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La réplica del dinosaurio más grande del mundo ya se exhibe en Trelew.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 136. Noviembre de 2015. 

Se presentó este viernes la réplica del dinosaurio más grande del mundo que implicó dos años de trabajo y permanecerá hasta el mes de marzo en el Predio Ferial de Trelew, que cuenta con cerca de 8.000 metros cuadrados y fue inaugurado recientemente por el gobernador Martín Buzzi.

El director del Museo Egidio Feruglio de Trelew, Rubén Cúneo, sostuvo que “esta es la culminación de casi dos años de trabajo que demandó esfuerzo humano y económico para poder exhibirlo en el Predio Ferial, en ocasión de festejos vinculados al Sesquicentenario como va a ser la actuación de la Orquesta de la BBC y el Eisteddfod que comienza la semana que viene. El esqueleto va a estar montado hasta marzo, vamos a incentivar a los turistas que llegan al MEF para que también se acerquen al predio”.

En alusión a la réplica, Cúneo indicó que tiene unos 40 metros. Parte de las piezas como los huesos largos se construyeron en el MEF y las vértebras en Canadá, con una tecnología sofisticada utilizada por primera vez en el mundo.

En este sentido cabe destacar que la réplica demandó una inversión de 2 millones de pesos que se financió conjuntamente entre el Gobierno de la Provincia y la Fundación Museo Egidio Feruglio.

En otro orden, el director del MEF anunció que hacia el mes de febrero estará finalizado el segundo modelo de réplica de dinosaurio reconstruido en vida, con piel y los colores propios de la especie: “La idea es que se instale en el ingreso de acceso a Trelew desde Madryn, en la rotonda”, adelantó e indicó: “Se va a promocionar sobre la base de un documental de una hora que filmó la BBC y que se va a estrenar en febrero en simultáneo en Japón, Inglaterra, Estados Unidos y Argentina. Esto va a posicionar a la ciudad y a la provincia de manera diferente”.

Por su parte el titular de Turismo de Provincia, Carlos Zonza Nigro, manifestó que “es un sueño cumplido porque lo planificamos hace más de un año cuando viajamos a Gales con el gobernador Martín Buzzi y el director del Museo Rubén Cúneo; en esa ocasión diagramamos que esta réplica pueda estar en un lugar como el Predio Ferial. También en esa misma gira diagramamos la actuación de la Orquesta de la BBC que se presenta esta noche”.

Además, el secretario de Turismo valoró el impacto turístico y la repercusión que tendrá en el mundo entero el hecho de contar con la réplica del dinosaurio más grande del mundo, e indicó que “va a impactar en la economía regional. Es un dinosaurio a escala, como lo soñamos en un lugar de más de 5.000 metros cuadrados como el Predio Ferial y que le va a dar otra lógica a Trelew, a partir del turismo de reuniones”. Fuente; diariojornada.com.ar y MEF Facebook.


Hallan restos de peces en el holoceno de Punta Hermerngo.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 136. Noviembre de 2015. 

Durante los primeros días de julio del corriente año, personal del Museo Municipal Punta Hermengo de la localidad de Miramar, se encontraba realizando tareas de búsqueda de material paleontológico en la zona conocida como Punta Hermengo de esa ciudad, sitio conocido desde fines del siglo XIX y estudiado por el Sabio Florentino Ameghino y posteriormente explorado por varias décadas por científicos del Museo de La Plata.

En sedimentos previamente estudiados, con una antigüedad de 8 mil años aproximadamente, se recupero un pequeño conjunto de vértebras de un pez de considerable tamaño, en sedimentos de una laguna de agua salobre, hoy en día totalmente inexistente.

Si bien, aun los restos no fueron debidamente identificados, en una primera observación, guardan semejanza con Pogonias cromis, vulgarmente conocida como corvina negra, una especie de pez de agua salada, siendo esta, la especie mejor conocida en el Cuaternario bonaerense, pero por ahora es meramente especulativo hasta que se estudie en su totalidad.

Para el Museo de Miramar, es el primer registro correctamente identificado de un pez, pues, se resguardan unos pocos restos de peces de colecciones anteriores, pero se desconocen su correcta procedencia. Aunque muchos especimenes de la actualidad se encuentran en el rango de 2-14 kg, la corvina negra es bien conocida por ser la más grande de la familia de las corvinas, con algunos ejemplares superando los 50 kg y una longitud de 170 cm.

Su dentadura es redondeada y tienen fuertes mandíbulas capaces de triturar ostras y otras conchillas. También han sido registrados en sitios arqueológicos, consumidos por el hombre primitivo.

El hallazgo fue comunicado a especialistas en peces fósiles para una debida identificación, y ampliar de esta manera la rica variedad de paleofauna del sitio Punta Hermengo de la localidad turística.


Unos huevos fosilizados de Mongolia y Argentina determinan la temperatura corporal de los dinosaurios.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 136. Noviembre de 2015. 

Un grupo de paleontólogos logró "tomar" la temperatura de dinosaurios que vivieron en Argentina hace unos 80 millones de años analizando la cáscara fosilizada de sus huevos, revela un estudio publicado por la revista británica Nature Communications.

El equipo de investigadores dirigido por Robert Eagle, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), utilizó una nueva técnica de análisis químico a partir de las cáscaras fosilizadas. Su composición depende de la temperatura en que se formaron. ¡Es decir la temperatura del vientre de la mamá dinosaurio!

Dos isótopos raros del carbonato de calcio --ingrediente clave en la cáscara de huevo-- el oxígeno 18 y el carbono 13, tienen tendencia a reagruparse si las temperaturas son bajas. Y a separarse si son altas. "Esta nueva técnica permite definir la temperatura interna del dinosaurio hembra en el momento de la ovulación", explica Aradhna Tripati, coautora del estudio. El comunicado de UCLA destaca que se trata de las primeras "medidas directas de la temperatura corporal de dos tipos de dinosaurios".

Los investigadores estudiaron en particular dos especies de dinosaurios: saurópodos de cuello largo, cuyos huevos fosilizados hallados en Argentina fueron adquiridos al Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles, y pequeños oviraptorideos de Mongolia, cercanos a las aves actuales. Resultado: la temperatura corporal de los dinosaurios argentinos era de unos 38ºC y la de los mongoles un poco inferior a 32ºC. Es decir que la temperatura variaba mucho en función de las especies.

El estudio mostró además que "la temperatura corporal de los oviraptorideos era más elevada que la temperatura ambiente, lo cual indica que no tenían sangre fría, sino intermediaria". En los animales de sangre fría (caimanes, cocodrilos, lagartos), la temperatura del cuerpo es engendrada por los intercambios térmicos con el medio ambiente. Para los de sangre caliente, o endotermos (mamíferos, aves), la temperatura del cuerpo es generada por un mecanismo interno, independientemente de la temperatura del entorno.

"Los oviraptorideos podrían ser de una categoría intermedia, entre el cocodrilo y los pájaros actuales", explica Robert Eagle. "Eso podría significar que generan una temperatura corporal y pueden elevarla por encima de la del medio ambiente, pero no la mantienen a temperaturas tan elevadas como la de las aves modernas (40ºC)", agrega. Un estudio anterior realizado por John Grady, biólogo de la Universidad de Nuevo México, publicado en junio pasado en la revista Science, había llegado a las mismas conclusiones, aunque a partir de otras técnicas, estudiando los anillos de crecimiento de los huesos fosilizados.

Según el biólogo, los dinosaurios pertenecen a la categoría intermedia, denominada mesotérmica, más cercana a la de los atunes, ciertos tiburones y tortugas. Fuente; www.ambito.com


Un pingüino antártico de 32 millones de años.

  Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 135. Noviembre de 2015. 

Investigadores del CONICET estudian fósiles de pingüinos que habitaron la Antártida hace 32 millones de años y los comparan con ejemplares actuales.

Los pingüinos son aves marinas no voladoras que, según los expertos, habitan este planeta desde hace al menos 65 millones de años. Las preguntas que se hacen los científicos giran en torno a los cambios que han ocurrido a lo largo de la evolución de este grupo, sus causas e implicancias. En este marco se ubican los trabajos del grupo que dirige Claudia Tambussi -investigadora principal- e integra Federico Degrange -investigador asistente-, ambos del Centro de Investigaciones de Ciencias de la Tierra (CICTERRA CONICET-UNC).

Hace tres años Claudia Tambussi junto a otros investigadores del Museo de La Plata, encontró en la isla Marambio de la Antártida, dos de los tres cráneos de los que se tiene conocimiento en suelo antártico y su labor consistió en la reconstrucción, a través de tomografías, del cerebro y otras estructuras sensoriales. El estudio se centró en el análisis de estos órganos para poder inferir las capacidades olfativas, auditivas y visuales, y establecer una comparación con los pingüinos antárticos actuales. Los resultados fueron publicados en la importante revista científica Journal of Vertebrate Paleontology y ocuparon la tapa de dicho ejemplar.

En la Antártida hay fósiles de estas aves que datan de treinta y dos millones de años y los ejemplares de la era actual. En el lapso intermedio entre estos dos períodos no hay evidencias de nada. Y justamente alrededor de esos 32 millones de años empezaron los procesos de cambios climáticos severos en la Antártida, englazamientos, por lo cual puede haberse provocado o bien la migración de estos pingüinos antiguos -en cuyo caso podrían estar sus descendientes en algún otro lado- o su extinción. Por lo tanto los que habitan la Antártida en el presente no guardan ninguna relación de parentesco con aquellos. Tampoco tienen relación con los patagónicos ni los de Chile, pero se parecen bastante a los de Nueva Zelanda.

“El antiguo pingüino antártico tenía una apariencia muy similar a los actuales. Si lo pudiéramos encontrar hoy con vida, no dudaríamos en identificarlo con este grupo de aves, a pesar de algunas diferencias, como por ejemplo su largo pico y que puede haber tenido un plumaje rojizo en el pecho, según indican estudios de un ejemplar de la misma época encontrado en Perú”, describe la investigadora.

Además los científicos explican que su plan corporal era prácticamente igual a los pingüinos actuales, por lo que pueden inferirse capacidades y hábitos similares. “El cuerpo ovalado, tipo pelota de rugby, es ideal para nadar y bucear. Entre los vertebrados, son muy pocos los que tienen esta forma, y entre las aves vivientes, solo los pingüinos. Estos últimos, según muestran los restos fósiles, ya contaban con esta forma hace 32 millones de años”, asegura Degrange. Quizás, hace 60 millones de años, esta característica no haya sido igual e incluso, hasta hayan sido capaces de volar, pero esto aún es discutido.

Al estudiar las formas del cerebro, cerebelo, oído y bulbos olfatorios de las formas fósiles, los investigadores pudieron compararlas con las actuales y sacar algunas conclusiones. “En primer lugar, encontramos que hace 32 millones de años los pingüinos ya buceaban y no volaban, pero conservan hasta hoy el cerebro de un ave voladora”, explica Tambussi. En este sentido, llama la atención el gran desarrollo de sus capacidades visuales, tanto de los pingüinos actuales como de los antiguos, característica típica en aves voladoras.

“Los fósiles revelan que la neuro-anatomía de los pingüinos seguía modificándose aún 30 millones de años después de haber perdido la capacidad de vuelo aéreo, mediante mecanismos tales como la expansión de áreas del cerebro relacionadas a la capacidad visual y la reducción de los bulbos olfativos aún en progreso”, explica Daniel Ksepka del Bruce Museum en Estados Unidos y también autor del trabajo. De esta manera, en la evolución de los pingüinos, desde sus ancestros voladores a las formas actuales totalmente buceadoras, una de las diferencias que encontraron es que hay una pérdida notable de la capacidad olfativa.

“Las aves en general tienen el olfato muy reducido, excepto las marinas que, si bien no llegan a los niveles de los mamíferos, está más desarrollado y pueden captar algunos químicos disueltos en el agua que sirven para localizar a sus presas”, comenta Degrange. “De alguna manera prevaleció la selección de las capacidades visuales y las olfativas se fueron perdiendo”, profundiza Tambussi.

Otro cambio que pudieron identificar los investigadores es a nivel del oído interno y que tiene que ver con el oído y las capacidades auditivas. “El oído de los antiguos es más robusto que el de los actuales, pero no sabemos cuál podría ser la diferencia funcional de esto.

Sin embargo, al igual que los actuales, los pingüinos antiguos podían captar sonidos de baja frecuencia, que son aquellos cuya onda es más larga entonces se atenúa menos al transportarse en el aire –como la radio AM-. Por lo tanto son típicos entre los animales que se comunican entre sí y, fundamentalmente, en las aves que viven en colonias”, explica Degrange.

Esto permite inferir que siempre han sido gregarios, hipótesis que se refuerza por el hecho que existe una gran cantidad de restos de pingüinos en el mismo sitio.

El cerebro, finalmente, muestra algunos cambios en la disposición de sus estructuras. No obstante, el análisis del cerebro, órganos de los sentidos y del resto de las estructuras que se encuentran en el cráneo, muestran que tanto los pingüinos actuales como los antiguos tienen un gran desarrollo de sus capacidades propioceptivas.

Éstas permiten que un animal posea la percepción de sí en relación al medio circundante de tal manera que mientras está en movimiento –por ejemplo, buceando- pueda mantener fija la vista en un blanco que también se mueve, sin perder la estabilidad.

“Por lo tanto podemos inferir, una vez más, que los pingüinos antiguos podían bucear y ya tenían parte de su vida en el continente y otra parte en el ambiente sub acuático”, explica Tambussi. Fuente: CONICET.


Revelan de detalles de una madriguera del Plioceno de Miramar.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 135. Noviembre de 2015. 

Se dio a conocer el hallazgo y estudio de una antigua madriguera de 2,5 millones de años antes del presente, donde se recuperaron numerosos restos fósiles de animales, algunos ya extintos. El hallazgo fue realizado tiempo atrás en la ciudad bonaerense de Miramar.

Las investigaciones realizadas por Marcos Cenizo de la Fundación Azara, Universidad Nacional de La Pampa y Universidad Maimónides, junto a Esteban Soibelzon del Museo de La Plata, y Mariano Magnussen Saffer del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, dieron a conocer un conjunto de fósiles inusuales encontrados dentro de una madriguera de finales del Plioceno en la ciudad de Miramar, Provincia de Buenos Aires, y publicada días atrás en la prestigiosa revista científica Historical Biology, An International Journal of Paleobiology.

Los investigadores describen en un extenso estudio (en ingles) cuatro tipos de tamaño en general para madrigueras prehistóricas que se encuentran en el Plioceno al Holoceno (últimos 4 millones de años) de Argentina y Brasil, de las cuales la más grande está relacionada a un armadillo gigante extinto, identificado como Ringueletia simpsoni.

<<<< Recreación de la cueva del Plioceno miramarense.

Este hallazgo realizado en la ciudad balnearia, contiene la mayor diversidad de vertebrados recuperados dentro de una madriguera de este tipo, incluyendo restos óseos de armadillos (Ringueletia simpsoni), zarigüeyas extintas (Thylophorops chapadmalensis), prociónidos (Cyonasua lutaria), anuros de hábitos depredadores (Ceratophrys) y roedores (Microcavia y Lagostomopsis), como así también, sorprendió la presencia de coprolitos (materia fecal fósil) y residuos escatológico desagregados.

Los investigadores de las instituciones participantes, sostienen por medio de estas evidencias descubiertas, que hace 2,5 millones de años, había “reocupación” de madrigueras es un comportamiento común en los mamíferos carnívoros pequeños, al menos desde principios del Plioceno.

Además, se sugiere una relación depredador-presa entre los carnívoros estudiados y los más abundantes pequeños mamíferos excavadores de la prehistoria en la región pampeana, época, en que la actual provincia de Buenos Aires y ciudad de Miramar ubicada  a orillas del océano atlántico, se encontraba en el centro continental a cientos de kilómetros de la costa marina de entonces.

<<<< Restos de coprolito atribuidos a Thylophorops.

Este y otros hallazgos, confirman una vez mas, el potencial paleontológico y científico de la región, cuyos estudios comenzaron en el siglo XIX y potenciados mundialmente por Florentino Ameghino.


Encontró los restos de una ballena en el patio de su casa.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 134. Noviembre de 2015. 

Un vecino del barrio de Villa Mitre, en Berazategui, halló los huesos de un mamífero marino de al menos de 6 mil años de antigüedad. Expertos aseguraron que “no es frecuente encontrar este tipo de fósiles en la provincia de Buenos Aires”.

La Municipalidad de Berazategui, a través de la Secretaría de Cultura y Educación, en conjunto con el Centro de Registro de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de la Dirección de Patrimonio -dependiente del Instituto Cultural de la Provincia-, llevó adelante un operativo de rescate de restos fósiles de una ballena de unos 6 mil años encontrados durante una obra en el fondo de una casa del barrio Villa Mitre, ubicada en 159 A –Nº 3030-, entre 30 y 31. Cooperativistas del Programa Argentina Trabaja colaboraron en la recuperación de los fósiles hallados, informó un comunicado de Prensa del municipio.

Los restos encontrados son una vértebra cervical, fragmentos de costilla y parte del cráneo. La paleontóloga del Instituto Cultural a cargo de los trabajos, Verónica Lirusso, explicó: “La ultima ingresión marina que se registra para esta zona es de 6 mil años atrás, así que aproximadamente los restos que encontramos podrían tener esa antigüedad”. Y agregó: “No es frecuente encontrar este tipo de fósiles en la provincia de Buenos Aires.

Es más común hallar restos de megafauna, que son los grandes mamíferos terrestres como el tigre diente de sable, que vivieron en el período del pleistoceno hace, como mínimo, aproximadamente 8 mil años. Nada descarta que puedan aparecer más restos, tanto en Berazategui como en otros puntos de la Provincia”. Los restos fueron encontrados por el dueño de la propiedad, Carlos Martínez, cuando comenzó a hacer movimientos en el fondo de su casa para edificar: “Cuando hicimos las perforaciones para hacer los cimientos de la obra nos encontramos con huesos y nos llamó mucho la atención. Inmediatamente avisamos al Museo de La Plata y se tuvo que parar la obra”.

Al respecto, el secretario de Cultura y Educación municipal, Federico López, señaló: “Una vez que se inicia una denuncia de este tipo hay que hacer enseguida la excavación. Es una ley que contempla y resguarda el patrimonio natural, entonces automáticamente se detiene la obra y el propietario no puede continuar para dejar trabajar a los profesionales en la extracción de las piezas”. Y agregó: “Berazategui ya tiene en el Museo Histórico y Natural un sector de patrimonio natural donde se exhiben fósiles hallados en excavaciones anteriores. Al tener ejemplares de este tipo, es probable que se priorice el envío de estos restos a otro lugar o que se queden en la Dirección de patrimonio bonaerense”.

El equipo de profesionales paleontólogos contó con el apoyo de unos diez trabajadores de la Cooperativa Nº 4 de Argentina Trabaja de Berazategui, quienes se encargaron de la excavación. Marcos Saavedra, maestro mayor de obras de la cooperativa, expresó: “Este es un trabajo fuera de lo común. Estamos acostumbrados a hacer otras cosas, trabajos de herrería o de albañilería. En esta oportunidad hicimos el pozo y asistimos a los paleontólogos en todo lo necesario para recuperar los fósiles de la mejor manera y con los mayores cuidados, ya que se notaba que estaban húmedos y se podían partir”.

Por último, Lirusso se refirió a los pasos a seguir: “En un principio, los restos van a ir a la ciudad de La Plata. Allá los vamos a poner en condiciones, limpiarlos y tratarlos para su conservación. Hay que tener en cuenta que son fósiles de 6 mil años de antigüedad y su preservación es muy delicada”. Fuente; primereando.com.ar.


Descubren un carancho gigante en el Río Quequén Grande.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 134. Noviembre de 2015. 

El descubrimiento fue realizado por investigadores de la Fundación Azara y del Museo de Historia Natural de Montevideo.

Las grandes colecciones de vertebrados fósiles realizadas entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX por los primeros paleontólogos argentinos, aún revelan importantes sorpresas sobre nuestro pasado. Ejemplo de ello es el reciente redescubrimiento en las colecciones del Museo Argentino de Ciencias Naturales de los restos de un ave rapaz de gran tamaño que permanecieron sin ser estudiados durante casi cien años. El hallazgo original fue efectuado durante 1927 por los celebres pioneros de la paleontología bonaerense, Jorge Lucas Kraglievich y Lorenzo Julio Parodi, en las barrancas del Río Quequén Grande al sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

Un trabajo publicado hace pocos días por investigadores del Museo de Historia Natural de Montevideo (Jones Washington, Andrés Rinderknecht y Ernesto Blanco) y de la Fundación Azara (Marcos Cenizo y Federico Agnolin) en la revista alemana “Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie”, revela que los restos descubiertos en 1927 pertenecieron a una especie extinta de carancho cuyo tamaño era tres veces superior al de los actuales.

Mediante un análisis estadístico utilizando como muestra comparativa un gran número de aves rapaces actuales, los investigadores estimaron que el ave en vida debió ostentar una masa corporal de 7.2 kg (con un rango de error de entre 11.2 y 4.6 kg), contrastando con el 1.5 kg que puede llegar a pesar como máximo un carancho actual. El tamaño gigantesco de este carancho extinto rivaliza solo con las mayores aves rapaces existentes en la actualidad como el Águila Harpía o el Cóndor Andino, y lo convierte en el miembro de mayor tamaño conocido para la familia de los Falcónidos (familia que agrupa a los caranchos, chimangos y halcones).

Los caranchos son aves oportunistas y carroñeras, por lo que se presume que el gran tamaño que alcanzó este pariente extinto podría responder a los efectos de su coevolución con los mamíferos de más de una tonelada que componían la megafauna pampeana (gliptodontes, mastodontes, megaterios, macrauquenias, toxodontes, etc.) y de cuyas carcasas probablemente se alimentó. Todo parece indicar que al extinguirse los gigantescos mamíferos del Pleistoceno hace unos 8 mil años atrás, estos caranchos de gran tamaño junto con otras aves carroñeras que dependían de sus carcasas para sobrevivir, finalmente también desaparecieron.

Los abruptos cambios climáticos ocurridos durante finales del Pleistoceno junto con el ingreso de los primeros grupos humanos al continente sudamericano hace unos 14 mil años atrás, coactuaron para provocar la paulatina extinción de todos los mamíferos herbívoros de más de una tonelada.

Afectada por la desaparición de los megaherbívoros toda la red trófica de estos ecosistemas colapsó, generando profundas modificaciones en las comunidades vegetales y conduciendo a la extinción de los grandes depredadores como los osos pampeanos, los tigres dientes de sable y los grandes lobos pleistocénicos. Ahora sabemos que este fenómeno de extinción a gran escala también afectó a las aves carroñeras, que con la declinación de los grandes herbívoros perdieron su principal fuente de alimento. Fuente; Fundación Azara.


 

Se inauguró el Museo Paleontológico de Toropí.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 133. Septiembre de 2015. 

Se trata de un centro único en la región, que pretende consolidarse como un espacio para la promoción y el desarrollo de la ciencia.

Tras casi un año de preparativos, el domingo 28 de junio fue inaugurado el Museo Paleontológico de Toropí, un centro que exhibe los hallazgos producidos durante más de dos décadas en un yacimiento ubicado en las afueras de la localidad correntina de Bella Vista. Un grupo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) fue el encargado de promover este proyecto, que aún tiene varias instancias pendientes y que pretende consolidarse como un espacio para la promoción y el desarrollo de la ciencia.

La inauguración del Paleomuseo Toropí movilizó a gran parte de la comunidad de Bella Vista, que en los últimos meses empezó a tomar conciencia del enorme potencial científico y turístico que tiene el yacimiento. La apertura oficial al público se realizó el domingo 28, tras un acto del que participaron el gobernador de la provincia de Corrientes, Dr. Ricardo Colombi; el presidente del Instituto de Cultura de Corrientes, Arq. Gabriel Romero; la rectora de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Prof. Delfina Veiravé; el director del CCT CONICET Nordeste, Dr. Gustavo Aucar y el intendente e la ciudad de Bella Vista, Walter Chavez, entre otras autoridades provinciales y locales.

Luego del tradicional corte de cintas, se realizó una recorrida por las distintas salas del museo, que fue montado en el edificio de la Casa de la Cultura, ubicada en pleno centro de la ciudad de Bella Vista. La instalación de los fósiles y de los materiales que son expuestos en el lugar, demandó un intenso trabajo de especialistas, tanto del CONICET como del Instituto de Cultura de Corrientes, que colaboró activamente para que el proyecto se hiciera realidad.

Una de las principales oradoras del acto de inauguración fue la Dra. Alicia Lutz, investigadora del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET-UNNE), quien dedicó varios años de su carrera científica al estudio de los fósiles hallados en el yacimiento. “Vamos a seguir trabajando para la creación de un geoparque en Toropí, y para que sea reconocido a nivel nacional e internacional”, aseguró.

Visiblemente emocionada, la científica destacó el trabajo realizado por el equipo de investigadores del CONICET que promovió junto a ella el proyecto, encabezado por el Dr. Alfredo Zurita y el Dr. Ángel Miño Boilini. Además, resaltó el gran aporte presupuestario y logístico que se brindó a través del Instituto de Cultura de Corrientes, la intendencia de Bella Vista y las gestiones que, desde la Oficina de Vinculación Tecnológica (OVT) de CONICET Nordeste, realizó el Lic. Alejandro Quenardelle.

El acto continuó con la entrega de reconocimientos a los ganadores de un concurso de fotografía que se realizó en los terrenos del yacimiento y la exposición de un video institucional del Paleomoseo Toropí, que produjo el Instituto de Cultura. La cinta repasó las experiencias del trabajo coordinado por Lutz, Zurita y Miño y sumó los testimonios de algunos de los guías que actualmente están trabajando en el lugar y de otros actores que intervinieron en el proyecto.

El Paleomuseo Toropí expone las colecciones pertenecientes a la UNNE, compuestas por los hallazgos realizados por diversos grupos de investigadores desde la década del 70 en el yacimiento, ubicado a unos 120 kilómetros de la ciudad de Corrientes, en las afueras de Bella Vista. Los fósiles corresponden a grandes mamíferos que habitaron la zona en un período comprendido entre 30 y 50 mil años atrás.

Por sus características, los investigadores indican que el potencial de Toropí es enorme y que el yacimiento permitirá continuar con el desarrollo de trabajos de relevancia nacional e internacional. El proyecto que comenzó a cristalizarse con la inauguración del museo, también prevé la creación de un geoparque, además de un centro de interpretación y otros recursos, que permitirán el desarrollo científico y turístico del lugar. Fuente: CONICET-UNNE


Salir a buscar fósiles es ilegal.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 131. Septiembre de 2015. 

Luego de las repercusiones por las notas publicadas sobre hallazgos de fósiles por parte de aficionados a la paleontología, desde el Museo Provincial Antonio Serrano buscaron desestimar las expediciones amateurs. Explicaron que los hallazgos deberán ser denunciados y entregados de inmediato al organismo competente.

El patio interno ajedrezado del Museo Provincial de Ciencias Naturales y Antropológicas “Profesor Antonio Serrano” luce sus plantas en flor sobre la calle Carlos Gardel, frente a la Plaza Alvear, en otra mañana soleada que nos concede este otoño. La Sala de Paleontología se encuentra al fondo a la derecha de la antigua construcción, con sus inmensos mamíferos del cuaternario de pie a la espera de los gurises, sus más imaginativos admiradores. “La idea es renovar e incorporar cosas nuevas, porque pretendemos hacer un museo que atienda a los pedidos de la gente, y los chicos sobre todo piden ver dinosaurios.

Si bien nuestra provincia es mucho más rica en cuanto a estos mamíferos del cuaternario, vamos a armar una sala que contemple esto”, indica Gisela Bahler, directora de la institución. “Las réplicas de los esqueletos del tigre diente de sable y de la extinta macrauquenia son las estrellas del lugar, porque son animales grandes”, agrega Graciela Ibargoyen, a cargo del área paleontológica del museo, junto a Julio Peña.

En las últimas semanas, dos notas publicadas llamaron la atención de las autoridades y especialistas del museo: la primera relacionada al inusual hallazgo de un diente de un “tigre diente de sable” (smilodon populator) por parte de un excursionista particular; la segunda, la historia de cómo se interesó por los fósiles y sus secreto un hombre que suele recorrer los cursos de agua de nuestra geografía. Ante el temor de que estos reportajes estimulen la afición paleontológica, desde el organismo especializado dependiente del Ministerio de Cultura y Comunicación que tiene a su cargo ejercer la defensa y custodia del patrimonio paleontológico en el ámbito de la provincia, recomiendan tener presentes la Ley provincial (9686) y la nacional (25743) sobre esta materia.

“La Ley dice que se deben preservar todos los materiales, tanto arqueológicos como paleontológicos, por su valor patrimonial. Nuestra provincia es un gran yacimiento de fósiles, y lo que hay que hacer cuando se encuentra alguno es avisar al museo, porque pertenecen a todos”, explica Ibargoyen.

“Lo que siempre hay que tratar es de no tocarlo, denunciar el sitio: ´hay tal cosa en tal lado´, para que nosotros lo vayamos a buscar. Lo que suele ocurrir es que se encuentran piezas sueltas, que se llaman de arrastre, después de una crecida. Si se las recolecta porque tienen riesgo de perderse, lo que pedimos es que se tomen fotografías, aunque sea con un celular, y se anoten todos los datos posibles del lugar y que se junte un poco de tierra de dónde se la encontró”, agrega.

“Esto es porque en nuestros ríos y arroyos tenemos un régimen muy pulsátil, como en el río Uruguay, por ejemplo, donde la represa abre y cierra compuertas y aparecen muchos materiales cada vez. La idea es no perderlos, que no se los lleve el agua, pero que esto no habilite a que si nosotros encontramos un fósil lo tengamos que levantar”, aclara Bahler.

Según consta en la ley provincial de 52 artículos, promulgada con el número 9686 en el año 2006, “Integran el Patrimonio Paleontológico los organismos o parte de organismos o indicios de la actividad vital de organismos que vivieron en el pasado geológico y toda concentración natural de fósiles en un cuerpo de roca o sedimentos expuestos en la superficie o situados en el subsuelo o bajo las aguas jurisdiccionales”.

En su artículo 27, aclara que “Las personas que por cualquier motivo descubran materiales arqueológicos o paleontológicos en forma casual en la superficie o seno de la tierra o en superficies acuosas, deberán denunciarlos y entregarlos de inmediato al organismo competente o, en su defecto, a la autoridad policial más cercana, la que deberá comunicarlo al referido organismo”.

En concreto, lo que se pide desde el Serrano es que no se salga a recolectar fósiles, y que en caso de juntar alguno por considerar que corre peligro de pérdida, se acuda la institución para registrarlo.

 “Tenemos una pequeña caña fosilizada, que es la única en el mundo; a partir de eso, o incluso de un grano de polen, nosotros podemos reconstruir todo un escenario: saber el clima, el entorno, y todo lo que conocemos del pasado. Si la gente saca ese material de su medio, nos perdemos una cantidad de información importante. Es como arrancarle páginas a un libro que nos cuenta la historia”, grafica Bahler.

“Queremos desalentar las salidas de la gente aficionada a buscar fósiles, porque el investigador pasa por un montón de trabas e inconvenientes para poder hacer su tarea: tiene que estar avalado por centros científicos, con una carrera hecha, se hace un expediente, pasa por una serie de procesos administrativos hasta que sale un decreto del gobernador autorizando esa investigación en particular. Mal podemos decir “muchachos, salgan de expedición”, comenta Ibargoyen.

“Además, salir a buscar fósiles sin autorización es ilegal. Este es el punto, está claramente determinado en la ley”, sentencia Bahler. “No es una cuestión elitista, cientificista. El asunto es que estamos tratando con material que no vamos a volver a encontrar; pero en segundo lugar, es importante destacar que hoy tenemos un cuerpo de científicos en Entre Ríos, con el Conicet funcionando mejor que nunca en el país, y toda la información que ellos generan vuelve a la sociedad”, dice la directora.

Si bien desde el museo piden cambiar la conducta coleccionista, afirman que esta ley no tiene fines confiscatorios, aunque las colecciones deben estar registradas. “La televisión y el cine del norte nos juegan en contra, porque fomentan esa idea de que si yo lo encontré, es mío. Hay que empezar a practicar una conducta ética diferente”, reclama Ibargoyen. “La cabeza del coleccionista funciona de manera bastante particular, con un antropocentrismo importante.

Es tener algo que nadie tiene, pero lo que tiene que saber es que ese algo que tiene no le pertenece, sino que le pertenece a todos, por lo cual tiene que estar en un lugar donde lo disfrutemos todos de forma gratuita”, especifica Bahler.

“El objetivo no es acaparar en el museo, pero sí que las colecciones estén registradas y saber que se conservan en buenas condiciones. No se trata de quitarle a la gente las piezas, sino que queremos que se registren”, indica Ibargoyen, que está a cargo de ese trámite que consiste en llenar unas planillas destinadas a la dirección del museo en las que se indica un nombre de fantasía para la colección (por ejemplo, el de la persona que la juntó), y cada pieza debe estar numerada, descripta y asentada en una base de datos que está confeccionando el personal de informática de la provincia. “Son planillas sencillas, que cualquier persona puede completar”, sostiene Ibargoyen. “La idea es que, entre todos, preservemos el patrimonio”, concluye Bahler.  www.eldiario.com.ar


Hallan fósiles de gliptodontes y perezosos gigantes en las Sierras de Córdoba.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 131. Septiembre de 2015. 

La zona en donde se encontraron está ubicada a más de 1.600 metros de altura, lo que lo convierte en el yacimiento altura en la provincia más importante, según se indicó desde el área de Patrimonio.

Técnicos del área de Patrimonio Cultural de la Agencia Córdoba Cultura y el Museo Provincial de Alpa Corral localizaron una nueva área fosilífera en una pampa de altura ubicada en el sector centro-sur de la Sierra de Comechingones, departamento Río Cuarto. os restos fósiles corresponden a gliptodontes y perezosos de entre 20 y 10 mil años atrás.

El glyptodon era un mamífero que pesaba hasta 2.000 kilogramos aproximadamente, cubierto de una coraza en sus placas con la típica ornamentación en roseta. En cuanto a los perezosos, se han descubierto restos de milodóntidos, un grupo cuyas masas corporales van de entre 500 y 2000 Kg. Algunos ejemplares presentaban la particularidad de tener pequeños huesecillos embebidos en la piel, elementos hallados en este nuevo yacimiento.

Estos nuevos registros, además de adicionar un yacimiento paleontológico al acervo de la provincia, permitirán conocer nuevos aspectos de la ecología de las comunidades en las pampas de altura de Córdoba.

La información sobre este nuevo sitio y sus fósiles será expuesta en las colecciones de Paleontología y Arqueología que ocuparán próximamente las salas del Museo Provincial de Alpa Corral. El museo proyecta transformarse en la institución de referencia en la protección y salvaguarda del patrimonio cultural del Sur de la Provincia.


Se construirá un parque paleontológico en Marcos Paz.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 130. Septiembre de 2015. 

El yacimiento ubicado en el límite entre Marcos Paz y La Matanza, donde se encontraron mastodontes, megaterios y tigres dientes de sable, entre otras especies, fue declarado como reserva paleontológica. Allí, se planea asentar un parque que podrá ser visitado de día y de noche.

No será un parque jurásico, sino de megamamíferos que llegaron a convivir con los humanos hace unos 10 mil años. Duró poco tiempo tal comunidad, ya que el hombre se convirtió en uno de los factores que determinaron la extinción de esas especies. Ahora, es el momento de revivirlas.

Los propietarios de la cantera Vignogna firmaron la cesión de 40 mil metros cuadrados para que se configure oficialmente la reserva paleontológica, ubicada a metros de la Ruta 3. 

De esta manera, se resguarda un yacimiento que ha permitido descubrir diversos ejemplares de mamíferos gigantes, aves, reptiles, anfibios, peces y, al mismo tiempo, permitió verificar que, hace 30 mil años, hubo un ingreso marino donde hoy se juntan Marcos Paz y La Matanza, algo que hasta ahora no se conocía.

Hace cinco años, el ahora responsable de la Reserva Paleontológica y del Museo de Marcos Paz, David Piazza, invitó a la Agencia CTyS a recorrer el sitio y le enseñó los primeros hallazgos, que hoy ya son más de 1000. Más allá de la labor científica guiada por paleontólogos del Museo de La Plata, se buscó que la sociedad conociera este patrimonio ubicado tan cerca de los centros urbanos.

Así, todas las escuelas de Marcos Paz y muchas de La Matanza ya han visitado el sitio. Pero, ahora, que se proyecta la realización de un parque paleontológico, se aspira a multiplicar las visitas guiadas, que ya no solo serán de día.

“Estamos muy entusiasmados y contentos”, expresó Piazza. Y puntualizó: “Queremos darle un aprovechamiento cultural, que se acerquen más personas y participen de las excavaciones quienes lo deseen, siempre garantizando la preservación y el valor científico que tienen”.

En un par de semanas, se colocará un cartel muy atractivo en el ingreso al Parque, ubicado justo en el límite entre Marcos Paz y La Matanza; también, se pondrá iluminación artística, que hará que todos los que pasen por el kilómetro 48 de la Ruta 3, incluso de noche, puedan ver el yacimiento.

“Estamos preparando todo, desde la seguridad perimetral a la iluminación, la señalética y un servicio de guías, para que el parque paleontológico también pueda abrir de noche, a partir de una tendencia novedosa que ya ha mostrado tener éxito como lo es la Noche de los Museos”, comentó Piazza.

 A futuro, se proyecta la colocación de tinglados y la realización de réplicas de los megamamíferos, algunos de los cuales podían alcanzar los cuatro metros de altura. Pero, desde la apertura del Parque, se brindará un curso de supervivencia prehistórica.

“Como hubo pueblos originarios que convivieron con estas especies, la idea es mostrar cómo fue ese contacto”, explicó Piazza. En este yacimiento, hay registros desde los 30 mil a los 8.500 años de antigüedad y se estima que el hombre llegó hace unos 12 mil años a la región bonaerense.

Aun no se han encontrado evidencias de la convivencia entre los humanos y los megamamíferos en el noreste de Buenos Aires. “Sería un golazo encontrar un resto fósil de un homínido, o alguna herramienta que hayan usado, sea una vasija o la punta de una flecha”, valoró Piazza.

“Estamos en estado de alerta permanente, atentos a cada descubrimiento, porque un hallazgo que puede parecer pequeño nos puede llegar a abrir un nuevo mundo”, ilustró Piazza. Por eso, más allá del aprovechamiento cultural y turístico que puede llegar a alcanzar el parque paleontológico, se va a continuar con la investigación científica.

 David Piazza destacó el apoyo que brindó el municipio de Marcos Paz para que este lugar se convirtiera en una reserva paleontológica y que, desde el ámbito privado, los dueños de la cantera Vignogna firmarán la cesión de parte de sus terrenos.

“Nosotros no cobramos entrada, pero quienes nos visitan nos pueden dar un bono a voluntad, que es para nosotros una gran ayuda ahora que estamos comenzando”, contó Piazza. Y evaluó: “Tal vez, desde el ámbito público o privado, van a surgir más apoyos, porque este parque paleontológico tiene un potencial cultural y turístico altísimo, ya que es el único que se encuentra tan cerca de los centros urbanos”, analizó Piazza. Fuente: Agencia CTyS


Adiós a un símbolo turístico y geológico de San Juan.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 130. Septiembre de 2015. 

A través de las redes sociales, los sanjuaninos no ocultan su asombro y hasta enojo por la caída de parte de la geoforma a causa del fuerte viento Zonda.

Nostalgia es lo que queda después de saber que la geoforma del Submarino ya no está completa tras la caída de una de sus chimeneas este domingo, a causa del fuerte viento Zonda que azotó el Parque Ischigualasto en Valle Fértil.

Presente en todas las imágenes promocionales de la provincia, ahora la clásica postal quedará en el recuerdo de quienes la visitaron y que no cesan de compartir imágenes de ella en las redes sociales a modo de homenaje.

Según dijo el ministro de Turismo, Dante Elizondo "no se reconstruirá porque lo que se hace en estos sitios preservados es que la naturaleza cree nuevas formas. Lo que sí haremos es recrearla de alguna manera para que quienes no lo conocieron, puedan saber cómo era". Fuente Diario La Provincia.


Vegasaurus molyi, una nueva especie de plesiosaurio en la Antártica.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 129. Julio de 2015. 

La nueva especie de plesiosaurio, bautizada como Vegasaurus molyi, vivió hace aproximadamente 70 millones de años y alcanzó los 6,7 metros de longitud. Sus restos se encontraron en la Isla Vega y, tras arduas tareas de rescate, se obtuvo su esqueleto casi completo.

Emanuel Pujol- El paleontólogo José Patricio O’Gorman, autor principal del estudio publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, comentó que “si bien los plesiosaurios abundaban en los ambientes marinos en la época de los dinosaurios, el Vegasaurus molyi es la primera especie identificada en la Antártida cuyo esqueleto está casi completo y en muy buen estado de conservación”.

Prácticamente, lo único que faltó encontrar fue su cráneo. “Este ejemplar nos permitió establecer las relaciones de parentesco entre el Vegasaurus y otros plesiosaurios que habitaron en Antártida, Patagonia y Nueva Zelanda hacia fines del Cretácico”, destacó el investigador del Museo de La Plata (MLP) y el CONICET.

Se recuperaron costillas de este espécimen, más de 100 vertebras, la cintura escapular, la cintura pélvica, sus miembros y el cuello completo. “En total, estimamos que el ejemplar alcanzó los 6,7 metros, pero la vértebra cervical que estaba en contacto con la cabeza no era mucho más grandes que la de un humano, de apenas 2 o 3 centímetros de largo, por lo cual, su cráneo era de pequeño tamaño y no podía ingerir animales muy grandes, más allá de que posiblemente era un predador activo”, contó O´Gorman.

La extracción de este ejemplar representó una gran dificultad e implicó décadas de trabajo. De hecho, un equipo de geólogos encabezado por Eduardo Olivero avistó una de sus aletas anteriores en el año 1989 y, recién en el año 1993, se pudo realizar la primera campaña paleontológica de rescate. Luego, en 1999, se continuó con la expedición, que recién pudo ser finalizada en el 2005. Desde entonces, comenzó el estudio de los fósiles hasta la reciente publicación que demuestra que se trata de una nueva especie.

El doctor Marcelo Reguero, encargado de las colecciones del MLP, estuvo presente en las tres campañas y explicó que “para llegar a la Isla Vega se precisa de un helicóptero y una logística compleja, por lo que fuimos a rescatar este ejemplar las veces que nos fue posible y, cuando no, continuamos con las investigaciones en otros sitios de la Antártida”.

Nunca antes se había realizado campañas paleontológicas en la Isla Vega y, en el año 1993, los paleontólogos Marcelo Reguero y Juan José Moly, junto a dos geólogas, fueron hasta allí para rescatar a este plesiosaurio.

“El principal obstáculo que teníamos para realizar la excavación es que este animal estaba ubicado el permafrost, que es un suelo congelado, y en un momento probamos de ayudarnos con un secador de pelo, pero no funcionó”, recordó Moly.

“Acampamos allí casi dos meses en 1993 y fue un trabajo con mucha dificultad, por el clima, porque tuvimos que excavar, a pico y pala nada más, y hacer un terraplén, porque los restos estaban incrustados en un cerro”, relató Reguero. Y agregó: “Además, por ahí excavábamos durante dos o tres días y una tormenta cubría y congelaba todo nuevamente”.

El nombre Vegasaurus molyi, alude a la isla en que fue hallado, pero también al hombre que puso más empeño para rescatarlo. Así lo cuenta Marcelo Reguero: “Juan José Moly puso muchísima dedicación para extraer este animal y, desde esa campaña de 1993, arrastra una tendinitis crónica, porque tenía el brazo lesionado y siguió trabajando; es como que llegó a tener una obsesión, que también se notó en la campaña de 2005, cuando estuvo todo el tiempo con el martillo picador”.

Aun con todas las adversidades que debieron afrontar, en esa primera campaña se desenterró casi el 65 por ciento del total del animal. Recién en 2005 se extrajo el último fósil preservado. “Excavamos hasta que llegamos a la pieza sobre la cual debería estar apoyada la cabeza, que lamentablemente no estaba”, contó Moly. Y detalló: “El cuerpo estaba como de costado y en una posición de U, con la cola y el cuello incrustados hacia el interior del cerro”.

Hoy, la Antártida alcanza temperaturas muy bajas, de -15 C° en las noches de verano, pero, a fines del Cretácico, poco antes de la extinción de los dinosaurios, el clima era muy diferente: en la península antártica había bosques, un clima templado y se estima que este plesiosaurio quedó cubierto rápidamente en un ambiente marino, lo cual ayudó a su preservación y a que los animales carroñeros no llegaran a desmembrar su cuerpo.

No obstante, antes de que el cadáver fuera sepultado por sedimentos, hubo animales que comenzaron a depredarlo y, quizás, alguno de ellos arrastró su cabeza. “Entre sus vértebras, se encontró una docena de nautiloides, que son moluscos carnívoros, y también una vértebra de tiburón clavada en una de sus vértebras”, precisó Reguero.

También es posible imaginar que la mordida de tiburón haya sido mientras este Vegasaurusvivía. “Una de las hipótesis es que los plesiosaurios acostumbraban a flotar, cerca de la superficie y, desde abajo, un tiburón lo podría haber atacado”, sopesó Moly. Y bromeó: “No sé si fue el causante de su muerte, pero que lo quiso comer, seguro”. Fuente: Agencia CTyS


VI Jornadas Paleontológicas Regionales en Santa Clara del Mar.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 129. Julio de 2015. 

Con la participación de paleontólogos, museólogos, directores de cultura, directores de museos, docentes, estudiantes, aficionados y público en general de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, se desarrollaron con éxito las VI Jornadas Paleontológicas Regionales en el Centro Cultural de Santa Clara del Mar, localidad que albergó este importante encuentro por tercera vez.

Durante las jornadas se expusieron trabajos específicos de paleontología de vertebrados, así como de índole museológica y de las diferentes tareas de educación, protección, difusión y turismo paleontológico, con la presencia de investigadores de renombre nacional e internacional de diversas instituciones de la provincia de Buenos Aires.

El intendente del Partido de Mar Chiquita, Jorge Paredi, destacó que “Santa Clara del Mar y Camet Norte se convirtieron en puntos de referencia a la hora de hablar de paleontología en la provincia” al participar del homenaje que el Museo Municipal de Ciencias Naturales Pachamama brindó a pioneros de la protección del patrimonio paleontológico de Mar Chiquita en el marco de las jornadas.

“Siempre nos encontrarán apoyando este tipo de encuentros que promueven la cultura y la preservación del patrimonio”, subrayó el jefe comunal y agregó: “El Museo Municipal Pachamama viene realizando desde hace muchos años un trabajo muy serio que llevan adelante el director Ejecutivo Daniel Scian y el director Científico Pablo Straccia, y es oportuno que en estos encuentros recordemos a quienes participaron en la creación de esta institución”.

Paredi, junto a la subsecretaria de Cultura de la Provincia, Andrea Balleto, el subsecretario de Asuntos Municipales bonaerense, Marcelo Sosa, y el secretario de Cultura del municipio, Fernando Córdoba, entregaron reconocimientos a familiares de Esteban Nicolihi,‏ Roberto Vetere y Amador Rodríguez, todos pioneros de la protección del patrimonio paleontológico local.

Las VI Jornadas Paleontológicas Regionales volvieron a realizarse en Santa Clara del Mar, reviviendo las experiencias de la II y V edición, que tuvieron lugar en 1990 y 2007, respectivamente. Y consolidando así a la localidad como un punto de referencia de estos encuentros.

Se desarrollaron tres conferencias durante las jornadas. La primera, a cargo del Dr. Pablo Straccia, denominada “Bestiario fósil marchiquitense: la fauna de Camet Norte durante la Edad del Hielo de Santa Clara del Mar”; la segunda, brindada por el Dr. Sebastian Apesteguía, bajo la consigna “La paleontología que se viene: su impacto en la clasificación y el adiós a las categorías” y la última, “Gliptodontes: historia evolutiva y geográfica de un grupo muy particular de mamíferos acorazados”, a cargo del Dr. Alfredo Zurita.

Se propuso a Santa Clara del Mar como sede de las 31 Jornadas Argentinas de Paleontología de Vertebrados para el año 2017. Fuente: Punto Noticias.


Presentan el hallazgo de un Proteroterio del Mio-Plioceno de Termas de Rió Hondo.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 129. Julio de 2015. 

Se trata de un mamífero de pequeño tamaño y muy parecido a los caballos actuales, pero sin parentesco. Vivió en Las Termas de Río Hondo hace unos 5 millones de años atrás.

Un interesante hallazgo paleontológico realizado en el centro termal más importante de Argentina, fue presentado recientemente, y es el primero de su tipo para el Museo local.

El material fue recuperado por Sebastián Sabater, del Museo Municipal Rincón de Atacama de la ciudad termense y estudiado en conjunto con Mariano Magnussen y Daniel Boh, del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar (Bs As) y Carlos Estarli de la Fundación Argentavis de la localidad de Berazategui (Bs As).

Los fósiles hallados, corresponde a uno pequeño mamífero de la familia de los proteroterios, que no tienen parentesco directo alguno con especies actuales, perteneciente a una estirpe muy primitiva de America del Sur.

Durante aproximadamente 50 millones de años de casi total aislamiento, los mamíferos de Sudamérica-Antártida evolucionaron en un continente isla. En Antártida se extinguieron antes, debido al enfriamiento climático y glaciación que afectaría este continente durante los últimos 37 millones de años.

Uno de los ejemplos más conocidos en convergencia adaptativa o evolución paralela, es la semejanza entre los caballos que redesarrollaron en otros continentes, y el grupo sudamericano conocido como los proteroterios (Proterotheriidae) desarrollados en total aislamiento bio-geográfico.

Estos pequeños “falsos caballos” fueron animales gráciles de lomo relativamente corto y extremidades alargadas con pezuñas. En la cabeza, el rostro no es particularmente largo y los ojos eran grandes. Estos animales recuerdan vagamente, más que a los caballos, a las gacelas u otros animales herbívoros pequeños o medianos.

Las proporciones de sus miembros indican también que eran habitantes de espacios más boscosos que los caballos modernos, lo que permite hacer inferencias en aspectos paleoambientales y paleoclimaticos.

Algo que si asemeja a los proteroterios con los caballos es la presencia de un mecanismo de “trabado” en la rodilla, que les permitiría permanecer de pie con menos esfuerzo, y que ha sido propuesto para varias formas de mamíferos sudamericanos fósiles ya totalmente extintos.  

Pero Termas de Rió Hondo tuvo un pasado biológico muy interesante. Justamente allí, en pleno centro de la ciudad, se encuentra el Museo Municipal Rincón de Atacama con interesantes muestras de fósiles de criaturas prehistóricas que alguna vez vivieron en la provincia de Santiago del Estero, como Elefantes (stegomastodon), varias especies de perezosos y armadillos gigantes, guanacos de gran tamaño, bestias parecidas a hipopótamos entre otras, como así también, restos culturales de los grupos aborígenes que habitaron esta parte del país.

Aquellos interesados en este y otros hallazgo, pueden visitar nuestro sitio www.museorincondeatacama.blogspot.com.ar 


El Museo Tuyú Mapu presentó el esqueleto montado de un perezoso gigante.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 128. Julio de 2015. 

Tal como se había anunciado, ayer el Museo de Ciencias Naturales, arqueológico y paleontológico “Tuyú Mapu”, realizó la presentación oficial de una nueva réplica de esqueleto. La misma tuvo lugar en el marco de su 5º aniversario.

La nueva pieza es una copia fiel (de esqueleto) del gran perezoso, Scelidotherium leptocephalum, una de las criaturas más emblemáticas de la "edad del hielo", que desapareció hace 10.000 años, y en nuestro medio fue descubierto por el Dr. José María “Pepe” Lorenzo y equipo en 2009, en una de sus tantas excavaciones.

Si bien los principales museos argentinos poseen esqueletos del scelidotherium, esta es la primera vez que se produce una réplica en poliuretano y con un novedoso montaje en posición bípeda, postura que adoptan para defenderse los parientes vivientes del scelidotherium, tales como los osos hormigueros y tamandúas. 

<<< Imagen ilustrativa.

Para la realización de este proyecto de calcado y montaje se contó con el apoyo de la fundación Félix de Azara, de Buenos Aires, y de la Municipalidad de General Madariaga, así como de la activa participación de todo el personal del museo.

Fue presentado por su director, el paleontólogo Fernando Novas ante una importante concurrencia de público e invitados especiales.


Fue inaugurado el nuevo museo de Ischigualasto.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 128. Julio de 2015. 

Con una ceremonia encabezada por el gobernador José Luis Gioja y el ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, ayer quedó habilitado al público el Museo de Sitio William Sill en el Parque Ischigualasto, en el que los visitantes podrán observar in situ el trabajo de los especialistas sobre restos fósiles. El museo está ubicado a la mitad del circuito que recorre el lugar y será la nueva estación del recorrido, la primera que no es una geoforma, pues están El Gusano, la Cancha de Bochas, Valle Pintado, El Submarino y El Hongo.

De la ceremonia inaugural intervinieron funcionarios provinciales y municipales, además de representantes del BID. Las autoridades destacaron la magnitud de la obra, que al ser ubicada en un área intangible del Parque Ischigualasto, obligó a construir una estructura en otro lugar y luego montarla en el sector elegido, para preservar lo más posible el entorno. El museo, que tiene un sistema de paneles solares y grupo electrógeno para autoabastecerse de energía y una planta de tratamiento de líquidos, costó $25.000.0000, aportados por el BID.

<<< Imagen ilustrativa.

Los visitantes ahora podrán observar desde unos balcones circulares cómo trabajan los técnicos sobre los restos de dos rincosaurios y de un dicinodonte, que aún se encuentran semicubiertos de sedimentos. El William Sill ostenta una superficie aproximada de 700 m2, con una cúpula que la da una característica especial. Tiene un laboratorio ‘de lupa’ en el que trabajarán los paleontólogos y paneles explicativos.

El museo será una estación estratégica pues al esta exactamente a la mitad del recorrido de 42 kilómetros, les permitirá a los visitantes no sólo conocer sobre el trabajo paleontológico in situ, sino también realizar un descanso e incluso tomar un café; una pausa en las casi cuatro hora se tarda en recorrer el circuito. Fuente; diariodecuyo.com.ar


Un perezoso gigante en el microcentro de Buenos Aires.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 128. Julio de 2015. 

Las palas mecánicas cavaban en el terreno ubicado en Montevideo al 900, en pleno centro porteño, cuando el encargado las hizo detener al ver lo que emergía de la tierra: restos fósiles de un animal de 100 mil años.

Grande fue la sorpresa de Antonio Cherey, encargado de la obra para un hotel de nueve pisos en Montevideo 937, cuando vio los extraños objetos que emergían de la tierra tras el trabajo de las palas mecánicas.

Hizo detener el trabajo, llamó al arquitecto Federico Eliaschev, entendieron que se trataba de restos fósiles y se comunicaron con la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Ciudad para analizarlos.

Un equipo del área de Arqueología y Paleontología acudió al lugar y confirmó el hallazgo: costillas y clavículas de un mega-mamífero herbívoro de más de una tonelada de peso y casi tres metros de longitud, que habitó la región Pampeana hace unos 100 mil años.

 "Se trata casi con seguridad de un perezoso gigante, que se extinguió junto a otras especies hace unos 10 mil años y convivió con los humanos", indicó al diario Tiempo Argentino Horacio Padula, coordinador del área de Registros Fósiles de la Dirección.

El perezoso encontrado tenía pelaje, podía pararse en dos patas y con garras de más de 20 centímetros, y cavaba sus propias cuevas subterráneas. Convivía con tigres dientes de sable, gliptodontes, mastodontes parientes de los mamuts, y los osos de mayor tamaño que alguna.


Hallan restos de un gliptodonte en la laguna Epecuén.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 127. Julio de 2015. 

El excepcional hallazgo paleontológico tuvo lugar en cercanías de la localidad de Carhué. Los fósiles fueron encontrados en excelente estado.

Vecinos del lugar encontraron un ejemplar de gliptodonte, a 17 kilómetros de la localidad de Carhué, cabecera del partido de Adolfo Alsina. Uno de los paleontólogos encargados de la tarea de limpieza del hermoso tubo caudal, reconoció que este tipo de hallazgos no es normal en la localidad; por ello el descubrimiento “fue excepcional”.

El licenciado en Ciencias Naturales aseguró que “Si bien los gliptodontes son bastante comunes y todos los conocemos, se dan muy esporádicamente”.

“Lo hallado corresponde a la porción terminal de la cola de este animal que tiene entre 5 y 7 millones de años” y “Fue encontrado en excelente estado”, científicamente el aspecto es muy importante. 

"La suerte quiso que se conserve muy bien gracias a que estaba semienterrado" afirmaron los paleontólogos encargados de limpiar el fósil.

Es importante recordar que los gliptodontes eran mamíferos, herbívoros, que llegaron a pesar hasta 2000 kilos y a medir de uno a cuatro metros de largo. Este animal vivió en el Plioceno hasta 8500 años atrás aproximadamente.


Develan la historia evolutiva de los caballos y sus parientes extintos de Sudamérica.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 127. Julio de 2015. 

Paleontólogos comprobaron el parentesco que existe entre los caballos, las cebras y los rinocerontes con algunos de los mamíferos que se extinguieron en Sudamérica hace más de 10 mil años. Además, se demostró que dichos animales derivan de un ancestro común que vivió en la época de los dinosaurios.

Agencia CTyS - El estudio, publicado hoy en Nature y realizado por investigadores de Argentina, Estados Unidos, Irlanda, Italia, Dinamarca, Alemania e Inglaterra, resuelve un enigma que comenzó hace unos 180 años, cuando Charles Darwin halló los fósiles de una macrauquenia en Santa Cruz. Era un animal semejante al caballo, pero recién ahora se pudo demostrar el vínculo genealógico entre ambas especies.

Para arribar a esta conclusión, el equipo internacional obtuvo muestras moleculares del colágeno de los fósiles de 48 ejemplares de macrauquenias y toxodontes que pertenecen a las colecciones del Museo de La Plata (MLP) y del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN).

“Es la primera vez que se obtuvieron datos moleculares de organismos de más de 10 mil años de antigüedad”, destacó el investigador del MLP Javier Nicolás Gelfo. Y agregó: “A partir de ello, pudimos comprobar el parentesco y, además, reconstruimos cómo tendría que haber sido el colágeno en el ancestro común de todo este nuevo grupo de animales, el cual debió surgir durante el Cretácico tardío”.

Hasta ahora, no se había podido alcanzar una solución definitiva al problema de si estos animales extintos de Sudamérica tenían parentesco con los animales actuales, más allá del parecido físico que había entre ellos.

El paleontólogo Gelfo explicó a la Agencia CTyS que “distintas especies de seres vivos pueden desarrollar formas parecidas como producto de que debieron adaptarse a ambientes similares y no porque tengan lazos de parentesco; por ejemplo, el delfín tiene similitudes con los ictiosaurios, unos reptiles marinos que se extinguieron hace 90 millones de años”.

A partir de esta investigación, con la toma y comparación de datos moleculares, se demostró que las macrauquenias, los toxodontes, los caballos y los rinocerontes, entre otras especies, pasan a formar parte del gran grupo de los Pan-Perissodactyla, que tuvieron su origen hace más de 65 millones de años.

Asimismo, el estudio permitió complementar y afinar las hipótesis sobre cómo este grupo se fue diversificando por el mundo mientras los continentes se iban separando hasta posicionarse tal como los conocemos hoy en día.

El doctor Gelfo detalló que “del ancestro común surgieron dos grandes linajes: uno de ellos, se distribuyó por América del Norte, Europa y Asia, y de ahí surgieron los caballos y los rinocerontes, entre otros; en tanto, un segundo linaje pobló América del Sur y la Antártida”.

Hasta el momento, se demostró que los toxodontes -semejantes a los rinocerontes- y las macrauquenias -semejantes a los caballos- tienen parentesco con los animales actuales. A futuro, se estudiarán otros grupos de animales extintos sudamericanos para ver si también forman parte de los Pan-Perissodactyla.

Dichos mamíferos sudamericanos se extinguieron hace unos 10 mil años. En 2003, los investigadores del MLP Alberto Cione, Eduardo Tonni y Leopoldo Soibelzon propusieron que, en el marco de una conjunción de factores relacionados con la disminución de áreas abiertas, la baja diversidad genética y las oscilaciones climáticas, el hombre habría dado el golpe final para la extinción de estas especies a través de la caza.

Los paleontólogos Javier Gelfo y Marcelo Reguero, particípes de la investigación publicada hace instantes bajo el título Ancient proteins resolve the evolutionary history of Darwin’s South American ungulates, presentaron, el año pasado, el hallazgo del mamífero más antiguo que habitó la Antártida, hace 55 millones de años. Este animal era un pariente lejano de las macrauquenias.

El doctor Gelfo comentó que “la macrauquenia era un animal de gran porte, robusto, que podía superar los dos metros de altura con el cuello en alto, mientras que el animal encontrado en la Antártida tenía un tamaño más modesto, lo que hace pensar que el ancestro común que habitó en Norteamérica también debió de ser más pequeño”.

Más allá de que se hallaron fósiles de macrauquenias y toxodontes en diversas localidades de América del Sur, los 48 ejemplares que se seleccionaron para el estudio publicado en Nature fueron descubiertos en Argentina, porque eran los que presentaban una mejor conservación para extraer información molecular. Fuente; Agencia CTyS.


El Valle de los Quirquinchos prehistóricos.

 Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 126. Mayo de 2015. 

En el Valle de los Quirquinchos Exponen restos fósiles hallados en el departamento Río Hondo Investigación. Los restos de fauna prehistóricos fueron recolectados en el departamento Río Hondo por Sebastián Sabater, director del Museo local Rincón de Atacama.

El Valle de los Quirquinchos, sector geográfico ubicado en el departamento Río Hondo. Se lo denomina así para preservar los posibles restos fósiles que se hallan intactos en este lugar. Precisamente, fue el lugar donde Sebastián Sabater, director del museo de esta ciudad, Rincón de Atacama, descubrió el pasado mes de enero restos fósiles de Quirquincho Dasypodidae, que oscilan entre 3,5 a 5 millones de años de antigüedad.

La novedad fue revelada por Sabater, quien tras un intenso trabajo de investigación por distintos sectores del departamento Río Hondo logró descubrir restos prehistóricos que formarán parte del patrimonio paleoantropológico que exhibe todos los años Rincón de Atacama. El investigador explicó a EL LIBERAL que dentro del trabajo de exploración, pudo encontrar “vértebras, falanges y un cráneo completo dentro de la formación geológica Las Cañas, el cual responde al Período Terciario y al Plioceno bajo”. “También hallé un anillo caudal de un gliptodonte (mamíferos fósiles que poblaron América del Sur) con la vértebra en su interior.

Al trabajo lo hice solo, porque eran pequeñas piezas que se podían extraer con facilidad”. Menciona que sus trabajos de exploración y recolección de restos prehistóricos los realiza únicamente en el departamento Río Hondo, puesto que la base fundamental del quehacer científico en el museo “es rescatar el patrimonio autóctono, local y regional”. Sabater comentó que el museo Rincón de Atacama recibió hace poco la visita de numerosos profesionales que se encuentran actualmente realizando tesis doctorales para estudiar el material, tanto de paleontología como de arqueología.


¿A dónde está? El museo oficial Rincón de Atacama se encuentra ubicado en la calle Caseros 268. Está abierto todo el año y expone piezas arqueológicas y paleontológicas con visitas guiadas a cargo del investigador y director Sebastián Sabater. Las reliquias que se exhiben están distribuidas en cuatro secciones: Entomología (insectos), Arqueología (restos de las culturas precolombinas que poblaron el departamento Río Hondo), Paleontología (fósiles de la fauna prehistórica que existió en la región) y Paleobotánica (troncos pretrificados encontrados en el lecho del río Dulce). Fuente: El Liberal

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Fósiles de Tinamidos de algo más de 3 millones de años.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 126. Mayo de 2015. 

Fueron recuperados por el personal del Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar hace algunos años, y fueron identificados recientemente.

El paleontólogo Marcos Cenizo, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa, identifico dos restos fósiles de aves, los cuales, atribuyo a Tinamidos posiblemente del genero Nothura o Nothoprocta, aunque aun faltan los algunos estudios taxonómicos de rigor para determinar fielmente el genero y especie. Los tinámidos son aves terrestres cuyo registro fósil se conoce principalmente en el Plioceno y Pleistoceno de Argentina.

La Familia Tinamidae es endémica de la región Neotropical. Vulgarmente conocidas como Inambúes, se caracterizan por una pobre capacidad de vuelo y hábitos terrícolas. Se han hallado restos fósiles en Brasil y Perú, pero el registro fósil proviene mayoritariamente de la República Argentina, en donde el resto más antiguo fue hallado en el Mioceno temprano–medio de Patagonia.

Los tinamúes son Palaeognathae es dividido tradicionalmente en dos linajes compuesto por los tinamúes y las ratites,, aunque estos conservan la capacidad para volar. Probablemente son de un aspecto muy similar a los ancestros voladores de las ratites.

Las ratites se distribuyen en Nueva Zelanda (kiwis), África (avestruz), América (ñandúes) y en Australia y la isla de Nueva Guinea (emú y casuarios). Por otra parte, los tinamués son endémicos del Neotrópico (Sudamérica y Centroamérica). Las relaciones filogenéticas entre los paleognatos han sido materia de controversias por décadas, existiendo hoy en día certeza sólo de la monofilia del grupo, la de los tinamúes y la del clado conformado por los emúes y los casuarios.

Respecto a la radiación de los paleognatos existen dos hipótesis; la primera establece que se diversificaron en Gondwana durante el período Cretácico, generándose posteriormente los patrones de distribución actuales como consecuencia de la deriva continental; la segunda hipótesis plantea que la radiación evolutiva tuvo lugar después de la extinción masiva del Cretácico-Terciario (evento K-T), originándose cada uno de los clados a partir de ancestros voladores, de los cuales sólo los tinamúes conservaron esa condición.

El material recuperado consiste en un humero (hueso del ala) con evidentes marcas de depredacion, y un sacro (hueso de la columna alojado ente la cadera), y proceden de la misma zona, aunque no estaba asociado entre si. Fue recuperado por el personal del Museo Municipal Punta Hermengo en dos momentos distintos en sedimentos del Terciario al norte de la ciudad de Miramar.


Se abrirá nueva Tecnicatura en Paleontología.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 126. Mayo de 2015. 

La Universidad del Chubut y el Museo Paleontológico Egidio Feruglio firmaron un convenio para desarrollar la Tecnicatura Universitaria en Paleontología.

Con una duración total de 2 años y medio, quienes se gradúen obtendrán el título de "Técnico Universitario en Paleontología". La carrera se desarrollará bajo una metodología bimodal, es decir, habrá tanto clases y actividades presenciales como a través de una plataforma virtual. Cabe destacar que esta tecnicatura no será un título intermedio para la formación de paleontólogos, sino que formará profesionales con una identidad propia y completa.

Esta carrera apunta a brindar una formación académica tanto a personal técnico paleontológico en actividad como a cualquier persona con estudios secundarios completos que desee formarse en este ámbito.

Los graduados podrán desempeñar distintas tareas relevantes a su formación tales como:

- integrar el plantel de apoyo técnico en instituciones de investigación científica en Paleontología, realizando tareas de campo, laboratorio y/o conservación, entre otras;

- participar (por ejemplo, como asesores técnicos), en las acciones de organismos vinculados a la protección del Patrimonio Paleontológico;

- prestar servicios técnicos afines en el ámbito privado, entre otras.

El acto se realizó en el MEF con la presencia del Dr. Rubén Cúneo, Director del Museo; del Dr. Juan Manuel Irusta, Rector de la Universidad, y otras autoridades y miembros de ambas instituciones. Con un plantel docente conformado por profesionales de la Universidad del Chubut, la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco y el MEF, se prevé comenzar con la tecnicatura en el segundo cuatrimestre del 2015.

<<< Imagen ilustrativa.

¿Por qué una tecnicatura en paleontología?

 En los últimos años ha crecido el número investigadores, así como también la creación y la expansión de nuevos museos y centros donde se desarrollan investigaciones en Paleontología. Esto, sumado al continuo avance de los conocimientos científicos y recursos tecnológicos, ha generado una creciente demanda de personal técnico con competencias específicas.

De hecho, muchas instituciones no cuentan con suficiente personal técnico de apoyo. Esto implica, por ejemplo, que el investigador deba cumplir ese rol, acondicionando sus propios materiales de estudios. En otros casos, no se cuenta con personal encargado de la conservación de las colecciones, quedando sin atención o resguardadas en situaciones precarias.

En un museo como el MEF, los técnicos colaboran en diversas tareas. Algunas tareas típicas incluyen:

- En las campañas paleontológicas, diseño de la logística y el armado del campamento, búsqueda y extracción de materiales.

- En el laboratorio de preparación, limpieza y acondicionamiento de los fósiles que luego serán estudiados por los investigadores;

- En la colección, preparación e catalogación de los materiales;

- En el taller de moldes, armado réplicas de los fósiles originales para su exhibición.

Fuente; MEF. Imágenes ilustrativas.


Hallan animales prehistóricos en el Pleistoceno de Marcos Paz.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 125. Mayo de 2015. 

Se trata de un gliptodonte, una macrauquenia y un ave de 30 mil años de antigüedad. Palentólogos, vecinos y alumnos de escuelas aledañas participan del rescate de los fósiles en el yacimiento ubicado en la frontera entre Marcos Paz y La Matanza.

Agencia CTyS - Vecinos y alumnos de escuelas se turnaban para excavar y formar un perímetro en torno a un gliptodonte, siempre bajo el cuidado del paleontólogo Martín de los Reyes del Museo de La Plata y del encargado del repositorio de Marcos Paz, David Piazza.

Piazza expresó su entusiasmo por la participación de la comunidad para la recuperación de los fósiles: “Hoy se acercó muchísima gente y los chicos pudieron recorrer el yacimiento. No solo es valioso porque ellos pueden conocer y aprender, sino porque a nosotros nos ayudan a hacer en un día lo que, de otra manera, nos llevaría toda una semana”.

Las tareas de rescate de este mamífero de 30 mil años de antigüedad y con apariencia de un armadillo gigante comenzó el sábado pasado y será culminada en los días próximos.

El paleontólogo Martín de los Reyes comentó que la tarea ya está muy avanzada. “Vamos dejando unos 10 o 12 centímetros de sedimento alrededor de la caparazón del animal; posteriormente, haremos una cubierta de yeso para que no se rompa el fósil en el momento de la extracción y de llevarlo al laboratorio”, explicó.

El investigador coincidió en que “gracias a la comunidad que se ha acercado y aunó su esfuerzo, pudimos avanzar rápidamente en la excavación, aunque nos quedará otro día más de trabajo”.

Alumnos de dos escuelas de La Matanza participaron del rescate. El profesor Emiliano Beis contó que es la primera vez que visitan el yacimiento desde la Escuela Media 25 de Casanova y la Escuela Media 56 de Laferrere. “La intención de esta lección paseo es que los chicos puedan ver el trabajo de campo científico y que, un poco jugando y otro poco por curiosidad, puedan participar de algo que, tal vez, creían inaccesible”.

Por su parte, el profesor Alejandro Orellana manifestó que “la idea es sumarnos, para conservar las especies que se están encontrando y luchar para que se forme una reserva paleontológica”.

 En una recorrida por el yacimiento, David Piazza le fue mostrando a la Agencia CTyS otras de las especies que iban aflorando de los sedimentos (ver VIDEO): “Allá arriba se observa un fragmento de la cadera de una macrauquenia que habitó esta zona hace unos 10 mil años quizás. Era un animal parecido a un camello, pero sin joroba y con una trompa parecida a un tapir”.
Dicho fósil está ubicado a unos cuatro metros de altura, lo que va a hacer un poco más laborioso su rescate. “En pocos días comenzaremos con las excavaciones con los que quieran venir a participar y ayudarnos”, invitó Piazza.

El encargado del repositorio de Marcos Paz observó que es tanta la cantidad de materiales que afloran como producto de las lluvias, por ejemplo, que se hace necesaria la participación de la comunidad si se quiere evitar que se pierdan.

En otra área de la tosquera, Piazza develó qué se ocultaba debajo de un bochón de yeso y papel film que justo terminaba de armar: “Dentro de esta cubierta tenemos parte del esqueleto de un ave que vivió acá hace unos 30 mil años. Era muy interesante rescatarlo, porque es un material poco común y está en muy buenas condiciones, con parte de su esqueleto articulado”.

En la reserva, los materiales más antiguos tienen 30 mil años y los más modernos, cerca de 8.500 años. La gran mayoría de los fósiles rescatados se encuentran en el Museo de la Plata, para su estudio, aunque también hay algunos ejemplares en el Museo de Marcos Paz y otros en el repositorio Carlos Rusconi de La Matanza.

David Piazza afirmó que casi todas las escuelas de Marcos Paz ya han visitado el yacimiento y que, como la reserva está pegada al límite sur de la Matanza, a pocos metros de la ruta 3, sería promisorio que más escuelas de La Matanza también la conozcan.

“Es bueno que los chicos puedan venir y puedan aprovechar una oportunidad única para acercarse a un pasado lejano que, por ahí, a través de los fósiles, uno puede imaginar”, valoró.


Fósiles de plantas que colonizaron el planeta fueron hallados en Jujuy.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 125. Mayo de 2015. 

En una investigación llevada a cabo en la provincia de Jujuy, el equipo de botánicos liderado por Claudia Rubinstein descubrió los fósiles más arcaicos encontrados hasta el día de hoy. El hallazgo es crucial para comprender la historia de la vida en la Tierra.

Hasta no hace mucho tiempo, se aseguraba que los primeros restos de plantas que colonizaron los continentes, hace 463 millones de años, habían sido hallados en la República Checa y Arabia Saudita. Sin embargo, investigaciones llevadas a cabo por un grupo de geólogos de la Universidad Nacional de Córdoba y de la Universidad de Liege (Bélgica) liderados por una investigadora argentina dio con el hallazgo en la provincia de Jujuy de restos que son 10 millones de años más antiguos que los ya conocidos.

El estudio fue publicado en la revista New Phytologist (www.newphytologist.com), especializada en botánica y lo firma la doctora Claudia Rubinstein, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales que forma parte del Centro Científico Tecnológico del CONICET, en la ciudad de Mendoza.

Los restos encontrados corresponden a un tipo particular de esporas (criptoesporas) que, de acuerdo a los resultados obtenidos por Rubinstein –especialista en el análisis de microplancton y esporas fósiles– y sus colaboradores, tienen una edad de 473 millones de años.

Según explica, las primeras plantas continentales eran muy pequeñas (se cree que su tamaño no superaba el centímetro) y muy frágiles, por lo cual no se preservaron en el registro geológico. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con las criptoesporas, que se caracterizan por poseer una pared externa extremadamente resistente que impide que se destruyan. Además, esa pared las protegió de la radiación ultravioleta y la desecación y permitió su dispersión a grandes distancias, principalmente, a través de los ríos. Todos estos fueron factores decisivos para su supervivencia fuera de los mares, lo cual les permitió colonizar los continentes.

Las muestras en las que se encontraron las criptoesporas provienen de las sierras subandinas de la provincia de Jujuy y fueron recolectadas por un integrante del equipo de investigación con el fin establecer la edad de las unidades geológicas. La edad de estas rocas, de origen marino, fue obtenida en base a la presencia de otros grupos de microfósiles marinos de edad conocida. “No buscábamos esas criptoesporas –comenta Rubinstein– y menos aún en rocas con edades en las cuales no esperábamos encontrarlas”.

La investigadora explica que, para realizar estudios de microfósiles (fósiles de tamaño microscópico que solo pueden estudiarse con lupa o microscopio), se requiere de muestras de rocas sedimentarias pequeñas, de entre 50 y 100 gramos. La roca debe ser de color verde, gris o negro y estar constituida por granos de tamaño no mayor al milímetro, lo que indica que el ambiente en que se formaron era tranquilo y pobre en oxígeno, condiciones necesarias para la preservación de los microfósiles.

Las muestras deben ser embolsadas en forma individual y deben estar perfectamente identificadas. Junto con la identificación debe constar la ubicación del punto de muestreo (que se obtiene con un GPS) y el nombre de la formación rocosa a la cual pertenece.

Una vez en el laboratorio, la muestra debe ser molida y atacada con ácido de tal forma de eliminar todo su contenido mineral, obteniéndose un concentrado de restos orgánicos que se preparan para su observación bajo microscopio.

“Para establecer la edad de las criptoesporas utilizamos otros grupos de microfósiles marinos de edad conocida que también estaban presentes en las muestras analizadas”, señala Rubinstein, quien a su vez explica que para esta investigación las muestras fueron divididas en dos fracciones; cada una de las cuales fue estudiada en los laboratorios de Argentina y en los de la Universidad de Liege ya que, al aplicar diferentes protocolos de preparación aumentan las probabilidades de obtener más material y de mejor calidad.

A partir del análisis microscópico los investigadores pudieron establecer la presencia de cinco variedades de criptosporas en el material estudiado. Esta diversificación les permite sugerir que las plantas pudieron haber comenzado a colonizar los continentes bastante antes que la edad determinada para sus especímenes (473 millones de años), quizás hace unos 500 millones de años.

“La continentalización de las plantas es uno de los grandes hitos en la evolución biológica en la Tierra, ya que no solamente favoreció la formación de suelos y de formas de vida más complejas que fueron colonizando los continentes, sino que también, y principalmente, afectó profundamente el ciclo del carbono y cambió la composición de la atmósfera alterando en forma irreversible el clima a escala global. Es por eso que establecer el momento en el que aparecen las primeras plantas terrestres es fundamental para conocer la historia evolutiva de la vida en la nuestro planeta”, concluye Rubinstein. Fuente: nex.exactas.uba.ar


Cooperación institucional entre el Museo de Rió Hondo y el Museo Punta Hermengo.

Publicado en Paleo. Año XIII. Numero 125. Mayo de 2015. 

Por medio de cooperación institucional entre el Museo Municipal Punta Hermengo de la ciudad de Miramar (prov. Bs As) y el Museo Paleoantropologico Rincón de Atacama de la ciudad de Termas de Rió Hondo, se realizaron intercambios de materiales para exhibición e ilustración paleontológica.

El museo termense recibió la gentil donación de una replica del cráneo de un raro depredador marsupial que se extinguió hace 4 millones de años.

Se trata de un Thylacosmilus atrox,  un importante carnívoro marsupial de la Era Terciaria, muy parecido al "Tigre dientes de sable" invasor, pero sin parentesco alguno, ya que este ultimo es un placentario. Es otro ejemplo de evolución paralela, es decir, dos especies totalmente distintas morfológicamente y que nunca habitaron juntas el mismo continente, se parecen ya que ambas cumplían el mismo rol en el ecosistema.

Thylacosmilus llevaba unos largos y afilados colmillos proyectados hacia abajo y adentro de unos 15 centímetros y su tamaño corporal era como la de un puma viviente. A diferencia del "Smilodon", el Thylacosmilus no tenía incisivos ni una baina protectora para los caninos, los cuales crecían permanentemente como los dientes de un roedor. Es muy posible que sus victimas fueran los grandes mamíferos Notoungulados como los nombrados mas anteriormente, los cuales mataban con una simple mordida en el cuello.  Sus caninos o colmillos habrán infligido a sus presas heridas profundas, logrando que el enorme animal muera desangrado segundos después del terrible ataque. Su extinción esta asociada a los importantes cambios ambientales que sucedieron al final del Plioceno y a la ausencia de las grandes presas que este asechaba.

<<< Imagen ilustrativa.

Así mismo, el Museo Municipal Paleoantropologico de Termas de Rió Hondo, contribuyo con la institución miramarense, con la replica de dos falanges ungueales (garras) de un Megatherium americanum, un perezoso gigante extinto, que parado sobre sus dos patas superaba los 4 metros de altura y fue mamífero continental mas grande del Pleistoceno sudamericano, cuyos restos datan del ultimo millón de años y que fuera hallado tiempo atrás a orillas del Rió Dulce de nuestra ciudad.

También se proyectan futuras contribuciones en el ámbito educativo y exhibiciones temáticas especiales entre ambos museos, intercambio de conocimientos técnicos, presentaciones en jornadas entre otros.


 

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