Hallan fósiles de un Tiburón blanco en Miramar. Mimetaster florestaensis, un nuevo marrellomorfo fue descubierto en Salta. Hallan fósil de oftalmosaurio, un reptil marino que vivió en Zapala, Neuquén. Hallan fósiles en Miramar de Carcharodon carcharias, un Tiburón blanco. PaleoArgentina. Hallazgo de científicos argentinos podrían responder dudas sobre la extinción de los dinosaurios Paleontologia del Mundo.Tralkasaurus cuyi, un nuevo  dinosaurio carnívoro de Cretácico de Patagonia.  José Bonaparte, el adiós a uno de los paleontólogos que más dinosaurios descubrió en la historia.Descubren restos de una playa marina en el Holoceno de San Pedro.  2020.
 
   

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Descubren restos de una playa marina en el Holoceno de San Pedro.

Es una acumulación de moluscos y vertebrados cuya antigüedad permitiría relacionarla con el diluvio bíblico

Un tramo de cordón marino costero de una ingresión del mar que cubrió el norte de Buenos Aires entre 7500 y 4.000 años atrás, fue descubierto al Este de la ciudad de San Pedro, en provincia de Buenos Aires. El equipo del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” fue alertado por personal del establecimiento donde aparecieron los restos mientras se realizaban tareas rurales en una zona conocida como Bajo del Tala.

El campo donde sucedió el hallazgo es propiedad de la familia Spósito y está ubicado a unos 10 km de la pintoresca ciudad bonaerense. Marcelo Zurita es uno de los puesteros del lugar y fue quien comentó al grupo del Museo que estaban “apareciendo caracoles” en el sedimento removido por una excavadora.

De inmediato, un equipo del museo conformado por José L. Aguilar, Julio Simonini, Matías Swistun, Javier Saucedo, Bruno Rolfo, Fernando Chiodini y David y Germán Tettamanti, se movilizaron hasta el lugar.  La sorpresa fue mayúscula al ver la gran concentración de material correspondiente al avance del mar sobre la zona ocurrido durante el Holoceno. Se recolectaron decenas de ejemplares de conchillas del género Erodona y numerosos ejemplares de Heleobia australis, un pequeñísimo caracol de 7 mm de longitud, así como ostras y almejas junto a caracoles de agua dulce acumulados por el antiguo oleaje.

Según apreciaciones del Dr. Eduardo Tonni, Profesor Emérito de la Universidad de La Plata y prestigioso paleoclimatólogo argentino, “tanto Heleobia australis como Erodona no son indicadores marinos netos, sino de ambientes de mezcla de aguas, es decir estuariales.

La presencia de estos moluscos a la altura de San Pedro indican, para aquel período, un incremento estuarial, es decir, de penetración y mezcla de aguas marinas mucho más allá de donde llegan en la actualidad. Actualmente las aguas marinas, más densas, pueden penetrar por debajo de las dulces hasta la altura de la ciudad de Buenos Aires. Condiciones similares a éstas  se dan actualmente a la altura de Punta Indio, en la zona de Bahía Samborombón”.     <<<Imagen de archivo.

Con el avance de los muestreos de campo, en el equipo del Museo de San Pedro comenzaron a comprender que habían descubierto un cordón marino costero de unos 30 metros de ancho que se había depositado al pie de un antiguo acantilado que hoy no es otra cosa que las altas barrancas de la zona.

La rompiente de aquella antigua playa, al agitarse con los vientos, había depositado contra la barranca restos de fauna acuática pero también de vertebrados y plantas que vivían en la costa de aquel ecosistema. Bancos de conchillas, caracoles, ostras, fragmentos de peces, cáscaras de huevos de ñandú, huesos de roedores, partes de ciervos y, como si fuera poco…madera, espinas y hasta algunas semillas. Toda una acumulación de materiales animales y vegetales cuya antigüedad se estima en unos 5.000 años.

En definitiva, es un conjunto de materiales de diferentes épocas y ambientes que fueron acumulados por acción y erosión de aquel estuario que dominó toda la región durante un lapso importante de tiempo, depositándolos al pie del antiguo acantilado que no es otra cosa que la actual barranca de la zona norte de la provincia.

Sin saberlo, la excavadora expuso restos de tres momentos de la prehistoria de la zona. El equipo del Museo de San Pedro logró identificar y clasificar tres niveles desde donde provenían los elementos recuperados. El nivel más profundo, ubicado a unos dos metros y medio bajo el suelo actual, preserva los restos claros de la ingresión del mar en la zona. Mucha arenilla, moluscos y el cordón costero con la acumulación de restos provienen de esa capa de suelo cuya antigüedad se estima en unos 5.000 años.

 <<<Imagen de archivo.

Por encima de ésta se encuentra un nivel medio formado por un sedimento oscuro, casi sin arena, pero todavía con muchas conchillas y caracoles. Corresponde a un período en el que la ingresión se había retirado, el humedal recuperaba su lugar y se volvían a depositar los barros aportados por las crecidas del Paraná sobre los restos que habían quedado de la ingresión marina que se retiraba. En esta capa se preservaron muchos restos de madera.

El nivel más moderno ya no posee moluscos, es de color negro y en él aparecieron restos de ciervos de los pantanos, algunos restos de peces y algunos escasos fragmentos de alfarería. Según trabajos anteriores, este nivel se podría haber formado hace unos 1.000 años.

En este nivel se logró descubrir un asta de ciervo que presenta llamativas y numerosas marcas de “cortes” en uno de sus lados.

Al respecto, el Dr. Daniel Loponte, arqueólogo e investigador del CONICET, opina que “Las evidencias paleontológicas y arqueológicas que tenemos del Holoceno medio para el Delta del Paraná son muy escasas, y por ello se debe resaltar la importancia de este nuevo registro descubierto en el área. Si bien se deben analizar con profundidad los artefactos hallados, la recuperación de astas modificadas en los niveles superiores, que son  similares a las obtenidas en el nivel pre-cerámico del sitio Isla Lechiguanas I, fechado en 2300 años, son un dato sumamente importante, y se podría estar en presencia de un registro arqueológico inmediatamente posterior a la ingresión marina, fecha para la cual carecemos de todo dato acerca de las poblaciones humanas que vivieron en la región.” . Fuente; Museo Paleontológico de San Pedro.


Hallan cuatro gliptodontes juntos, en el Pleistoceno de Bolívar.

Se trata del primer hallazgo de esta cantidad de animales todos juntos en las pampas, se estima que su cronología es de 20.000 años aproximadamente, antes de la llegada de los primeros grupos humanos a la región.

Un equipo de profesionales de la arqueología y la paleontología perteneciente al Instituto de Investigaciones del Cuaternario Pampeano (INCUAPA – CONICET) con sede en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNICEN trabajan en la extracción de restos de caparazones de cuatro gliptodontes que fueron hallados en el lecho del arroyo Salado, que descarga sus aguas en la Laguna San Luis, del partido de Bolívar.

<<<Cuatro coraza y colas de Gliptodontes hallados en Bolivar.

Se trata del Lic. José Luis Prado, el Dr. Ricardo Bonini (ambos paleontólogos), el Dr. Pablo Messineo, el Dr. Manuel Carrera Aizpitarte, el Dr. Julio Merlo, el Lic Jonathan Bellinzoni (arqueólogos) y el Tec. Juan Manuel Capuano, quienes llevan adelante las tareas en el lugar.

El equipo de docentes de la Facultad de Ciencias Sociales e investigadores del INCUAPA – CONICET, fueron convocados para el rescate por la Municipalidad de Bolívar, tras el hallazgo por parte de un lugareño, que informó al municipio de la situación.

“En una primera visita yo (Messineo) y Ricardo Bonini fuimos a constatar la presencia de unos fósiles que al parecer eran dos gliptodontes pero cuando empezó el rescate detectamos dos caparazones más”, indicó el Dr. Pablo Messineo, quien tiene permiso de investigación en la zona del hallazgo desde el 2011. De acuerdo a las primeras apreciaciones, los restos corresponderían a la familia `Glyptodontidae´, un animal de gran tamaño que habitó los pastizales pampeanos, que pesaron 800 kilos y de un metro y medio de largo, en promedio. 

<<<<Archivo. Recreación paleoartistica de Daniel Boh.

Si bien aún no culminaron las tareas de rescate, los investigadores indicaron que los restos fósiles están “en sedimento del Pleistoceno final y la cronología estimadas es de 20.000 años o más, antes de la llegada de los primeros grupos humanos a la región”, según sostuvo Messineo. Estos indicios permiten determinar que la muerte de los animales se debió a causas naturales como puede ser el empantanamiento en un bajo o cuerpo de agua. “Lo relevante del hallazgo es que son cuatro gliptodontes y esto representa el primer registro de esta cantidad de animales todo juntos en las pampas” manifestó el investigador.

El proceso de rescate continuará con la extracción de los fósiles y su posterior traslado a un espacio designado por el municipio local, donde se realizarán las tareas de limpieza, conservación y puesta en valor. Estas tareas demandarán tiempo ya que el equipo de investigadores deberá trabajar de manera minuciosa y detallada para su preservación y futura exposición al público.  Ilustración Daniel Boh. Fuente; unicen.edu.ar


José Bonaparte, el adiós a uno de los paleontólogos que más dinosaurios descubrió en la historia.

A los 91 años falleció Bonaparte, investigador autodidacta que revolucionó la disciplina en Argentina. Cuál es su legado, qué dicen los principales referentes.

Nació en Rosario en 1928 y pronto se mudó a Mercedes –a 96 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires–. La localidad sirvió de cuna y escenario principal para un apasionado por los fósiles, un fanático desde el principio y hasta el final. Bonaparte elaboró catálogos enteros con hallazgos que protagonizó a lo largo de su vida de manera descollante. Según reconocen quienes le siguieron el paso de cerca “era una máquina que nunca cesaba de picar y palear rocas”.

A pesar de que originalmente no pertenecía al ámbito académico –no cursó ninguna carrera ni jamás ingresó al sistema universitario formal– de joven, sus trabajos se destacaban tanto que las instituciones científicas comenzaron a abrirle las puertas de par en par. En los 50’s fue convocado por el biólogo Osvaldo Reig –otro prócer– para formar parte del staff de la Fundación Miguel Lillo en Tucumán. Primero se desempeñó como técnico, más tarde participó de investigaciones, hasta que en un momento –casi sin advertirlo– comenzó a liderarlas. Ingresó en el mundillo paleontológico hasta que lo dominó por completo. Tozudo, disciplinado, talentoso, dueño de un carácter fuerte que muchas veces le trajo complicaciones con sus colegas. Todo eso por separado y todo eso junto fue José Bonaparte, el hombre que siguió el rastro de los fósiles con perspicacia detectivesca.

Su presencia marcó un antes y un después para la paleontología. Y, aunque a veces sea justo desconfiar de los relatos fundacionales, lo de Bonaparte –a todas luces– implicó un punto de inflexión para la ciencia que estudia el pasado de la vida en la Tierra a través de fósiles. “Los dinosaurios descubiertos en Argentina son noticia en todo el mundo. Puedo asegurarte que ello no sería así si José no hubiese existido. Fue el pionero y gestor principal de la paleontología. Tradicionalmente, la disciplina estaba dominada por antecedentes de mamíferos; la información disponible sobre los dinosaurios era casi nula. Durante los 70’s y los 80’s realizó grandes descubrimientos sobre muchas especies que habitaron Sudamérica”, señala Diego Pol, uno de sus tantos discípulos e investigador Principal de Conicet en el Museo Egidio Feruglio.

<<<José Bonaparte, junto a restos fósiles de chubutusaurus.

“Sin lugar a dudas fue el gran paleontólogo del Mesozoico de América del Sur, la edad de oro de los reptiles; el equivalente de lo que significó Ameghino para el Cenozoico y el esplendor de los mamíferos en la región. Sus descubrimientos e interpretaciones han tenido un impacto en la comprensión de la evolución de los vertebrados. Sus trabajos tuvieron una verdadera trascendencia internacional; muchos de los conceptos que creó todavía son operativos y siguen vigentes”, apunta Fernando Novas, doctor en Ciencias Naturales e investigador Principal del Conicet. Sus hallazgos no solo marcaron un hito a nivel doméstico sino también se destacaron en todo el hemisferio sur. “Si bien la comunidad científica tenía buena información sobre lo que había acontecido a nivel mundial, Bonaparte fue el responsable de colocar en el mapa lo que había sucedido en esta parte del mundo.

Así evidenció que la historia en el sur había sido muy diferente respecto de lo que había pasado con estos grandes reptiles en el norte”, plantea Pol. Previo a sus aportes, las contribuciones habían sido minúsculas por estas geografías. No había prácticamente datos sobre el derrotero que habían tenido estas bestias gigantes en continentes enteros como el americano. Y eso, por supuesto, dejaba a la vista un vacío enorme. “Realizó un intenso trabajo en el escritorio pero sobre todo en el campo. Era un tractor, tenía una capacidad asombrosa. Supo rodearse de gente muy trabajadora, primero en Tucumán desde donde realizó sus primeros pasos en los 50’s, así como también en Buenos Aires”, dice Novas.

Desde este punto de vista, Bonaparte operó como una muestra del modo en que pueden articularse ciencia y soberanía. En concreto, a partir de sus experiencias y sus resultados en las campañas fue posible afirmar que “nosotros, los sudamericanos, también tenemos nuestros dinosaurios, tenemos nuestra historia”, expresa Pol y continúa: “Muchos de los que descubrió eran grupos directamente desconocidos, únicos de esta región. Inauguró un concepto biogeográfico al apuntar que la fauna del sur era muy diferente de la del norte, que tenía sus propias características, sus peculiaridades”. 

<<<José Bonaparte en el MACN.

De esta forma ya no fue posible –ni recomendable– extrapolar los modelos de estudio que imperaban en las naciones centrales; pues, el aislamiento que existió entre ambos hemisferios fue muy temprano y, producto de ello, las faunas de uno y otro escenario continuaron caminos evolutivos muy diferentes a partir de la separación de Pangea en Laurasia y Gondwana.

En sus decenas y decenas de campañas realizó innumerables bautismos. Sin embargo, en la vitrina de sus principales hallazgos se ubican el Carnotaurus, el Amargasaurus y el Argentinosaurus, íconos que representan linajes completamente diferentes a los que hasta ese momento se habían develado y, por lo tanto, sentaron auténticos precedentes. “Fueron emblemáticos porque tenían características únicas: durante muchos años el Carnotaurus fue el único carnívoro con cuernos hallado; el Amargasaurus, saurópodo, un herbívoro de grandes espinas en el lomo que fue vinculado, rápidamente, a una especie conocida de África y permitió trazar nuevos paralelismos entre los ejemplares de diferentes continentes que en el pasado conformaban Gondwana. Y el Argentinosaurus fue el primer gigante que se encontró e inauguró esa característica de gigantismo que luego destacaría a la Patagonia de hace unos 100 millones de años”, describe Pol.

Además de un trabajo descollante en el campo, se encargó de formar a una gran cantidad de discípulos. De hecho, los grandes paleontólogos actuales crecieron en sus carreras con Bonaparte como guía. Diego Pol era voluntario, apenas un joven de 18 años, cuando dio sus primeros pasos en la disciplina y conoció al maestro. “Gran parte de los especialistas en reptiles que hoy tiene el país pasaron por Bonaparte. Lo conocí cuando era todavía estudiante de colegio secundario. Era voluntario en el Museo Argentino de Ciencias Naturales (CABA) y él era el jefe del área de Paleontología de vertebrados. Inicié mis pasos en la investigación y preparé mis primeros fósiles.

Sin dudas, ha tenido una influencia muy grande en relación a la cantidad de gente que, aunque provenía desde diferentes ámbitos, vinculó a la temática. Era muy abierto a que participasen todos los que estaban verdaderamente interesados”, detalla Pol.

Y esta situación se conecta de modo directo con su historia: Bonaparte ejerció como autodidacta durante toda su vida. No cursó ninguna carrera y, sin embargo, llegó a ser reconocido con el título de doctor honoris causa por la Universidad Nacional del Comahue en 2011. “Su legado es enorme”, comenta Novas y remata: “Hay instituciones enteras que crecieron gracias a sus aportes, como el Instituto Miguel Lillo que cuenta con una colección impresionante de fósiles. Muchos fueron preparados por sus propias manos, ya que actuó como técnico. No diré que la paleontología argentina ha perdido con su fallecimiento sino todo lo contrario: ha ganado con la vida de un tipo realmente apasionado por lo que hacía”. Fuente Pablo Esteban. Página 12.


Tralkasaurus cuyi, un nuevo  dinosaurio carnívoro de Cretácico de Patagonia.

Investigadores confirmaron el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio, bautizada como Tralkasaurus cuyi. Del tipo carnívoro, sus restos fueron recuperados en una zona próxima al Embalse Ezequiel Ramos Mejía, del lado rionegrino, en lo que corresponde a la meseta de El Cuy. De allí deriva su segundo nombre. En mapudungun, la denominación completa significa “Reptil Trueno”.

Según lo describieron, el Tralkasaurus cuyi pertenece al grupo de los terópodos abelisáuridos y su contextura fue mucho más pequeña que los carnívoros de ese tipo conocidos hasta ahora: medía cuatro metros de longitud, mientras que los otros alcanzan entre siete y once metros.

<<<Fragmento de maxilar de Tralkasaurus cuyi. Prensa.

Este hallazgo "revela que ese grupo abarcaba un nicho ecológico mucho más amplio de lo que se pensaba”, aseguró Mauricio Cerroni, autor principal del estudio publicado en la revista Journal of South American Earth Sciences.

Para reconstruir su estructura y rasgos, los trabajadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) y del CONICET contaron con restos puntuales:
- del cráneo se encontró el hueso maxilar que forma parte del hocico, el cual aun preserva los dientes;
- costillas cervicales, que salen del cuello y son muy largas, por lo que se piensa que son tendones que se fosilizaron;
- parte del espinazo de la cadera y de la cola.

<<<Aspecto de Tralkasaurus cuyi. ilustración Sebastián Rozadilla.

A su vez, destacó que “hay un elemento que sostiene a la costilla que es muy delgado, algo que nunca se ha visto en ningún otro grupo de carnívoros”.

El equipo de trabajo estuvo integrado también por los investigadores Matías Motta, Alexis Aranciaga Rolando, Federico Brissón Egli y Fernando Novas. Fuente Rió Negro.


Hallazgo de científicos argentinos podrían responder dudas sobre la extinción de los dinosaurios.

Se trató del descubrimiento de especies de flora y fauna en un área de fósiles donde también se terminaron de encontrar huesos del Nullotitan Glaciaris, uno de los dinosaurios patagónicos.

Un equipo de científicos argentinos anunció el hallazgo de un ecosistema diverso dentro de un yacimiento paleontológico en la provincia de Santa Cruz, cuyo estudio y análisis podría aportar a la ciencia mayores detalles sobre la extinción de los dinosaurios. 

Se trató del descubrimiento de especies de flora y fauna en un área de fósiles donde también se terminaron de encontrar los huesos del Nullotitan Glaciaris, uno de los dinosaurios del sur patagónico que data de la era mesozoica, hace unos 66 millones de años. A unos 5 kilómetros del glaciar Perito Moreno, dos expediciones de paleontólogos argentinos encontraron fósiles de mamíferos, aves y anfibios junto a plantas modernas y polen, todos éstos hoy estudiados en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de la ciudad de Buenos Aires.

"Por primera vez tenemos vestigios de fauna y flora que convivieron juntas en un mismo ecosistema justo antes de que cayera el meteorito", explicó Federico Agnolin, miembro del equipo. Esta circunstancia, agregó, "es interesante porque permite saber qué ecosistema existió previo a la extinción de los dinosaurios, y también qué animales van a sobrevivir a esta extinción y por qué los dinosarios no. 

El equipo encontró restos de sapos, serpientes, tortugas, caracoles de agua dulce y vértebras de posibles mamíferos. Actualmente todas las muestras son analizadas por un equipo interdisciplinario conformado por integrantes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Fundación de Historia Natural Félix de Azara.

 "Entre esos animales pequeños es donde, realmente, hay muchas novedades, estos animales nos pueden dar las grandes sorpresas y son los que nos ayudan a entender ese ecosistema... también tomamos muestras de plantas y de polen para saber qué tipo de vegetales existían en la zona y determinar cuáles sobrevivieron y cuáles no", continuó Agnolin, investigador del CONICET, al ser entrevistado por Xinhua News.  Fuente; Perfil.com


Hallan fósiles en Miramar de Carcharodon carcharias, un Tiburón blanco.

Identifican los primeros restos fósiles bonaerenses de un Tiburón blanco prehistórico de unos 10 mil años antes del presente. Fueron hallados casualmente por dos vecinos de la ciudad balnearia.

El tiburón blanco es la especie de pez más afamada por ser uno de los depredadores marinos con una contextura imponente y contar con un prontuario extenso de ataques a seres humanos. Sin dudas es una de las especies más grandes de tiburones, alcanzando los 6 metros de longitud.

Un peculiar y casual hallazgo paleontológico realizado por dos vecinos en la ciudad balnearia de Miramar, demuestra la presencia de este curioso depredador marino a partir de fósiles identificados recientemente. Los fósiles tendrían una antigüedad cercana a los 10 mil años.

El tiburón blanco, es una especie rara vez registrada en el mar argentino. Hace unos días fue identificado en el registro paleontológico de la ciudad de Miramar, a partir de dos dientes depositados en las colecciones científicas del Museo de Ciencias Naturales de esa ciudad, ubicada a unos 450 kilómetros de Buenos Aires.

Hace unos años, dos vecinos de la localidad los encontraron mientras  juntaban caracoles en la playa. En ocasiones aparecen fósiles desplazados o rodados en nuestra costa, pero estos restos marcaron la diferencia. “De forma separada en distancia y tiempo, se recuperaron los dientes que muestran un importante proceso de fosilización. Los materiales en cuestión fueron llevados al Museo Municipal de Miramar, y quedaron guardados en un cajón durante unos años” comento Daniel Boh, titular del museo local.

El primer diente, fue encontrado por José Puente en las playas ubicadas en el bosque del vivero dunicola, y el segundo, fue descubierto por Miguel Babarro y procede de la localidad vecina de Mar del Sud, distante a unos 15 kilómetros al sur de Miramar.

Pasaron varios años, hasta que Mariano Magnussen del Laboratorio Paleontológico del nuevo museo miramarense, noto la importancia del hallazgo mientras revisaba cientos de fósiles depositados en las colecciones. Junto a Federico Agnolin (Museo Argentino de Ciencias Naturales, Conicet, Fundación Azara y Universidad Maimonides) realizaron las primeras observaciones sobre los mismos, y desarrollaron algunas hipótesis sobre su origen, ya que en varios sectores de las playas locales suelen aparecer restos fósiles de ballenas, caracoles y erizos que estarían vinculados con los ambientes donde vivian estos tiburones prehistóricos.

Posteriormente, Sergio Bogan (Fundación Azara y Universidad Maimonides) consulto la colección fósiles de esta institución y observo estos dientes, identificándolos de inmediato como los de un Carcharodon carcharias, popularmente conocido como tiburón blanco. “Si bien presentan erosión se trata de dos excelentes piezas fósiles, uno de ellos de la mandíbula superior y el otro de la inferior”, sostuvo Sergio Bogan, y agrego “Se trata de los primeros restos fósiles de esta especie descubiertos en este sector de la costa bonarense”, “El tiburón blanco en la actualidad es sumamente inusual en nuestras costas … y este hallazgo refuerza el modelo paleontológico previamente propuesto, donde la especie era mucho más abundante en el pasado reciente de nuestro mar”.

Al ser consultado, Mariano Magnussen enfatizo que; “Miramar es uno de los pocos lugares del mundo, donde tenemos registros paleontológicos, arqueológicos e incluso históricos de la presencia del Carcharodon carcharias”. 

Hace unos años, un equipo de arqueólogos del Museo de La Plata, recuperaron dientes de esta especie con una antigüedad de 3 mil años en el sitio Nutria Mansa.

Estos materiales fueron utilizados como pendientes y utensilios de corte por los pueblos indígenas que vivieron en el lugar. Además en 1954, justamente en los balnearios céntricos de Miramar, un tiburón blanco ataco a un joven nadador, siendo este el único registro de ataque de tiburón en Argentina hasta este momento.

Es de destacar la participación y debida conciencia de ambos vecinos en acercarse al museo y dejar las muestras a disposición de la ciencia. Todos los fósiles y yacimientos están protegidos por la ley 25.743/03 y por la ordenanza municipal 248/88 donde el estado provincial (a través del Centro de Registro del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico) tiene jurisdicción ante estos temas de recuperación de fósiles. Los fósiles son patrimonio de todos, y resultan materia de fascinación para los visitantes de los Museos y una fuente de constante de información para conocer el pasado de nuestra región. Es sumamente importante preservarlos entre todos.


Mimetaster florestaensis, un nuevo marrellomorfo fue descubierto en Salta.

En la sierra de Mojotoro (provincia de Salta) fue hallado recientemente el fósil de un animal perteneciente a un grupo de artrópodos con un registro muy pobre, los marrellomorfos. Los restos fósiles pertenecen a una nueva especie, bautizada con el nombre de Mimetaster florestaensis, y corresponden al Tremadociano (Ordovícico) de Argentina. Noroeste Salvaje dialogó con la paleontóloga de la UNSa (Universidad Nacional de Salta) Josefina Aris, quien comunicó el hallazgo, junto a quien encontrara los restos, en el Congreso Geológico Argentino celebrado en Córdoba en 2014, y una de las autoras del artículo científico con la primera descripción de la especie, publicado en 2017.

Lo que se encontró es una fauna a la que los paleontólogos llamamos “Tipo Burgess Shale”. Este tipo de fauna tiene una gran importancia ya que consiste en especies que aportan una gran cantidad de información desde diferentes puntos de vista; especialmente aportan elementos que permiten dimensionar la magnitud de lo que fue la Radiación Ordovícica. En nuestro caso, se trata de marrellomorfos, artrópodos, poríferos y conularias, entre otros.

Entre las especies halladas, una de las más importantes pertenece al grupo de los marrellomorfos que son artrópodos no trilobites que habitaban en el fondo marino. La especie salteña está emparentada con otra del género Mimetaster que procede de rocas devónicas de Alemania. De manera que la denominamos Mimetaster florestaensis. El nombre específico hace referencia al lugar de procedencia del ejemplar que es la Formación Floresta.

El fósil fue hallado en la Formación Floresta de la sierra de Mojotoro, que es la cadena montañosa que se encuentra al este de la ciudad de Salta. Las rocas que componen esta formación corresponden a un ambiente marino antiguo en el que las olas y tormentas tenían una gran influencia en la dinámica ambiental. Esas rocas fueron alguna vez el fondo del mar, una de las tantas veces que en Salta hubo mar. Luego el mar se retiró, ese sedimento se consolidó y transformó en roca para, finalmente, elevarse como montañas gracias a los procesos tectónicos intervinientes. Estamos hablando de rocas de 480 millones de años aproximadamente.

El ejemplar fue hallado por un alumno de la carrera de Geología de la UNSa (Universidad Nacional de Salta) en una salida de campo de la materia Paleontología. Su descubrimiento le valió la comunicación del hallazgo, en coautoría con la suscrita, en el Congreso Geológico Argentino celebrado en Córdoba en el año 2014. Posteriormente, se publicó la descripción completa de la especie con sus implicancias filogenéticas y paleobiogeográficas en una revista internacional.

Los marrellomorfos son un grupo de artrópodos no trilobites marinos. Se originaron en el Cámbrico (hace 541 millones de años) y el último registro data del Devónico (383 millones de años). Su cuerpo estaba aplanado en sentido dorso-ventral lo que significa que habitaban los fondos marinos con probables incursiones nectónicas7. Tenían el cuerpo segmentado con importantes escudos cefálicos de diferentes tamaños y formas.

El hallazgo de Mimetaster florestaensis es muy importante por varias razones. En primer lugar, se trata de la primera cita de este tipo de artrópodos para Argentina y Sudamérica, lo que completa el registro del grupo a nivel mundial, ya que faltaba encontrarlo en Sudamérica; por otra parte, a lo anterior se le suma el hecho que se trata de una nueva especie, lo que incrementa el número de especies del grupo de los marrellomorfos; además, se pudieron establecer relaciones de parentesco de M. florestaensis con otras especies de otras partes de mundo; y finalmente es importante señalar que esas relaciones de parentesco establecidas fueron nuevas evidencias paleobiogeográficas. Específicamente, la unión de la placa sudamericana con la africana en un supercontinente llamado Gondwana, que tenía una posición más austral que la que tienen esas placas en la actualidad que, además, están separadas. Fuente: noroestesalvaje.com.ar


Hallan fósil de oftalmosaurio, un reptil marino que vivió en Zapala, Neuquén.

Neuquén no deja de sorprender a los científicos con su riqueza paleontológica. Investigadores del CONICET anunciaron esta semana el hallazgo en Zapala de restos de un ejemplar de un reptil terrestre que se adaptó a la vida marina hace 150 millones de años. Se trata de un oftalmosaurio perteneciente a un grupo de reptiles denominados ictiosaurios.

La pieza encontrada arroja pistas de altísimo valor científico que explican cómo estos animales fueron modificando su cuerpo a lo largo del tiempo para poder alimentarse en las profundidades del mar que en ese momento cubría la zona urbana y rural de la actual Zapala.

Según señaló el CONICET, recientemente investigadores del organismo que se desempeñan en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata reportaron el hallazgo del cráneo, huesos del oído interno y el miembro anterior derecho de un ejemplar de oftalmosaurio que vivió hace unos 150 millones de años en cercanías de lo que hoy es la ciudad de Zapala. La novedad se acaba de publicar en la revista Zoological Journal of the Linnean Society donde se precisan las características del animal.

“El cráneo hallado mide alrededor de medio metro. Estimamos que este animal debe haber tenido unos sesenta y cinco centímetros desde la zona occipital hasta la punta de la trompa, y un cuerpo de dos a tres metros de largo”, señaló el becario del CONICET Lisandro Campos, primer autor del trabajo.

El científico remarcó que se trata de “un tamaño discreto si consideramos que su familia alcanzó dimensiones de ocho a diez metros”.

El CONICET explicó que más allá del hallazgo del material en sí, una de las particularidades del trabajo radica en el método utilizado para su estudio posterior. Valiéndose de tomografías computadas y utilizando un software especial, los expertos pudieron diferenciar digitalmente los huesos del sedimento adherido a ellos. Los científicos del CONICET estiman que el tamaño de los oftalmosaurios era de aproximadamente 10 metros de longitud.

<<<Ilustrativo.

Los ictiosaurios fueron un grupo de reptiles, entre los que se encontraba el oftalmosaurio, que forman parte de lo que se considera el paradigma de adaptación al medio marino de los tetrápodos, es decir los vertebrados terrestres con dos pares de extremidades, señaló el CONICET. Se estima que estas especies se desplazaban con sus cuatro patas sobre la tierra, a lo largo de su extensa historia evolutiva que comenzó en los albores del período Triásico hace 250 millones de años. Fuente; www.lmneuquen.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EXTRAER, ROMPER, APROPIARSE O VENDER FÓSILES ESTA PENALIZADO!!!

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