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Recuperan magnifica mandíbula de un gran herbívoro en Bariloche.

   Publicado en Paleo. Año XII. Numero 108. Julio de 2014. 

La Asociación Paleontológica Bariloche (APB) colaboró junto a socios y paleontólogos en el rescate de una mandíbula completa de un probable Toxodontido (gigante notoungulado extinto parecido a un bisonte) en la traza de la nueva ruta para ser trasladado al Museo de Paleontología de Bariloche.

Los toxodontos son un suborden extinto del orden Notoungulata. Habitaron en Sudamérica, ocupando una gran variedad de nichos ecológicos y desarrollando especies de animales herbívoros de aspecto muy distinto. La mayoría eran cuadrúpedos digitígrados.

El nombre del grupo deriva del género Toxodon, el primer ejemplar que se descubrió, un gran herbívoro del tamaño del actual rinoceronte negro con cuatro dedos en cada pata.

El suborden de los toxodontos estuvo muy difundido y diversificado durante el Eoceno, el Oligoceno y el Mioceno, cuando algunas especies alcanzaron el tamaño de caballos, o incluso de rinocerontes. La mayoría no se extinguieron hasta que apareció el Istmo de Panamá en América Central (gran intercambio americano), tras lo cual sobrevivió alguna especie de Toxodon y Mixotoxodon.

El suborden incluye los notoungulados de mayor tamaño, concretamente los de la familia Toxodontidae que apareció durante el Oligoceno (Proadinotherium); otro toxodóntido bien conocido es Nesodon, del Mioceno, de tamaño medio y descendiente de Proadinotherium.

El mencionado Toxodon evolucionó durante el Plioceno junto con Trigodon; ambos eran de gran tamaño y poseían cuernos proyectados hacia adelante, análogos a los de los rinocerontes.

Eran animales que se diversificaron mucho y presentan notables diferencias entre los grupos que lo forman debido a que se diversificaron en nichos ecológicos, en algunos casos, bastante distantes. El cráneo es muy largo en relación con el cuerpo. La parte anterior de la cabeza era ancha, los labios eran con toda probabilidad prensiles y les servían para recoger el pasto. Los arcos cigomáticos son de gran tamaño. Podían alimentarse de la vegetación dura y correosa de los árboles, las pampas y las estepas semidesérticas.

En las patas delanteras tenían garras enormes y curvadas, que probablemente usaban para agarrar las hojas de los árboles ya que eran ramoneadores en los bosques y es posible que se pusiesen de pie sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas más altas. Sus miembros eran gruesos, por lo que no parece que pudiera alcanzar gran velocidad.

Aparentemente, las adaptaciones del cráneo y la dentadura de los Toxodonta surgieron como respuesta al consumo de pastos, pero después les permitieron adaptarse a una dieta vegetariana más generalista, es decir, podían consumir una amplia variedad de alimentos. Los últimos Toxodonta desaparecieron hace unos 12.000 años, en las famosas extinciones de la megafauna pleistocénica.

Fuente; APB..


Identifican por primera vez fósil de Yaguareté en el NEA.

  Publicado en Paleo. Año XII. Numero 108. Julio de 2014. 

Investigadores de la UNNE y el CECOAL identificaron un fósil de más de 10 mil años hallado en la provincia de Formosa, que se constituyó en el primer registro fósil de un yaguareté en esta zona del país.

Se trata de uno de los cráneos mejor preservado de la especie Pantera onca. Los restos fueron hallados en las barrancas del río Bermejo a la altura de la localidad de General Mansilla por parte del personal del Museo de Ciencias Naturales de Formosa.

Enseguida docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE y del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (UNNE-CONICET) quienes reconocieron el excelente estado de preservación de los restos.

Alfredo Zurita, Alicia Lutz y Ángel Miño-Boilini, del equipo de paleontólogos de la UNNE, confirmaron que los restos hallados corresponden a un cráneo, una mandíbula, una vértebra y parte de un húmero de un ejemplar de Yaguareté perteneciente a la especie actual Panthera onca.

“Se está ante el hallazgo de un fósil excepcional, que se constituye en el primer registro fósil de un yaguareté para el nordeste del país” resaltó el doctor Zurita.

Agregó que a su vez representa uno de los cráneos mejor preservado que se conoce para esta especie. Una comparación realizada por los paleontólogos de la UNNE entre este cráneo fósil con cráneos actuales de yaguaretés muestra una similitud morfológica casi absoluta.

El cráneo, en excepcional estado de preservación, corresponde, según Zurita, sin dudas a un ejemplar de avanzada edad de yaguareté, a juzgar por el gran desgaste de los dientes. “Su estado de preservación nos indica que el lugar del hallazgo no debió estar muy lejos del sitio en donde murió este gran felino hace unos 10.000 años”.

Reiteró que constituye un hallazgo muy interesante, ya que los registros de carnívoros fósiles son muy poco frecuentes. Sin embargo, el equipo de paleontólogos de la UNNE destacó los niveles fosilíferos de las barrancas del río Bermejo en la provincia de Formosa, pues han aparecido un alto número de restos de mamíferos fósiles cuaternarios, actualmente alojados en las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de Villa Escolar.

Dataciones efectuadas, mediante la metodología del carbono 14, de los niveles de donde proceden los restos fósiles indican una antigüedad cercana a los 10.000 años, tiempo en el cual ya faltaba relativamente poco para que gran parte de los grandes mamíferos (algunos de más de 3 toneladas), que habitaban no solamente esta región sino toda América del Sur, desaparecieran por causas aún no del todo conocidas.

Informe: José Goretta, Presa UNNE


Descubren huellas de animales del Paleozoico en Mendoza.

  Publicado en Paleo. Año XII. Numero 108. Julio de 2014. 

Investigadores del Instituto de Estudios Andinos Pablo Groeber de la UBA-Conicet, junto con colegas de otras instituciones, han dado a conocer, en el afamado periódico Historical Biology, interesantes resultados sobre icnitas (huellas) de vertebrados que datan del pérmico (un período de la era Paleozoica, hace más de 250 millones de años).

En este trabajo se describen abundantes huellas de tetrápodos. Así se llama a los animales vertebrados con cuatro extremidades (ya sean para desplazarse o manipular). Los anfibios, reptiles, mamíferos y aves son tetrápodos; esto incluye a los sin patas y a las serpientes, cuyos antepasados tenían cuatro patas. 

También se informó que se encontraron trazas de invertebrados del Pérmico Inferior en la Formación Yacimiento Los Reyunos.

Según explican sobre el hallazgo, las huellas “están preservadas en areniscas que provienen de distintas canteras de laja ubicadas en las inmediaciones de la Sierra Pintada y de las Sierras de las Peñas, dentro del Bloque de San Rafael, en el sudoeste de Mendoza.

La importancia de estos registros radica en que son los más antiguos de amniotas para Gondwana (un antiguo bloque continental que resultó de la porción meridional de Pangea, cuando se extendió el mar de Tetis hacia el oeste)”.

Las huellas identificadas más abundantes corresponden a “icnotaxones (huellas) ya conocidos del Pérmico de Laurasia, como Chelichnusduncani y Chelichnusgigas, y las trazas de invertebrados han sido identificadas como pertenecientes a excavaciones simples sub-horizontales (Palaeophycustubularis) y verticales (Skolithosi) preservadas en ambientes de dunas eólicas”.

“El análisis de los posibles productores de las huellas muestra que los mismos representarían al menos tres taxones diferentes de tetrápodos (que estarían) relacionados a los mamíferos y ya estarían diversificados y ocupando ambientes desérticos”, explica el artículo.

Asimismo, informa que “las rastrilladas estudiadas de la Formación Yacimiento Los Reyunos son unos de los pocos ejemplos conocidos de huellas de tetrápodos preservadas en ambientes eólicos para el Paleozoico de Gondwana, e incluso para Pangea, dado que es recién para el Pérmico más alto que se hacen abundantes”. Fuente: Cordillera.


Protección internacional para la Reserva de Pehuen Có.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 107. Julio de 2014. 

La Reserva Geológica, Paleontológica y Arqueológica Provincial Pehuén Co-Monte Hermoso es un área protegida con una antigüedad de más de 12.000 años y que contiene impresas las pisadas de megaterios, gliptodontes, mastodontes y macrauquenias entre otros animales del pasado. Aunque tiene la categoría de reserva, el gobierno bonaerense solicitó a la Unesco que la incluya dentro de los territorios catalogados como Patrimonio de la Humanidad.

La importancia de la solicitud radica en que estos yacimientos sufren modificaciones por la lenta e inevitable erosión marina y la acción humana. El área protegida conserva un corte labrado por la ingresión marina durante el Holoceno, un registro geológico, paleontológico y arqueológico de características excepcionales. Conforma una franja de aguas, playas y barrancas de importancia excepcional debido a su rico yacimiento de paleocnitas. Tiene una superficie total de 16,5 km2 y se extiende a lo largo de 25 km de playa.

El yacimiento de huellas fósiles de Pehuen-Co está constituido por capas de limo arcilloso que asoman entre la arena de la playa.

 “Precisamente su importancia paleontológica radica en la calidad y cantidad de esas huellas presentes, muchas de ellas pertenecientes a grandes mamíferos extinguidos, también la conservación de restos fósiles de más de 5 millones de años“, indicaron en el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (Opds).

La reserva está constituida por tres áreas discontinuas que fueron testigos de la vida de hace miles o millones de años y nos narran cómo fueron las mismas. El área 1 conserva restos de mamíferos fósiles de hasta 5 millones de años y en el área 2 se encuentran pisadas fósiles de aves y mamíferos de hace 12000 años, destacándose las huellas de grandes mamíferos ya extinguidos como el megaterios, mastodontes o gliptodontes. Por su parte, el área 3 posee pisadas de humano de 7000 años de antigüedad, junto con los materiales que los mismos usaban.

“Somos absolutamente optimistas con respecto al resultado que vayamos a obtener dado que sabemos del interés cierto y real que existe en la UNESCO con respecto a este tema en particular”, dijo Hugo Bilbao, titular del OPDS. La Reserva Natural Pehuén Co-Monte Hermoso se encuentra ubicada en la jurisdicción de los Partidos de Coronel Rosales y Monte Hermoso, al sur de la Provincia de Buenos Aires. Fuente: Opds.


Se realizaron las XXVIII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 107. Julio de 2014. 

Dio comienzo el encuentro de paleontólogos más importantes de Argentina y Latinoamérica. Las 28° Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados finalizan hoy viernes.

Entre los días 21 y 23 de Mayo de 2014, se desarrollaron las XVIII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados en la ciudad de Zapala y Villa El Chocon, Neuquén., que se organizan anualmente en diferentes sedes del país y reúnen a la mayoría de los investigadores más prestigiosos pertenecientes a la comunidad paleontológica argentina como así también a grupos de paleontólogos internacionales, técnicos y artistas relacionados, en su mayoría de países latinoamericanos.

Las Jornadas se desarrollan generalmente en un marco de opiniones y discusiones de los últimos hallazgos e investigaciones sobre la paleontología de vertebrados en Argentina, Sudamérica y el mundo

Expusieron sus trabajos destacados paleontólogos e investigadores. Se realizarán mesas redondas con interesantes debates, exposiciones de pósteres, conferencias, simposios, cursos de postgrado, y se  realizado una muestra de paleoarte, con la participación de importantes paleoartistas y viajes post-jornadas

Lo más destacado en esta oportunidad, es la presentación de la Fundación Argentavis, cuya sede se encuentra en Berazategui. La misma exhibe en su stand material científico y corporaciones de dinosaurios en escala natural y mamíferos fósiles, calcos de restos óseos, utilizando modernas técnicas de reconstrucción. No menos llamativo es la reconstrucción in situ de un marsupial dientes de sable, llamado Thylacosmilus, realizado por el Museo de Miramar.

La misma esta organizada por el Museo Provincial de Ciencias Naturales “MOZ de Zapala”, el Museo Paleontológico “MEB” de Villa El Chocon y el Museo Carmen Funes, contando además con el soporte de la Asociación Paleontológica Argentina, Fundación de Historia Natural Félix de Azara e instituciones gubernamentales.

El viernes 23, se dieron por cerradas las Jornadas Paleontológicas 2014 en la localidad de Villa El Chocon, Neuquén. Fuente Funacion Argentavis.


Exhibirán un extraño marsupial dientes de sable en el Museo de Miramar.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 106. Julio de 2014.

El extraño esqueleto de Thylacosmilus, que se extinguió hace 4 millones de años, será exhibido en el Museo de Miramar. Antes fue presentado a la comunidad científica nacional y extranjera en un encuentro de investigadores.

Después de un arduo trabajo, en que se pusieron conocimientos técnicos y científicos, el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado, exhibirá  la recreación in situ de un esqueleto del único mamífero marsupial del mundo con “dientes de sable”.

Por lo general, los tigres dientes de sable son bien conocidos en distintas zonas del mundo, representados por su máximo representante el Smilodon (que también esta exhibido en nuestro museo), que llego a nuestra zona hace algo mas de 1,5 millones de años.

<<<Esqueleto terminado para exhibir.

Pero mucho antes, en 8 y 4 millones de años atrás, vivieron en América del Sur, un grupo totalmente aislado de mamíferos marsupiales (con marsupio como los canguros y zarigüeyas) que desarrollaron características similares en sus dientes en forma de “sable”, único entre los mamíferos autóctonos sudamericanos.

Este marsupial, llamado Thylacosmilus atrox, es conocido tan solo por un puñado de restos parcialmente completo, cuya pieza mas destacada, es un cráneo hallado en la localidad vecina de Chapadmalal. Justamente, de este ejemplar, y basado en características anatómicas comparadas, Mariano Magnussen Saffer pudo recrear un esqueleto muy completo de lo que fue este raro y peculiar carnívoro, usando las mismas técnicas que se utilizan para los grandes dinosaurios.

Ahora, el Museo Punta Hermengo será la segunda institución del mundo, que recrea y exhibirá como fue el Thylacosmilus hace mas de 4 millones de años, dando una aproximación de su talla y forma.

Así mismo, el Museólogo Daniel Boh, titular de la institución indico que el esqueleto estará exhibido en el Museo local próximamente, ya que desde el 20 al 24 de mayo será exhibido y presentado a la comunidad científica nacional y extranjera en las XXVIII Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados en Zapala- Chocon, Neuquén, junto a otros estudios científicos que presentara el museo miramarense sobre perezosos gigantes hallados en nuestra zona.

La financiación de este trabajo, fue realizada con los aportes de la Asociación de Amigos del Museo de Miramar y el apoyo de la Dirección de Cultura. Para más información, visite www.museodemiramar.com.ar


Hallan en Argentina al dinosaurio más grande jamás descubierto.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 106. Julio de 2014.

La medición de su fémur es un buen patrón para estimar su tamaño. Un grupo de paleontólogos anunció el descubrimiento bajo suelo argentino de la "criatura más grande que ha caminado sobre la Tierra".

Se estima que este gigantesco dinosaurio era de unos 40 metros de largo por 20 de alto, partiendo de la longitud de los enormes huesos de sus extremidades inferiores, específicamente el fémur. Con un peso de 77 toneladas, se cree que era tan pesado como 14 elefantes africanos.

Además es siete toneladas más pesado que el anterior poseedor del récord, el Argentinosaurus. Los científicos creen que es una nueva especie de titanosaurio, unos enormes herbívoros que vivieron durante el Cretácico Tardío, es decir, la era de la prehistoria que corresponde a los últimos días de los dinosaurios.

Un agricultor local se tropezó primero con los restos en el desierto cerca de La Flecha, una localidad argentina ubicaba a unos 250 kilómetros al oeste de Trelew, en la Patagonia.

Los fósiles fueron excavados por un equipo de paleontólogos del Museo de Paleontología Egidio Feruglio, dirigido por los doctores José Luis Carballido y Diego Pol.

"Dado el tamaño de estos huesos, que superan a cualquiera de los animales gigantes conocidos previamente, el nuevo dinosaurio es el animal más grande conocido que caminó sobre la Tierra" En el trabajo de excavación se desenterraron los esqueletos parciales de siete especímenes -alrededor de 150 huesos en total- todos en "condición extraordinaria".

Un equipo de filmación de la Unidad de Historia Natural de la BBC estuvo allí para capturar el momento en que los científicos se dieron cuenta con exactitud de la verdadera dimensión del descubrimiento.

Mediante la medición de la longitud y la circunferencia del fémur, se calcula que el animal pesaba 77 toneladas. "Dado el tamaño de estos huesos, que superan a cualquiera de los animales gigantes conocidos previamente, el nuevo dinosaurio es el animal más grande conocido que caminó sobre la Tierra", aseguraron a la BBC los paleontólogos argentinos.

"Su longitud, desde la cabeza hasta la punta de la cola, era de 40 metros. De pie, con el cuello hacia arriba -que era de unos 20 metros- estamos hablando del equivalente a un edificio de siete pisos".

Este herbívoro gigante vivió en los bosques de la Patagonia hace 95-100 millones de años, en base a la edad de las rocas en las que se encontraron sus huesos.

Se cree que este ejemplar es una nueva versión del Argentinosaurus, ilustrado en esta foto. Pero a pesar de su magnitud, no tiene nombre todavía. "Va a ser nombrado en base a su magnificencia y en honor a la región y a los propietarios de las granjas que nos alertaron sobre el descubrimiento", dijeron los investigadores.

Ha habido muchos contendientes anteriores para el "dinosaurio más grande del mundo". El más reciente pretendiente al trono fue el Argentinosaurus, un especimen similar de la familia de los saurópodos, también descubierto en la Patagonia.

Originalmente se pensó que pesaba 100 toneladas, pero más tarde se estimó en 70, un poco menos de las 77 toneladas que se cree pesó este nuevo saurópodo.

La estimación es poco precisa debido a los diversos y complicados métodos para calcular el tamaño y peso, basados en esqueletos que están generalmente incompletos. El peso y la magnitud del Argentinosaurus se estimó a partir de unos pocos huesos. Pero en esta ocasión, los investigadores argentinos tienen decenas en su poder, lo que les genera más confianza a la hora de asegurar que encontraron "el más grande".

Paul Barrett, experto en dinosaurios del Museo de Historia Natural de Londres, está de acuerdo en que la nueva especie es "un bicho realmente grande. Pero ya se han hallado en el pasado grandes huesos de muslos de saurópodo", advirtió.

"Sin saber más sobre este reciente descubrimiento, es difícil estar seguro. Un problema al momento de evaluar el peso tanto del Argentinosaurus como de este nuevo descubrimiento es que los dos están basados en muestras muy fragmentadas. Aún no se conoce un esqueleto completo, lo que hace que las proporciones del animal y su forma general sean solo conjeturas.

"Por otra parte, existen varios métodos diferentes para calcular el peso de los dinosaurios (algunos basados en el volumen general, otros en varias mediciones de los huesos) y estos métodos no siempre están de acuerdo entre sí, lo que crea cierta incertidumbre.

"Sin embargo, es interesante escuchar que se ha descubierto otro enorme saurópodo, pero lo ideal es que necesitaríamos mucho más material de estos animales de gran tamaño para determinar lo grande que realmente eran". Fuente: Argentino.


Leinkupal laticauda, el primer saurópodo diplodócido de América del Sur.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 105. Julio de 2014.

El descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio saurópodo, 'Leinkupal laticauda', en Argentina puede ser el primer registro de un diplodócido de América del Sur y el más joven de este género en el mundo, según los resultados publicados en la revista de acceso abierto 'Plos One' por Pablo Gallina y sus colegas de la Fundación Azara, de la Universidad de Maimónides, y el Museo E. Bachmann, en Argentina.

Los diplodócidos son parte de un grupo de dinosaurios saurópodos conocidos por sus grandes cuerpos, así como por cuellos y colas extremadamente largos. Los científicos de este trabajo han identificado un nuevo saurópodo diplodócido del periodo Cretácico Temprano en la Patagonia, en Argentina, el primer saurópodo diplodócido descubierto en América del Sur.

Aunque los huesos están fragmentados, los investigadores encontraron diferencias entre esta especie y otras de diplodócidos de América del Norte y África en las vértebras de la cola, donde se conecta con el cuerpo. Estas divergencias justifican que los autores hayan puesto un nuevo nombre a esta especie, 'Leinkupal laticauda'.

Además, como 'Leinkupal laticauda' aparentemente vivió mucho más tarde que sus primos de América del Norte y África, su existencia sugiere que la supuesta extinción de los diplodocidos alrededor del final del principio del Jurásico o del periodo Cretácico no se produjo a nivel mundial, sino que este sobrevivió en América del Sur por lo menos durante una parte del Cretácico Temprano.

Los restos de un diplodócido (como también se conoce a los brontosaurios, término caído un poco en desuso en la comunidad científica) en la zona de Bajada Colorada, en la Patagonia Norte.

La familia de los brontosaurios es uno de los iconos de la Prehistoria, dinosaurios de una veintena de metros con interminables cuellos y largas colas que hemos visto en cientos de dibujos y entre cuyas mastodónticas patas pasaban sobre una moto los protagonistas de Parque Jurásico.

Por sus dimensiones son de los animales más conocidos y carismáticos junto con el temido Tiranosaurio Rex o los peculiares Triceratops. Si han llegado a ser tan representativos los enormes diplodocus o los apatosaurios es gracias a que el filántropo Andrew Carnegie distribuyó el siglo pasado numerosos esqueletos completos a los principales museos del mundo.

En Norteamérica abundan los restos de brontosaurios, que vivieron en el Jurásico Superior –hace entre 144 y 200 millones de años-  y también se ha hallado restos en España y en África. Sin embargo, no había constancia de su presencia en América del Sur. Según se publica en el último número de la revista Plos ONE, paleontólogos argentinos han descubierto restos de un diplodócido. Este dinosaurio es considerado como el último representante de esta familia encontrado hasta la fecha y el primero hallado en la mitad sur del continente americano.

“Es imposible asegurar que fue el último espécimen en extinguirse, pero sí sabemos que es último diplodócido que vivió del que tenemos registro”, afirma Pablo Ariel Gallina, autor principal del artículo, que trabaja en el Área de Paleontología de la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara” (CEBBAD, CONICET), de la Universidad Maimónides de Buenos Aires (Argentina).

El nuevo dinosaurio ha sido bautizado como Lainkupal laticauda. En idioma mapudungún o mapuche “Leinkupal” significa “familia que desaparece” ya que el hallazgo corresponde al último representante de la familia de los diplodócidos; y “laticauda”, que en latín significa “cola ancha”, hace referencia a esta característica tan particular de este dinosaurio.

“Existen dos diferencias fundamentales con otros brontosaurios. Una es el ancho relativo de las vertebras de la base de la cola, lo que nos dice que este dinosaurio poseía una importante musculatura caudal que le permitía realizar movimiento laterales con mucha más precisión y fuerza que otros diplodócidos.

Ya se ha propuesto previamente que los diplodócidos poseían una larga cola con importante musculatura que le permitía realizar movimientos en forma de látigo como herramienta defensiva. Esta condición está mucho más desarrollada en este nuevo diplodócido (ver recreación artística). La otra diferencia es el tamaño total de este dinosaurio que no supera los 9 metros de largo, frente al resto de los diplodócidos que superan ampliamente los 20 metros de longitud”, explica Gallina a esta agencia de noticias.

El secreto de la letal cola del Lainkupal reside en que, además de ancha, estaba neumatizada, es decir, que posee cavidades donde alojaba sacos con aire e insertaba fuertes músculos que le permitían dar esos poderosos coletazos laterales, de un modo aún más marcado que el de otros dinosaurios similares.

Aunque no había pruebas hasta ahora de que esas tierras argentinas hubieran sido escenario de la vida de un diplodócido, “sí sabíamos –comentan los autores- de algunos de sus parientes lejanos. Por ejemplo, los rebaquisáuridos con sus hocicos anchos y los dicreosáuridos con sus lomos espinosos, los parientes más cercanos de los diplodócidos”.

Durante el Jurásico los dinosaurios saurópodos alcanzaron tamaños colosales en todo el globo, pero en forma independiente. Su distribución geográfica estaba influenciada por el clima, particularmente por el vasto desierto extendido entre Sudamérica y África: el desierto de Gondwana Central.

Este ambiente habría aislado a las faunas del sur de Gondwana de aquellas de más al norte desde el Jurásico. La región de la que proceden los fósiles patagónicos de principios del Cretácico era parte de una faja subtropical seca con inviernos húmedos, extendida entre los 30° y 40° de latitud. Su correspondiente en el hemisferio norte abarcaba el centro de Norteamérica y la franja europea inundada por el mar de Tethys.

“Una de las mayores satisfacciones de un paleontólogo es identificar en los fósiles algo que contradice, matiza o amplía lo ya conocido ya que, como en el resto de las disciplinas científicas, esto produce como resultado que, automáticamente, todos nos volvemos un poquito más sabios y conocemos mejor la historia de la vida en el planeta”, afirma Francisco Ortega, del Grupo de Biología Evolutiva de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Educación a Distancia  tras conocer el trabajo de sus colegas argentinos.

“Muchos de los aficionados a la paleontología de dinosaurios –continúa Ortega- serán capaces de relacionar algunos de los saurópodos diplodócidos más populares, como Diplodocus o Apatosaurus, con los yacimientos del Jurásico Superior  (hace unos 150 millones de años) de América del Norte. Probablemente muchos menos tengan en mente que estos diplodócidos también vivieron en ese momento en Europa y África, pero muy pocos no profesionales serían conscientes de su ausencia en América del Sur y de lo relevante que esto era para explicar la historia evolutiva del grupo.

Bueno, pues ya no es necesario que piensen en ello tras el anuncio de Pablo Gallina y colaboradores de que han identificado en el Cretácico Inferior los restos del primer dinosaurio saurópodo diplodócido conocido en América del Sur. Esto extiende el registro conocido del grupo en dos direcciones. Por una parte, lo sitúa en un territorio que no tenía porque serle extraño: hay diplodócidos en territorios vecinos y no son raros los parientes cercanos del grupo en América del Sur.

Pero, por otra parte, nos muestra por primera vez que los diplodócidos, y en este caso formas muy cercanas al propio Diplodocus, fueron capaces de sobrevivir en Patagonia a la desaparición de todos sus parientes cercanos en el resto del mundo. Demos, por tanto, la bienvenida a Leinkupal laticauda, el diplodócido que sobrevivió en Patagonia a sus parientes más cercanos y que hoy nos desvela está pequeña parte de la historia del planeta”.

El paleontólogo Sebastián Apesteguía, discípulo del prestigioso José Fernando Bonaparte, junto a su colega Pablo Gallina, los dos investigadores del Conicet en la Fundación Féliz de Azara, de la Universidad Maimónides, encabezaron el equipo que hizo este hallazgo.

Para hacer las excavaciones se asociaron al equipo del Museo Municipal Ernesto Bachmann, de Villa El Chocón, en Neuquén. Formado por Alejandro Haluza y Juan I. Canale. El objetivo fue explorar las rocas depositadas al principio del Cretácico, hace 140 millones de años. No imaginaban que su hallazgo sería tan importante: probar que este animal vivió también en Sudamérica. Fuente El Argentino.


Zooarqueologia en Centinela del Mar atribuido al siglo XVI.

  Publicado en Paleo. Año XII. Numero 104. Mayo de 2014.

Los restos de un asentamiento aborigen, con restos culturales, numerosos huesos de animales, cerámica y metal, fueron recuperados en la localidad de Centinela del Mar, y se tratarían de la época postconquista-colonial, atribuible al siglo XVI.

Personal del Museo Municipal Punta Hermengo, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura de la Municipalidad de General Alvarado, anunciaron el hallazgo de elementos zooarqueologicos y antropologicos de la época postconquista-colonial.

El material recuperado esta constituido por 246 objetos asociados, entre ellos, 29 artefactos de piedra,  5 de cerámica, 47 restos óseos de Equus caballus (caballo europeo), 65 de Lama guanicoe (guanaco), 4 Lagostomus maximus (Vizcacha), 1 de Arctocephalus (Lobo Marino) 89 restos de cáscara de huevo de Rhea americana (Ñandu) y 5 piezas de hierro, posiblemente de una lanza o cuchilla.

Este antiguo asentamiento transitorio fue encontrado hace algunos años atrás en la localidad de Centinela de Mar en las exploraciones periódicas del Museo de Miramar, y es el primero atribuido a esta época histórica del país, relativamente paralela a la primera fundación de Buenos Aires (1541) y a las primeras exploraciones coloniales europeas en la región.

Si bien se sabia que los restos eran muy recientes a los acostumbrados a catalogar, se pudo determinar que el rango del asentamiento fue el siglo XVI, ya que los restos de un ejemplar adulto y un juvenil de Equus, corresponden a una especie introducida por los primeros colonos europeos, y justamente para esta época habrían proliferado en estado salvaje (desde el año 1550) en gran parte de América, principalmente en la región pampeana y patagónica, y fueron parte sustancial en recursos económicos y alimenticios por los pueblos originarios.

Otro indicador, son los restos de Lama guanicoe, los cuales proliferaron en la región pampeana durante miles de años, extinguiéndose localmente en el siglo XVI, sumado a esto, lo moderno de la alfarería aborigen es típica de la época colonial y los restos de hierro en mal estado de conservación.

Los restos de Equus y Lama, presentan severas marcas de corte y descarne. Algunas claramente realizadas por instrumento de piedra, mientras que en un omoplato de guanaco juvenil, se asemejan a cortes de hoja metálica por su profundidad y delgadez, la cual esta sujeta a análisis.

Esta evidencia aislada no permite asegurar si se trata de un elemento de manufactura local, o si su procedencia se debe a algún tipo de transporte o intercambio desde otra zona, o bien, de intercambio o enfrentamientos culturales hispano-indígena. El tipo de cerámica recuperada demuestra que pertenece a tiempos posteriores a la Conquista, cuyos grupos portadores, posiblemente provengan del norte de la pcia. de Buenos Aires o Santa Fe.

El material próximamente será estudiado por especialistas en zooarqueologia e historia, y serán exhibidos en una futura muestra que prepara el museo local para el día de la “Diversidad Cultural” en el mes de octubre, para conocer como fueron los “Primeros Alvaradenses Nativos. Mientras la aldea de Buenos Aires intentaba crecer, y los colonizadores europeos querían tomar el control de tierras en el NOA y del Litoral,  y se comenzaban las exploraciones en el territorio de la costa bonaerense, un grupo de aborígenes locales cazaba y se alimentaba de carne de caballo y guanaco, sin pensar que siglos después iban a ser diezmados y extinguidos física y culturalmente.

El material arqueológico recuperado es considerado “yacimiento de superficie”, el cual fue afectado por el transporte indiscriminado de vehículos 4x4 en una zona natural que debería estar protegida, y que se encuentra dentro del proyecto de la Reserva Provincial Natural de Centinela del Mar.

Para los interesados en acceder al informe preliminar, fotografías y videos sobre este hallazgo, visite nuestra web www.museodemiramar.com.ar 


Hallan fósiles de una vizcacha del Pleistoceno de San Pedro.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 104. Mayo de 2014.

Integrantes del Grupo Conservacionista de Fósiles hallaron en las últimas horas el cráneo y mandíbulas  completas y parte de la columna vertebral, de un roedor del Pleistoceno, en inmediaciones del Bajo Campodónico.

Se trata de un fósil de una vizcacha cuyo nombre científico es Lagostomus maximus, encontrado precisamente a alrededor de mil metros al Este de la empresa Papel Prensa, en el predio de la familia Rodríguez.

Según la información aportada por el Grupo, “estos roedores, actualmente retirados de la zona norte de la provincia de Buenos Aires, fueron muy numerosos en un lapso que rondaría los 140.000 años, por lo que sus restos brindan información del pasado biológico y climático de la región”.

El lugar del hallazgo está rodeado de humedales y densa vegetación, la cual es interrumpida por un sector de barranca espejada que permite ver con claridad las capas de antiguos sedimentos pampeanos. Allí, a 6 metros de altura, el integrante del GCF Ignacio Verdón observó los restos mientras recorría el sitio en compañía de Matías Swistum, José L. Aguilar y Fernando Chiodini.

Al realizarse la extracción se pudo rescatar el cráneo y mandíbulas del animal totalmente completos, junto a buena parte de la columna vertebral con sus vértebras articuladas.

El ejemplar conserva, además, toda su dentición y parte de los arcos costales que formaban su caja torácica. El cráneo tiene una longitud de 13,3 cm. y un ancho de 7,5 cm.; mientras que los incisivos miden 2,6 cm de largo y 7,7 mm de ancho.  Si bien la limpieza y acondicionamiento está en pleno proceso, ya se vislumbra que se trata del más completo recuperado en la zona.

 Como no es la primera vez que se recuperan ejemplares de vizcachas fósiles en San Pedro, la ubicación de este ejemplar tan bien conservado en el perfil geológico del lugar se suma a los registros que permiten confirmar una gran densidad de población de este género en el límite entre dos edades prehistóricas: Lujanense (10.000 a 140.000 años) y Bonaerense (140.000 a 500.000 años).

Curiosamente, la mayor parte de los ejemplares de Lagostomus (incluido éste) descubiertos en los últimos años en los sedimentos del partido provienen de este límite, ubicado a unos 2 metros de profundidad del nivel de suelo actual, por lo que se supone que las condiciones climáticas fueron óptimas para el desarrollo de la especie durante ese lapso de tiempo.


Hallan restos de una manada de dinosaurios en Vaca Muerta, Neuquén.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 103. Mayo de 2014.

Los restos corresponden a una manada de saurópodos Titanosaurios, que llegaban a pesar más de 182 toneladas y a superar los 20 metros de largo. Es en Vaca Muerta y obligaron a desviar una obra.

El hallazgo de los restos de una manada de dinosaurios gigantes motivó que la empresa petrolera Exxon Mobil en el yacimiento de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, desviara la obra.

Los restos corresponden a una manada de saurópodos Titanosaurios, animales que llegaban a pesar más de 182 toneladas y a superar los 20 metros de largo, además del cráneo de un terápodo, un dinosaurio carnívoro.

Tras el hallazgo, la empresa de origen estadounidense dispuso desviar los trabajos en el lugar para preservar el importante yacimiento paleontológico, además de financiar la primera parte del trabajo de expertos en el campo.

"ExxonMobil ha desviado nuestras operaciones para garantizar la integridad de la zona de excavación y financió la primera fase del trabajo paleontológico , la provisión de materiales y servicios a un equipo de cuatro paleontólogos, dos asistentes y un fotógrafo", explicó Tomas Hess, director de Asuntos Públicos y Gubernamentales de Exxon en la Argentina, en declaraciones publicadas por el sitio del diario La Mañana de Neuquén.


Pudieron recrear digitalmente los movimientos de un dinosaurio en Argentina.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 102. Mayo de 2014.

El software usa modelos digitales a partir de restos óseos del Argentinosaurus. Permitió conocer los movimientos del dinosaurio de 40 metros de largo y de 80 toneladas.

El andar del Argentinosaurus huinculensis, un dinosaurio de unos 40 metros de largo y 80 toneladas de peso, pudo ser replicado digitalmente en base a datos empíricos, sin apelar a la imaginación de animadores y escultores, que fue el método usado durante más de 100 años.

La investigación fue realizada por el paleontólogo argentino Rodolfo Coria sobre un programa del biólogo e informático británico William Irvin Seller, que será de utilidad para comprender la relación entre las huellas y huesos encontrados, y el movimiento de esos gigantescos animales prehistóricos. 

"La idea de nuestro proyecto era poner a prueba un programa diseñado por Seller, que es el autor original del trabajo", dijo Coria, investigador independiente del Conicet, en el Instituto de Investigaciones en Paleobiologí­a y Geología. 

Este software usa modelos digitales obtenidos a partir de restos óseos del esqueleto del Argentinosaurus e incluye información sobre los ángulos de las articulaciones, las relaciones y las distancias entre ellas y los demás huesos.  

El programa procesa la información, la elabora a partir de un algoritmo matemático y propone un modelo digital del dinosaurio moviéndose. "Hemos recreado su capacidad de locomoción, probando por primera vez que el dinosaurio era capaz de caminar lento, pero seguro", dijo Seller, en referencia al programa. 

La investigación "determinó que la mecánica de locomoción del dinosaurio cretácico era muy similar a la que tienen los elefantes, además de establecer una velocidad de traslación promedio de aproximadamente seis kilómetros por hora o de dos metros por segundo", explicó Coria. 

"Esta velocidad es similar al paso semirápido del hombre. Cuando una persona sale a caminar por el parque por lo general lo hace a cinco kilómetros por hora", añadió el paleontólogo argentino. Conicet.


PlosONE y la paleobiología de los saurópodos.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 102. Mayo de 2014.

Aunque con cierta tardanza, consideramos que es necesaria una reflexión sobre el hecho de que PlosONE haya publicado recientemente una memoria dedicada solamente a aspectos de la paleobiología de saurópodos, titulado "Sauropod Gigantism: A Cross-Disciplinary Approach". Una vez más los dinosaurios saurópodos ocupan un lugar destacado en el mundo de las publicaciones científicas. Nos arriesgamos a decir que muy probablemente es el grupo de dinosaurios de moda en los últimos años, donde se han hecho progresos increíbles. 

Aunque el avance del conocimiento sobre este grupo es palpable, está todavía en una fase muy embrionaria. Las dudas filogenéticas son eminentes y constantes, lo que sacude todas las interpretaciones evolutivas de sus impresionantes características anatómicas, como por ejemplo, su exuberante neumaticidad, su tamaño y sus morfologías craneales extremas, como en el caso del saurópodo africano Nigersaurus.

Además de las decenas de trabajos en filogenia de los últimos años, proporcionados por autores como Jeffrey Wilson, Paul Upchurch, Leonardo Salgado, Bernardo Gonzalez-Riga, Phill Mannion, José Carballido, Rafael Royo-Torres y Michael D'Emic (solo por citar algunos nombres), han emergido importantes e interesantes perspectivas sobre estos animales.

De igual forma, en los estudios biomecánicos, ya comunes en el mundo de la paleontología, ocurrió una revolución extrema, tanto metodológica como temática, destacando los estudios neuroanatómicos, en neumaticidad, ontogenia e histología (ver autores como José Carballido, Martin Sander, Daniela Schwarz-Wings, Fabian Knoll, Mike Taylor o Mathew Wedel). 

Con todo este océano de perspectivas, datos y posibilidades que se van mezclando para intentar alcanzar el santo grial sobre el conocimiento y la comprensión de los saurópodos, surge un nuevo compendio de trabajos sobre varios aspectos de la paleobiología de los saurópodos editado por PlosONE. ¿Es pretencioso por parte de estos trabajos solucionar determinadas dudas en la paleobiología de estos animales?

¡Obviamente no! Todos estos autores intentan añadir un pequeño grano más en una gigante montaña de conocimiento que va creciendo a nuestros pies, y que ha contribuido a la evolucíón de la Sauropodología como la ciencia que estudia la evolución y todos los aspectos paleobiológicos de estos animales pretéritos: los saurópodos. PlosONE.


Priosphenodon minimus, un esfenodonte enano del Cretácico argentino.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 101. Mayo de 2014.

Es una nueva especie, que se destaca por ser enana. Los esfenodontes fueron unos reptiles muy diversos en la época de los dinosaurios y sus representantes herbívoros conocidos hasta ahora superaban el metro de longitud. Sin embargo, este ejemplar hallado en Chubut ronda apenas los 20 centímetros.

El paleontólogo Sebastián Apesteguía, autor principal del estudio publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, comentó a la Agencia CTyS que “los esfenodontes herbívoros conocidos hasta ahora superaban el metro de longitud y, uno de los desafíos de este estudio, fue demostrar que se trataba de una nueva especie enana, es decir, que no era una ejemplar juvenil de alguno de los esfenodontes ya identificados”.

Una de las claves para determinar que este ejemplar correspondía a un esfenodonte adulto radicó en sus dientes. “Pudimos ver que estos ejemplares hallados tienen un desgaste muy grande en la dentición, lo que hace pensar que no eran jóvenes y habían alcanzado el tamaño de su adultez”, explicó el investigador de la Fundación Azara (Universidad Maimónides, CEBBAD-CONICET).

El doctor Apesteguía observó que otro de los factores que pudo haber generado un desgaste tan notorio en sus dientes fue que dicho esfenodonte vivió en un ambiente volcánico, en el que los alimentos pudieron estar cubiertos parcialmente por cenizas.

Los fósiles hallados están en muy buen estado de conservación. El paleontólogo José Luis Carballido, investigador del Museo Egidio Feruglio especializado en el estudio de los dinosaurios saurópodos -los mayores vertebrados que hayan caminado sobre la Tierra-, lideró la campaña en la que se produjo el descubrimiento de un cráneo con la mandíbula articulada, que se sumó a otros pedazos de maxilares y mandíbulas sueltas colectados en años previos por el equipo del paleontólogo alemán Oliver Rauhut.

“Realizamos esta campaña en 2007, buscando nuevos yacimientos de dinosaurios en el centro geográfico de la provincia de Chubut”, contó el doctor Carballido a la Agencia CTyS. Y agregó: “Extrajimos estos pequeños materiales, con un cráneo que apenas supera los dos centímetros, y me puse en contacto con el doctor Apesteguía, que ya había estudiado esfenodontes en la provincia de Río Negro y se especializa en esos reptiles del Cretácico”.

Al respecto, Apesteguía comentó que “la nueva especie enana está emparentada con los esfenodontes de Río Negro, que también son del Cretácico, con la diferencia de que éstos medían más de un metro y sus cráneos superaban los 15 centímetros”.

Ello conlleva a desarrollar ciertas hipótesis para tratar de explicar esta diferencia de tamaño tan llamativa. “Una de las teorías es que este esfenodonte enano de Chubut, por vivir 400 kilómetros al sur de los de Río Negro, debía enfrentarse a climas más fríos y tener un cuerpo pequeño permitía que su organismo se calentara rápidamente al tomar algo de contacto con el sol”, comentó el investigador de la Fundación Azara.

En los tiempos de los dinosaurios, hubo esfenodontes de formas muy variadas, tanto terrestres como marinas, en diversidades insectívoras, carnívoras y herbívoras. La mayoría de ellas eran muy pequeñas, del tamaño de una lagartija, pero sus formas herbívoras conocidas hasta ahora siempre superaban el metro de longitud.

De allí la rareza de esta nueva especie, bautizada como Priosphenodon minimus, porque los animales herbívoros siempre son corporalmente más grandes en la naturaleza. “Como las plantas son más difíciles de digerir que la carne, los herbívoros necesitan almacenar dentro de sus cuerpos lo que consumen, en espacios donde fermentan y las bacterias producen la digestión”, explicó Apesteguía.

Por ejemplo, las vacas tienen cuatro estómagos. Asimismo, los dinosaurios herbívoros alcanzaban dimensiones más grandes que los carnívoros, porque también precisaban de mayores espacios dentro de sus cuerpos para producir la fermentación bacteriana.

En efecto, es difícil explicar la existencia de un esfenodonte herbívoro tan pequeño. “La excepción que existe en la actualidad de herbívoros diminutos se da en algunas lagartijas de la Patagonia, que justamente son herbívoras y son chiquitas, lo cual lleva a pensar que el clima pudo haber actuado como condicionante”, comentó el autor principal de este estudio.

Priosphenodon minimus tenía un cráneo robusto y, según indicó Apesteguía, con una forma algo semejante a los roedores en su mandíbula. “Tiene un cráneo cuadradón y sus dientes incisivos hacen pensar en la de algunos roedores que existen hoy en la Patagonia, como el tuco-tuco social, lo que genera la hipótesis de si esta estructura no se debe a una forma adaptativa semejante”, analizó.

Otro de los aportes importantes del trabajo publicado es la reutilización del género Priosphenodon que, publicado originalmente en 2003 para los esfenodontes de Río Negro, había sido desplazado por el nombre Kaikaifilusaurus, a partir de dos fragmentos de mandíbulas hallados en Neuquén. Con el nuevo trabajo de Apesteguía, se restablece el primer nombre como válido.

Fuente Agencia CTyS


Paleontólogos del mundo, tras los pasos de Darwin en Argentina.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 100. Marzo de 2014.

En ocasión de un congreso internacional en Mendoza, los científicos van a recorrer sitios visitados por el padre de la evolución y el naturalista francés Alcide d’Orbigny en sus respectivos viajes de exploración en América del Sur.

Paleontólogos de todo el mundo revivirán parte de las travesías científicas que Charles Darwin y Alcide d´Orbigny realizaron en Argentina durante las primeras décadas del siglo XIX.

Ese viaje será parte de las actividades del 4º Congreso Internacional de Paleontología 2014 que tendrá lugar en Mendoza. El viaje de campo estará liderado por dos investigadores del CONICET, el doctor Miguel Griffin del Museo de La Plata y la doctora Alejandra Pagani del Museo Paleontológico E. Feruglio de Trelew.

“Vamos a seguir los pasos de Darwin y d’Orbigny por algunos de los lugares del norte de la Patagonia en los que ellos encontraron evidencias geológicas y paleontológicas que han contribuido a reconstruir la historia de la vida sobre la Tierra”, afirmó Griffin a la Agencia CyTA.

El itinerario a recorrer comprende varias localidades de la costa Atlántica entre Bahía Blanca y Punta Tombo, en Chubut. “No todas ellas fueron visitadas por d’Orbigny o Darwin, pero las que sí lo fueron son fáciles de identificar. Esto es posible porque ambos publicaron descripciones detalladas del recorrido que siguieron en el transcurso de sus expediciones”, indicó Griffin.

Entre el material coleccionado por Darwin y d’Orbigny en la zona donde se realizará este viaje, hay especies de invertebrados marinos cenozoicos (de aproximadamente 10 millones de años de antigüedad) que se cuentan entre los primeros fósiles descritos de Argentina.

“Una característica de la Patagonia es la amplitud y abundancia del registro fósil preservado en las rocas, tanto de origen marino como continental, que abarca buena parte del Fanerozoico (hasta 540 millones de años atrás)”, puntualizó Pagani.

Darwin, famoso por postular la teoría de la evolución en 1859, recorrió la Patagonia y otras áreas de Argentina en el marco de la segunda expedición del navío británico Beagle (1831-1836). D´Orbigny, en tanto, fue un naturalista y viajero francés que, entre 1826 y 1833, realizó una misión por Argentina y otros países de América del Sur para el Museo de París. AGENCIA CYTA/DICYT.


Hallan el cráneo de un pingüino gigante en la Antártica.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 99. Marzo de 2014.

El descubrimiento fue realizado por un un equipo de investigadores del Museo de La Plata y el Instituto Antártico Argentino

Medían casi dos metros de alto, pesaban más de 60 kilos, tenían mandíbulas muy fuertes y eran capaces de bucear a gran profundidad... así se cree que eran algunos de los pingüinos que habitaban en la Antártida hace unos 35 millones de años según sugiere un reciente hallazgo: tres cráneos fósiles en muy buen estado de conservación.

El descubrimiento, tan valioso como atípico, tuvo lugar durante las dos últimas campañas realizadas por un equipo de investigadores del Museo de La Plata y el Instituto Antártico Argentino al continente blanco.

 

“Lo más novedoso del descubrimiento es, precisamente, que se trate de cráneos, ya que su fragilidad hace casi imposible su preservación.

De hecho, son los únicos que hay en este repositorio de materiales de Antártida”, cuenta Carolina Acosta Hospitaleche, investigadora del CONICET en la División Paleontología Vertebrados de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata y autora de un artículo en el que se describen los resultados del estudio. 

“El cráneo de las aves tiene huesos livianos, delgados y frágiles. Cualquier rodamiento por el terreno o mezcla con sedimento, los destruye. De hecho, ninguno de los tres cráneos conserva el pico”, señala la investigadora al explicar que estas particularidades hicieron que el hallazgo, reportado a mediados de este año, sea muy valioso. Conicet.


Dusicyon australis, el misterio del lobo de las Malvinas.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 99. Marzo de 2014.

Científicos resuelven el enigma de cómo este animal pudo aparecer en unas islas aisladas a 460 km de la costa más cercana.

Investigadores de la Universidad de Adelaida han encontrado la respuesta a uno de los enigmas más intrigantes de la historia natural, un misterio sin resolver desde hace 320 años, recogido por primera vez por exploradores británicos y que preocupó al mismo Charles Darwin: los orígenes del ahora extinto lobo de las Malvinas, el único mamífero en unas islas aisladas en medio del océano a 460 kilómetros de la tierra más próxima, Argentina. ¿Cómo llegó este animal a un paraje tan alejado, rodeado de agua?

Teorías anteriores han sugerido que el lobo se las arreglaba de alguna manera para trasladarse en «balsas» de hielo o vegetación, que cruzaba por un puente de tierra ahora sumergido o que fue incluso semidomesticado y transportado hasta las islas por los primeros humanos de América del Sur.

Nada de eso. El nuevo estudio cree que, en realidad, el lobo llegó hasta las Malvinas a través de un profundo y estrecho canal de unos 20 kilómetros que las conectaba con el continente, permitiendo que el animal cruzara cuando el mar estaba congelado, probablemente mientras perseguía presas marinas como focas o pingüinos.

Otros pequeños mamíferos como las ratas no eran capaces de cruzar el hielo, motivo por el que el lobo se quedó solo. Esto ocurrió durante el Último Máximo Glacial, alrededor de entre 25.000 y 18.000 años atrás, cuando el nivel del mar bajó drásticamente. El proceso para llegar a estas conclusiones, según se describe en la revista Nature Communications, incluye la extracción de pequeños pedazos del tejido del cráneo de un ejemplar recogido personalmente por Darwin. También usaron muestras de otro desconocido que se guardaba en el Museo Otago, en Nueva Zelanda.

«Estudios previos han utilizado ADN antiguo de especímenes de museo para sugerir que el lobo de las Malvinas divergió genéticamente de su pariente vivo más cercano, el sudamericano aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) hace siete millones de años.

Como resultado, se estima que el lobo colonizó las islas alrededor de 330.000 años atrás por medios desconocidos», dice el profesor Jeremy Austin, coautor de la investigación.

«Sin embargo, estos primeros estudios no incluyeron un pariente extinto del continente, los zorros Dusicyon avus. Nosotros extrajimos ADN antiguo de seis ejemplares de esos zorros recogidos a través de Argentina y Chile y realizamos comparaciones con un grupo amplio de las especies vivientes y extintas de la misma familia», añade Austin.

Los análisis mostraron que el Dusicyon avus era el pariente más cercano del lobo de las islas Malvinas y que se separaron solo hace 16.000 años. Además, la ausencia de otros mamíferos va en contra de cualquier conexión mediante un puente de tierra a tierra firme.ABC (España)


Descubren fósiles de Oceanía en la Patagonia.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 99. Marzo de 2014.

Científicos del CONICET encontraron en Patagonia los registros más antiguos de Agathis, un árbol que hoy sólo se encuentra en las selvas húmedas de Australasia. Este descubrimiento demuestra la conexión que existió entre América de Sur y Oceanía antes de las glaciaciones.

Agathis, llamado Kauri o Damara por los maoríes, es un árbol de gran porte dentro del grupo de las coníferas, que actualmente sólo se encuentra en las regiones de selvas húmedas de Australasia (Australia, Nueva Zelanda, Sumatra). Los registros fósiles de Agathis eran hasta ahora muy escasos y ubicaban a la misma zona australásica como el centro de origen de esta especie.

No obstante, un reciente descubrimiento multidisciplinario por parte de investigadores del CONICET y del extranjero, publicado en la revista American Journal of Botany de este mes, demuestra que la historia biológica de estas plantas es mucho más compleja.

Uno de los autores, Ari Iglesias, investigador del CONICET Patagonia Norte en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCo) indicó que fósiles de ramas, hojas, piñas y órganos reproductivos masculinos hallados en la región de Pichileufu (Río Negro) y Piedra Parada (Chubut) permitieron reconocer que estos grandes árboles que hoy son tan preciados en la industria maderera y están en riesgo de extinción en los bosques de Australia fueron asiduos componentes de los bosques húmedos en Patagonia hace 52 millones años.

La investigación fue llevada adelante por científicos de Estados Unidos y Australia junto a investigadores del CONICET: Ignacio Escapa, Rubén Cúneo y Ari Iglesias. Demandó casi cuatro años de campañas de recolección de material, hasta obtener suficientes muestras que demostraran la hipótesis planteada e implicó diez años de trabajo conjunto con subsidios tanto del CONICET como de la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos.

“El registro de Agathis conjuntamente con otros fósiles de plantas arbóreas hoy típicamente australianas, como el eucalipto y las casuarinas, no deja dudas sobre la conexión biótica que existió entre América del Sur y Australasia vía el continente Antártico en momentos en que no existía el casquete de hielo”, explicó Iglesias.

El enfriamiento climático posterior produjo la extinción de muchas especies que estaban adaptadas a temperaturas cálidas en Patagonia, pero “las araucarias del bosque misionero y el Pehuén en los bosques andinos quedaron como únicos relictos en América del Sur de un grupo mucho más diverso”, agregó.

La especie fue dedicada a Alba Zamuner, una pujante paleobotánica argentina del CONICET que trabajó fervientemente con fósiles de Araucariaceas y falleció en 2012.Conicet.


Descubren en Bajo del Tala dos arroyos del Holoceno pampeano.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 98. Marzo de 2014. 

En un sector de barrancas ubicado sobre el lado sur de Campo Spósito, en Bajo del Tala, fueron detectados dos cursos de agua que fluyeron por la zona hace miles de años atrás, probablemente durante el transcurso del Holoceno.

Los viejos arroyos o “paleocanales”, como se denomina a los ríos o riachos que existieron en épocas pasadas, fueron observados durante una recorrida del Grupo Conservacionista de Fósiles por la zona. Los dos canales se presentan rellenos de sedimentos oscuros, casi negros, que se fueron depositando en los últimos milenios producto del arrastre del agua que corría por ellos y de la materia orgánica que se acumulaba en su fondo. 

De un lado al otro, estos viejos arroyos medían entre 40 y50 metros de ancho y su profundidad máxima, en el centro de los mismos, se estima cercana a los 5 metros. La diferencia de coloración entre los sedimentos que los rellenaron y los de la barranca que los rodea permite una fácil apreciación de los límites de estos canales.

La forma de ambos cursos de agua extintos muestra una marcada concavidad, bien pronunciada hacia el eje central, observándose delgadas capas de rodados de tosca o pedregullo que han quedado acumuladas por la fuerza de arrastre del agua.

Si bien no se conoce su recorrido total, en el sector observado se nota que el agua ha fluído con una orientación Oeste-Este, es decir, buscando la pendiente del terreno que la conducía al actual Bajo del Tala. En el muestreo realizado por el equipo del Museo se lograron recuperar diferentes restos óseos de la antigua fauna y elementos de diferentes épocas y procedencias.

Entre los restos de animales se hallaron una falange de Ciervo de los Pantanos (Blastoceros sp.), una mandíbula de lagarto (Tupinambis sp.), un metapodio de Venado de las Pampas (Ozotoceros sp.) y una falange ungüeal que posiblemente haya sido de un gliptodóntido o armadillo gigante. Además, entre los sedimentos de estos paleocanales se observaron algunos pequeños fragmentos de alfarería aborigen y un fragmento de roca silícea de bordes afilados cuya procedencia no es de esta zona. 

Esta variedad de restos y objetos evidencia una actividad intensa y prolongada de estos arroyos, ya que se mezclan vestigios de culturas aborígenes junto a restos de fauna del Pleistoceno, como los gliptodontes y algunos mamíferos que hoy ya no se encuentran en la zona, como los dos géneros de ciervos presentes en las muestras.

En la identificación de estos materiales colaboraron los Dres. Eduardo Tonni (Jefe Paleontología de Vertebrados-Museo de La Plata) y Alfredo Carlini (Investigador CONICET-Museo)

En la actualidad, estos “paleocanales” se continúan rellenando de materia vegetal en descomposición que se acumula en forma de humus sobre el suelo de los bosquecillos que se han formado en el cauce de estos viejos arroyos. Blog del Museo.


Nuestro Mar Prehistórico. Nueva muestra en el Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar.

Publicado en Paleo. Año XII. Numero 98. Marzo de 2014. 

Recientemente se ha incorporado a la exhibición permanente de paleontología del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, dependiente de la Secretaria de Turismo y Cultura, una interesante muestra sobre las muestras de la vida de nuestro mar en tiempos prehistóricos, el cual en varias oportunidades dejó a esta región bajo sus aguas.

Con la creación de una nueva vitrina, el personal del Museo de Miramar, incorporó una nueva temática a la sala de paleontología, con la exhibición de 59 nuevos organismos fósiles, los cuales, fueron hallados, preservados y coleccionados en los últimos veinte años. Entre ellos, algunos fueron encontrados y llevados al museo por Nicolás Ippolito, Carlos Estarli, José Puente y Miguel Babarro.

El material, debidamente exhibido y clasificado, explica como el Partido de General Alvarado hace 480 y 15 millones de años atrás, y posteriormente, en otras dos oportunidades de 120 y 10 mil años antes del presente, nuestra ciudad y región estaban en un fondo marino, habitado por criaturas raras y extintas y otras muy semejantes a las actuales.

Un panel brindado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de General Alvarado, explica en forma gráfica la ubicación de nuestra la ciudad y el contorno de la provincia en los distintos periodos geológicos, en los que se puede apreciar que en ciertos momentos estuvo bajo el agua o muy en el interior del continente.

<<< Vitrina con los fósiles en forma cronológica.

Los fósiles marinos que representan cuatro momentos de nuestro pasado biológico y geológico, corresponden a distintos invertebrados, tiburones, peces, aves, lobos marinos y cetáceos de gran tamaño hallados en los sedimentos de nuestra región.

El Museo Municipal Punta Hermengo esta abierto diariamente con entrada libre y gratuita. Mas info www.museodemiramar.com.ar


Científicos del CONICET colaboran en el estudio sobre los orígenes del perro doméstico.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 97. Marzo de 2014. 

Dos antropólogos argentinos participaron de una investigación que sugiere que el vínculo entre hombres y canes comenzó en Europa.

Los orígenes geográficos y temporales de la domesticación de los cánidos han generado controversia en el campo científico. Si bien hay hipótesis que sostienen que este proceso se inició en el este de Asia hace 15 mil años, los resultados de un estudio reciente del que participaron investigadores argentinos indican que habría comenzado en Europa entre 18.800 y 32.100 años atrás.

El estudio publicado en la revista internacional Science el pasado 15 de noviembre compara la secuencia del ADN de 18 cánidos y 20 lobos prehistóricos y los genomas de 47 lobos y 77 perros modernos.

Daniel Loponte y Alejandro Acosta, investigadores adjuntos del CONICET en el instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latino (INAPL, UBA-CONICET) fueron invitados a participar a partir de sus estudios en perros domésticos en Argentina y Sudamérica.

“Recuperamos en el año 2005 un esqueleto completo de perro prehispánico en un sitio arqueológico en las tierras bajas del Delta de Paraná, cuyo estado de conservación es excelente y es uno de los ejemplares más completos encontrados hasta ahora en Argentina. Este espécimen era interesante para vincularlo con los que habían sido enviados desde otras partes del mundo. Un equipo de genetistas encabezados por el científico finlandés Olaf Thalmann analizaron el ADN mitocondrial y entre todos discutimos los resultados”, afirma Loponte.

Las conclusiones del estudio indican que la domesticación del perro es la culminación de un proceso iniciado por cazadores-recolectores del Paleolítico Superior. Existe evidencia de lo que podrían ser intentos fallidos de domesticación de especímenes de origen belga hace unos 30 mil años atrás.

Los investigadores explican que el lobo gris es el antecesor directo del perro pero que a partir de su domesticación, se produjo una tasa de variación morfológica a un ritmo muy alto y probablemente de forma progresiva en el tiempo, que no es equivalente a la de ninguna otra especie.

“Hay mucha diferencia fenotípica entre un Basenji, un Chongquing y un Caniche”, ejemplifica Loponte. Hoy en día esta variedad morfotípica se distribuye en 340 subespecies de perros reconocidas por la Federación Cinológica Internacional. El estudio explica que la domesticación se inició en un período cercano al pico máximo de la última Glaciación, aproximadamente 20 mil años atrás. Los cazadores-recolectores comenzaron a relacionarse con los perros en una etapa donde los humanos cazaban grandes animales.

Para el investigador es posible que haya sido una asociación no buscada en forma intencional, sino como parte de un largo proceso coevolutivo que derivó en una situación de mutualismo donde cada especie – humanos y cánidos – se beneficia.

“Probablemente los hombres adquirieron ventajas para la captura de las presas, en la defensa de los lugares de matanza frente a grandes competidores naturales y en la detección de peligros en los campamentos, mientras que los perros incorporaron beneficios múltiples como alimento que los humanos descartaban o no podían procesar, y seguridad reproductiva”, concluye Loponte. Conicet.


Trasladan en Chaco fósiles de gliptodonte para su estudio.

 Publicado en Paleo. Año XII. Numero 97. Marzo de 2014. 

Los restos de un gliptodonde de unos 8.000 años de antigüedad, hallados en una quinta de la ciudad chaqueña de Charata, fueron trasladados hoy para su estudio y restauración por un equipo de investigadores encabezados por el director del museo local, Oscar González.

El descubrimiento ocurrió el 15 de enero último en una quinta que González tiene en las afueras de la localidad, en el oeste de Chaco, donde algunas empresas extraen tierras para relleno, por lo que el de la semana pasada es el sexto realizado durante esas tareas y estiman que podría haber varios más.

El funcionario detalló a Télam que los restos hallados son del cráneo, la cola y la caparazón de un gliptodonte que dataría de unos 8.000 años y que, según estimaciones, tenía dos metros de longitud, 70 centímetros de ancho y 60 de altura, con un peso de entre 350 y 400 kilos.

González dijo que los restos de caparazón están conservados en un 80% aproximadamente, por lo que no descartó que en su interior se pueda encontrar parte del esqueleto del animal.

Al ser consultado sobre la posibilidad de reconstruir las partes faltantes del gliptodonte, González dijo que pretende que los fósiles hallados sean objeto de estudio antes que una pieza de museo.

"Vamos a invitar a paleontólogos para que analicen y estudien los restos que encontramos, porque queremos reconstruir la historia para de esta manera conocer más acerca de los animales que pisaron nuestro territorio", aseveró el investigador. Si bien es el sexto animal que encuentra desde que se afincó en su quinta, todos los restos fueron encontrados "de casualidad, ya que no contamos con los fondos suficientes para realizar excavaciones", apuntó González.

El director del museo señaló que parte de la quinta es utilizada por empresas privadas que extraen tierra para realizar relleno de terrenos. "Tenemos que estar atentos a los movimientos que realizan", dijo.
En esas tareas quedaron al descubierto restos de cérvidos y caballos fósiles que, según estudios realizados por González y los investigadores que colaboran con el Museo, indican que en la zona podría contar con los restos de seis gliptodontes más.

"Esperamos que con estos resultados y la posibilidad de divulgarlos a través de revistas especializadas podamos seducir a las autoridades a que nos acompañen y de esta manera seguir aportando a la reconstrucción de la historia", manifestó el director del Museo de Charata. (Télam) mmz-aem-mag


 

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