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Fósiles del Periodo Plioceno de Argentina:

El Periodo/Epoca Plioceno comprende entre los últimos 5 y 2,5 millones de años de la tierra. En la Republica Argentina se encuentra dividido en tres edades principales.

Sedimentos del Plioceno de Miramar.

La edad "Montehermorense" comprende un lapso intermedio entre el Mioceno tardío y el Plioceno temprano. Tiene una antigüedad entre 6 y 4 millones de años. Los depósitos sedimentarios afloran a unos 15 kilómetros al sur de la localidad de Pehuen-co, Provincia de Buenos Aires, Argentina. La edad "Chapadmalalense" es tal vez la mas importante del Periodo Plioceno por la abundancia de restos fósiles y evidencias ambientales. Tiene entre 4 y 3,2 millones de años y corresponden a sedimentos del litoral marítimo pampeano, ubicados entre la ciudad de Mar del Plata y Miramar, Provincia de Buenos Aires. Durante el Final del Plioceno ocurrieron dos fenómenos naturales  los cuales decidieron la suerte del  80 % de  las especies endémicas  y  autóctonas.  Una de ellas fue el " El Gran Intercambio Biótico Americano"  fue la migración de los mamíferos al restablecerse la unión entre América del Norte y Sur, provocando la llegada de la fauna invasora. Otro de los fenómenos fue el impacto de un "Asteroide" el cual ocurrió hace 3,3 millones de años. Recientemente se incluyo la edad "Marplatense", la cual se encuentra dividida en tres sub-edades (sanandresense, vorohuense y barrancalobense) que tienen una antigüedad entre 3,2 y 1,9 millones de años, ubicadas principalmente al sur de la ciudad de Mar del Plata y Miramar. En el continente se produjo un evidente desplazamiento de distintos grupos de vertebrados hacia condiciones mas favorables existentes al norte de Patagonia.

A partir del Plioceno el registro fósil pertenece exclusivamente a algunas localidades del norte y centro del territorio Argentino, a diferencia de las anteriores que se encontraban principalmente en Patagonia. Existía un gradiente decreciente de humedad en dirección al oeste. En el territorio se desarrollaron las llanuras, con extensas praderas bajo un clima templado - cálido y húmedo. Ingresaron provenientes de Norteamérica numerosas especies de carnívoros placentarios. Posteriormente al elevarse las Sierras Pampeanas se produce una "sombra de lluvias" al este de las mismas, con lo cual se produjo la desertización de las áreas sub-andinas. Este periodo coincide con un deterioro en el clima, con un enfriamiento a nivel global, fenómenos de glaciaciones, un aumento en el gradiente térmico latitudinal, y un descenso en el nivel del mar, lo que provoco la disminución de especies.

Hermosiornis rapax. Kraglievich, 1946.                                               

Cráneo, pico y hueso largo de Hermosiornis rapax en el Museo Municipal Punta Hermengo (Copia).

Ave Carnívora.  Como ya lo habíamos aclarado antes, las aves carnívoras, tanto corredoras como voladoras, durante el terciario alcanzaron dimensiones increíbles y se convirtieron en las principales depredadoras por la ausencia de mamíferos competidores de talla grande. Hermosiornis fue un ave corredora y carnívora, de una altura superior a los 1,8 metros. Fue hallado por primera vez sus restos fósiles en la Farola de Monte Hermoso (Montehermorense - Chapadmalense) por Moreno y Mercerat en 1891, que fueran depositados en el Museo de La Plata. Luego, en 1908 se colecciono un esqueleto casi completo procedentes de la misma zona, actualmente preservado en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires. La punta del pico dirigida hacia abajo como las aves rapaces delatan hábitos carniceros, cuyas principales victimas serian animales de talla media y pequeñas como la de Paedotherium o el Pseudotipotherium, a los cuales corría hasta poder golpearlos con su pico y una vez detenido, apoyaba sus grandes patas sobre su espalda, clavándole las garras, decidiendo una vez que el animal estaba sometido como lo destrozaría.  Si encontraba algún animal muerto no lo desperdiciaría, sobre todo en épocas de escasees de presas. Sus alas eran muy reducidas, y sus músculos estaban atrofiados, lo que imposibilitaba al ave poder volar. Se extinguieron durante el Plioceno, hace 3 millones de años, sin dejar representantes vivientes en la actualidad. Poco luego su nicho ecológico fue reemplazado por numerosas especies de mamíferos placentarios que ingresaron al continente por medio del nuevo istmo. Algunos restos de esta ave proceden de sedimentos de la localidad fosilífera de Monte Hermoso y Barranca de Los Lobos. Géneros relacionados: Psiloterus colzecus, Palaeopsiloterus itaboraiensis, Chunga incerta, Hermosiornis australis, Hermosiornis rapax y Hermosiornis milneedwarsi.


Psiloterus s.p. Moreno y Mercerat, 1891.
     

Cráneo de Psiloterus sp en el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar. Reconstrucción artística de Daniel Boh.

 

Ave Carnívora. Es un género extinto de forusrácido ("ave del terror") que vivió a mediados del Oligoceno hasta finales del Mioceno en Argentina. Comparado con otros forusrácidos, los miembros de este género eran relativamente gráciles y pequeños. El cráneo hallado en las proximidades de la ciudad de Miramar pertenece a uno de los últimos representantes de la Subfamilia Psilopterinae y procede del Plioceno tardío, es decir, unos 3 millones de años y considerado como Edad Chapadmalalense de la Provincia de Buenos Aires, aunque sus primeros registros proceden del Mioceno temprano - medio (Santacrucense) de Patagonia. El cráneo, cuya longitud actual es de unos 23 centímetros (sin el pico), fue hallado por el actual Director del Museo municipal, el señor Daniel Boh. En su preparación se emplearon técnicas estandarizadas a cargo de su descubridor, consistió en extraer el fósil dentro de un tocón, limpiarlo cuidadosamente con una auja de inseccion y productos químicos. Esta apreciada pieza se exhibe en el Museo Municipal “Punta Hermengo” de la ciudad de Miramar. Si bien, no se trata de un cráneo muy completo, y fue sepultado en malas condiciones ambientales, posee algo que lo hacia único al momento de presentarlo, como la preservación de la esclerotida ocular, esos pequeños y delicados huesesillos ubicados en la orbita ocular. Asimismo se pueden observar las marcas de un par de caninos en su parte superior. El tamaño de esta ave pudo ser de 1,3 metros y se extinguió hace 3 millones de años. Algunos representantes actuales y ciertamente emparentados con esta familia, viven en la Republica Argentina. Los dos y únicos representantes de la Familia Cariamidae: la chuña de patas rojas (Cariama cristata) de unos 95 centímetros de altura y la chuña de patas negras (Chunga burmeisteri) de unos 78 centímetros de altura. La alimentación de esta ave consistía principalmente de pequeños mamíferos como el Paedotherium o Dasypus, un representante de la familia Dasipodidae. Especies relacionadas; P. bachmani, P. lemoinei, P. affinis y P. colzecus.


Heterorhea dabbenei. Rovereto, 1914.

Cáscara de huevos de Rheiforme, en este caso, del Pleistoceno medio. Colección del Museo de Miramar. Aspecto de Heterorhea. (*)

Ave. Rheiformes. Se trata de un ave del orden de los Reiformes, nombre común que reciben dos aves sudamericanas similares al avestruz, emparentada con el genero Rhea del Pleistoceno y el ñandú actual. Era más grande que los representantes actuales del continente Sudamericano, y tienen al igual que estos tres dedos en cada pata, en lugar de dos. Tenían  la cabeza y el cuello totalmente cubiertos de plumas. La cola estaba sin desarrollar, pero tenían largas plumas que colgaban y les cubrían la parte posterior del cuerpo. Tal vez, incubaban los huevos como las formas vivientes; varias hembras emplean el mismo nido y un solo macho puede incubar 50 de ellos, pero ese tipo de información los fósiles aun no nos proporcionan. Los Heterorhea corrían muy rápido con sus largas patas, ya que sus huesos desproporcionados posibilitaban que alcanzara importantes velocidades, y viajarían en grupos familiares, excepto durante la época de reproducción, cuando se congregan en bandadas de numerosos individuos, momento en que se verían muy vulnerables con la presencia de depredadores marsupiales. Su alimentación probablemente fuera muy variada, desde pastizales, insectos, frutos etc. Si bien se trata de un genero poco frecuente de hallar, algunos de sus restos corresponden al Terciario bonaerense y tucumano, a partir de restos óseos aislados y cáscaras de huevo clasificadas tentativamente a Heterorhea.  El primer registro de 1914 fue basado en un tarsometatarso exhumado en sedimentos de la Formación Monte Hermoso, y posteriormente un nuevo genero y especie basado en un fémur procedente de los mismos niveles superiores de los Barrancos de la localidad de Monte Hermoso (Provincia de Buenos Aires). Estos son los únicos registros por ahora de antigüedad Pliocena, constituyendo formas mas grandes y robustas que los géneros vivientes de Rheiformes. Géneros relacionados: Heterorhea dabbenei, Rhea anchorenenses, Rhea americana, Rhea fossilis y Pterocnemia pennata.


Nothura sp. Wagler, 1827.

 

Restos fósiles del humero y sacro de un Nothura s.p, del Plioceno de Miramar. Museo Punta Hermengo y reconstrucción (*).

Ave, Ratites. Los tinámidos son aves terrestres cuyo registro fósil se conoce principalmente en el Plioceno y Pleistoceno de Argentina. La Familia Tinamidae es endémica de la región Neotropical. Vulgarmente conocidas como Inambúes, se caracterizan por una pobre capacidad de vuelo y hábitos terrícolas. Se han hallado restos fósiles en Brasil y Perú, pero el registro fósil proviene mayoritariamente de la República Argentina, en donde el resto más antiguo fue hallado en el Mioceno tardío de la provincia de La Pampa. Los tinamúes son Palaeognathae es dividido tradicionalmente en dos linajes compuesto por los tinamúes y las ratites, aunque estos conservan la capacidad para volar. Probablemente son de un aspecto muy similar a los ancestros voladores de las ratites. Las ratites se distribuyen en Nueva Zelanda (kiwis), África (avestruz), América (ñandúes) y en Australia y la isla de Nueva Guinea (emú y casuarios). Por otra parte, los tinamués son endémicos del Neotrópico (Sudamérica y Centroamérica). Las relaciones filogenéticas entre los paleognatos han sido materia de controversias por décadas, existiendo hoy en día certeza sólo de la monofilia del grupo, la de los tinamúes y la del clado conformado por los emúes y los casuarios. Respecto a la radiación de los paleognatos existen dos hipótesis; la primera establece que se diversificaron en Gondwana durante el período Cretácico, generándose posteriormente los patrones de distribución actuales como consecuencia de la deriva continental; la segunda hipótesis plantea que la radiación evolutiva tuvo lugar después de la extinción masiva del Cretácico-Terciario (evento K-T), originándose cada uno de los clados a partir de ancestros voladores, de los cuales sólo los tinamúes conservaron esa condición. El género Nothura Wagler, 1827 presenta actualmente cinco especies que habitan ambientes abiertos con parches de vegetación arbórea de América del Sur. Sólo dos especies fósiles son conocidas hasta el momento: Nothura parvula Tambussi, 1989 en el Plioceno y Nothura paludosa Mercerat, 1897 en el Pleistoceno, ambas halladas en la provincia de Buenos Aires.

Agradecemos las observaciones realizadas sobre este genero por Marcos Cenizo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad Nacional de La Pampa, Uruguay 151 (6300), Santa Rosa, La Pampa, Argentina.


Ceratophrys ameghinorum. Fernicola, 2001.

Cráneo de Ceratophrys ameghinorum y reconstrucción en vivo. Museo Punta Hermengo de Miramar.

Anfibio. Anura. Los escuerzos del género Ceratophrys conforman un peculiar grupo de anuros neotropicales caracterizados por su notable robustez corporal y una cabeza desproporcionadamente grande. Actualmente se consideran seis especies vivientes asignables a dicho género, de las cuales sólo dos se encuentran distribuidas en la República Argentina. En las regiones chaqueña y central de este país se distribuye la especie C. cranweüi Barrio 1980, mientras que una segunda especie, C. ornata Bell, 1841, restringe su distribución a la región pampeana. Tenia una cabeza ancha e hidrodinámica como la de un animal nadador y cubierta por ásperas molduras óseas. Sus mandíbulas eran anchas y semi-circular provistas de una hilera de pequeños dientecillos aserrados, portando 8 dientes premaxilares y de 30 a 40 dientes maxilares, mientras que la mandíbula inferior carecía de estos, pero poseía un borde muy afilado. Excavaban cuevas en el suelo utilizando unos tubérculos córneos de bordes afilados que poseen en las patas posteriores Es probable que este raro animal se moviera torpemente en tierra firme, pero en el agua se movía rápidamente y con astucia para capturar pequeñas aves, mamíferos, insectos, peces e incluso miembros juveniles de su misma especie. El registro fósil de estos vertebrados es muy escaso. Recientemente se realizaron interesantes hallazgos al norte de la ciudad de Miramar, e incluso, en una crotovina (cueva) junto a otros vertebrados del Plioceno superior. El resto más antiguo de esta subfamilia, Ceratophryinae, tal como es considerado para este grupo de batracios, correspondería a W. gerholdi del Mioceno medio de Ingeniero Jacobacci, noroeste de Río Negro, Argentina, afín al género Ceratophrys. Recién en el Plioceno tardío se vuelve a tener registros de fósiles de esta subfamilia al sur de la provincia de Buenos Aires (Monte Hermoso, Fm. Montehermosense). Los hallazgos fueron hechos por primera vez por Ameghino (1899), quien los designó como C. prisca. En el Plioceno (Fm. Montehermosense) se registra la presencia de Ceratophrys en el noroeste del país (Catamarca) y en el sur de la prov. de B. Aires. En la región subandina la fauna registrada en este período poseía un marcado carácter subtropical. Esto hace inferir que las condiciones ambientales eran similares a aquéllas del oeste del distrito chaqueño (ámbito de la actual distribución de la especie diploide en el territorio argentino) que a su vez, aparentemente, también existieron en el sudoeste de la prov. de B. Aires. La culminación del levantamiento de las Sierras Pampeanas que se registra en el Plioceno tardío, habría impedido el paso de los vientos húmedos del nordeste provocando la desertización de las áreas occidentales. En el Plioceno se vuelven a encontrar al sur de la prov. de B. Aires, en el Piso Chapadmalalense, ejemplares diploides (Miramar, Pta. Lobería y Pta. Varohué) y tetraploides (Quequén Salado y Chapadmalal). En el Piso Barrancalobense, terminando el Plioceno, se registró un fósil diploide. Ya en el Pleistoceno, y siguiendo la franja de costa atlántica, otros restos fósiles de anuros asignados a Ceratophrys (Piso Ensenadense). También se conoce material perteneciente a Ceratophrys de las localidades de Ñuapua (región chaqueña)  y Tarija (región andina) del Pleistoceno superior de Bolivia. De la misma edad proceden restos fósiles de Brasil (Lagoa Santa, Minas Gerais).


Tupinambis teguixin. Daudin, 1802.

 

Fragmento de cráneo y maxilar de Tupinambis exhibido en el Museo Punta Hermengo de Miramar.

  Reconstrucción en vivo del genero Tupinambis teguixin del Plioceno pampeano. (*)

Reptil Squamata. Es el lagarto de mayor tamaño de la familia Teiidae, registrado desde el Mioceno temprano de Patagonia  y con una continua presencia en Argentina durante todo el Mioceno y hasta el Holoceno. Los reptiles escamosos (Squamata) son el segundo grupo más numeroso de vertebrados terrestres con más de 8200 spp, superados únicamente por las aves. Sin embargo, y a pesar de su presente abundancia y diversidad, han sido relegados en la literatura paleontológica por distintas razones. En la actualidad, Tupinambis está representado al menos por seis especies: T. duseni , T. longilineus, T. merianae , T. quadrilineatus , T. rufescens  y T. teguixin, todas confinadas al territorio sudamericano, al este de los Andes. Recientemente, fue descripta una forma extinta, T. uruguaianensis del Pleistoceno de Brasil, de mayor tamaño que cualquiera de las especies actuales. En 1914, Rovereto describe cuatro especies extintas de Tupinambis (Tupinambis preteguixin, T. prerufescens, T. brevirostris y T. multidentatus) procedentes de "Monte Hermoso, a 60 km al este de Bahía Blanca, sobre la costa atlántica del sur de la provincia de Buenos Aires. Su registro paleontológico en sedimentos pampeano corresponde desde el Mioceno tardío hasta el Holoceno temprano, pero su verdadera abundancia corresponde al final del Plioceno. Se caracteriza por la diferenciación de sus dientes. Éstos se especializan en incisivos, dientes con forma de canino y otros aplanados semejantes a molares. Llego a superar más de un metro, aunque la cola representa más de la mitad de la longitud de su cuerpo. Los machos tienen la cabeza más ancha por el desarrollo de sus músculos mandibulares. Su alimentación consistía en la caza de anfibios, gusanos y reptiles; también mamíferos de tamaño reducido, como los cricetidos y algunos marsupiales. Sus restos ocasionalmente aparecen articulados dentro de antiguas paleocuevas realizadas por Tupinambis, o bien, excavadas por otros vertebrados y luego invadidas por este. Algunos hallazgos de este reptil importante para la paleofauna pampeana proceden del “Uquiense” de arroyo Las Brusquitas y Barranca de Los Lobos, como así también en sedimentos mas modernos, como sitios arqueológicos. En la región pampeana, se lo encuentra en la Formación Monte Hermoso, Chapadmalal y Vorohue.


Phrynops sp.  Schweigger, 1812.

 

Placas del caparazón de Phrynops, del Plioceno de la prov. de Entre Ríos. Museo de La Plata.

 

Aspecto del Quelonio Mioceno Phrynops geoffroanus. (*)

Reptil Testudines. El género Phrynops está registrado desde el Mio-Plioceno de la Argentina y el Mioceno superior de Uruguay. Los antecedentes Los registros fósiles atribuidos al género Phrynops, por el momento están restringidos a sedimentitas del noroeste argentino (Catamarca y Tucumán) y al área de la Mesopotamia, en Argentina; y al Departamento de San José en Uruguay. Restos que han sido asignados a Phrynops también se mencionan para sedimentitas pleistocenas del Carcarañá, provincia de Santa Fe. Desde el siglo pasado, la existencia de placas fósiles y material fragmentado ya ha sido mencionada por Bravard (1858); Burmeister (1885); Ambrosetti (1893) quienes determinaron a nivel específico placas aisladas, pese a la naturaleza fragmentaria del material. Wieland (1923); cita para la región del Paraná a Parahydraspis paranaensis como un nuevo taxón dentro de pleurodira. Mlynarski al referirse a las tortugas de Paraná, consideró a Parahydraspis paranaensis como un sinónimo de Phrynops geoffroanus. En el "Mesopotamiense" se han registrado abundantes y numerosas tortugas, principalmente perteneciente a la familia Chelidae, género Phrynops. Los quélidos, considerados buenos indicadores paleoambientales, señalarían condiciones subtropicales y húmedas, en áreas bajas, inundables y con abundante vegetación. Por lo cual no resulta raro que haya existido una mayor variedad de tortugas acuáticas, entre otros reptiles.


Colubridae. Oppel, 1811.

Vértebras y costillas de un Colubridae recreados in situ. Museo de Miramar.

Vértebra del Pleistoceno. Museo de San Pedro. Prensa. Aspecto del pequeño  Colubridae. (*).

Reptil, Serpentes. Los colúbridos o culebras (Colubridae) son una familia de serpientes.  Los colúbridos se caracterizan por tener la cabeza recubierta de escamas grandes de disposición típica. Las escamas dorsales y laterales del cuerpo son de contorno aproximadamente romboidal; en la parte ventral presentan una sola fila de escamas ensanchadas. Son generalmente diurnos, con ojos bien desarrollados y pupila por lo general circular. El hallazgo de serpientes en el registro fosilífero de los depósitos sedimentarios del Plioceno son muy poco frecuente, y generalmente se tratan de muy pocas piezas aisladas, como vértebras y costillas, por ello tratamos la descripción de la familia Colubridae, y no de un género o especie especifico.  El origen de la fauna de Culebridos sudamericanos ha tenido como fundamento común  el supuesto  ingreso pasivo de representantes de esta familia desde América del norte, con anterioridad al establecimiento del puente centroamericano, y probablemente ocurrió durante el Mioceno temprano, o tal vez antes. Algunos de los hallazgos de estos interesantes vertebrados fueron realizados en la Formación Chapadmalal, de la localidad fosilífera de Las Brusquitas, a 5 kilómetros al norte de la ciudad de Miramar. Estos raros ofideos son muy importantes para los paleontólogos, ya que los mismos sirven para realizar interpretaciones ambientales etc.  Al igual que sus parientes vivientes se alimentarían de pequeños vertebrados y principalmente de insectos.


Trigodon gaudryi. Ameghino, 1887.
     

 

Cráneo y Mandíbula de Trigodon, exhibido en el Museo de La Plata. Hallado en Monte Hermoso, Prov. Buenos Aires.

Cráneo de un genero afín, Paratrigodon s.p. Prov. Buenos Aires. Museo de La Plata.

Aspecto de la cabeza de Trigodon.(*)

Mamífero Notoungulado. Es el ultimo genero gigante de los Haplodontheriinae, por lo menos en la región pampeana. Es otro de los representantes del orden "Notoungulata" los cuales se diversificaron en América del sur colonizando distintos ambientes. Existió desde hace 11,6 millones de años hasta hace 3 millones de años (Mioceno Superior y Plioceno). Eran animales de patas y cuellos cortos que todavía no habían desarrollado una cruz con forma de joroba, como los toxodontos posteriores. Tenia adaptaciones semi-acuatica y se alimentaba de los vegetales que encantaba a orillas de los espejos de agua. La presencia de una gran fosa sobre el cráneo de este gigantesco animal, hacen suponer a los Paleontólogos que poseían un cuerno corneo curvado, el cual era utilizado para defenderse de los carnívoros de su época, como por ejemplo de las grandes aves corredoras y de los marsupiales con caninos muy desarrollados. Su cuerpo era muy grande y macizó, cubierto por una gruesa piel. Sus extremidades eran algo cortas y robustas, las cuales no eran aptas para correr. Su peso esta estimado entre 1,5 a 2 toneladas. Sus principales restos provienen de los acantilados marítimos de la costa bonaerense y de algunos sitios desérticos del interior de la Provincia de Buenos Aires. Se extinguió a fines del Plioceno, hace 3 millones de años antes del presente, dejando en su reemplazo al Toxodon, que fue muy común durante el Pleistoceno. Considerándose un fósil característico de la Edad Montehermorense. Ladera oriental de los Andes, Bolivia, Perú, y llanuras en Uruguay, la formación Solimões, Alto río Acre, Estado de Acre (Brasil) y en la Provincia de Buenos Aires (Argentina). Géneros relacionados: Toxodon chapalmalensis, Toxodon darwini,  Toxodon ensenadensis, Toxodon platensis, Toxodon gezi, Toxodon gracilis, Xotodon prominens, Xotodon ambrosetti, Trigodon minus, Alitoxodon vetustum, Mixotoxodon larensis y Nonotherium hennigi.


Paedotherium typicum.  Ameghino, 1887.
     

Esqueleto preservado en el Museo "Punta Hermengo" de Miramar.

Cráneo y mandíbula en el Museo Municipal de Miramar.

Reconstrucción en vivo de Daniel Boh.

Mamífero Notoungulado.  El Paedotherium fue el representante más pequeño de un grupo muy abundante. Sus dimensiones y aspecto en vida recuerdan a la liebre patagonica o mara (Dolichotis australis). Su cráneo era corto y robusto con una cierta semejanza a los de un roedor e incisivos muy prominentes de crecimiento continuo y cincelados pero cortos, ausencia de caninos, premolares y molares alargados, bilobulados y en numero de seis en cada mitad del maxilar y mandibular. Presenta orbitas grandes señalando posibles hábitos crepusculares o nocturnos, y aparato auditivo muy desarrollado, lo que permite inferir posibles hábitos terrestres y subterráneos. Miembros delanteros digitígrados, mientras los posteriores son mas lagos y plantígrados. Se alimentaban de vegetales duros y es muy probable que vivieran en madrigueras, las cuales excavaban ellos mismos. Fue una especie muy exitosa que vivió desde el Mioceno hasta el Pleistoceno inferior. Su extinción esta asociada a cambios ambientales que afectaron dramáticamente su población. Es una de las especies de notoungulados mejor conocidas en la región pampeana por la abundancia de sus fósiles. Sus fósiles son muy abundantes en la Edad Montehermorense como Chapadmalense. Algunos autores sostienen que Paedotherium typicum y Paedotherium insigne, serian descendientes del representante Mioceno Paedotherium minor. Géneros relacionados: Paedotherium typicum, Paedotherium minor, Paedotherium bonaerense, Paedotherium insigne y Tremacyllus impressus.


Mesotherium cristatum. Serres, 1967.
     
Cráneo exhibido en el Museo de La Plata.  Cráneo semi-completo depositado en el Museo de Miramar.

Aspecto del primitivo Notoungulado Mesotherium cristatum. (*)

Mamífero Notoungulado. Fue un genero de Mediongulados Notoungulados de hábitos completamente terrestres y alimentación herbívora, compuesta principalmente por duros follajes que encontraban en llanuras abiertas. Su tamaño era similar al de una oveja actual, con largas extremidades adaptadas para correr a grandes velocidades cuando era perseguido por los feroces marsupiales o las gigantescas aves de esta época. Su cuerpo era delgado pero robusto. Su cráneo era muy diferente al que acostumbramos a ver en este tipo de animal, ya que presentaba una dentición rodentiforme. Son un genero mas modernos de Tipoterios, exclusivos del continente sudamericano. Sus restos aparecen frecuentemente a fines del Plioceno medio (Pseudotypotherium?) hasta el Pleistoceno medio - superior en los barrancos del litoral marítimo bonaerense entre las ciudades de Miramar y Mar del Plata, aunque son mas abundantes en Ensenada y Olivos. Géneros relacionados: Protypotherium antiquum, Typotheriopsis chasicoensis, Protypotherium australe, Pseudotypotherium histatum y Mesotherium cristatum.


Xotodon catamarcensis. Ameghino, 1887.

 

Cráneo de Xotodon del Plioceno de Catamarca. Ejemplar depositado en Museum für Naturkunde, Berlin. Wikipedia.   Posible aspecto del toxodontido Xotodon. (*).

Mamífero Notoungulado. Fue un género de la familia extinta del suborden Toxodonta, del orden, también extinto de ungulados sudamericanos Notoungulata. El ejemplar que se descubrió del Plioceno de Catamarca, un gran herbívoro del tamaño del actual rinoceronte negro con tres dedos en cada pata. La radiación adaptativa de los ungulados Paleocenos de América del Sur fue precoz y rápida, lo que dificulta encontrar un modelo filogenético lo suficientemente explicativo. Procedentes de pequeños y primitivos animales herbívoros sin competidores, evolucionaron independientemente y aislados del resto de los ungulados durante casi todo el extenso periodo del Cenozoico. Los mamíferos originarios de Sudamérica, evolucionaron independientemente en dicha isla-continente. Alrededor de 1900, Florentino Ameghino inició un catálogo que contiene clasificaciones, estudios, comparaciones y descripciones de más de 9.000 animales extinguidos, muchos de ellos descubiertos por él. Los notungulados incluyen más de 100 géneros agrupados en cuatro subórdenes. Los ungulados sudamericanos proporcionan un caso de aislamiento geográfico tan notable como el de los marsupiales en Australia. Los meridiungulados se conocen a menudo como los ungulados sudamericanos. Los toxodóntidos incluyen unos animales cuyos dientes tienen unas coronas excepcionalmente altas y curvadas. Poseen unas raíces abiertas que crecían todo el tiempo, para compensar el desgaste resultante de alimentarse de las hierbas duras de la pampa. Otros géneros relacionados; Pericotoxodon, Trigodon, Toxodon, Nesodon, Adinotherium, Haplodontherium y Dinotoxodon.


Seudotypotherium hystatum. Cabrera, 1904.

 

Cráneo de Pseudotypotherium s.p del Plioceno de la Prov. de Buenos Aires. Museo de La Plata.

 

Posible aspecto de Pseudotypotherium. (*).

Mamífero Notoungulado. Se trata de un mamífero Notoungulado, perteneciente a la antigua estirpe que evoluciono desde el Paleoceno sudamericano. Era un animal de tamaño medio, tal vez, un poco mas grande que una oveja moderna, pero su cola era algo mas larga al igual que sus patas, y la cabeza como su formula dentaria recuerda a los roedores. Su cuello era corto y de cuerpo algo rechoncho y en el extremo de sus patas presenta una serie de garras muy llamativas. Su alimentación era herbívora, incluyendo en su dieta algunas hojas y sobre todo pasturas que eran muy abundantes en la llanura pampeana. Su hábitos son comparables al actual carpincho o capibara, ósea, cursorial y semiacuatico. Es típico de la Edad Montehermorense. En las zonas comprendidas desde el sur de Mar del Plata y norte de Miramar se han coleccionado una variedad importante de restos fósiles pertenecientes al genero. Géneros relacionados: Protypotherium antiquum, Typotheriopsis chasicoensis, Protypotherium australe, Pseudotypotherium histatum y Mesotherium cristatum.


Promacrauchenia chapadmalense. Kraglievich, 1930.

Craneo y parte del esqueleto de Promacrauchenia, Colección Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

Icnitas atribuidas a Macrauchenichnus rector. Icnogenero de Promacrauchenia. Conicet de Mendoza.

Aspecto de un Macraucheniidae, por el paleoartista Daniel Boh.

Mamífero Litopterno. Es un género extinto de mamíferos de la familia Macraucheniidae, perteneciente al orden Litopterna de los meridiungulata, y de tamaño menor a Macrauchenia del Pleistoceno. La forma del cuerpo recuerda al de un camélido y una trompa corta; alcanzaba los 1,6 metros de altura y 2,5 de largo con casi una tonelada de peso. Su trompa corta le serviría de labio prensil, para permanecer sumergido, acondicionar el aire y como herramienta de uso general. El animal pudo poseer una larga lengua prensil. Comparten muchas adaptaciones morfológicas con los jiráfidos, con los cuales no estaban relacionados. Los fósiles de Promacrauchenia se encuentran en los estratos miocénicos y del Plioceno temprano de Argentina. Los macrauquénidos evolucionaron en total aislamiento en la isla-continente de Sudamérica, desde animales herbívoros. En ese camino evolutivo los promacrauquenias no estaban particularmente especializados, poseían una cola de tamaño medio, patas relativamente largas pero no tanto como las de sus parientes posteriores los macrauquenias, tres dedos en cada pata y un cerebro bien desarrollado. Un animal que vivía en la maleza, alimentándose de plantas herbáceas. Se alimentaban principalmente de las hojas, brotes y tallos de diferentes árboles y plantas, además comían hierbas, frutas, helechos y hongos. Aparte de ser capaces de comer plantas espinosas y correosas. Tras su extinción, su nicho ecológico fue ocupado por litopternos de mayor tamaño y en la actualidad en parte por el guanaco. En el sector de la costa norte del golfo San Matías conocido como Punta Bermeja (en el Tardío-Plioceno Temprano) provincia de Río Negro, Argentina, se encontraron icnitas o huellas, en este caso huellas plantares de las extremidades. Las huellas son de 4 centímetros de profundidad y se extienden a lo largo de 1,30 metros. Datadas en el Plioceno temprano, se las considera dejadas por macrauquénidos del género Promacrauchenia. Otras especies relacionadas: Epitherium laternarium, Eoauchenia primitiva, Diplasiotherium robustum, Neolicaphrium, recens, Promacrauchenia antiqua, Promacrauchenia  kraglievichi, Promacrauchenia chapadmalense, Windhausenia delacroixi,  Pseudomacrauchenia yepesi, Macraucheniopsis ensenadensis.


Eoauchenia primitiva. Ameghino, 1889.

Algunos de los restos de un proteroterio hallados en Termas de Río Hondo. Museo Rincón de Atacama.

Un grupo de Eoauchenias perseguidos por un ave del terror. (*)

Mamífero Litopterno. Se trata de un mamífero de pequeño tamaño y muy parecido a los caballos actuales, pero sin parentesco alguno, de la familia de los proteroterios, perteneciente a una estirpe muy primitiva de América del Sur. Durante aproximadamente 50 millones de años de casi total aislamiento, los mamíferos de Sudamérica-Antártida evolucionaron en un continente isla. Estos animales en la Antártida se extinguieron antes, debido al enfriamiento climático y glaciación que afectaría este continente durante los últimos 37 millones de años. Los proteroterios es uno de los ejemplos más conocidos en convergencia adaptativa o evolución paralela, es decir, la semejanza entre los caballos que se desarrollaron en otros continentes, y el grupo sudamericano conocido como los proteroterios (Proterotheriidae) desarrollados en total aislamiento bio-geográfico. Estos pequeños “falsos caballos” fueron animales gráciles de lomo relativamente corto y extremidades alargadas con pezuñas. En la cabeza, el rostro no es particularmente largo y los ojos eran grandes. Estos animales recuerdan vagamente, más que a los caballos, a las gacelas u otros animales herbívoros pequeños o medianos. Las proporciones de sus miembros indican también que eran habitantes de espacios más boscosos que los caballos modernos, lo que permite hacer inferencias en aspectos paleoambientales y paleoclimaticos, para entender como fue la provincia de Santiago del Estero varios millones de años atrás. Algo que si asemeja a los proteroterios con los caballos es la presencia de un mecanismo de “trabado” en la rodilla, que les permitiría permanecer de pie con menos esfuerzo, y que ha sido propuesto para varias formas de mamíferos sudamericanos fósiles ya totalmente extintas. En 2015, se dieron a conocer los primeros restos de esta familia de mamíferos en el Mio-Plioceno de la Provincia de Santiago del Estero, procedente de la Formación Las Cañas, sobre una de las márgenes del Rió Dulce, próximo a la localidad de Río Hondo, y depositados en el Museo Municipal Rincón de Atacama de esta ciudad. Otra localidad típica para el hallazgo de Eoauchenia primitiva es la localidad bonaerense de Monte Hermoso. Otros géneros conocidos: Diplasiotherium robustum y Epitherium laternarium.


Actenomys latidens. Ameghino, 1888.
     
 
Ejemplar exhibido en el Museo de Miramar.   Ilustración del extinto roedor Actenomys. (*)

Mamífero Roedor. Fue un roedor Caviomorpha  muy común en la región pampeana y es considerado como un fósil guía. Es un genero desaparecido a comienzos del Pleistoceno. Estaba emparentado con el actual genero Ctenomys (tucos tucos) los cuales tienen una gran diversidad en Sudamérica. Es probable que fuera de hábitos subterráneos, ya que sus restos normalmente son hallados en antiguas madrigueras. Su alimentación era herbívora, constituida principalmente por raíces y bulbos. Sus patas delanteras estaban provistas de falanges ungueales muy desarrolladas para la excavación. Cuerpo algo corto pero ancho. Sus vértebras cervicales cortas y poca movilidad, así que el animal debería voltearse completamente para ver hacia atrás. Su tamaño duplica notablemente a sus parientes actuales, y durante el Plioceno fueron la presa predilecta de muchos depredadores. Su extinción esta asociada a la desaparición de otros ejemplares. Su origen es aloctono, pudiendo ingresar probablemente al continente durante el Oligoceno medio. Se han podido colectar centenares de piezas, como esqueletos, cráneos y mandíbulas en la formación Chapadmalal - Monte Hermoso y Vorohue, entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar, como así también en otras partes de la Provincia de Buenos Aires y Misiones. Géneros relacionados: Abolosia castellanosi, Ctenomys (Paractenomys) chapadmalensis, Eucelophorus cabrerai, Phtoramys homogenidens, Pseudoplateomys formosus, Actenomys latidens, Ctenomys talarum y Xenodontomys ellipticus.


Protohydrochoerus perlurbidus. Ameghino, 1888.

Ramas mandibulares de Protohydrochoerus perlurbidus del Plioceno, en el Museo Municipal de Miramar., Reconstrucción en vivo de Protohydrochoerus perlurbidus, por Daniel Boh.

Mamífero Roedor.  Se trata de una versión primitiva de los actuales Carpinchos o Capibaras pero de tamaño mayor, con una talla comparable a la de un tapir asiático. Su cráneo refleja un rostro alargado y estrecho. La longitud del cráneo es la doble a la atribuida al carpincho, superando fácilmente los 50 centímetros. Su fémur y humero, guardan la misma relación en su longitud con el genero actual, pero el cubito, radio, tibia, peroné y demás huesos, son mucho mas desarrollados y largos que estos, por lo cual Protohydrochoerus parecía un carpincho de patas largas, lo que morfológicamente concuerda con mamíferos corredores. Su dentición esta conformada como la de otros roedores, con incisivos desarrollados y largos, y una serie molariforme laminada. Su alimentación estaría basada principalmente de vegetales que crecían en las inmediaciones de zonas pantanosas, pero algunos Paleontólogos descartan la posibilidad de que este tuviera hábitos anfibios. Sus principales restos se hallan en afloramientos geológicos del Plioceno, considerando su desaparición hace unos 2,5 millones de años antes del presente. Géneros relacionados: Anchimysops villalobosi, Anchimysops ultra, Phugatherium cataclisticum, Protohidrochoerus perlurbidus, Chapalmatherium novum, Neochuerus sp.


Eumegamys paranensis. Kraglievich, 1926.

Tamaños comparativos con un humano y un carpincho, el roedor viviente de mayor dimensión.(*)

Carlesia sp (=eumegamys) mandíbula del Mioceno de Chasico (Prov. de Bs As). Museo La Plata.

Cráneo del gigantesco Eumegamys exhibido en el Museo de La Plata, procedente de la localidad de Paraná, comparado con el cráneo del roedor viviente mas grande del planeta, el carpincho.

Mamífero Roedor.  Eran roedores gigantes que vivieron en el Plioceno temprano a tardío, hace entre cuatro a dos millones de años en lo que hoy es la región pampeana Argentina principalmente, pero se han registrado restos aislados en otros sectores de Sudamérica. Poseía incisivos de varios centímetros de largo, aunque sus molares eran más bien pequeños, lo que hace pensar que se alimentaba de vegetales tiernos, frutas o plantas acuáticas. El mayor roedor de nuestros días es el carpincho, un animal que se encuentra en grandes cantidades en Sudamérica y que alcanza los 60 kilos. Eumegamys, también es conocido por los siguientes géneros: Megamys, Isostylomys, Carlesia, Diaphoromys, Rusconia, Protomegamys.


Telicomys giganteus.  Ameghino, 1904.

 

Mandíbulas de Telicomys en la exhibición de roedores fósiles del Museo Punta Hermengo de Miramar. Copias.  

Posible aspecto del gigantesco roedor Plioceno Telicomys. (*).

Mamífero Roedor. Es un género extinto de los roedores de América del Sur. Cuando escuchamos la palabra roedor, enseguida la asociamos con las pequeñas lauchas y ratones que frecuentamos ver en las inmediaciones de nuestros domicilios o en los campos circundantes. Durante el Plioceno se desarrollaron roedores de gran tamaño, llegando a tener tallas similares a la de una vaca domestica. Uno de ellos fue Telicomys giganteus. Tenia patas alargadas y tal vez estaba adaptado a la carrera. Sus mandíbulas presentan grandes incisivos, cuya cara anterior  tienen un ancho de 3 centímetros, acompañados por cuatro molares por cada maxilar y rama mandibular. Suponemos que su hábitat estaba limitado a lugares secos y con follaje, aunque la evidencia fósil es muy escasa para brindar datos mas completos sobre su biología. Algunos restos significativos fueron descubiertos a mediados en los años "40" en cercanías de la ciudad de Miramar, Provincia de Buenos Aires. Algunos autores sugieren que supero los 2 metros de longitud. El pariente vivo más cercano a Telicomys es la pacarana. Genero relacionado: Telicomys gigantissimus y Telicomys amazonensis (especie dudosa).


Paleocavia impar. Ameghino, 1889.

 

Cráneos de cavidae del Plioceno. Museo de Miramar.

 

Aspecto de Paleocavia. (*).

Mamífero Roedor. Es un genero muy abundante durante el Mioceno hasta el final del Plioceno, aunque esta familia merece ser estudiada en su profundidad. Pueden se indicadores (como cavidos) de ambientes calidos templados. Tienen una cabeza grande y rectangular, así como cola muy pequeña o ausente. Poseen cuatro dedos en las extremidades anteriores y tres en las posteriores. es un roedor sin cola, de cuerpo alargado, y extremidades delgadas y cortas, pero que sin embargo corre con gran facilidad y rapidez. Mide unos 25 centímetros. Vivía en lugares con vegetación abundante y relativamente húmedos. Tenia unos 25 centímetros de largo, y estaba relacionada con los conejillos de Indias, cuises y el carpincho (el roedor viviente de mayor tamaño. Tenia una cabeza grande y rectangular, así como cola muy pequeña o ausente. Otros géneros relacionados; Microcavia, Pascualia, Dolicavia, Caviodon, Palaeocavia, Allocavia y Galea.


Thylacosmilus atrox.  Riggs, 1933.
     

Cráneo de Thylacosmilus, Edad Araucanense de Catamarca. MACN de Buenos Aires. Esqueleto de Thylacosmilus recreado in situ en el Museo Punta Hermengo de Miramar, por el Técnico Mariano Magnussen Saffer. Presentado en las JAPV. 2014 Aspecto de Thylacosmiulus. Nótese el detalle del cachorro asomando del marsupio, por Daniel Boh.

Mamífero Marsupial. Fue un importante carnívoro marsupial perteneciente a los Sparassodonta de la Era Terciaria, muy parecido al "Tigre dientes de sable" invasor, pero sin parentesco alguno, ya que este ultimo es un placentario. Es otro ejemplo de evolución paralela, es decir, dos especies totalmente distintas morfológicamente y que nunca habitaron juntas el mismo continente, se parecen, ya que ambas cumplían el mismo rol en el ecosistema. Thylacosmilus llevaba unos largos y afilados colmillos proyectados hacia abajo y adentro de unos 15 centímetros y su tamaño corporal era como la de un puma viviente. A diferencia del "Smilodon", el Thylacosmilus no tenia incisivos ni una baina protectora para los caninos, los cuales crecían permanentemente como los dientes de un roedores. Es muy posible que sus victimas fueran los grandes mamíferos Notoungulados como los nombrados mas anteriormente, los cuales mataban con una simple mordida en el cuello. Sus caninos habrán infligido a sus presas heridas profundas, logrando que el enorme animal muera desangrado segundos después del terrible ataque. En Sudamérica se han hallado muy pocos restos. Se conoce un cráneo muy deformado de la Provincia de Córdoba y Catamarca. Un cráneo mas completo procede del Plioceno de la localidad bonaerense de Chapadmalal.  Su extinción esta asociada a los importantes cambios ambientales que sucedieron al final del Plioceno y a la ausencia de las grandes presas que este asechaba. Thylacosmilus atrox  tubo una masa corporal entre  90-140 kg. Genero Relacionado: Thylacosmilus lensis.


Thylatheridium cristatum. Reig, 1952.
     

 

Mandíbula tentativamente de Thylatheridium. Museo Municipal Punta Hermengo.

 

Aspecto de Thylatheridium cristatum. (*)

Mamífero Marsupial. El Thylatheridium fue un animal perteneciente a la familia de los marsupiales. Su cráneo es relativamente grácil y pequeño, que da cuenta de una caja cerebral estrecha. El hocico es en punta. Su cola era larga y prensil como otros didelphidos. Este grupo son adaptables a ambientes diversos, aunque preferirían las zonas arboladas, cercanas a alguna fuente de agua. Estas necesitarían disponer de un refugio seguro que les proporcionara reparo durante el día, ya que sus actividades son nocturnas, y abrigo durante el invierno, periodo que le resultaba especialmente critico ya que no toleraría bien los enfriamientos y los fuertes vientos que provenían del Pacifico. Sin embargo, no construía madrigueras. Aprovechaba los refugios naturales -cuevas formadas en las rocas y, sobre todo, los troncos de los árboles-, o bien ocupaba refugios construidos por otros animales y abandonados. Probablemente Thylatheridium era hábitos sumamente solitarios, o por lo menos el registro fosilífero parecería reflejar esta conducta. Thylatheridium era omnívoro y tenia una dieta variadísima. Esta peculiaridad de ser un depredador no especializado le permite adaptarse casi a cualquier tipo de hábitat. Cuando se trata de vegetales le apetecerían especialmente los frutos maduros, y también los brotes y los tallos tiernos. Consumía invertebrados -insectos y lombrices- y muy a menudo aves pequeñas, que, sobre todo en apoca de cría, eran un componente principal de su alimentación. Se han podido rescatar restos muy interesantes y completos del presente genero, en los afloramientos geológicos del litoral marítimo bonaerense, en los parajes de Barranca de Los Lobos, Chapadmalal y Miramar, como así también, en los sedimentos Terciarios del Quequen salado y Monte Hermoso. Géneros relacionados: Didelphis albiventris, Didelphis crucialis, Didelphis reigi, Hyperdidelphys inexpectata, Lestodelphys halli, Lestodelphys juga, Lutreolina crassicaudata, Lutreolina tracheia, Monodelphis dimidiata,  Thylamys pusillus, Thylamys contrerasi, Thylatheridium pascuali, Thylophorops perplata y Thylophorops chapadmalensis.


Microtragelus (Argyrolagus) argentinus. Ameghino, 1904.   

Cráneo de Argyrolagus de la Col. del Museo de La Plata.

Esqueleto deArgyrolagus recreado a partir de los fósiles conocidos. Museo Municipal de Miramar.

Aspecto de Argyrolagus (*).

Mamífero Marsupial.  Fue un pequeño mamífero marsupial de tamaño pequeño, como un ratón (aprox. 40 cm de largo), emparentado con los actuales canguros de Australia y las zarigüeyas de América del sur. Su apariencia es muy semejante a las actuales ratas canguros de Egipto. Tenia largas patas traseras y brazos cortos. Sus mandíbulas eran con apariencia rodariforme. Tal vez, tuvo orejas largas, pero estas no se han preservado como fósiles. Se alimentaba de vegetales e insectos y probablemente tuvo hábitos crepusculares o nocturnos. Sin embargo, Argyrolagus fue parte de una evolución notable e independiente que tuvo lugar en Sudamérica durante los últimos 70 millones de años, cuando esta quedara aislada del resto de las masas continentales y se desarrollara una fauna única y que no se repitió en otras partes del mundo. Estos marsupiales, mamíferos con bolsa, habían ocupado nichos ecológicos que en otras partes del mundo estaban ocupados por mamíferos placentarios. El primer hallazgo se realizó en el yacimiento de Monte Hermoso, al sur de la provincia de Buenos Aires. Es curioso que el nicho ocupado por Argyrolagus, no fuera ocupado por otra especie. Géneros relacionados: Argyrolagus palmeri (Edad Montehermorense), Argyrolagus scagliari (Edad Chapadmalense) y Microtragulus reigi (Formaciones Chapadmalal, Vorohue, Barranca de los Lobos y San Andrés). También se han recupero restos en sedimentos del Plioceno de Miramar, Quequen Grande y Pehuen Co.


Thylophorops chapadmalensis. Ameghino, 1908.

Coprolitos y otros desechos escatológicos atribuido a Thylophorops. Plioceno de Miramar.

Rama mandibular de Thylophorops. Colección Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

Posible aspecto de Thylophorops. (*).

Mamífero Marsupial.  Es un género extinto de marsupiales didelfimorfos de la familia Didelphidae, estrechamente emparentado con los géneros de zarigüeyas modernas Philander y Didelphis. Sus fósiles proceden de la provincia de Buenos Aires en Argentina. Una de sus especies, Thylophorops lorenzinii, es el mayor representante conocido de los didélfidos, con un peso estimado entre 4,7 a 7,5 kilogramos, superior al de Didelphis virginiana. Un hallazgo recientemente publicado, señala que tal vez, un representante de Thylophorops chapadmalensis fue depredado por un Cyonasua lutaria, ya que ambos fueron encontrados asociados a otras especies dentro de una cueva (crotovina) atribuida a un gran armadillo. También se le atribuye a este genero de marsupial, los restos de varios coprolitos (excremento fosilizado), encontrado en el interior de esta estructura.


Hyperdidelphys inexpectata.  Ameghino, 1889.

 

Mamífero Marsupial. Es un género extinto de marsupiales didelfimorfos de la familia Didelphidae. Sus fósiles, datados entre el Mioceno Superior y el Plioceno Superior, proceden del centro y noreste de Argentina. Las adaptaciones carnívoras de las especies de Hyperdidelphys se corresponden con un proceso general de declinación de los marsupiales Sparassodonta hacia el Mioceno tardío y Plioceno de América del Sur, un proceso que precedió a la llegada de los carnívoros placentarios inmigrantes de origen holártico a partir del establecimiento del puente panameño entre ambas Américas. Seguramente atacaba y acechaba dentro de las madrigueras, depredando a pequeños roedores, armadillos, notoungulados, anfibios entre otros.


Lutreolina tracheia. Rovereto 1914.

 

 

Restos recreados in situ del genero Lutreolina sp. Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

 

Aspecto general del genero Lutreolina sp del Mioceno - Holoceno.  Por Carlos C. Wiedner.

Mamífero Marsupial. Es una especie e mamífero marsupial, cuyo género es conocido en América del Sur desde el Terciario. Los registros más antiguos de representantes de este género han sido referidos al Mioceno tardío (Edad Huayqueriense) del Noroeste y el centro argentinos (Provincias de Catamarca y La Pampa), pero Lutreolina tracheia se conoce de niveles pliocenos (edades Montehermosense y Chapadmalalense) de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Catamarca. Seguramente, como sus parientes actuales habitaba en pastizales junto a humedales de tierras bajas. Presentan una cabeza pequeña y las patas son cortas. Tienen un cuerpo alargado. Seguramente se alimentaban de pequeños mamíferos, aves y sus nidos, anfibios, reptiles, peces, moluscos, e insectos; en menor medida lo hace de alimento de origen vegetal. El genero también es conocido durante el Pleistoceno y Holoceno. En la actualidad se conocen dos especies vivientes; Lutreolina crassicaudata y Lutreolina massoia.


Chapalmalania altaefrontis. Ameghino,1908.
   

Cráneo de Chapadmalania superponiendo las marcas dentales en hueso de Eosclerocalyptus. Tomado de Paleo.  Electrónica.

 Reconstrucción de Chapadmalania. (*)

Mamífero Carnívoro. Fue un "Procionido" que llego a América del sur en el gran "Intercambio Biótico Americano" ocurrido en este periodo. Se adaptaron rápidamente a las nuevas condiciones ambientales, diversificándose por todo el continente. Chapalmalania altaefrontis debió parecerse a un mapache gigante de 2 metros de longitud y 1 metro de altura. Era tan grande que la primera vez que se hallo este animal, los paleontólogos creían que era un oso prehistórico como aquellos que vivieron durante el Pleistoceno. Es muy probable que su dieta fuera muy variada, como plantas, huevos, peces, frutos, insectos y carroña. Su cráneo era ancho y parecido a un lobo. La dentición era completa, con incisivos curvados y anchos, caninos robustos y cortos, y sus molares presentan una superficie masticatoria para trituración de alimentos. Su similitud con el panda gigante de oriente es otro ejemplo de convergencia adaptativa o evolución paralela. Este enorme animal desaparece del registro fosilífero hace 3 millones de años atrás y se conocen muy pocas piezas de diagnostico. En el año 2014, se presento el hallazgo de restos fósiles en la ciudad de Olavarria, donde un ejemplar de Eosclerocalyptus lineatus (Gliptodonte) fuera depredado por Chapalmalania. Este raro y enorme Procionido tuvo una masa estimada entre 25 y 30 kg.


Cyonasua lutaria.  Cabrera, 1936.

 
Esqueleto parcialmente completo de Cyonasua lutaria. Colección del Museo Municipal Punta Hermengo.   Reconstrucción en vivo del prociónido Cyonasua del Plioceno bonaerense. (*)

Mamífero Carnívoro. es una especie extinta de prociónido en Sudamérica. En griego, su nombre significa "coatí-perro. Era un Procionido al igual que Chapalmalania, pero de menor tamaño, emparentado con los actual genero Nasua que vive en la selva amazónica y misionera. Perteneciente a la fauna aloctona cuya estirpe evoluciono en Sudamérica desde el Mioceno, es decir, hace 10 millones de años, siendo unos de los primeros carnívoros placentarios que invadieron el continente. Fueron hallados en sedimentos de las Provincias de Catamarca, Mendoza, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa. A diferencia de otros carnívoros, Cyonasua lutaria poseía unos caninos muy desarrollados y robustos, y seguramente se habrá alimentado de mamíferos pequeños como el Paedotherium o de los antecesores de los actuales armadillos, pero también aprovecharía frutos, huevos y larvas. Sus primeros fósiles fueron clasificados en Argentina en 1885, sin embargo Cyonasua sp. vivió entre los 3,6 y 2,5 millones de años, con grandes mamíferos que habitaban América del Sur. Debió ser parte importante del Gran Intercambio biótico de las Américas, en el que la fauna emigró de América del Norte a través de Centroamérica hacia América del Sur y viceversa, como resultado del surgimiento del Istmo de Panamá, un par de millones de años atrás. De este genero se ha rescatado parte de un esqueleto en la ciudad bonaerense de Miramar y preservado en el Museo Municipal Punta Hermengo de esta localidad.


Conepatus altiramus. Reig, 1952.

 

Recreación in situ del genero Conepatus. Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

 

Posible aspecto del genero Conepatus del Plio- Pleistoceno de la región pampeana (*).

Mamífero Carnívoro. Los zorrinos conocidos de América del Sur, tanto fósiles como vivientes, son asignables al género Conepatus. Esta familia de los mefitinos está formada por carnívoros pequeños a medianos, delgados y alargados, de patas muy cortas y cola bien desarrollada. Muchas especies tienen a los lados de la abertura anal unas glándulas que emiten secreciones pestilentes. En sedimentos probablemente referibles al Plio-Pleistoceno temprano y medio de las barrancas de la costa atlántica, cerca de Miramar se registra el zorrino Conepatus altiramus. Este zorrino posiblemente es ancestral a las especies posteriores del género Conepatus, al que pertenecen todos los zorrinos vivientes de Sudamérica. Anteriormente a los zorrinos fósiles y actuales se los consideraba dentro de la subfamilia de Mustelidae, pero recientes estudios filogenicos han mostrado que Mephitinae es el grupo hermano de Mustelidae y Procyonidae, por lo que ha sido elevada al nivel de familia. Los registros más antiguos de méfitidos provienen del Ensenadense (Pleistoceno temprano-medio). Restos fósiles de Conepatus se han registrado en Venezuela, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina.


Pyramiodontherium bergi. Moreno & Mercerat, 1891.

(*)

(*)

Mamífero Xenarthro. Se trata de un Xenarthro emparentado con los Megatheriinae, frecuentes representantes fosilíferos en los afloramientos geológicos del Mioceno tardío – Plioceno temprano de las Provincias de Catamarca y Tucumán. Restos muy completos y de alto valor paleontológico fueron rescatados recientemente en niveles informalmente llamados “Araucarense” en el Bajo de Andalhuala, Catamarca. Su cráneo presenta un rostro mas ancho que largo. Este interesante perezoso extinguido presentaba falanges ungueales muy desarrolladas al igual que otras especies extintas o vivientes. Su alimentación estaría constituida por vegetación que abundaba en la región durante el Terciario, aunque también podrían haberse alimentado de carroña, como se ha demostrado con otros representantes del infraorden Pilosa. Su fémur era corto y robusto (recuerda fácilmente a los gigantes del Pleistoceno). En esta región también vivió otro gigante emparentado con el genero en cuestión, llamado Plesiomegatherium hansmeyeri, de talla algo menor al genero Megatherium fue un típico megamamifero del N.O Argentino.


Proscelidodon patrius.  Ameghino, 1888.

 

Cráneo de Proscelidodon patrius del Plioceno argentino, Col. Museo Municipal de Miramar.

 

Reconstrucción de Proscelidodon, por el paleoartista Daniel Boh.

Mamífero Xenarthro. Es tal vez, el Xernarthro mas típico en sedimentos del Terciario superior de la región pampeana, ligeramente emparentado con Scelidotherium y Scelidodon del Pleistoceno. Se trata de un enorme Pilosa, que vivió en estas llanuras durante el Plioceno tardío. Se caracterizaba por un cráneo macizo y alargado. Cuerpo rechoncho y grotesco. Extremidades robustas y cortas. Probablemente estaría cubierto por un larga pelambre, como en otros perezosos mejores conocidos, citados en esta PaleoGuia. Su alimentación estaría compuesta por los largos y comunes pastizales, vegetales de pantanos y posiblemente de carroña. Es probable que pudiera pararse sobre sus patas traseras, como así también construir largas galerías para refugiarse. Sus restos son hallados con frecuencia en las inmediaciones de las localidades fosilíferas de Chapadmalal y Monte Hermoso en la Provincia de Buenos Aires. Géneros relacionados: Proscelidodon patrius, Scelidotherium floweri, Scelidotherium parodi, Scelidodon patrius, Scelidotherium leptocephalum y Scelidodon capellini.


Plesiomegatherium halmyronomum. Cabrera, 1928.

 

Cráneo de Plesiomegatherium. Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

 

Reconstrucción de Plesiomegatherium. Realizado por el paleoartista Daniel Boh.

Mamífero Xenarthro. Se trata de otro enorme Pilosa, de unos 2 metros y medio de largo con un peso de unos 500 kilogramos. Su hábitat sería de bosques de algarrobos y quebrachales con un clima más cálido y húmedo que el actual, no tendría enemigos naturales ya que en esos tiempos los principales carnívoros eran marsupiales del tamaño de un perro grande. Mamíferos poco sociables con hábitos vegetarianos. Eran animales terrestres, sin duda por su tamaño se veían imposibilitados de ser arborícolas como sus parientes actuales. Se alimentaban en posición bípeda. El Plesiomegatherium, tenia un rostro  más ancho que largo y los molares superiores poseen sección cuadrangular. Los perezosos terrestres, como los demás xenartros, evolucionaron en aislamiento en Suramérica, que era una isla-continente durante el Paleógeno. Durante el Plioceno, se formó el istmo panameño, causando el Gran Intercambio Biótico Americano, y una extinción masiva de mucha de la megafauna originaria suramericana. Los perezosos terrestres sin embargo, se vieron poco afectados y continuaron prosperando a pesar de la competencia de los inmigrantes del norte. De hecho, los perezosos terrestres estuvieron entre los animales suramericanos que migraron hacia Norteamérica, donde florecieron hasta el final del Pleistoceno. En el sur, los descendientes y parientes de Plesiomegatherium los perezosos gigantes vivieron hasta hace unos 10.000 años. Se ha citado con frecuencia la aparición de una expansiva población de cazadores humanos como la causa de su extinción. Las especies de Megaterios se volvieron mayores con el tiempo, siendo la especie del Pleistoceno tardío, el  Megatherium americanum la de mayor tamaño alcanzando las dimensiones de un elefante africano. Los megaterios llegaban a medir 5 m de altura cuando se alzaban sobre sus patas traseras; la cabeza era relativamente pequeña, las patas delanteras algo más largas y robustas que las traseras y tenían grandes garras que utilizaban tanto para escarbar en busca de raíces y tubérculos como para defenderse. Sus fuertes mandíbulas constaban de 16 molares (8 en cada maxilar) carentes de esmalte.


Myrmecophaga carolaameghinoi.  Kraglievich, 1934.

 

Esqueleto de Myrmecophaga tridáctila, en el Museo Argentino de Ciencias Naturales. Ilustrativo.

 

Aspecto de Myrmecophaga. Por Brehm, Alfred Edmund. 1895. Life of animals.

Mamífero Xenarthro. Se trata de un integrante extinto de la familia Myrmecophagidae hallado, correspondiente al Plio-Pleistoceno bonaerense. Se lo conoce por el fósil de un metacarpiano (hueso de la mano) procedente de la localidad de Monte Hermoso, pero de talla algo menor a los ejemplares vivientes. Si nos guiamos por su representante viviente, el Myrmecophaga tridáctila, Myrmecophaga carolaameghinoi tenía un hocico alargado y convexo, adaptado especialmente para su alimentación. Poseía una cola prensil peluda en la base y pelada en la punta y 4 garras poderosas y largas en las patas delanteras y 5 pequeñas en las traseras. Un ejemplar adulto puedo alcanzar 2 metros de longitud desde la punta del hocico hasta la punta de la cola; con una lengua de hasta 50 cm de longitud, su vista es débil aunque tiene bastante desarrollados los otros sentidos, es edentado (carece de dientes), se alimenta de hormigas y termitas, entre sus parientes filogenéticos, los más próximos son los armadillos y los perezosos. La presencia de un oso hormiguero en la parte sur de la provincia de Buenos Aires indica un clima muy distinto al actual, pudiendo ser para esta época, un clima templado a calido, con áreas abiertas semejantes a la zona del chaco-paraguayo. Esta especie fue descrita originalmente en el año 1934 por el paleontólogo argentino Lucas Kraglievich, especialista en mamíferos fósiles, bajo la combinación científica: Nunezia caroloameghinoi, integrándola así en un género nuevo y exclusivo. En el año 1976, Sue E. Hirschfeld lo transfirió al género Myrmecophaga, señalando que su talla era menor a la de la especie viviente.


Ringueletia simpsoni. Bordas, 1933.

 

Conjunto de restos fósiles de Ringueletia simpsoni, del Plioceno de Miramar. Museo Punta Hermengo.

 

Posible aspecto de Ringueletia simpsoni. tomado del paleoartista Jorge Blanco en el libro Bestiario Fósil, como Pampatherium.

Mamífero Xenarthro. Fue un armadillo de gran tamaño. Los restos recientemente recuperados, y asociados a otros vertebrados contemporáneos en el Plioceno de la ciudad de Miramar, constituye hasta el momento la primera evidencia directa que vincula a estos grandes armadillos extintos con paleocuevas o crotovinas halladas en esta edad geológica. La masa corporal ha sido estimada en 40 kg. Si bien no se ha profundizado sobre la paleobiología de esta especie, el gran desarrollo de las crestas de inserción muscular observadas en su húmero, junto a la presencia de falanges ungueales carpales comprimidas y acuminadas, podría correlacionarse con un activo hábito cavador.  En este sentido, creemos que el conjunto de información precedente representa un argumento sustancial para postular a Ringueletia simpsoni como el constructor de la de grandes galerías subterráneas, las cuales utilizaría para protegerse y cuidar su descendencia, aunque en algunos casos como el estudiado, podría haberse convertido en una trampa mortal. De alimentación variada. Otras especies relacionadas; Holmesina paulacoutoi, Kraglievichia paranensis, Scirrotherium, Vassallia y Plaina.


Paraeuphractus sabateri. Esteban, G. 2006.  

Ejemplares de Paraeuphractus sabateri del Museo Municipal Rincón de Atacama, Termas de Rió Hondo, provincia de Santiago del Estero, e ilustración de su posible aspecto.

Mamífero Xenarthro. Es un mamífero cingulato, representado por los quirquinchos o armadillos que actualmente viven en gran parte de Sudamérica y constituyen un grupo muy particular de la fauna neotropical. Se caracterizan por poseer un caparazón dorsal formado por las placas yuxtapuestas, ordenadas por lo general en filas transversales, con cola bastante larga y extremidades cortas. El nuevo taxón extiende la distribución geográfica del género fuera de los valles de altura de las provincias de Catamarca y Tucumán y considerado como una especie Montehermosense (Plioceno temprano). Paraeuphractus sabateri  procede de la Formación Las Cañas, en un área próxima a la ciudad de Las Termas de Río Hondo,  provincia de Santiago del Estero. Se rescataron tres ejemplares, dos de los cuales presentan el caparazón dorsal casi completo. Se colectaron, además,  dos cráneos, una hemimandíbula y diversos restos de postcráneo. La especie sabateri, hace referencia a su descubridor, el señor Sebastián Sabater, director del Museo de Termas de Rió Hondo, provincia de Santiago del Estero. Su alimentación, seria variable, como en otros armadillos. Otras especies relacionadas; Paraeuphractus prominens, Doellotatus chapalmalensis, Macrochorobates chapalmalensis, Chorobates recens, Tolypeutes sp., Chaetophractus villosus y Zaedyus pichiy.


Chlamydotherium paranense.  Ameghino, 1883.
 

Fragmento de cráneo de Pampatheriidae Houston Museum of Natural History. Ilustrativo.

Pata delantera de Pampatheriidae. Houston Museum of Natural History.  Ilustrativo.

Aspecto de Chlamydotherium paranense,

Mamífero Xenarthro. Fue un enorme dasipodido Pampatheriidae, pero algo mayor que Pampatherium del Pleistoceno. Presenta un caparazón con escudete escapular y pelviano diferenciados, corto el anterior y prolongado el posterior, divididos por unas pocas bandas móviles. Compuesto por placas grandes, con una amplia figura central como en la mayoría de los representantes de la familia. Tenia un cráneo proporcionalmente mas robusto que el Pampatherium, con 36 dientes en sus mandíbulas. Patas largas a comparación con otros dasipodidos, pero igualmente anchas y fuertes. Cola con placas y escamas óseas y corneas. Alimentación muy variada, constituida principalmente desde plantas hasta cadáveres en buen estado de descomposición. Entre las ciudades de Miramar y Mar del Plata se pueden observar una variedad increíble de paleocuevas atribuidas a este genero o alguna especie morfológicamente similar. Desde el siglo pasado hasta nuestros días, los investigadores han discutido y planteado distintas teorías sobre si estos pampateridos están mas relacionados con los gliptodontes que con los dasipodidos. Otras especies relacionadas; Holmesina paulacoutoi, Kraglievichia paranensis, Scirrotherium, Vassallia y Plaina.  Ameghino y Rovereto, 1914.


Paraglyptodon chapadmalensis.  Ameghino y Rovereto, 1914.

 

Fragmento de rama mandibular atribuido tentativamente a  Paraglyptodon. Museo de Miramar.

 

Reconstrucción en vivo de Paraglyptodon chapadmalensis, común en estratos Pliocenos de la región pampeana. (*)

Mamífero Xenarthro. Es un Gliptodonte cuya familia se encuentra mejor desarrollada en el Pleistoceno. Fue una especie muy típica en la antigua pampasia de talla mucho menor que el genero Glyptodon. Se caracteriza por tener una coraza formada por placas óseas y corneas de origen epidérmico. Su cabeza estaba protegida por un escudete cefálico. Su cráneo era pequeño a comparación de su cuerpo tosco, con ramas mandibulares muy desarrolladas y una hilera de dientes muy compleja sin esmalte. La cola estaba formada por anillos óseos, el cual, podía ser utilizado para defensa cuando era intimidado por los marsupiales carnívoros de la época, como el Thylacosmilus. Tenia unos dos metros de largo y su peso fue de 250 kilogramos. Se alimentaba principalmente de vegetales duros. Los restos fósiles de esta especie generalmente son muy fragmentarios y aislados. Se extinguió al final del Plioceno, Hace 3 millones de años atrás, pero quedo reemplazado por algunas especies mas exitosas, logrando una gran diversificación y adaptación a la nueva complejidad del ambiente durante el Pleistoceno.


Plohophorus figuratus.  Ameghino, 1887.

 

Tubo caudal de  Plohophorus figuratus procedente de la localidad de Monte hermoso. Museo de La Plata.

 

Imagen ilustrativa. Publicada por Derf.

Mamífero Cingulata.  El Plohophorus fue un animal de más de dos metros de largo, un metro de altura, y pesaba cerca de una tonelada. Como los demás gliptodontes su dieta era herbívora, de hábitos pastoreadores, desplazándose en ambientes abiertos con predominio de vegetación herbácea. Entre sus características principales, se destacó un caparazón macizo y rígido, un escudo del mismo material que le protegía la cabeza y una cola también con recubrimiento óseo. Durante el cuaternario migraron hacia el norte llegando hasta la mitad del actual territorio de los Estados Unidos. Los gliptodontes se extinguieron hace menos de 10 mil años, junto con la mayor parte de los megamíferos. Géneros relacionados: Los Plohophorini están representados en la Edad Chapadmalense por Plohophorus figuratus y Plohophorus conterminus, que se distinguen por por la porción distal del tubo caudal (recurvada hacia arriba en el segundo), mientras que en el Montehermorense se distinguen Plohophorus Ameghino y Plohophoroides Castellanos. Otras especies relacionadas; Plohophorus paranaensis,


Eosclerocalyptus lineatus. Ameghino, 1888.

Coraza de Eosclerocalyptus lineatus, del Plioceno de Olavarria. Tomado de Paleontología Electrónica. Coraza y restos varios de un posible Eosclerocalyptus sp, del Plioceno Temprano. Museo Rincón de Atacama. El Neosclerocalyptus del Pleistoceno, era relativamente semejante a su representante Plioceno. Por Daniel Boh.

Mamífero Cingulata. Son uno de los mamíferos de herbívoros Cenozoico más reconocidos en América del Sur (aunque para el Plioceno algo escasos), llegaron a América del Norte durante la Gran Intercambio Biótico Americano. En el año 2013, un grupo de prestigiosos paleontólogos e investigadores argentinos, dieron a conocer el hallazgo de una coraza, junto a distintas partes del esqueleto de Eosclerocalyptus lineatus, cerca de la ciudad de Olavarría, en la Provincia de Buenos Aires, en una edad sedimentaria  denominada "Cantera Avellaneda" aún es poco conocida. Lo impresionante de este hallazgo, mas allá del paquete óseo de este organismo, fue que varios restos fósiles de Eosclerocalyptus, presentaban marcas  de la mordedura coincidente claramente con la dentición del procionido Chapalmalania, también del Plioceno. Durante la mayor parte del Cenozoico, carnívoros placentarios estaban ausentes de América del Sur. El nicho ecológico de los carnívoros y / o carroñeros fue ocupado durante la mayor parte de la era terciaria por varios grupos, principalmente mamíferos marsupiales y aves corredoras. Este peculiar hallazgo también permitió brindar mucha información de la muerte de este gliptodonte y su medio ambiente. La evidencia de la depredación de estos grandes mamíferos acorazados es muy escasa y limitada a un cráneo Plioceno (Glyptotherium) en América del Norte y algunas últimas muestras del Holoceno Pleistoceno-primeros en América del Sur, con señales de consumo humano de una antigüedad de 12700 años.


Eleutherocercus sp. Koken 1888.

Mazo del tubo caudal de Eleutherocercus setifer, en el Museum für Naturkunde, Berlin.

Posible cráneo de Eleutherocercus sp, in situ. recuperado por el Museo de Miramar.

Aspecto de un Doedicurino como Eleutherocercus por Peter Schouten.

Mamífero Cingulata. Este animal, que está relacionado con los armadillos actuales, estaba cubierto por un caparazón y tenía un gran mazo al final de la cola para defenderse de los depredadores, como el Smilodon. Se cree que el mazo con espinas los tenían los machos para la competencia por el territorio o el apareamiento. Tal mazo también se encontraba en el anquilosaurio, un dinosaurio tireóforo del Cretácico. Medía unos 1,5 metros de altura y su longitud era de 3 metros. Era herbívoro y habitaba en bosques y praderas. También se cree que tenían una visión muy pobre. Los Gliptodontes constituyen un dado de Cingulata caracterizado por la presencia de una coraza dorsal rígida, constituida por osteodermos. Este y todos los gliptodontes ahora pertenecen a la familia Chlamyaphoridae, (antes de 2016, familia Glyptodontidae), a partir de nuevos estudios genéticos. Eleutherocercus fue descripto a partir de un tubo caudal del Plioceno de Uruguay y, posteriormente, se asignaron caparazones parciales y osteodermos aislados. Los osteodermos o placas óseas del caparazón presentan una superficie externa lisa, con grandes perforaciones semejante a Doedicurus, pero de menor tamaño. Una cavidad esferica en el caparazón dorsal en el sector alto de la pelvis,  probablemente alojara el cuerpo glandular principal. A pesar de que existen glándulas pélvicas en Dasypodidae Euphractinae, esta estructura es prácticamente única entre los Chlamyaphoridae. Vivió entre el Plioceno tardío y Pleistoceno temprano de Uruguay y Argentina principalmente.


Succinea aff. meridionalis. d’Orbigny, 1837.

 

Ejemplar de Succenea sp. Colección Museo de Miramar.

 

Aspecto de un ejemplar viviente del genero Succenea sp.

Invertebrado, Gasterópodo. Es un género de pequeños caracoles de la tierra gasterópodo molusco de la familia Succineidae. Por lo general viven en hábitats húmedos como pantanos. Los sedimentos portadores de estos organismos refleja una asociación existencia de un cuerpo de agua dulce, de escasa dimensión y de poca profundidad, con variación hídrica, desarrollado en un clima cálido-húmedo y dentro de la Región Neotropical, indicando condiciones ambientales locales temporarias durante el lapso estimado, hace 3 millones de años antes del presente. Si bien sus restos fueron hallados en distintas regiones del país, se destacan en sedimentos de la Edad Chapadmalense, entre las ciudades de Mar del Plata y Miramar, como así también en Formación Andalhuala (Plioceno temprano) del Valle de Yocavil, provincia de Catamarca, Argentina. Otras especies relacionadas;


Paraalbizioxylon sp. Schuster, 1910.

 

Algunas de los numerosas maderas fósiles halladas en la localidad de Termas de Rió Hondo, atribuidas al Plioceno temprano. Colección del Museo Municipal de Paleoantropología "Rincón de Atacama".

Paleobotánica. La familia Leguminosae o Fabaceae  se distribuye actualmente en todos los continentes a excepción de la Antártida. Comprende aproximadamente 720 géneros y con unas 18000 especies es la tercer familia de angiospermas en cuanto a su número de representantes. Es el primer registro que se encuentra en la provincia de Santiago del Estero, a través de estos materiales se pudo obtener sobre el contexto ambiental de la época en leños fosilizados que fueron hallados en la formación Choya (Mio-Plioceno) y es el primer registro fósil de maderas de leguminosas. Estos hallazgos fueron localizados a orillas del río Dulce en cercanías de la ciudad de Termas de Rió Hondo, recuperados por Sebastián Sabater y pertenecen a la colección del Museo Municipal de Municipal Rincón de Atacama. En estas tareas de investigación trabajaron, el Dr. en Geología Rafael Herbert, la Dra. Alexandra Crisafulli y la profesora Mercedes Martínez, grupo que pertenece a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste y Centro de Ecología Aplicada del Litoral, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Corrientes. Estas plantas fósiles que se encuentran en distintos lugares en el interior del departamento Río Hondo, son especies que tienen los troncos bien preservados y los tejidos vegetales, lo que permite que se los pueda examinar, aunque sean piedras, con un tratamiento adecuado. Esto permite saber que tipo de troncos y de árboles eran, en qué ambiente vivían, si eran bosques, desiertos o montes, el clima y qué otras plantas existían en esos años.


Rizolitos. Klappa, 1980.

Rizolitos (molde vegetales) del Plioceno de Miramar. Colección Museo Municipal Punta Hermengo.

Rama mandibular de un camelido gigante (Pleistoceno) con rizolitos sobre las mismas. Colección Museo Municipal Punta Hermengo.

Paleobotánica. El termino rizolito describe aquella roca cuyos razgos estructurales, texturales y origen son el resultado total o mayoritariamente de la actividad de una antigua planta. Estas trazas de raíces son de variable morfología y concentraciónes. Los rizolitos son estructuras de bioturbación diagnósticas de diagénesis meteórica y exposición subaérea, características de ambientes continentales. Es menos habitual el hallazgo de restos fósiles de vegetales, ya que las plantas están conformadas principalmente por celulosa, sustancia que se descompone fácilmente en condiciones normales. Los moldes se forman durante la vida de la planta cuando las bacterias y otros organismos del suelo acumulan minerales sobre las paredes de la raíz como producto de su actividad metabólica. Al morir el vegetal y desintegrarse sus partes orgánicas, estas paredes revestidas de minerales se rellenan de sedimento preservando la forma que tuvo la raíz de la planta originalmente.


Procornitermes. Emerson, 1949.

 

Detalles en restos de un Toxodontidae con marcas realizadas por termitas. Museo Paleontológico de San Pedro.

 

Nido de Termitas fósiles del Plioceno de la ciudad de Miramar. Foto del Museo Municipal Punta Hermengo.

Insecto, Isoptero. Es un género de termitas perteneciente a la familia Termitidae. Son un grupo de insectos sociales que construyen nidos (termiteros). Las termitas se alimentan de la celulosa contenida en la madera y sus derivados, la que degradan gracias a la acción de los protozoos de su sistema digestivo, con los que viven en simbiosis. La mayor parte de las termitas son de climas tropicales o subtropicales, pero unas pocas viven en climas templados. Actualmente, la familia Termitidae, de la que forman parte estos voraces insectos, se ha retirado de la provincia de Buenos Aires, ocupando zonas por encima del paralelo 32, donde predominan condiciones de clima subtropical. Sólo existe una pequeña población en las sierras de Tandil y otra en península Valdez, Chubut, que podrían ser grupos relictuales de épocas pasadas. La desaparición de las termitas en la provincia de Buenos Aires se produjo en algún momento durante la Edad Lujanense (8.500 a 128.000 años).A Fines del Plioceno en la edad chapadmalalense de la costa atlántica argentina, mas precisamente en Miramar, se han hallado nidos fósiles de termitas y de hormigas. Los géneros representados son Procornitermes y Acromyrmex (Acromyrmex), los cuales en la actualidad se registran en zonas abiertas, con humedad  y áreas no indudables y clima templado. Para el Uquiense se registra el genero Termes. En el año 2016, el Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” de San Pedro dio a conocer restos fósiles de un toxodontidae (del Pleistoceno) con marcas de forma “esrtrelladas” atribuidas a termitas.


Coprinisphaera. Sauer, 1955

 

Nido de escarabajo con molde de la larva. Plioceno de Miramar. Museo Municipal Punta Hermengo.

 

Nido de escarabajo con larvas. Ilustrativo. (*).

Insecto. Las ichnoespecies conocidas de Coprinisphaera se han relacionado generalmente con escarabajos peloteros de hábitos necrófagos que viven en ambientes dominados por pastizales habitados por grandes herbívoros, que proporcionan el estiércol para construir bolas de cría. En el Plioceno y Pleistoceno bonaerense se han recuperados evidencia de la existencia de estos, por el hallazgo de nidos fósiles en los sedimentos fosilíferos. Muy rara vez, son divisados por los especialistas, por su característica forma “circular”. En el año 2014, el personal del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar, recupero en sedimentos del Plioceno tardío, un nido, el cual, contenía el molde de la larva de un escarabajo. Los coleópteros presentan una enorme diversidad morfológica y ocupan virtualmente cualquier hábitat, incluidos los de agua dulce, aunque su presencia en ambientes marinos es mínima. Los coleópteros son insectos holometábolos o endopterigotos, ya que sufren una metamorfosis completa con estados de larva, pupa e imago (adulto) netamente diferenciados. La larva normalmente sufre muchas mudas. Otros icnofosiles semejantes fueron registrados en la zona de Las Grutas, Pleistoceno superior de la ciudad de Necochea. Estudios muy interesantes se vienen llevando acabo en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires. Otros icnoespecies conocidas; Coprinisphaera akatanka, Coprinisphaera kraglievichi y Coprinisphaera tonni.


 

Otros Vertebrados del Plioceno Argentino: Sparassocynus, Pseudohalmarhipus, Nuñezia, Dankomys, Cholomys, Proctenomys, Eucoelophorus, Pseudoplataeomys, Pithanotomys, Abrocama, Neoepiblema, Dabbenea, Eumegamys, Isomyopotamus, Neoreomys, Cardiomys, Caviodon, Protohydrochoerus, Brachytherium, Ocnerotherium, Xotodon, Xyophorus, y Nonotherium. 

(*) Imagen de autor u origen desconocido. Ver sobre nuestras Políticas de uso de imágenes.

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