10); aunque el material no es suficiente para una clasificación sistemática precisa, hoy se sabe que pertenece al grupo de los Iguanodontia basales. La longitud de este herbívoro era de aproximadamente  50 centímetros y las características del hueso indican que el individuo habría sido un juvenil. Hasta el momento, dos géneros de Iguanodontia habían sido descriptos para el grupo Neuquén, Gasparinisaura cincosaltensis de la provincia de Río Negro y Anabisetia saldiviai de Neuquén.

 Los estudios realizados hasta el presente del ornitópodo de Lago Barreales, permiten distinguirlo de todos los demás ornitópodos por tener cierta particularidad en la fusión de los trocánteres del fémur, la ubicación muy proximal del cuarto trocánter a la cabeza del fémur y la conexión de este con el vástago por una delgada lámina. El especimen claramente está situado dentro de Iguanodontia por la presencia de un surco en la región anterior del fémur.

En el yacimiento Canaán, a unos 2km al norte del yacimiento Futalognko, y de los mismos niveles estratigráficos correspondientes a la formación Portezuelo, se han extraído restos de más de cinco ejemplares de ornitópodos cuya morfología demuestra que corresponderían al mismo taxón que el del yacimiento Futalognko. La completa osificación presente en estos huesos indica que estos individuos, a diferencia del antes descripto, eran adultos que fácilmente superaban los dos metros de longitud.   

Los reptiles y otros vertebrados de Lago Barreales.

Los pterosaurios eran reptiles que tenían la capacidad de volar, presentaban huesos altamente neumatizados para alivianar su peso y albergar cámaras de aire que posiblemente mantuvieran un flujo de aire constante durante la respiración. Estos dominantes de los ambientes aéreos durante la era mesozoica poseían, al igual que los murciélagos actuales, una membrana que unía las manos con las patas, llamada patagio, vitales a la hora de volar. Las características de los restos de pterosaurios hallados en  Lago Barreales  permiten ubicarlos sistemáticamente dentro de la familia Azdarchidae donde se encuentran los taxa Azdarcho, que le da el nombre a la familia y Quetzalcoatlus, de 11-12 metros de envergadura conocido como el pterosaurio más grande del mundo hasta el momento. Estos reptiles recorrían los cielos de la Patagonia desplazándose a grandes distancias en busca de sus presas. El material de Lago Barreales está representado por una epífisis de ulna (hueso del ala), que indica que la envergadura de este reptil sería de unos seis metros de largo y, de confirmarse esta hipótesis, estaríamos en presencia del reptil volador más grande que haya surcado los cielos de Sudamérica hasta el momento.

Entre los restos que se han rescatado, también podemos mencionar dientes de cocodrilos, placas óseas u osteodermas que se disponían por debajo de la dermis que les servían de protección y un fémur de 15cm de largo. Las características de las cabezas articulares proximales y los cóndilos distales del fémur  sugieren que estos individuos tendrían sus patas por debajo del cuerpo, a diferencia de los actuales en los que se sitúan en los laterales. Esta modalidad permitiría a los individuos tener hábitos más terrestres y coloca a este  grupo de cocodrilos en posición muy particular.  Estudios preliminares indican cierto grado de parentesco con otros grupos registrados en Neuquén, que poseían un cráneo más corto que el de los cocodrilos actuales.

Los restos de placas de tortugas halladas en el yacimiento Futalognko corresponden al grupo de las Pleurodiras, tortugas que escondían su cabeza de forma lateral. Estas tortugas habitaban ambientes acuáticos y su tamaño promedio era de 40 centímetros de largo. Los ejemplares recolectados fueron asignados a una familia de tortugas denominadas Chelidae que tiene muchos representantes vivientes en la actualidad. Otros ejemplares fueron hallados en la isla Tortuga, dentro del Lago Barreales, y se encuentran en excelente estado de preservación con un cráneo de una longitud cercana a los 3cm. El estudio de estos ejemplares permite establecer relaciones filogenéticas y paleobiogeográficas.

Los peces son los hallazgos más notables en estos estratos con dinosaurios. Hasta el momento se encontraron siete ejemplares de peces óseos donde se ha preservado perfectamente el esqueleto y, en algunos, parte de la estructura cefálica, que permitió atribuirlos al grupo de los Euteleostei. Son individuos entre 5 y 7cm de longitud y se los encuentra asociados a restos de plantas acuáticas. El sedimento portador indica que eran de ambientes lacustres y por algún motivo quedaron sepultados, lo que permitió que se preservaran por más de 90 millones de años.

La flora.

En el mismo yacimiento y en los mismos niveles que los dinosaurios se rescataron restos de troncos fósiles y la impronta de cientos de hojas de diferentes especies de plantas. Estas hojas corresponden tanto a plantas gimnospermas (pinos, araucarias, entre otras), helechos y angiospermas (gran parte de las plantas actuales que dan flores) antecesoras de algunas dicotiledóneas como sauces y robles actuales. Además de la identificación de nuevas especies que permitirán inferir de qué tipo de plantas se podrían haber alimentado estos dinosaurios herbívoros, se podrán obtener datos importantes sobre el clima de esa época que posibilitará realizar una reconstrucción paleoambiental de ese momento en la historia. El polen fósil que se encuentra en el sedimento que las contiene muy posiblemente permitirá realizar dataciones e informarnos con mayor exactitud la antigüedad de estos estratos, hoy estimados por correlación estratigráfica en 90 millones de años.

Huevos.

En la misma excavación se encontraron  restos de delgadas cáscaras de huevos fósiles que  posiblemente correspondan a dinosaurios o aves.

Un ecosistema completo.

La fauna y flora de Lago Barreales representa uno de los ecosistemas más completos que se han registrado para el período Cretácico hasta el momento en Sudamérica. La biodiversidad presente en este yacimiento es muy elevada teniendo en cuenta que hasta el momento es una excavación de unos 200 metros cuadrados y aún no se ha terminado con el trabajo de extracción, sino que este recién comienza. Resulta un lugar excepcional para el estudio de las interacciones entre comunidades de moluscos bivalvos, peces, tortugas, cocodrilos, pterosaurios, huevos de dinosaurios, dinosaurios ornitópodos, dinosaurios saurópodos, dinosaurios terópodos y gran cantidad de plantas gimnospermas y angiospermas han quedado plasmadas en el registro fósil de ese momento de la historia en Lago Barreales. Su antigüedad estimada es de 90 millones de años.

El Centro Paleontológico Lago Barreales con su excavación y sitios paleontológicos aledaños es el primer parque educativo de dinosaurios del Cretácico de la Argentina. La creación de este  museo en medio del desierto patagónico permitirá  apreciar la naturaleza en su lugar. Allí  se pueden ver extracciones de dinosaurios, la preparación y la exhibición de las piezas halladas. La mayoría de los restos hallados está siendo preparada en el laboratorio del Centro, asimismo, se continúa explorando la zona, debido a que se han relevado numerosos sitios potenciales  con material paleontológico, es decir que el trabajo continuará por años.

Este parque paleontológico científico-educativo se desarrolla sobre uno de los yacimientos de gas más importante de Sudamérica y que es concesión de la empresa Repsol-YPF; esta buena convivencia de dos actividades aparentemente opuestas como son las ciencias aplicadas (extracción de hidrocarburos) con las ciencias básicas (Paleontología y educación) demuestra la posibilidad de una fructífera cooperación. El proyecto futuro prevé la construcción de un museo con salas de exhibiciones en el parque

Lecturas sugeridas.

BONAPARTE J, 1996, Dinosaurios de América del Sur, Buenos Aires, Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.

NOVAS FE, 1996, Guía de los Dinosaurios de la Argentina, Buenos Aires, edición del autor.

Más información: www.proyectodino.com.ar del Centro Paleontológico Lago Barreales (CEPALB), ruta provincial 51, km 65, provincia de Neuquén.

 

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